- Sony dejará de fabricar juegos en disco a partir de 2028, apostando por un modelo 100% digital en PlayStation.
- La medida busca maximizar beneficios al eliminar costes de producción y logística, pero elimina la posibilidad de revender o prestar juegos.
- Empresas como Ubisoft y Sega apoyan la transición digital, mientras que jugadores y analistas critican la pérdida de propiedad y el impacto en el mercado de segunda mano.
- Más de 335.000 personas han firmado una petición contra la decisión, aunque los expertos consideran improbable que Sony dé marcha atrás.

La industria del videojuego se enfrenta a un cambio de era. Sony Interactive Entertainment ha confirmado que a partir de enero de 2028 dejará de producir discos físicos para sus consolas PlayStation, dando paso a un ecosistema exclusivamente digital. La decisión, anunciada a principios de julio, ha generado un intenso debate entre aficionados, desarrolladores y analistas, que ven en este movimiento una transformación radical en la forma de comprar, poseer y disfrutar los videojuegos.
La compañía japonesa justifica el paso argumentando que el 85% de las ventas de juegos en el último año fiscal ya fueron digitales, una tendencia que no ha hecho más que crecer desde la era de PS4. Sin embargo, la eliminación del soporte físico no solo afecta a los coleccionistas, sino que pone en jaque el mercado de segunda mano, valorado en más de 7.000 millones de dólares, y altera la relación de propiedad que los jugadores tenían con sus títulos.
Las razones de Sony: más beneficios y control total

Desde el punto de vista corporativo, la estrategia responde a un claro imperativo financiero. Al migrar hacia licencias digitales vendidas en la PlayStation Store, Sony elimina los costes de fabricación, embalaje y logística internacional. Además, se queda con el 100% de los ingresos de sus juegos propios y con un porcentaje mucho mayor de los títulos de terceros, frente al 65% que obtenía con las copias físicas. Según el análisis de varios medios, la compañía también gana un monopolio efectivo sobre la fijación de precios y los calendarios de descuentos dentro de su plataforma.
La decisión no pilló por sorpresa a los empleados de Sony. La periodista Alanah Pearce, que trabajó en God of War: Laufey, reveló que la compañía impuso las directrices de redes sociales «más estrictas» que jamás habían visto para evitar que los trabajadores comentaran públicamente la polémica. «Solo habrían hecho esto si supieran que iba a suponer un enorme problema de relaciones públicas», afirmó Pearce. Más de 335.000 personas han firmado ya una petición en Change.org para que Sony dé marcha atrás, pero los analistas consideran que la empresa no cederá. El Dr. Serkan Toto, de Kantan Games, señaló que incluso si medio millón de usuarios cancelaran su suscripción a PlayStation Plus, «para Sony no sería más que una gota en el océano».
Reacciones de la industria: Ubisoft y Sega ven con buenos ojos el cambio

Mientras la comunidad gamer se muestra mayoritariamente en contra, algunos pesos pesados del sector han respaldado la medida. El CEO de Ubisoft, Yves Guillemot, declaró durante una conferencia de resultados que la eliminación del formato físico podría ayudar a que el mercado creciera, tomando como ejemplo el ecosistema de PC, donde Steam y otras plataformas digitales dominan sin problemas. Guillemot también sugirió que prescindir del lector de discos abarataría el coste de las consolas, aunque analistas como Daniel Ahmad matizan que el 70% de las PS5 vendidas hasta ahora incluyen unidad óptica.
Por su parte, el presidente de Sega, Shuji Utsumi, se mostró más cauto pero igualmente favorable a la digitalización. En una entrevista con Famitsu, afirmó que Sega «sigue valorando la cultura del soporte físico», pero que la transición hacia lo digital es «crucial» para el futuro del mercado. Utsumi destacó que la proporción de jugadores en PC sigue aumentando, incluso en regiones donde las consolas no están muy extendidas, y que es necesario «reforzar la digitalización» para llegar a esas audiencias.
El impacto en el mercado de segunda mano y la propiedad del juego

Una de las consecuencias más inmediatas de la desaparición de los discos es el golpe al mercado de videojuegos usados. Según un análisis de Ars Technica, comprar un juego de segunda mano sigue siendo más barato que adquirirlo en la PlayStation Store sin descuento. En títulos como Call of Duty: Modern Warfare o Assassin’s Creed Valhalla, el precio digital se mantiene en el de lanzamiento incluso años después, mientras que en tiendas como GameStop se pueden encontrar rebajas de hasta el 80%. Solo durante los períodos de ofertas digitales la PS Store resulta más económica, pero obliga al jugador a esperar meses.
Más allá del ahorro, el cambio afecta a la noción de propiedad. Con el formato físico, el usuario podía prestar, revender o conservar el juego indefinidamente. En el modelo digital, el jugador adquiere una licencia de uso revocable, sujeta a los términos del desarrollador y a la disponibilidad de la tienda online. Organizaciones como Greenpeace también han señalado que, aunque se reduzca el uso de plásticos, el impacto ambiental no desaparece: los centros de datos y servidores necesarios para las descargas consumen grandes cantidades de energía, y Sony seguirá vendiendo carátulas con códigos de descarga que generan residuos.
El exdirector ejecutivo de Nippon Ichi Software criticó duramente la medida, afirmando que Sony «no entiende los sentimientos de los aficionados» y que, si van a eliminar los discos, «también podrían eliminar el hardware». Por su parte, el analista Michael Pachter, de Wedbush Securities, sentenció que «las tiendas físicas de videojuegos están condenadas», un pronóstico que ya se está cumpliendo en cadenas como GameStop, que han visto caer sus ingresos por la migración digital.
La decisión de Sony parece irreversible. A pesar de las protestas y las peticiones, la compañía confía en que los más de 120 millones de usuarios activos de PlayStation acaben adaptándose al nuevo modelo. Mientras tanto, los jugadores que aún prefieren el formato físico tendrán hasta 2028 para hacerse con sus últimos discos, y el mercado de segunda mano vivirá sus últimos años de esplendor antes de que el soporte tangible desaparezca por completo de las estanterías.
