- La Comisión Europea sanciona a Google con 890 millones de euros por dos infracciones de la DMA.
- La primera multa, de 460 millones, por favorecer sus propios servicios en el buscador; la segunda, de 430 millones, por restringir alternativas en Google Play.
- Bruselas da 60 días a la compañía para corregir las prácticas, con amenaza de multas periódicas de hasta el 5% de su facturación global.
- La decisión llega en plena tensión comercial con Estados Unidos, que ya ha criticado la normativa europea.
La Comisión Europea ha dado un golpe sobre la mesa contra el gigante tecnológico Google al imponerle dos multas que suman 890 millones de euros por vulnerar la Ley de Mercados Digitales (DMA). El Ejecutivo comunitario considera que la compañía de Alphabet ha incumplido las reglas de competencia al dar trato de favor a sus propios servicios en el motor de búsqueda y al poner trabas a los desarrolladores de aplicaciones para que informen a los usuarios de ofertas más baratas fuera de Google Play. La sanción, anunciada este jueves, es la más cuantiosa aplicada hasta ahora bajo el paraguas de la DMA, una normativa diseñada para limitar el poder de las grandes plataformas y fomentar un ecosistema digital más abierto.
La decisión llega en un momento especialmente delicado en las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos, ya que el presidente Donald Trump ha criticado en repetidas ocasiones lo que considera un trato discriminatorio hacia las empresas estadounidenses. De hecho, la Casa Blanca amenazó con represalias arancelarias tras la última multa a Google en septiembre de 2025. A pesar de ello, Bruselas ha defendido su postura asegurando que la obligación de hacer cumplir la ley está por encima de cualquier presión externa.
Dos multas por un total de 890 millones
La primera de las sanciones asciende a 460 millones de euros y responde a la práctica de Google de priorizar sus propios servicios en los resultados de búsqueda, como Google Shopping, búsqueda de hoteles, vuelos o resultados deportivos. Según la Comisión, la compañía colocaba estos productos en posiciones destacadas o los acompañaba de elementos visuales y filtros mejorados, lo que perjudicaba a los competidores que no podían optar a la misma visibilidad. La segunda multa, de 430 millones, está relacionada con las restricciones impuestas a los desarrolladores de aplicaciones en Google Play, recordándonos casos como cuando Fortnite regresó a Google Play tras largas disputas legales. Bruselas considera que Google impedía que estos informaran a los usuarios sobre canales alternativos de compra, a menudo más baratos, y que la comisión que cobraba por cada nuevo cliente obtenido a través de la tienda era excesiva.
Estas sanciones son las primeras que se aplican en virtud de la DMA, que entró en vigor en 2022 y que establece un marco de control para las denominadas «gatekeepers». A diferencia de las multas anteriores, basadas en normas antimonopolio tradicionales, el periodo de infracción evaluado es más corto (desde marzo de 2024 hasta diciembre de 2025), lo que explica que la cuantía sea inferior a las históricas, como la sanción histórica a Google por su dominio en Android. Las vicepresidentas Teresa Ribera y Henna Virkkunen explicaron que Google ya había comenzado a implementar algunos cambios, lo que también influyó en el cálculo.

Bruselas exige cambios en 60 días
Además de la sanción económica, la Comisión Europea ha ordenado a Google que corrija sus prácticas en un plazo máximo de 60 días. En concreto, exige que trate a los servicios de terceros de forma justa y no discriminatoria en los resultados de búsqueda, y que permita a los desarrolladores de aplicaciones comunicarse libremente con los usuarios para ofrecerles alternativas de compra, tanto dentro como fuera de Google Play. Si la compañía no cumple, se enfrenta a multas periódicas de hasta el 5% de su facturación mundial diaria, una medida prevista por la DMA para garantizar el cumplimiento efectivo de sus decisiones.
La vicepresidenta ejecutiva de Competencia, Teresa Ribera, defendió la resolución asegurando que «los mejores productos deben triunfar porque son mejores, no porque pertenezcan a la empresa que controla el motor de búsqueda». Ribera también subrayó que los consumidores europeos tienen derecho a que los desarrolladores les indiquen dónde encontrar las mejores ofertas, incluso si el propietario de la tienda de aplicaciones no recibe comisión. La Comisión ha dejado claro que su prioridad es lograr que las plataformas cumplan con la normativa, más que imponer grandes sanciones, aunque no dudará en actuar si es necesario.
Reacciones de Google y la UE
Google no ha tardado en mostrar su desacuerdo con la decisión. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google y Alphabet, emitió un comunicado en el que afirmó que «la DMA sigue perjudicando el funcionamiento de productos cotidianos». Según Walker, para cumplir con la normativa, la empresa se ve obligada a eliminar funciones de búsqueda en tiempo real que los europeos aprecian, como la visualización instantánea de precios y la disponibilidad directa de hoteles, vuelos y restaurantes, así como a desmantelar las medidas de seguridad en Google Play. «Esto no es competencia leal, es una degradación del producto impulsada por un pequeño grupo de denunciantes con intereses particulares», añadió.
Por su parte, la Comisión Europea ha defendido la medida como un paso necesario para garantizar la equidad en el mercado digital. Teresa Ribera, que también es vicepresidenta para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, señaló que «Google no ha cumplido de forma efectiva con la Ley de Mercados Digitales» y que se han adoptado «medidas decisivas, aunque equilibradas» para sancionar las infracciones. La española también respondió a las posibles represalias de Estados Unidos, afirmando que la Comisión está «obligada» a hacer cumplir las normas comunitarias y el derecho internacional, y que no se dejará influir por presiones externas.

Contexto de tensiones con Estados Unidos
La multa llega en un momento de máxima tensión comercial entre la UE y Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha criticado duramente la DMA y la Ley de Servicios Digitales (DSA), acusando a Bruselas de discriminar a las empresas estadounidenses. De hecho, tras la última sanción a Google en septiembre de 2025, Trump amenazó con imponer aranceles del 100% a productos europeos. El acuerdo comercial alcanzado hace un año en Turnberry (Escocia), que fijó un arancel máximo del 15% para las exportaciones de la UE, está ahora en riesgo. La Comisión Europea confía en que Washington respete el pacto, pero la incertidumbre sobre las represalias de Trump es palpable.
A pesar de ello, Bruselas ha mantenido su postura firme. La vicepresidenta Ribera recordó que existen casos similares en Estados Unidos, donde las autoridades también están abordando prácticas anticompetitivas de las grandes tecnológicas. La sanción a Google se suma a las multas de 500 millones a Apple y 200 millones a Meta por infracciones de la DMA, lo que demuestra que la UE no piensa dar marcha atrás en su ofensiva regulatoria. La compañía de Alphabet, por su parte, acumula ya más de 10.000 millones de euros en multas impuestas por Bruselas, una cifra que refleja el pulso constante entre el gigante tecnológico y el regulador europeo.
La decisión de la Comisión Europea supone un hito en la aplicación de la Ley de Mercados Digitales y envía un mensaje claro a todas las grandes plataformas: las reglas están para cumplirse, y las sanciones serán contundentes cuando se vulneren. Google tiene ahora 60 días para adaptarse, pero el debate sobre el equilibrio entre la regulación y la innovación, así como sobre las tensiones geopolíticas que genera, está lejos de cerrarse.

