- Inaugurado en la central de Artxanda, el centro se integra en la estrategia vasca BASQ y el hub cuántico BIQAIN.
- Actuará como polo europeo para computación cuántica, ciberseguridad Quantum-Safe y sensórica cuántica aplicada a la industria.
- Refuerza la apuesta de Telefónica por el talento especializado y la autonomía tecnológica de España y Europa.
- Rinde homenaje al legado profesional y humano de Javier Echenique, figura clave en la historia reciente de Telefónica.

Bilbao suma desde ahora un nuevo actor relevante en el mapa europeo de la innovación cuántica. El Centro de Talento y Tecnología Javier Echenique de Telefónica abre sus puertas en la capital vizcaína como un espacio pensado para acercar las tecnologías cuánticas al tejido productivo y, al mismo tiempo, rendir homenaje a una de las figuras más influyentes en la historia reciente de la operadora.
Ubicado en la central telefónica de Artxanda, el centro nace con una doble vocación: servir como motor tecnológico para sectores clave de la economía y mantener viva la memoria de Javier Echenique, antiguo vicepresidente de Telefónica y referente del mundo empresarial vasco y español. La apuesta combina una fuerte carga simbólica con un enfoque muy práctico: trasladar la ciencia cuántica del laboratorio a la toma de decisiones de empresas e instituciones.
Un nuevo nodo estratégico para la cuántica en Euskadi
La inauguración del centro se ha desarrollado en un ambiente marcado por la presencia institucional y el recuerdo personal. Al acto han acudido el Lehendakari, Imanol Pradales; la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe; el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto; así como la cúpula de Telefónica encabezada por el presidente ejecutivo, Marc Murtra, el consejero delegado, Emilio Gayo, y el presidente de Telefónica España, Borja Ochoa.
Durante la ceremonia, Telefónica quiso que el estreno de esta infraestructura tecnológica fuera también un momento de reconocimiento a la familia de Javier Echenique, presente en Artxanda, y de respaldo por parte de las instituciones vascas. Las intervenciones combinaron mensajes sobre competitividad, innovación y soberanía tecnológica con referencias personales a la trayectoria y al carácter del homenajeado.
Marc Murtra destacó que Echenique era apreciado no solo por su capacidad técnica, sino por su criterio para distinguir lo esencial de lo accesorio. La denominación del centro, apuntó, pretende ser un gesto coherente con lo que supuso su figura en Euskadi y en Telefónica: talento, tecnología, legado y proyección de futuro.
El Lehendakari Imanol Pradales, por su parte, subrayó que este nuevo espacio llega en un momento clave para la comunidad autónoma. En sus palabras, Euskadi aspira a consolidarse como uno de los polos europeos de referencia en tecnologías cuánticas, apoyándose en décadas de inversión en ciencia, tecnología y en el autogobierno como palanca para una política industrial propia.
En ese contexto, el centro de Artxanda se integra en la estrategia vasca BASQ y se alinea con el hub de tecnologías cuánticas para la industria de Bizkaia, BIQAIN. La idea es articular una red de colaboración público-privada donde administraciones, universidades, centros de investigación y empresas compartan proyectos, conocimiento y casos de uso para ganar competitividad y atraer talento cualificado a la región.
Un hub europeo para llevar la cuántica a la economía real
Más allá de su dimensión simbólica, el Centro de Talento y Tecnología Javier Echenique se concibe como un espacio de trabajo orientado a resultados. Su misión principal es acelerar la adopción práctica de tecnologías cuánticas en sectores estratégicos de la economía española y europea, evitando que queden confinadas al ámbito experimental.
Desde Bilbao se desarrollarán casos de uso dirigidos a industrias como la energía, las telecomunicaciones, la ciberseguridad, la logística, la banca o el sector farmacéutico, además de proyectos para administraciones públicas. La meta es que empresas e instituciones puedan abordar problemas complejos de optimización, simulación y seguridad con herramientas que, hasta hace pocos años, se consideraban casi ciencia ficción.
Una de las piezas clave de la infraestructura es la disponibilidad del primer Digital Annealer de Fujitsu instalado en Europa, integrado en el ecosistema BIQAIN y desplegado en la central de Artxanda. Este sistema permite abordar problemas de optimización combinatoria de gran escala mediante técnicas inspiradas en la computación cuántica, ofreciendo soluciones en tiempos muy inferiores a los de la informática clásica.
Este tipo de capacidades puede ser determinante, por ejemplo, para planificar redes logísticas complejas, gestionar recursos energéticos o ajustar carteras financieras con un volumen masivo de variables. El reto no está solo en la potencia de cálculo, sino en traducirla a modelos de negocio concretos que aporten mejoras medibles en productividad, costes o tiempos de desarrollo.
El centro también funcionará como plataforma de colaboración con universidades y centros tecnológicos, tanto del País Vasco como del resto de España y de Europa. Telefónica pretende reforzar así su papel como actor relevante en el desarrollo de tecnologías críticas, al tiempo que contribuye a la creación de empleo cualificado y a la consolidación de Bilbao como polo de innovación avanzada.
Tres grandes líneas de trabajo: cómputo, seguridad y sensórica
Las actividades del Centro de Talento y Tecnología Javier Echenique se organizan en torno a tres ejes principales que marcan el rumbo de la llamada revolución cuántica en la industria: aplicaciones de computación cuántica, comunicaciones seguras frente a futuros ataques cuánticos y sensórica avanzada.
- Computación cuántica aplicada: El centro explorará algoritmos y soluciones que aprovechen la computación cuántica o cuántica inspirada para resolver problemas complejos en sectores como la industria avanzada, la energía, la banca, la logística o la investigación de nuevos fármacos y materiales.
- Seguridad Quantum-Safe: Se trabajará en mecanismos de protección de comunicaciones que resistan el potencial de los futuros ordenadores cuánticos, combinando criptografía postcuántica (PQC) con tecnologías de distribución cuántica de claves (QKD).
- Sensórica cuántica: El objetivo es desarrollar técnicas de medición extremadamente precisas para caracterizar materiales y sistemas físicos, un campo con implicaciones en industrias como la química, la electrónica o la fabricación avanzada.
En el ámbito de la seguridad, Telefónica lleva casi dos décadas de experiencia en distribución cuántica de claves, lo que le ha permitido posicionarse como una de las empresas pioneras en Europa en este tipo de soluciones. El nuevo centro quiere aprovechar este bagaje para pasar de los proyectos piloto a esquemas de protección integrados en las redes y servicios que usan a diario empresas e instituciones.
En sensórica cuántica, la meta es maximizar la precisión en la parametrización de materiales y componentes, abriendo la puerta a controles de calidad más exigentes y a diseños industriales que hoy resultan inaccesibles. Se trata de un campo emergente donde España, según apuntan los responsables del proyecto, cuenta con opciones de jugar un papel relevante si consigue coordinar esfuerzos entre laboratorio y empresa.
Por otro lado, la computación cuántica y sus tecnologías asociadas prometen transformar procesos que actualmente dependen de métodos de ensayo y error prolongados. El desarrollo de nuevos materiales, determinados procesos químicos o la síntesis de medicamentos podrían pasar de requerir años de trabajo a resolverse en semanas o días con el algoritmo cuántico adecuado y la infraestructura necesaria.
El propósito de Telefónica con este centro es acercar esa promesa a un terreno más tangible. La compañía insiste en que la clave está en convertir una tecnología compleja en herramientas comprensibles para decisores industriales y gestores públicos, de forma que puedan integrar la cuántica en sus estrategias sin necesidad de convertirse en expertos en física avanzada.
Impacto en el empleo cualificado y la autonomía tecnológica
El Centro de Talento y Tecnología Javier Echenique no solo pretende impulsar proyectos punteros, sino también movilizar y retener talento especializado. Desde Bilbao se buscará captar perfiles de alta cualificación, tanto locales como de otros territorios, con la idea de que el ecosistema vasco pueda competir en igualdad de condiciones con otros polos internacionales.
En paralelo, el centro se suma a la red de Centros de Talento y Tecnología de Telefónica, que ya cuenta con instalaciones en Vigo y Granada y tiene previstas nuevas sedes en Murcia y Logroño. Con esta malla, la compañía aspira a descentralizar la innovación y a repartir por distintas comunidades autónomas capacidades en ámbitos clave como la ciberseguridad, la inteligencia artificial o, en este caso, la cuántica.
Esta estrategia se enmarca en un contexto global donde la autonomía tecnológica de Europa se ha convertido en una prioridad. Frente al liderazgo de Estados Unidos y China en áreas como la computación avanzada, la Unión Europea busca consolidar su propia base científica e industrial para no depender en exceso de proveedores externos en materias sensibles.
El centro de Bilbao se concibe como una contribución a ese objetivo, reforzando las capacidades propias de Telefónica y apoyando un ecosistema cuántico español que ya cuenta con grupos de investigación relevantes y empresas emergentes. La apuesta pasa por construir un tejido estable de colaboración entre todos estos actores, en lugar de basarse únicamente en proyectos aislados.
Para el tejido empresarial del norte de España, la llegada de esta infraestructura supone el acceso a recursos de computación avanzada, asesoramiento y formación que de otro modo resultarían difíciles de alcanzar. La incógnita será la velocidad con la que las compañías incorporen estas herramientas a sus procesos y la medida en que logren traducirlas en ventajas competitivas reales.
El legado profesional y humano de Javier Echenique
El nombre del centro recuerda a Javier Echenique, fallecido en 2024 a los 74 años, cuando ocupaba la vicepresidencia de Telefónica. Su relación con la compañía se remonta a su etapa como representante de BBVA en el consejo de administración, antes de convertirse en consejero independiente y en una de las voces más influyentes en la gobernanza de la operadora.
Durante años fue miembro de la comisión delegada del consejo y asumió responsabilidades en áreas sensibles como Nombramientos y Retribuciones. Su figura se hizo especialmente conocida en el entorno empresarial español por acumular, en determinados momentos, un número muy elevado de puestos de consejero en compañías del IBEX, entre ellas ACS, Repsol, ENCE, Banco Sabadell o el propio BBVA, además de su vinculación con entidades como el Banco Guipuzcoano.
Más allá de su dimensión corporativa, quienes trabajaron con él resaltan su bonhomía y cercanía personal, cualidades que se mencionaron de forma reiterada en el acto de inauguración en Artxanda. Familiares y antiguos colegas destacaron su capacidad para escuchar, aconsejar y mediar, rasgos que contribuyeron a forjar su reputación como figura de referencia en el mundo económico vasco y español.
Su compromiso con la sociedad se extendió también al ámbito institucional. Echenique participó en la consolidación del Gobierno Vasco desde la Dirección de Seguridad Social del Ejecutivo autonómico y colaboró de forma notable con la Fundación Novia Salcedo, dedicada al desarrollo y la empleabilidad de los jóvenes. En el terreno académico, impartió clases de Técnicas Cuantitativas de Seguridad Social en la Facultad de Ciencias Económicas de Sarriko de la UPV/EHU, centro en el que se licenció en Ciencias Económicas y Actuariales.
En el acto de apertura del centro, la intervención de su hija Maitane aportó un tono especialmente emotivo. Sus palabras, recordando la faceta más humana de su padre y agradeciendo a Telefónica el gesto de vincular su nombre a un proyecto con vocación de futuro, fueron mencionadas después por Marc Murtra como uno de los momentos más significativos de la jornada.
Con este centro, Telefónica fija en Bilbao un punto de encuentro entre innovación cuántica, desarrollo industrial y memoria de una figura clave en su propia evolución. La instalación en Artxanda aspira a convertirse en un referente europeo en tecnologías cuánticas aplicadas, pero también en un símbolo de la colaboración entre instituciones, empresa y talento local para afrontar una etapa en la que la tecnología será determinante para la competitividad económica y la calidad del empleo.