- Equipada con el nuevo procesador Intel Arc G3 Extreme que supera en un 40% el rendimiento de su competencia directa.
- Pantalla de 8 pulgadas con tasa de refresco variable de hasta 120 Hz para una fluidez total en títulos AAA.
- Gran autonomía gracias a su batería de 80 Wh y una gestión energética optimizada mediante inteligencia artificial.
- Lanzamiento oficial en España este mes de julio con un pack exclusivo de accesorios premium.

La espera ha terminado para los entusiastas del hardware portátil en nuestro país. MSI ha dado el pistoletazo de salida al lanzamiento de su nueva consola Claw 8 EX AI+, un dispositivo que busca posicionarse en la cima del mercado gaming. Con la llegada de las primeras unidades prevista para la primera quincena de julio, la marca taiwanesa no ha querido andarse con chiquitas y propone un pack inicial bastante completo para los que decidan dar el salto temprano.
Este nuevo juguete tecnológico no viene solo, ya que la firma ha decidido incluir una serie de accesorios exclusivos como fundas y protectores para justificar su propuesta de gama alta. Aunque el desembolso inicial de 1.599 euros puede hacer que más de uno se lo piense dos veces, lo cierto es que las especificaciones técnicas que esconde bajo el capó prometen una experiencia de juego que, hasta ahora, parecía reservada a equipos de sobremesa mucho más voluminosos.
Potencia bruta de la mano de Intel Arc G3 Extreme
El corazón de esta máquina es lo que realmente está dando que hablar en los foros especializados. La Claw 8 EX AI+ es la primera en montar el procesador Intel Arc G3 Extreme, una arquitectura diseñada específicamente para rendir al máximo en formatos compactos. Las pruebas de rendimiento que han salido a la luz son bastante reveladoras, mostrando una superioridad clara frente a los procesadores Ryzen que dominaban el sector hasta la fecha.
En comparativas directas con otros dispositivos punteros, este chip de Intel logra ser aproximadamente un 41% más rápido en videojuegos exigentes como Cyberpunk 2077 o Baldur’s Gate 3. Esto supone que los jugadores pueden disfrutar de tasas de fotogramas mucho más estables sin tener que sacrificar la calidad gráfica, algo que suele ser el talón de Aquiles de este tipo de aparatos cuando intentamos ejecutar novedades de última hornada.
Lo más curioso del asunto no es solo la potencia bruta, sino cómo gestiona la energía. Se ha comprobado que el dispositivo de MSI, funcionando a un consumo de 25W, es capaz de superar a sus rivales directos incluso cuando estos están configurados a su máxima potencia de 35W. Esta eficiencia es clave para que la consola no se convierta en una estufa portátil tras media hora de uso intenso, manteniendo las temperaturas a raya.
Pantalla y ergonomía para sesiones maratonianas
En cuanto al exterior, MSI ha escuchado a la comunidad y ha optado por un panel de 8 pulgadas con tecnología VRR. Esta tasa de refresco variable, que oscila entre los 48 y los 120 Hz, es fundamental para eliminar esos molestos tirones visuales cuando la carga gráfica fluctúa. La nitidez de la pantalla se combina con un diseño renovado de las empuñaduras, buscando que el agarre sea lo más natural posible para evitar la fatiga en las manos.
Los controles también han recibido un lavado de cara importante, incorporando joysticks y gatillos con efecto Hall. Este sistema utiliza imanes en lugar de piezas mecánicas que rozan entre sí, lo que en la práctica significa que nos olvidaremos del molesto ‘drifting’ y tendremos una precisión mucho mayor. Además, el nuevo motor háptico de alta gama permite sentir cada golpe o disparo con un realismo que sorprende desde la primera partida.
Autonomía y software optimizado para el día a día
Uno de los puntos donde MSI saca pecho es en la duración de la batería, un aspecto crítico si queremos jugar fuera de casa. Gracias a su batería de 80 Wh y la optimización de sus núcleos, la consola permite jugar durante casi dos horas a títulos pesados en modo de alto rendimiento. Si bajamos un poco la exigencia, esa cifra se duplica con creces, permitiendo sesiones de juego mucho más largas sin estar pendiente del enchufe más cercano.
El apartado del software no se queda atrás, ya que la integración con el sistema de ajustes rápidos y el Modo Xbox permite retomar las partidas de forma casi instantánea. La consola gestiona procesos de inteligencia artificial en segundo plano para mejorar la fluidez del sistema operativo, asegurando que la transición entre el escritorio y el juego sea limpia y sin cuelgues inesperados, algo que se agradece cuando solo tenemos un rato libre para echar una partida.
La llegada de este dispositivo supone un salto generacional importante en el terreno de las portátiles gaming, ofreciendo un equilibrio muy sólido entre el rendimiento de su arquitectura Intel y una pantalla de gran calidad. Aunque el precio la sitúa como un objeto de lujo para los más cafeteros del lugar, la mejora en eficiencia energética y la robustez de sus controles la convierten en la referencia tecnológica a batir durante este año en el mercado europeo.
