Windows 11 no puede apagarse tras el parche KB5073455: qué ocurre y cómo salir del paso

Última actualización: enero 17, 2026
Autor: Isaac
  • El parche KB5073455 de enero está provocando que algunos equipos con Windows 11 23H2 no puedan apagarse ni hibernar con normalidad.
  • El fallo afecta únicamente a ediciones Enterprise e IoT con System Guard Secure Launch o Inicio seguro activado.
  • Microsoft propone como solución temporal apagar el PC mediante el comando “shutdown /s /t 0” desde el Símbolo del sistema.
  • La incidencia se suma a otros problemas ligados a las actualizaciones de enero, como errores de conexión remota y fallos en Windows 365.

Problema al apagar Windows 11 tras actualización KB5073455

La última tanda de parches de seguridad para Windows 11 ha vuelto a traer cola. Tras el despliegue de la actualización acumulativa KB5073455, liberada en el Patch Tuesday de enero de 2026, han empezado a aparecer reportes de usuarios cuyos equipos ya no se apagan ni entran en hibernación de forma normal, sino que se reinician una y otra vez.

Este comportamiento anómalo se ha confirmado ya en la propia documentación de soporte de Microsoft, donde se detalla que el error afecta a una parte muy concreta del parque de equipos. Aun así, el fallo resulta especialmente incómodo en entornos profesionales, ya que deja a muchos ordenadores empresariales atrapados en un bucle de reinicios cada vez que se intenta un apagado o una hibernación convencionales.

Qué equipos se ven afectados por el fallo de apagado en Windows 11

Equipos afectados por el parche KB5073455 en Windows 11

Según explica la compañía, el problema aparece tras instalar la actualización de seguridad KB5073455 en sistemas con Windows 11 versión 23H2. No obstante, no se trata de un fallo generalizado en todos los PCs domésticos, sino de una incidencia muy acotada a ciertos perfiles de uso.

El error se limita a las ediciones Enterprise e IoT de Windows 11 23H2, que son las que reciben este paquete concreto. Es decir, afecta sobre todo a equipos corporativos, kioscos digitales, terminales industriales o dispositivos especializados que suelen desplegarse en empresas, administraciones públicas u organizaciones con requisitos de seguridad elevados, tanto en España como en el resto de Europa.

La condición clave es que los equipos tengan activo el System Guard Secure Launch, también conocido como Inicio seguro. Esta característica se basa en tecnologías de seguridad a nivel de firmware y en un arranque medido mediante DRTM (Dynamic Root of Trust for Measurement), con el objetivo de comprobar que el firmware, el cargador de arranque y otros componentes críticos no hayan sido manipulados antes de que el sistema operativo se ponga en marcha.

En los PCs afectados, al intentar apagar o hibernar desde las opciones habituales de Windows (menú Inicio, botón de encendido o accesos rápidos del sistema), el equipo no llega a finalizar el proceso de apagado. En su lugar, inicia de nuevo Windows, como si se hubiera pulsado la opción de reinicio. Esto provoca que las funciones de apagado e hibernación queden prácticamente inutilizadas.

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Cómo se comporta el fallo tras instalar KB5073455

Fallo al apagar u hibernar Windows 11 tras KB5073455

El síntoma principal que señalan tanto Microsoft como los usuarios es muy claro: tras instalar KB5073455, el equipo deja de poder apagarse o entrar en hibernación con normalidad. Cada intento desde la interfaz gráfica de Windows acaba derivando en un reinicio inmediato.

Este comportamiento se repite en las dos situaciones descritas: cuando se elige la opción “Apagar” y cuando se selecciona “Hibernar”. En ambos casos, la máquina debería pasar a estado de apagado completo o a un modo de bajo consumo, pero en lugar de eso, vuelve a iniciar el sistema operativo como si se tratara de un reinicio rutinario.

Microsoft recalca que no todos los dispositivos con Windows 11 23H2 se ven afectados. El error se produce únicamente cuando se cumplen varias condiciones al mismo tiempo: tener instalada la actualización KB5073455, ejecutar ediciones Enterprise o IoT y contar con Secure Launch o Inicio seguro activado. Los equipos domésticos con ediciones Home o Pro estándar, salvo entornos muy específicos, quedan fuera de este problema concreto.

Más allá de la molestia evidente de no poder apagar el equipo desde el menú de siempre, esta situación puede generar consecuencias prácticas, sobre todo en portátiles y dispositivos móviles. Si el sistema no entra en hibernación correctamente, hay riesgo de que se agote la batería mientras el usuario piensa que el equipo está “dormido”, con la consiguiente pérdida de trabajo si no se han guardado los cambios.

En el caso de entornos empresariales en España y otros países europeos, donde miles de puestos de trabajo dependen de ciclos de apagado controlados, el fallo añade presión a los equipos de TI. Muchas organizaciones se ven obligadas a revisar políticas de energía, procedimientos de cierre y herramientas de administración remota mientras esperan el parche corrector definitivo.

Solución temporal: apagar Windows 11 desde el Símbolo del sistema

Mientras llega una actualización que corrija por completo el problema, Microsoft ha publicado una solución temporal (workaround) para poder apagar Windows 11 los equipos afectados. No es especialmente compleja, pero sí obliga a abandonar el método de apagado habitual al que están acostumbrados la mayoría de usuarios.

La propuesta de la compañía pasa por utilizar el Símbolo del sistema (CMD). El procedimiento recomendado es el siguiente:

  • Abrir el buscador de Windows y escribir «cmd», o bien hacer clic derecho en el botón de Inicio y seleccionar la opción correspondiente para ejecutar el Símbolo del sistema.
  • Una vez abierta la consola, escribir el comando shutdown /s /t 0 y pulsar la tecla Enter para ejecutar la orden.

Con este comando, el sistema lanza un apagado inmediato del equipo, sin periodo de espera (el parámetro /t 0 indica que no se aplica ningún temporizador). Es una forma de forzar el cierre completo del sistema operativo que, según Microsoft, permite detener el equipo sin que entre en el bucle de reinicio que provocan las opciones gráficas de apagado y hibernación.

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Antes de recurrir a este método, conviene tener la precaución habitual de guardar todos los documentos, proyectos o aplicaciones en uso. Aunque el comando de apagado es oficial y no debería dañar el sistema por sí mismo, cualquier cierre brusco de programas sin guardar puede dar lugar a pérdida de datos.

La alternativa menos recomendable, pero que algunos usuarios pueden verse tentados a utilizar, es desconectar el cable de corriente o mantener pulsado el botón físico de encendido hasta forzar el apagado. Microsoft insiste en que este procedimiento debe evitarse en la medida de lo posible, ya que aumenta el riesgo de corrupción de archivos o incluso de daños en la instalación de Windows.

Por ahora, la compañía no ofrece un workaround equivalente para la hibernación. Es decir, no hay una instrucción oficial para forzar ese modo de energía sin pasar por el reinicio. El consejo general es desactivar temporalmente la hibernación en aquellos equipos donde se use de forma intensiva y optar por apagados completos mediante el comando CMD hasta que una futura actualización resuelva el fallo.

Otros errores ligados a las actualizaciones de enero de 2026

El problema de apagado de Windows 11 23H2 no llega solo. La primera ronda de parches de Patch Tuesday en 2026 ha generado incidencias en varias versiones de Windows 11 y en servicios asociados, lo que complica aún más el escenario para administradores de sistemas y usuarios avanzados.

Además de KB5073455, la actualización de seguridad KB5074109 para las versiones 24H2 y 25H2 de Windows 11 también está dando que hablar. En este caso, los reportes se centran en problemas durante el proceso de instalación: descargas que no se inician, instalaciones que se alargan durante horas o errores como el código 0x80070306 que impiden completar el parche.

En paralelo, se han detectado fallos de conexión y errores de autenticación en servicios de escritorio remoto, como Windows 365 Cloud PC y el Escritorio remoto tradicional. Según la información recopilada, parte de estas incidencias estarían relacionadas con las últimas actualizaciones de seguridad, entre ellas KB5074109, y afectan tanto a instalaciones locales como a entornos virtualizados.

Microsoft ha reconocido estos problemas en sus canales oficiales y asegura estar trabajando en soluciones específicas para los fallos de Remote Desktop y Windows 365. Sin embargo, todavía no se ha facilitado una fecha concreta para la publicación de parches correctivos adicionales, de modo que, por ahora, los administradores deben convivir con estas limitaciones o aplicar mitigaciones manuales.

Lo que se va dibujando es un patrón repetido en los últimos años: actualizaciones críticas de seguridad que corrigen vulnerabilidades importantes, pero que al mismo tiempo introducen comportamientos inesperados en determinadas configuraciones. En Europa, donde muchas empresas dependen de infraestructuras de escritorio remoto y servicios en la nube, este tipo de errores tiene un impacto directo en la continuidad de negocio.

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Un historial de parches problemáticos que reabre el debate sobre Windows 11

Los errores actuales vienen a engrosar una lista que muchos usuarios de Windows 11 conocen bien. Desde su lanzamiento, no han sido pocos los parches que, junto a mejoras de seguridad, han provocado pantallazos azules, bajadas de rendimiento, fallos gráficos o problemas de compatibilidad con drivers, especialmente en hardware más antiguo o configuraciones avanzadas.

En el caso concreto de la actualización KB5073455, el fallo de apagado se suma a quejas recurrentes sobre instalaciones que se bloquean, tiempos de espera excesivos y dificultades para completar el proceso de actualización. Aunque la mayoría de equipos actualizan sin incidentes, el volumen de reportes en foros y redes sociales vuelve a poner el foco en la calidad del ciclo de pruebas previo al lanzamiento de cada parche.

Entre parte de la comunidad técnica, especialmente en ámbitos profesionales de España y otros países de la UE, empieza a resurgir el debate sobre si compensa seguir apostando por Windows 11 o si merece la pena explorar alternativas, como distribuciones de Linux en puestos de trabajo concretos. Más allá de las preferencias personales, lo que sí queda claro es que los departamentos de TI se ven obligados a dedicar tiempo y recursos a gestionar los efectos secundarios de las actualizaciones.

También se critica que, mientras crecen las funciones basadas en inteligencia artificial y otras características de corte más comercial, siguen apareciendo errores en áreas básicas como el apagado, la gestión de energía o las conexiones remotas. Para muchos usuarios, la sensación es que se priorizan las novedades vistosas frente a la estabilidad del día a día.

En este contexto, la receta más prudente para organizaciones europeas pasa por endurecer las políticas de despliegue de parches: probar las actualizaciones primero en entornos de prueba, escalonar su instalación y contar con planes de reversión o mitigación rápida cuando surgen errores como el de KB5073455. Todo ello sin perder de vista que las actualizaciones de seguridad siguen siendo imprescindibles para reducir la superficie de ataque.

El caso de Windows 11 que no puede apagarse con normalidad tras la actualización KB5073455 se ha convertido en el ejemplo más reciente de esa delicada balanza entre seguridad y estabilidad. A la espera de que Microsoft publique un parche corrector que elimine el problema sin introducir otros nuevos, los usuarios y administradores deben apoyarse en soluciones temporales como el apagado mediante CMD, extremar las copias de seguridad y vigilar de cerca el comportamiento de sus equipos cada vez que llega una nueva actualización.

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