- El gobierno suizo inicia un piloto con 3.000 estaciones de trabajo para sustituir Microsoft 365 por software de código abierto.
- La inversión asciende a 9 millones de francos suizos y afecta al 7% del personal federal.
- La plataforma openDesk, probada previamente con 172 empleados, es la principal candidata.
- La ley EMBAG y la definición de soberanía digital impulsan la migración en toda Europa.
El gobierno federal suizo ha puesto en marcha un programa piloto para evaluar alternativas a Microsoft 365, la suite de productividad que domina el mercado. El objetivo es reducir la dependencia de proveedores estadounidenses y proteger los datos más sensibles de la administración. Esta iniciativa se enmarca en una tendencia europea más amplia hacia la soberanía digital.
La prueba, que arrancó con 3.000 estaciones de trabajo (alrededor del 7% del personal federal), cuenta con una inversión de 9 millones de francos suizos. Durante esta fase, las herramientas de código abierto convivirán con Microsoft 365 para minimizar riesgos operativos. Si los resultados son positivos, la migración podría extenderse a las 54.000 estaciones de la administración federal.

Un programa piloto con objetivos claros
La Cancillería Federal suiza ha seleccionado la plataforma openDesk, desarrollada en Alemania, como base para el piloto. Esta suite de código abierto incluye correo electrónico, calendario, documentos, presentaciones y videoconferencias. Antes de lanzar el programa, se realizó una prueba de concepto con 172 empleados federales, cuyos resultados fueron positivos en tareas como procesamiento de documentos y correo, aunque las videoconferencias a gran escala mostraron limitaciones técnicas.
El plan contempla que los 3.000 usuarios utilicen el nuevo entorno de forma paralela a Microsoft 365, sin un corte abrupto. La migración es gradual y reversible, lo que permite evaluar el rendimiento sin interrumpir las operaciones diarias. Si el piloto tiene éxito, el siguiente paso sería ampliar la implantación al resto de los puestos de trabajo de la administración federal.
La elección de openDesk no es casual. Esta plataforma ya se ha probado en otras administraciones públicas europeas y está construida sobre componentes abiertos como LibreOffice, Nextcloud y Collabora, similares a Euro Office, la alternativa soberana europea a Microsoft Office. Su mantenimiento corre a cargo de la iniciativa pública ZenDiS, lo que garantiza un desarrollo independiente de intereses comerciales.

Riesgos y motivaciones
El profesor Matthias Stürmer, de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berna, ha señalado tres riesgos principales que justifican el cambio. En primer lugar, el riesgo de acceso extranjero: la legislación estadounidense, como el CLOUD Act, podría permitir a las autoridades de ese país acceder a datos almacenados por empresas con sede en EE.UU., independientemente de dónde se encuentren los servidores. En segundo lugar, el riesgo de continuidad del servicio: depender de un único proveedor extranjero crea una vulnerabilidad crítica si ese proveedor sufre una caída, un litigio o una decisión geopolítica. En tercer lugar, los costos crecientes de las licencias, que aumentan cada año y reducen el margen de negociación de los gobiernos.
Estas preocupaciones han cobrado más fuerza desde la aprobación de la Ley EMBAG en 2024, que obliga a los organismos federales suizos a utilizar software de código abierto siempre que sea posible. La ley también promueve la transparencia y la colaboración en el sector público. Además, en diciembre de 2025, el Consejo Federal designó la soberanía digital como un tema prioritario, definiéndola como «la capacidad del gobierno federal de cumplir su misión esencial sin depender de un proveedor o país externo».
Microsoft, por su parte, ha anunciado una inversión de más de 325 millones de francos suizos para expandir su infraestructura de nube e inteligencia artificial en el país, con el objetivo de neutralizar los argumentos de soberanía. Sin embargo, la dirección política ya está marcada y el piloto avanza.
Contexto europeo
Suiza no está sola en este esfuerzo. Francia, Alemania, Dinamarca y Estonia han puesto en marcha iniciativas similares para reducir su dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses. Por ejemplo, Francia ha desarrollado su propia herramienta de videoconferencia para reemplazar a Teams y Zoom, mientras que el estado alemán de Schleswig-Holstein ya ha migrado la mayoría de sus ordenadores a software libre, contribuyendo a que Linux alcance un hito histórico en el escritorio. Dinamarca también ha lanzado un piloto propio, y Estonia ha adoptado el principio de «open-source first» en su administración.
Según datos de Synergy Research Group, los proveedores estadounidenses controlan el 85% del mercado cloud europeo, lo que genera vulnerabilidades en sectores críticos. La Unión Europea ha firmado una declaración para reducir estas dependencias estratégicas, y se espera que el gasto en plataformas soberanas se triplique hasta los 23.000 millones de dólares en 2027.
El caso suizo es un ejemplo de cómo las administraciones pueden recuperar el control sobre sus herramientas digitales. La prueba con 3.000 estaciones es un primer paso, pero el éxito podría inspirar a otros gobiernos a seguir el mismo camino. La coexistencia con Microsoft 365 durante la fase piloto demuestra que la transición puede ser gradual y sin riesgos excesivos.
En definitiva, Suiza está dando pasos concretos hacia una mayor autonomía tecnológica. El resultado del piloto determinará si el país helvético amplía la migración a toda su administración federal, y podría sentar un precedente para el resto de Europa. La soberanía digital ya no es un concepto abstracto, sino una prioridad política con implicaciones prácticas en la gestión pública.


