Windows Phone podría volver: historia, petición y opciones reales

Última actualización: diciembre 29, 2025
Autor: Isaac
  • Un grupo de usuarios ha lanzado una petición en Change.org para que Microsoft recupere Windows Phone basado en Windows 11.
  • La trayectoria de Windows Phone estuvo marcada por una buena experiencia de uso, pero un ecosistema de apps muy limitado.
  • La idea de un hipotético "Windows Phone 11" se apoyaría en Windows 11 on Arm, Microsoft 365 y Copilot.
  • Las probabilidades de que Microsoft regrese al mercado móvil con su propio sistema operativo siguen siendo muy bajas.

Windows Phone podria volver

Para muchos usuarios de tecnología, mencionar Windows Phone es casi como abrir un viejo baúl de recuerdos. Hubo un momento en el que Microsoft intentó plantar cara a Android y iOS con una propuesta propia para el móvil, diferente y bastante ambiciosa, que acabó desapareciendo sin haber logrado consolidarse.

En plenas fiestas navideñas ha vuelto a circular con fuerza una idea que parecía enterrada: el posible regreso de Windows Phone en forma de un sistema basado en Windows 11. Una petición en Change.org ha reavivado el debate sobre si tiene sentido, a estas alturas, que Microsoft vuelva a intentarlo en el mercado de los smartphones.

De Windows Mobile a Windows Phone: un proyecto que llegó tarde

A finales de 2010, Microsoft presentó oficialmente Windows Phone como sucesor de Windows Mobile, un sistema que se había quedado claramente anticuado frente a la irrupción del iPhone y el crecimiento explosivo de Android. La compañía quería resetear su estrategia móvil y empezar casi desde cero.

Lo que más llamaba la atención era su diseño: Windows Phone rompió con la clásica parrilla de iconos y apostó por la interfaz «Metro», con baldosas o Live Tiles que mostraban información en tiempo real. Visualmente era muy limpio, fluido y coherente, algo que muchos usuarios todavía recuerdan con cariño.

Sin embargo, el gran hándicap fue que el sistema aterrizó cuando la partida estaba ya muy avanzada. iOS se había consolidado como referente en la gama alta, Android se expandía a toda velocidad entre fabricantes y gamas, y el nuevo jugador de Microsoft apareció con un catálogo de aplicaciones muy reducido para los estándares de la época.

A pesar de sus virtudes en diseño y rendimiento, la falta de apps clave marcó desde el principio la percepción del sistema. Para un usuario medio en España o en cualquier país europeo, era complicado justificar el salto si faltaban servicios que ya eran casi imprescindibles en el día a día.

Nokia, los Lumia y el intento más serio de competir

El momento de mayor ambición llegó con Windows Phone 8, estrenado dos años más tarde con un nuevo kernel basado en Windows NT. Esa transición permitió añadir soporte para procesadores multinúcleo, resoluciones de pantalla más altas y una mejor integración con el Windows de escritorio, algo que en Europa resultaba especialmente atractivo para quienes vivían pegados al PC y, por ejemplo, facilitaba configurar una cuenta Live en Windows Phone.

En paralelo, Microsoft cerró una alianza muy estrecha con Nokia, que seguía aferrada a Symbian y necesitaba reaccionar. De ese pacto nacieron los Nokia Lumia, probablemente el mejor embajador de Windows Phone en cuanto a hardware, diseño y experiencia de cámara, con muy buena recepción entre crítica y usuarios.

Durante un breve periodo, los Lumia llegaron a ser bastante populares en mercados como España, donde se veían con frecuencia gracias a campañas agresivas de operadoras y a un precio competitivo frente a otros smartphones. Pero el problema de fondo seguía sin resolverse: el ecosistema de software.

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Faltaban aplicaciones consideradas básicas: Instagram tardó en llegar, WhatsApp estuvo mucho tiempo con una versión limitada y poco pulida, y nunca hubo apps oficiales de YouTube, Google Maps o Gmail, y la dificultad para configurar una cuenta Google en Windows Phone empeoraba la situación. La raíz del problema estaba en unas APIs restringidas y en la escasez de incentivos para los desarrolladores, que veían un mercado pequeño y con perspectiva incierta.

En 2013, con los Lumia en su punto de mayor visibilidad, Microsoft decidió comprar la división de dispositivos y servicios de Nokia. Lo que sobre el papel debía reforzar el ecosistema, terminó generando desconfianza entre otros fabricantes, que se vieron en la práctica desplazados por la apuesta casi exclusiva por la marca Lumia; además, muchos usuarios seguían encontrando complicado configurar correo en Windows Phone 8 de forma fluida.

Windows 10 Mobile y el final de la aventura

En 2015 llegó el último gran intento: Windows 10 Mobile, que buscaba unificar la experiencia con el Windows 10 de escritorio. La estrategia se apoyaba en las llamadas Aplicaciones Universales (UWP), capaces de funcionar en PC, tablet y móvil con una base de código común.

Una de las ideas más llamativas era Continuum, que permitía usar el móvil como si fuera un pequeño PC, conectándolo a un monitor, teclado y ratón para trabajar con una interfaz similar a la del escritorio. Sobre el papel resultaba muy atractivo, sobre todo para entornos profesionales y de productividad.

Pese a ello, el movimiento volvió a llegar tarde y con el ecosistema de apps todavía muy por detrás de la competencia. Android e iOS ya dominaban el mercado europeo con mano de hierro, y los desarrolladores no veían motivos suficientes para apostar seriamente por una plataforma con una cuota reducida.

En 2017, Microsoft anunció que dejaba de desarrollar nuevas funciones para Windows Phone y en 2019 se dio por terminado el soporte oficial. Modelos como el Microsoft Lumia 950 XL quedaron en la memoria de muchos aficionados como el último gran exponente de un proyecto que nunca llegó a despegar.

Desde entonces, la compañía ha centrado sus esfuerzos en software, servicios en la nube y, cada vez más, en inteligencia artificial, relegando el hardware móvil e incluso colocando en un segundo plano algunas líneas como la de sus propios dispositivos de consumo.

Una petición en Change.org quiere un «Windows Phone 11»

A pesar del tiempo transcurrido, un pequeño grupo de usuarios sigue echando de menos la propuesta de Microsoft en el móvil. Uno de ellos, un usuario griego identificado como Σπύρος Κ., ha iniciado una petición en Change.org para convencer a la compañía de que retome el proyecto.

La propuesta, titulada en esencia «Traer de vuelta a Windows Phone», plantea un regreso reinventado sobre la base de Windows 11, algo que a nivel técnico encajaría con la apuesta actual de Microsoft por Windows 11 on Arm y por integrar sus servicios en todo tipo de dispositivos.

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En el texto de la petición se argumenta que Windows Phone fue una plataforma adelantada a su tiempo, con una interfaz rápida, fluida e innovadora, y que en un mundo dominado por iOS y Android aún habría espacio para un tercer ecosistema centrado en la simplicidad, la productividad y el control del usuario.

Lo que se pide no es resucitar tal cual los Lumia de hace una década, sino un Windows Phone completamente actualizado, apoyado en tecnologías actuales. Entre ellas, se mencionan de forma explícita la integración profunda de Microsoft 365 y el uso de Copilot como asistente de inteligencia artificial nativo en el sistema.

A día de hoy, la petición apenas ha conseguido alrededor de medio millar de firmas, pero sirve para tomar el pulso a una comunidad de usuarios nostálgicos que todavía ve atractivo un enfoque distinto al de Android y iOS, especialmente en el terreno de la productividad y el trabajo vinculado al ecosistema de Windows.

Windows 11 on Arm, Copilot y la sombra de la IA

El contexto tecnológico actual es muy distinto al de 2010, y la apuesta de Microsoft pasa claramente por Windows 11 on Arm, una versión de su sistema operativo adaptada a procesadores Arm, que son precisamente los que dominan el mercado móvil desde hace años.

En Europa ya se comercializan dispositivos Surface y otros portátiles ligeros con chips Snapdragon de Qualcomm, concebidos para ofrecer una experiencia similar a la de un PC tradicional pero con mayor eficiencia energética y conectividad móvil integrada, en algunos casos.

Desde ese punto de vista, Microsoft ya ha dado parte de los pasos técnicos necesarios para tener un sistema y aplicaciones preparadas para la arquitectura de los móviles. El cuello de botella, como siempre, estaría en el ecosistema de apps, el modelo de negocio y la disposición de los desarrolladores.

Uno de los puntos más controvertidos de la petición es precisamente la integración profunda de Microsoft 365 y Copilot en un hipotético «Windows Phone 11». Mientras algunos usuarios ven en ello una forma de potenciar la productividad en movilidad, otros temen que repita ciertos problemas de Windows 11 en PC, donde el sistema ha sido criticado por ser más intrusivo, cargado y menos ágil que versiones anteriores.

En un escenario en el que las grandes tecnológicas compiten por llevar la inteligencia artificial generativa a todos los dispositivos, no sería descabellado que Microsoft se plantease reforzar su presencia en el móvil para no depender tanto de Android e iOS. Pero el camino para hacerlo con un sistema propio sería, como mínimo, complejo y muy costoso.

¿Hay sitio para un tercer sistema operativo en móviles?

La petición de Change.org defiende que existe demanda para un tercer ecosistema móvil que rompa el duopolio actual. Sobre el papel, la idea puede resultar atractiva para usuarios que buscan alternativas, más control sobre sus datos o una integración más estrecha con el PC.

Sin embargo, la realidad del mercado europeo y global apunta a que lograr tracción sin un catálogo sólido de aplicaciones y servicios es extremadamente difícil. Los intentos de otros sistemas alternativos en la última década han demostrado que, sin el apoyo decidido de los grandes desarrolladores, es casi imposible salir del nicho.

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Además, Microsoft ya tuvo su oportunidad cuando compró Nokia y controló tanto el hardware como el software. Incluso en ese contexto favorable, con presencia destacada en Europa y acuerdos con operadoras, el proyecto no consiguió la masa crítica necesaria.

Hoy en día, buena parte de los usuarios en España y en el resto de Europa están plenamente acostumbrados a Android o iOS, con todas sus aplicaciones, servicios bancarios, plataformas de mensajería y redes sociales. Cambiar de sistema implicaría renuncias o, al menos, incertidumbre sobre la disponibilidad y calidad de las apps más utilizadas.

A todo esto se suma que Microsoft ha reducido el peso estratégico de su propio hardware de consumo, incluida la división Xbox en algunos aspectos, priorizando la nube, los servicios de suscripción y las soluciones empresariales. En ese contexto, invertir de nuevo miles de millones para intentar relanzar un sistema móvil resulta, como poco, poco probable.

¿Puede la IA forzar el regreso de un Windows Phone?

El único factor que podría alterar este escenario es la presión competitiva en inteligencia artificial. Google y Apple están integrando modelos de IA en sus sistemas operativos móviles, y controlar el dispositivo se vuelve cada vez más importante para definir la experiencia del usuario.

Desde este prisma, a Microsoft le resulta más difícil impulsar su asistente Copilot en móviles ajenos, donde debe pasar necesariamente por las reglas y las tiendas de aplicaciones de Android e iOS. Un dispositivo propio, o incluso un sistema propio, le daría mayor margen de maniobra, aunque también implicaría grandes riesgos.

Para plantear seriamente un «Windows Phone 11» con IA integrada, la compañía tendría que volver a montar un ecosistema completo: tienda de apps, herramientas atractivas para desarrolladores y acuerdos con fabricantes de hardware. Todo ello supondría una inversión muy elevada con un retorno, como mínimo, incierto.

Quienes critican la idea señalan, además, que si Microsoft ya tiene dificultades para convencer a parte de los usuarios de PC de adoptar Windows 11 y Copilot, la tarea de repetir la jugada en móviles sería aún más complicada. El recuerdo del fracaso anterior pesa, y el mercado es menos tolerante con propuestas que no lleguen muy pulidas desde el primer día.

Aun así, la fiebre actual por la inteligencia artificial está llevando a las grandes tecnológicas a movimientos que hace unos años habrían parecido poco probables. No sería imposible que, ante un cambio de ciclo o una oportunidad estratégica, Microsoft considerara alguna forma de volver al móvil, ya sea mediante una alianza, una compra o un experimento más limitado.

Por ahora, todo apunta a que el regreso de Windows Phone se queda más en el terreno de la nostalgia y la especulación que en el de los planes reales de Microsoft. La iniciativa en Change.org refleja el cariño que muchos usuarios siguen teniendo a aquel sistema, pero también choca con la realidad de un mercado dominado por dos plataformas y con una compañía volcada en la nube y la IA. La posibilidad de ver un verdadero «Windows Phone 11» sigue sonando más a deseo de una minoría que a un proyecto con visos de materializarse a corto plazo.

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