Windows 11 26H2 confirmado: qué cambia realmente en la próxima gran actualización

Última actualización: febrero 5, 2026
Autor: Isaac
  • Windows 11 26H2 se confirma vía paquete de habilitación en la build 26300.7674 del canal Insider
  • Será una actualización ligera basada en la misma plataforma Germanium que 24H2 y 25H2
  • 26H1 quedará reservada a nuevos equipos ARM con Snapdragon X2, mientras 26H2 será la versión general para la mayoría de PCs
  • Destacan más integración de Copilot, ajustes de interfaz y foco en estabilidad y confianza del sistema

Windows 11 26H2 confirmado

Hay algo casi rutinario en cada nueva gran actualización de Windows 11: anuncios, promesas y, a la vez, un cierto cansancio entre los usuarios. Tras varias iteraciones en las que la experiencia no siempre ha estado a la altura de las expectativas, muchos se preguntan si la próxima versión marcará un antes y un después o si será simplemente otro giro de tuerca sobre la misma base. En ese contexto aparece ya en el horizonte Windows 11 26H2, todavía sin anuncio oficial, pero con suficientes pistas técnicas como para darlo por confirmado.

La existencia de esta versión no viene de una nota de prensa, sino de un detalle en el que suelen fijarse sobre todo los usuarios avanzados: las referencias internas en las builds del programa Windows Insider. El último indicio clave está en la compilación 26300.7674, donde figura un paquete de habilitación específico para Windows 11 26H2 dentro del historial de actualizaciones, una señal inequívoca de que Microsoft ya tiene en marcha la que será su actualización anual de la segunda mitad de 2026.

De momento, el protagonismo inmediato lo tiene Windows 11 26H1, pero con un alcance muy concreto: queda reservado para equipos con procesadores ARM de nueva generación, como los Snapdragon X2 y futuros chips compatibles. Esa rama está pensada para introducir cambios de plataforma y optimizaciones muy ligadas al nuevo silicio, por lo que no se plantea como una actualización de funciones para la mayoría de usuarios.

En paralelo, Windows 11 26H2 se perfila como la versión que llegará a la gran masa de ordenadores, tanto domésticos como profesionales, que ya funcionan con Windows 11. La propia documentación de Microsoft apunta a que los PCs con 24H2 o 25H2 acabarán recibiendo 26H2 hacia finales de 2026, con un despliegue que previsiblemente se concentrará en torno a octubre, siguiendo el calendario habitual de lanzamientos de la compañía.

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Este esquema deja un mapa en el que convivirán dos versiones diferentes de Windows 11 en 2026: por un lado, 26H1 para hardware ARM muy concreto, y por otro, 26H2 como la actualización anual «para todos» los equipos x86 y buena parte del parque existente. Con ello, Microsoft mantiene su apuesta por un solo gran lanzamiento de características al año, evitando volver al modelo de múltiples actualizaciones de funciones en el mismo ejercicio.

Una actualización ligera basada en la misma plataforma que 24H2 y 25H2

Más allá del nombre, las pistas sobre la naturaleza de Windows 11 26H2 llegan del propio concepto de «paquete de habilitación» que aparece asociado a la build 26300.7674. En la práctica, esto implica que 26H2 será una actualización relativamente ligera, construida sobre la misma plataforma subyacente (Germanium) que ya utilizan 24H2 y 25H2.

Que se trate de un paquete de habilitación significa que el grueso del sistema operativo ya está presente en las versiones actuales y que, con la llegada de 26H2, se activarán cambios mediante interruptores internos sin necesidad de reinstalarlo todo desde cero. El proceso suele ser más rápido, menos invasivo y, en teoría, con menor riesgo de quebrar compatibilidades ya asentadas.

No es la primera vez que Microsoft recurre a este enfoque: Windows 11 25H2 siguió el mismo patrón respecto a 24H2 y, aun así, incorporó mejoras visibles, como nuevo menú Inicio, iconos de batería revisados y, sobre todo, más integración de Copilot en distintas áreas del sistema. Todo apunta a que 26H2 repetirá la fórmula: pocos cambios estructurales, muchas capas adicionales sobre lo ya existente.

Desde el lado técnico, el equipo de Windows Insider ha explicado que el canal Dev ha dado el salto a la serie de compilaciones 26300 y que, a partir de ahí, se irán introduciendo modificaciones «debajo del capó» que pueden generar comportamientos distintos respecto al canal Beta. Esas variaciones suelen anticipar las bases de la próxima versión estable, que en este caso sería precisamente 26H2.

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La decisión de mantener la misma plataforma durante varios ciclos consecutivos refuerza la idea de un Windows 11 que evoluciona por iteraciones más contenidas. Menos rupturas drásticas y más afinado continuo de funcionamiento, rendimiento y compatibilidad. Para los usuarios europeos, donde una parte importante del parque sigue dependiendo de aplicaciones críticas y entornos corporativos exigentes, este modelo puede ofrecer un punto extra de previsibilidad.

Windows 11 26H1 y 26H2: fragmentación controlada según el hardware

Uno de los puntos que más dudas genera es la convivencia de varias ramas de Windows 11 en el mismo año. Microsoft ha aclarado en su blog que Windows 11 26H1 no se considera una actualización de funciones para quienes ya están en 25H2. Su cometido es introducir cambios de plataforma necesarios para que los nuevos chips —como Snapdragon X2 y futuros procesadores ARM— funcionen correctamente con el sistema.

En esa misma comunicación, la compañía subrayó que 25H2 sigue siendo la versión de referencia para las nuevas funciones hasta que llegue 26H2 y que no tienen intención de volver a un escenario con más de una actualización de características al año. Es decir, el usuario medio de PC convencional no tendrá que seguir la pista de todas las siglas: su camino será 24H2 → 25H2 → 26H2, con un ritmo anual.

Esto deja a 26H1 como una rama muy específica, volcándose en optimizaciones de rendimiento, planificación de tareas y compatibilidad de drivers para el nuevo ecosistema ARM. Las empresas y usuarios que compren equipos con Snapdragon X2 u otros chips similares recibirán esa versión ya preinstalada, pero no se contempla su despliegue como actualización general para ordenadores existentes.

En cambio, Windows 11 26H2 será el destino natural de la mayoría de PCs actuales, tanto en España como en el resto de Europa, incluidos equipos de sobremesa, portátiles tradicionales y estaciones de trabajo que hoy funcionan con procesadores Intel o AMD. El objetivo de Microsoft es mantener un itinerario claro: un único gran salto de características por año, con parches mensuales acumulativos.

Este enfoque, aunque introduce un cierto grado de fragmentación, también permite a la compañía ajustar mejor el sistema a cada tipo de hardware sin obligar a todos los usuarios a soportar cambios que solo benefician a una minoría. La clave estará en cómo gestione Microsoft la comunicación y el soporte, especialmente en entornos corporativos europeos donde la planificación de despliegues es más rígida y a largo plazo.

Confirmación «oficiosa»: el paquete de habilitación de 26H2 en el canal Insider

La prueba más sólida de que Windows 11 26H2 es ya una realidad en desarrollo está en un rincón bastante concreto de la configuración del sistema. Los usuarios del programa Windows Insider que han actualizado a la compilación 26300.7674 o posteriores pueden comprobarlo abriendo la sección «Historial de actualizaciones» y, dentro de ella, el apartado de desinstalación.

En esa lista aparece una entrada identificada como «Windows 11 26H2 enablement package». Es la primera vez que la denominación 26H2 figura de forma explícita en una referencia pública del sistema, ya que hasta ahora la documentación oficial solo había mencionado 26H1 y 25H2. Aunque no se trata de un anuncio al uso, en la práctica funciona como una confirmación técnica de que la próxima actualización anual está ya en fase de pruebas.

Por ahora, esa referencia no se refleja en los apartados habituales donde la mayoría de usuarios mira la versión de Windows: ni en Ajustes > Sistema > Acerca de ni en el clásico comando winver lanzado desde el cuadro Ejecutar. Lo esperable es que estos elementos se actualicen a medida que se publiquen builds más avanzadas y se acerque la ventana de lanzamiento definitiva.

El hecho de que la propia página de Windows Update etiquete la compilación 26300.7674 como paquete de habilitación para 26H2 refuerza la idea de una actualización menor en términos de arquitectura, pero no necesariamente irrelevante en cuanto a novedades. De hecho, la experiencia con 25H2 demostró que, incluso bajo este formato, Microsoft puede introducir cambios apreciables en la usabilidad y en la integración de sus servicios, especialmente los relacionados con la IA.

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Desde un punto de vista práctico, los usuarios españoles y europeos que no participan en el programa Insider no verán estas menciones hasta bastante más adelante. Sin embargo, las organizaciones que sí prueban builds preliminares tienen ya margen para empezar a evaluar compatibilidades, posibles incidencias y ajustes necesarios en sus entornos, algo crítico en empresas que dependen de software muy específico o de políticas de seguridad estrictas.

Copilot gana terreno: integración profunda en Windows 11 26H2

Entre las funciones que ya se han podido observar en builds en pruebas destaca, por encima del resto, la expansión del papel de Copilot dentro del sistema operativo. Microsoft parece decidida a consolidar su asistente como eje central de la experiencia de Windows 11, aunque lo haga de forma progresiva y, en muchos casos, opcional.

Uno de los cambios más llamativos es la integración de un panel de Copilot dentro del Explorador de archivos. En lugar de limitarse al típico botón que envía un archivo a la IA, la nueva interfaz plantea un panel lateral en el que el usuario puede conversar con Copilot mientras ve una vista previa de sus documentos o imágenes. La idea es que se pueda alternar entre las pestañas de Detalles, Vista previa y Copilot sin salir del propio Explorador.

Esta integración, eso sí, no será obligatoria. Se plantea como una función opcional que el usuario podrá desactivar si no le encaja en su forma de trabajar, algo relevante para quienes prefieren que el gestor de archivos se mantenga lo más ligero y tradicional posible. Para otros perfiles, especialmente quienes manejan grandes volúmenes de documentos, la posibilidad de pedir resúmenes, búsquedas contextuales o clasificaciones asistidas puede resultar atractiva.

La barra de tareas también será escenario de cambios. Microsoft está probando una nueva experiencia de búsqueda impulsada por Copilot bajo el nombre de «Ask Copilot» (Preguntar a Copilot). Esta propuesta sustituye a la interfaz de búsqueda actual, pero mantiene el mismo índice subyacente. Lo que varía es la capa de presentación, más limpia y conversacional, con resultados que se sienten menos abigarrados.

De nuevo, se trata de una experiencia opcional: el usuario podrá decidir si quiere que Copilot reemplace la interfaz de búsqueda clásica o si prefiere conservar el comportamiento actual. Para quienes ya están acostumbrados a interactuar con asistentes de IA, la transición puede resultar natural, mientras que los usuarios más conservadores podrán seguir con un enfoque más tradicional.

En conjunto, estos movimientos apuntan a un Windows 11 donde Copilot deja de ser un complemento aislado y se integra de forma más orgánica en los flujos de trabajo cotidianos. No se trata de una revolución inmediata, pero sí de un paso más hacia un sistema operativo donde la interacción conversacional gana peso frente a los menús y cuadros de diálogo clásicos.

Cambios en la interfaz: agenda, cuadro Ejecutar moderno y otros ajustes

Más allá de la IA, Windows 11 26H2 también traerá ajustes en la interfaz y pequeñas recuperaciones de funciones que muchos recordarán de versiones anteriores. Uno de los ejemplos más claros es el regreso de la vista de agenda al Centro de notificaciones, una característica presente en Windows 10 que desapareció con la llegada de Windows 11.

En la nueva implementación, el usuario podrá consultar directamente su calendario de Outlook desde el panel de notificaciones, con una experiencia similar a la de antaño, pero construida sobre WebView2. Esto significa que, al activarse, se cargarán procesos asociados a Microsoft Edge y a los componentes web, algo que, según pruebas iniciales, añade alrededor de 100 MB adicionales de consumo de memoria cuando la agenda está en uso.

Este tipo de decisiones refuerza una tendencia que algunos usuarios ven con preocupación: el uso creciente de componentes web incluso para funciones que, en principio, podrían ser puramente locales. Aunque no tiene por qué traducirse en una mala experiencia, sí contribuye a un sistema más complejo de mantener y potencialmente más pesado en recursos, algo a tener en cuenta en equipos más modestos, todavía muy presentes en muchos hogares y pymes de España.

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Otro cambio en pruebas es un nuevo cuadro de diálogo «Ejecutar» modernizado, que se activa desde las opciones avanzadas de la configuración. Esta versión experimental utiliza WinUI, incorpora efectos visuales acordes con el diseño de Windows 11 (como el efecto Mica) y se integra mejor con el resto de la interfaz. De momento, se mantiene como una opción para usuarios avanzados y desarrolladores, lo que sugiere que Microsoft aún está valorando su adopción general.

La sensación que dejan estos ajustes es la de un sistema que intenta cerrar brechas entre componentes modernos y heredados, sustituyendo poco a poco diálogos antiguos por versiones más coherentes con la estética actual. Sin embargo, también incrementa la percepción de un Windows que mezcla experiencias distintas según la zona del sistema a la que se acceda, algo que la compañía lleva tiempo intentando unificar.

Entre otros cambios previstos o ya detectados en builds de prueba se incluyen mejoras en la experiencia de pantalla completa para juegos (FSE), compatibilidad ampliada con formatos como .webp para fondos de escritorio y otras pequeñas adiciones que no transforman la experiencia, pero sí pulen aristas de uso diario. Son, en definitiva, capas de refinamiento que se suman al enfoque continuista de 26H2.

Estabilidad, confianza y ritmo anual: el reto de Windows 11 en 2026

Más allá de las funciones concretas, el verdadero examen para Windows 11 26H2 estará en un terreno menos vistoso pero mucho más determinante: la confianza de los usuarios en la fiabilidad del sistema. Los últimos años han dejado episodios de parches que introducen errores imprevistos, regresiones en funciones que antes eran estables y problemas de rendimiento que afectan tanto a particulares como a empresas.

En este contexto, muchos usuarios ya no miran tanto la lista de novedades como el impacto real en su día a día. Una actualización que prometa más integración de IA o un diseño algo más pulido puede despertar curiosidad, pero lo que marcará la diferencia es que no provoque cortes en el trabajo, incompatibilidades con drivers esenciales o fallos en aplicaciones profesionales críticas.

Microsoft insiste en que Windows 11 mantiene un ritmo de actualización de funciones anual, con lanzamientos previstos en la segunda mitad de cada año. Este calendario más pausado, frente a épocas en las que se sucedían las versiones en plazos más cortos, debería facilitar pruebas más exhaustivas y despliegues más controlados, algo especialmente importante para administradores de sistemas en entidades públicas y privadas europeas.

La sensación entre muchos usuarios es que Windows 11 sigue siendo un sistema «en construcción», con capas que se superponen y conviven, desde paneles modernos hasta configuraciones clásicas heredadas de tiempos de Windows 7 o incluso anteriores. Si 26H2 logra reducir esa sensación de collage y ofrece una experiencia más coherente, sólida y libre de sobresaltos en PCs ya desplegados, podría mejorar notablemente la percepción general del sistema.

Al final, la actualización 26H2 parece orientada menos a deslumbrar con grandes titulares y más a reforzar lo que ya está sobre la mesa: consolidar la base Germanium, profundizar en la integración de Copilot allí donde tenga sentido, recuperar funciones prácticas como la vista de agenda y pulir elementos de interfaz heredados. Si lo hace con la suficiente solidez técnica y sin sumar nuevos problemas, muchos usuarios darán por buena la evolución, aunque no la sientan como una revolución.

Con todo lo que se ha ido filtrando desde el canal Insider y la confirmación indirecta del «enablement package», Windows 11 26H2 se perfila como una actualización continuista, ligera en términos de arquitectura pero cargada de matices en el día a día: más presencia de Copilot en el Explorador y la búsqueda, ajustes en el Centro de notificaciones y en el cuadro Ejecutar, una clara separación entre la rama 26H1 para nuevos ARM y 26H2 para la mayoría de PCs, y un énfasis cada vez mayor en mantener el ritmo anual sin romper lo que ya funciona; queda por ver si este enfoque será suficiente para que usuarios y empresas en España y el resto de Europa perciban, por fin, un Windows 11 más estable y predecible.