Windows 11 no arranca tras la última actualización: qué está pasando y cómo intentar solucionarlo

Última actualización: enero 29, 2026
Autor: Isaac
  • La actualización KB5074109 de enero provoca que algunos PCs con Windows 11 no arranquen y muestren el error UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME.
  • Microsoft admite un "número limitado" de casos, principalmente en versiones 24H2 y 25H2, y recomienda usar el Entorno de recuperación de Windows.
  • La desinstalación del parche falla en ciertos equipos con el error 0x800f0905, obligando a recurrir a Restaurar sistema u opciones avanzadas.
  • Se aconseja retrasar las actualizaciones y esperar a nuevos parches mientras Microsoft investiga el origen del problema.

Problema arranque Windows 11

La última actualización de seguridad de Windows 11 está dejando a algunos ordenadores sin poder arrancar con normalidad, generando un nuevo frente de problemas para Microsoft en pleno arranque de 2026. Aunque la compañía insiste en que el impacto es limitado, los casos que han salido a la luz muestran bloqueos serios que obligan a recurrir a métodos de recuperación avanzados.

El origen de la situación apunta directamente al parche de enero, identificado como actualización KB5074109, que se distribuyó mediante Windows Update para corregir decenas de fallos de seguridad y otros errores del sistema. El resultado, sin embargo, ha sido muy distinto para algunos usuarios: pantallas negras, mensajes de error y equipos que ya no pasan del intento de arranque.

Error UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME y pantallas negras en Windows 11

Error UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME en Windows 11

Microsoft ha reconocido que, tras instalar la actualización de seguridad de enero de 2026, algunos dispositivos con Windows 11 muestran el código de detención «UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME» y se quedan bloqueados en el arranque. En estos casos, la pantalla pasa a negro y aparece el mensaje de que el PC ha tenido un problema y necesita reiniciarse, pero el reinicio nunca llega a completarse.

Los informes recopilados por la propia compañía apuntan a que el fallo está afectando principalmente a equipos con Windows 11 24H2 y 25H2, tanto en entornos domésticos como profesionales. En teoría se trataría de un “número limitado de informes”, pero han aparecido quejas en foros especializados y comunidades como Reddit, donde algunos usuarios aseguran que han tenido incluso que formatear la unidad tras una recuperación fallida.

En determinados casos, el problema se asocia a ordenadores que ya habían tenido dificultades con actualizaciones anteriores, especialmente los que revirtieron de forma automática el parche de diciembre de 2025. Ese estado intermedio, mal consolidado, habría dejado al sistema en una situación inestable en la que instalar nuevas actualizaciones dispara el bloqueo total del arranque.

La propia Microsoft admite que intentar aplicar parches cuando el sistema ya está en un estado inadecuado puede provocar que el dispositivo no vuelva a iniciarse. Por ahora, la firma trabaja en una solución parcial que evite que más equipos caigan en este escenario, pero esa futura corrección no arreglará los dispositivos que ya han quedado atrapados en el bucle de arranque.

La guía oficial de Microsoft para intentar recuperar el PC

Recuperar Windows 11 que no arranca

Ante la presión de los usuarios, Microsoft ha publicado una guía específica para los equipos que no arrancan tras instalar KB5074109. Este documento, que llegó casi dos semanas después de detectarse los primeros casos, explica cómo forzar el acceso al Entorno de recuperación de Windows (WinRE) y tratar de volver a un estado funcional desinstalando la actualización conflictiva.

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El método propuesto pasa por forzar varios reinicios consecutivos hasta que salte WinRE y, desde ahí, seguir una ruta bastante concreta. El procedimiento, resumido, sería el siguiente, siempre que el sistema permita llegar a ese menú de recuperación:

  1. Encender el ordenador y, tras el POST (la pantalla inicial de la BIOS/UEFI y el posible logo de Windows), forzar el apagado manteniendo pulsado el botón de encendido.
  2. Repetir este proceso de encender y apagar de forma brusca varias veces seguidas hasta que aparezca el Entorno de recuperación de Windows.
  3. Una vez en WinRE, seleccionar la cuenta de usuario si se solicita, introduciendo contraseña o PIN.
  4. Pulsar en el botón «Continuar» para entrar en las opciones avanzadas.
  5. Elegir «Inicio avanzado» o el menú de soluciones avanzadas.
  6. Entrar en «Solucionar problemas» y luego en «Opciones avanzadas».
  7. Seleccionar «Desinstalar actualizaciones» y después la opción «Desinstalar las últimas actualizaciones de calidad».
  8. Confirmar de nuevo la cuenta de administrador si es necesario y aceptar la opción de «Desinstalar la actualización de calidad» correspondiente al parche de enero.
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Si todo va bien, el sistema debería revertir el parche KB5074109 y permitir que Windows 11 vuelva a arrancar con normalidad. Sin embargo, no en todos los equipos el proceso está siendo tan sencillo: algunos usuarios se encuentran con nuevos errores durante el intento de desinstalación.

Cuando este método no funciona o el sistema no consigue ni siquiera entrar en WinRE, la única alternativa que propone Microsoft pasa por utilizar un pendrive con el instalador de Windows 11. Al arrancar desde ese USB, es necesario elegir la opción «Reparar el equipo» en lugar de «Instalar ahora», para acceder de nuevo a las herramientas avanzadas de reparación, restauración del sistema o desinstalación de actualizaciones.

La desinstalación de KB5074109 también puede fallar

El panorama se complica en algunos equipos donde, al intentar quitar el parche KB5074109 desde Windows o desde el propio entorno de recuperación, la operación termina con el error 0x800f0905. En la práctica, esto deja al usuario atrapado entre una actualización defectuosa y una desinstalación que tampoco se completa.

En estas situaciones, una de las pocas salidas que están funcionando es usar Restaurar sistema para volver a un punto de restauración anterior a la instalación del parche de enero. Obviamente, esto solo es viable si el usuario tenía activada la creación de puntos de restauración y el sistema fue capaz de generarlos antes de la actualización conflictiva.

Otra vía que algunos usuarios han probado es forzar de nuevo la instalación del parche problemático y, acto seguido, intentar desinstalarlo una vez que el sistema vuelva a arrancar, confiando en que el segundo intento de reversión no falle. No es una solución ideal, y puede no funcionar en todos los casos, pero muestra hasta qué punto el proceso se ha vuelto enrevesado.

Todo este escenario ha puesto de relieve la importancia de crear puntos de restauración y copias de seguridad de forma periódica. En un contexto donde una simple actualización de seguridad puede dejar el PC inservible, tener la posibilidad de volver atrás uno o dos días puede marcar la diferencia entre un susto y perder horas de trabajo, datos o incluso la instalación entera.

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Más efectos secundarios del parche de enero de Windows 11

Aunque el bloqueo del arranque es el fallo más grave asociado a KB5074109, no es el único problema que se ha detectado tras el parche de enero de 2026. El mismo paquete, pensado para corregir más de un centenar de vulnerabilidades e incidencias, ha arrastrado otras consecuencias nada menores.

Varios usuarios reportan bajadas de rendimiento en juegos, especialmente en equipos con gráficas NVIDIA GeForce RTX, justo después de instalar la actualización. En algunos casos, la pérdida de fotogramas por segundo y los tirones han sido lo bastante visibles como para desinstalar el parche a la espera de una corrección posterior.

También se han registrado bloqueos y congelaciones en aplicaciones muy extendidas como Outlook, Dropbox u OneDrive. En entornos de oficina, los fallos de Outlook clásico con cuentas POP o archivos PST almacenados en OneDrive han provocado cierres inesperados, mensajes que desaparecen de la bandeja de salida o correos que se vuelven a descargar una y otra vez.

La propia Microsoft ha tenido que lanzar actualizaciones de emergencia adicionales, como KB5078127 y KB5077744, destinadas a corregir estos problemas de aplicaciones que dejan de responder. Estos parches se distribuyen a través de Windows Update como actualizaciones fuera de banda, es decir, fuera del ciclo habitual del «martes de parches».

En teoría, ninguna de estas actualizaciones de emergencia resuelve todavía el error de arranque vinculado a UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME, según ha reconocido la compañía. Sí mejoran la estabilidad de programas ofimáticos y de sincronización, pero los equipos que no arrancan siguen dependiendo de las guías de recuperación manual.

Windows 11 y las actualizaciones: una relación cada vez más tensa

Todo este episodio ha reavivado la sensación, bastante extendida entre parte de los usuarios, de que las grandes actualizaciones de Windows 11 llegan con demasiados problemas bajo el brazo. Antes ya existía cierta desconfianza hacia los parches mensuales, pero con casos como el de KB5074109, muchos se piensan dos veces cuándo pulsar el botón de «Instalar».

En el ámbito empresarial, el impacto es aún más delicado: ordenadores de trabajo que no arrancan, servicios críticos que dependen de PCs con Windows 11 y paradas de actividad inesperadas por un error de sistema operativo suponen costes directos. De ahí que muchas compañías estén optando por retrasar semanas la instalación de los parches más recientes, a la espera de que se confirmen su estabilidad o lleguen correcciones de emergencia.

En el uso doméstico, aunque los fallos de arranque parecen concentrarse en un grupo limitado de equipos, no son pocos los usuarios que han sufrido ralentizaciones, cuelgues al apagar el sistema o bloqueos al trabajar con archivos en la nube tras la actualización de enero. El resultado es una mezcla de frustración y resignación: se necesita el parche por seguridad, pero el riesgo de que “rompa algo” es cada vez más evidente.

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Microsoft, por su parte, asegura que está investigando por qué algunos dispositivos no logran aplicar correctamente las actualizaciones o quedan en ese “estado inadecuado” que desemboca en el error de arranque. Sin plazos concretos, la compañía se limita a recomendar las guías de recuperación y a prometer soluciones futuras.

Cómo reducir el riesgo al actualizar Windows 11

Mientras llegan parches más pulidos, muchos usuarios están optando por poner algo de freno al ritmo de actualización automática de Windows 11. No se trata de desactivar las actualizaciones para siempre, algo nada recomendable desde el punto de vista de la seguridad, sino de ganar un margen de tiempo razonable para comprobar si una actualización concreta está dando problemas.

La forma más sencilla para cualquier usuario es entrar en Configuración → Windows Update y usar la opción «Pausar actualizaciones» durante unos días. Ese intervalo suele ser de 14 días, suficiente para que salgan a la luz incidencias graves como las de KB5074109 y, si hace falta, se publiquen parches de emergencia.

En entornos más avanzados, o para usuarios con Windows 11 Pro y ediciones superiores, existe la posibilidad de usar las directivas de grupo para diferir las actualizaciones de características y de calidad durante periodos más largos (30, 60 días o incluso más). Accediendo a gpedit.msc y navegando a Configuración del equipo → Plantillas administrativas → Componentes de Windows → Windows Update → Windows Update for Business, se pueden ajustar políticas como «Select when Feature Updates are received» o «Defer Quality Updates».

Es una herramienta potente, pero también delicada: tocar directivas de grupo sin saber exactamente qué se está cambiando puede generar efectos indeseados, desde que el sistema deje de recibir ciertos parches hasta conflictos con servicios corporativos. Por eso, suele recomendarse únicamente a administradores o usuarios con cierto nivel de experiencia.

Más allá de pausar o diferir, hay una recomendación que cobra fuerza vista la situación: realizar copias de seguridad completas o, al menos, asegurar un buen punto de restauración antes de instalar las grandes actualizaciones. No evitará el fallo en sí, pero sí puede marcar la diferencia a la hora de recuperarse si el PC decide no volver a arrancar.

La cadena de problemas provocados por la actualización KB5074109 ha puesto de nuevo bajo el foco la fragilidad del proceso de actualización en Windows 11: un parche pensado para cerrar brechas de seguridad ha terminado dejando a algunos ordenadores sin arranque, obligando a recurrir al Entorno de recuperación, a puntos de restauración y, en los peores casos, a la reinstalación completa del sistema. Hasta que Microsoft logre estabilizar sus parches y abordar el error UNMOUNTABLE_BOOT_VOLUME de raíz, lo más prudente para muchos usuarios en España y en el resto de Europa será tomarse las actualizaciones con calma, revisar bien los avisos de problemas conocidos y no descuidar las copias de seguridad.