Resultados de Nvidia: por qué sus cuentas marcan el pulso de la bolsa

Última actualización: febrero 24, 2026
Autor: Isaac
  • Los resultados trimestrales de Nvidia se publican tras el cierre del miércoles y se consideran el gran catalizador de la semana para Wall Street y las bolsas europeas.
  • Los analistas esperan otra ronda de cifras muy sólidas en centros de datos e IA, pero el listón de expectativas es extremadamente alto y la volatilidad posterior puede ser intensa.
  • El mercado vigilará las guías para 2026-2027, la relación con OpenAI, el impacto de los cuellos de botella de hardware y las restricciones a la venta de chips de IA a China.
  • La reacción de la acción de Nvidia puede condicionar al Ibex 35, a otros valores tecnológicos ligados a la IA y a la confianza general en la rentabilidad de las enormes inversiones en inteligencia artificial.

Resultados de Nvidia

Los resultados de Nvidia se han convertido en la cita clave de la semana para los mercados financieros internacionales. Lo que antes era simplemente la publicación de las cuentas de un fabricante de chips, hoy se ha transformado en un auténtico examen al modelo de negocio de la inteligencia artificial y a la capacidad del sector tecnológico para sacar rendimiento de las enormes inversiones realizadas.

En Europa y, muy especialmente, en España, los inversores miran de reojo al gráfico del Ibex 35 y de los grandes índices estadounidenses. El comportamiento de la acción de Nvidia tras presentar sus cifras puede marcar si los recientes máximos en la bolsa española tienen continuidad o si, por el contrario, toca digerir una fase de corrección más amplia.

Cuándo presenta Nvidia resultados y por qué importa tanto

El miércoles por la noche, al cierre de la sesión en Wall Street, Nvidia publicará su informe del cuarto trimestre de su ejercicio fiscal. Más allá de la cifra de beneficio por acción o de los ingresos totales, lo que realmente preocupa al mercado es si la compañía es capaz de seguir sorprendiendo al alza en un entorno en el que el entusiasmo por la IA empieza a mezclarse con dudas sobre su rentabilidad.

En los últimos trimestres, la empresa ha ido encadenando resultados por encima de las previsiones y guiando para el siguiente periodo por encima del consenso. Sin embargo, la reacción en bolsa no siempre ha sido eufórica: en más de una ocasión, pese a batir expectativas, el valor ha sufrido ventas posteriores y caídas de más del 3%, reflejo de un listón de exigencia cada vez más alto.

El informe de esta semana llega además en un momento delicado. Después de un rally histórico desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, tanto Nvidia como otros componentes del grupo de los llamados «Siete Magníficos» han mostrado un comportamiento mucho más tibio en lo que va de 2026. En el caso de Nvidia, la acción apenas avanza algo más de un 1% en los últimos dos meses y se mantiene claramente por debajo de sus máximos históricos.

Buena parte del mercado ve en estos resultados un termómetro para toda la industria de la IA: si las cifras y, sobre todo, las previsiones a futuro convencen, podría reactivarse el apetito por los valores tecnológicos; si decepcionan, la rotación hacia sectores más defensivos podría intensificarse.

En España, los analistas apuntan al mismo catalizador: la publicación de las cuentas marcará el tono de final de mes y puede determinar si el Ibex consolida el impulso reciente o si el movimiento de ruptura de máximos se queda en un falso arranque.

Informe de resultados Nvidia

Los frentes que vigilan los analistas en las cuentas de Nvidia

Más allá de la cifra global de ingresos, las casas de análisis han puesto el foco en varios puntos críticos que pueden inclinar la balanza de la reacción del mercado. El primero es la confirmación de que el enorme ciclo de inversión en infraestructura de IA por parte de los grandes proveedores de nube sigue plenamente en marcha y, sobre todo, continúa fluyendo hacia Nvidia.

La compañía ha llegado a sugerir que la inversión en centros de datos de inteligencia artificial podría rondar los 300.000 millones de dólares en 2026. Los presupuestos de capital anunciados por gigantes como Meta, Amazon o Google han reforzado esa narrativa, pero los inversores quieren pruebas tangibles: contratos, visibilidad de ingresos más allá del corto plazo y una guía clara para 2026 y 2027.

Otro foco de atención son los cuellos de botella en la cadena de suministro, especialmente en componentes de memoria y almacenamiento, que ya se han convertido en una limitación importante para desplegar nuevos centros de datos. Cualquier señal de que estos problemas puedan retrasar envíos o instalaciones afectaría a las previsiones de crecimiento de Nvidia, incluso si la demanda de chips se mantiene fuerte.

La situación en China también estará muy presente en la conferencia con analistas. Las restricciones impuestas por Estados Unidos han obligado a la empresa a rediseñar parte de su oferta para el mercado chino, y el sector teme nuevos giros regulatorios. Aunque para algunos expertos el peso de China en las cuentas ya no es tan decisivo como hace unos años, sigue siendo una posible fuente de ingresos adicional a corto plazo y un foco de incertidumbre geopolítica a medio plazo.

Por último, los inversores esperan alguna actualización sobre la relación con OpenAI. El acuerdo de colaboración anunciado con gran expectación y la cifra de hasta 100.000 millones de dólares de inversión potencial han generado rumores sobre un cierto enfriamiento en las negociaciones. Cualquier matiz al respecto puede influir en la percepción del mercado sobre el papel de Nvidia en el ecosistema de modelos de IA más avanzados.

Centro de datos, IA y valoración: dónde se juega el partido

El negocio de centros de datos es el auténtico motor de Nvidia. En apenas unos ejercicios, esta división ha pasado de facturar varios miles de millones a superar con holgura los cien mil millones anuales, con tasas de crecimiento que muchas compañías maduras solo pueden envidiar. Las previsiones internas apuntan a que el ritmo seguirá siendo muy elevado, con aumentos de doble dígito alto de cara al próximo ejercicio fiscal.

Buena parte de esa expansión procede de su dominio en GPU para entrenamiento e inferencia de modelos de inteligencia artificial, apoyado en el ecosistema de software propietario Cuda. Este entorno, en el que se han formado miles de desarrolladores, genera un fuerte coste de cambio para los clientes que plantea una barrera de entrada relevante para los competidores.

Aun así, la valoración sigue siendo un tema espinoso. Dependiendo de la métrica utilizada, la acción cotiza a múltiplos de beneficio muy exigentes frente a otros valores del mercado, con un PER de varias decenas de veces las ganancias estimadas y una rentabilidad por dividendo claramente residual. Para los inversores más tradicionales, esa prima resulta difícil de justificar; para quienes apuestan por el crecimiento ligado a la IA, el argumento es que el mercado todavía no descuenta todo el potencial a largo plazo.

Algunas firmas de análisis sostienen que, si se miran las previsiones a más de una década vista y se comparan con el precio actual, la acción se estaría pagando a múltiplos comparativamente moderados respecto al crecimiento esperado. En ese escenario, el recorrido adicional podría ser significativo si Nvidia mantiene su posición como actor de referencia en infraestructura de IA y centros de datos.

El debate, en definitiva, no es solo si el próximo trimestre será bueno o muy bueno, sino si la década de la inteligencia artificial consolidará a Nvidia como una especie de «blue chip» estructural en las carteras globales o si, por el contrario, el mercado está sobrestimando la magnitud y la duración del ciclo de inversión actual.

Resultados trimestrales Nvidia

El impacto en Europa y en la bolsa española

En el caso de Europa, y particularmente en España, el desenlace de la sesión del miércoles tiene implicaciones claras. El Ibex 35 ha logrado recientemente superar máximos anteriores, pero lo ha hecho con un volumen relativamente discreto y con un cierre diario alejado de los mejores niveles de la jornada, lo que ha llevado a algunos analistas técnicos a pedir prudencia.

La tesis que manejan varios expertos es sencilla: si tras los resultados de Nvidia Wall Street consolida nuevos máximos y el valor no sufre un desplome en el mercado fuera de hora, el contexto será favorable para que los índices europeos acompañen al alza. En cambio, si la reacción del mercado estadounidense es de fuerte corrección, ese impulso podría evaporarse rápidamente y dejar el reciente movimiento del Ibex en simple conato alcista.

En términos sectoriales, el efecto arrastre de Nvidia se extiende a las compañías ligadas a semiconductores, nube y software de IA, incluidas varias cotizadas europeas que, aunque no tengan su sede en Silicon Valley, dependen en gran medida del mismo ciclo de inversión. La volatilidad en el valor de referencia suele trasladarse en cuestión de minutos a fondos temáticos, ETF tecnológicos y, por extensión, a los índices en los que estos vehículos pesan cada vez más.

Los gestores de carteras en España también observan con atención estas cuentas porque pueden afectar al apetito de riesgo global. Una lectura positiva de los resultados de Nvidia tiende a favorecer los activos de mayor beta, entre ellos las bolsas periféricas, mientras que una decepción importante suele alimentar la búsqueda de refugio en deuda soberana y sectores defensivos.

Como sintetizaba recientemente un analista al referirse al cierre de mes en la bolsa española, la sensación general es que «nos jugamos gran parte del mes en una sola noche«: la que medie entre el cierre de los mercados europeos y la publicación de las cifras de Nvidia en Estados Unidos.

Optimismo de los analistas, riesgos y posibles sorpresas

El consenso de las casas de análisis se mantiene claramente favorable a Nvidia. La inmensa mayoría de firmas recomienda comprar o sobreponderar el valor, y solo una pequeña parte aconseja mantener o vender. Los precios objetivo medios reflejan todavía un potencial de revalorización de en torno al 40% sobre la cotización actual, con algunas estimaciones aisladas que van bastante más allá.

Grandes bancos de inversión prevén que la compañía vuelva a superar las expectativas de ingresos y beneficios este trimestre, apoyada en una demanda que sigue muy sólida tanto por parte de los grandes proveedores de nube como de clientes corporativos no tradicionales que empiezan a desplegar proyectos de IA a gran escala. Entre los aspectos clave a seguir mencionan la visibilidad de ingresos a partir de 2027, el comportamiento de la demanda en sectores menos maduros y la evolución del negocio en China.

Pero ese optimismo convive con una incertidumbre elevada. El mercado de la inteligencia artificial, pese a su expansión acelerada, sigue siendo relativamente incipiente y depende en buena medida de un grupo reducido de clientes que concentran una proporción muy alta del gasto. Estos actores tienen incentivos crecientes para optimizar costes, desarrollar sus propios chips y diversificar proveedores.

A ello se suma un contexto geopolítico complejo, en el que las restricciones a la exportación de tecnología avanzada a determinados países pueden condicionar el crecimiento futuro. Cada nueva ronda de medidas regulatorias obliga a reconfigurar la oferta de productos y a recalibrar las expectativas de ingresos, lo que añade volatilidad a la valoración de empresas como Nvidia.

Al final, el gran interrogante que sobrevuela la publicación de resultados es si la industria será capaz de traducir el espectacular aumento del gasto en IA en flujos de caja sostenibles y retornos atractivos para el accionista. Los inversores buscarán pistas no solo en las cifras del trimestre, sino también en el tono del equipo directivo al hablar de márgenes, disciplina de inversión y horizonte temporal de los grandes proyectos.

En conjunto, la próxima entrega de resultados de Nvidia se ha convertido en una especie de prueba de estrés para la narrativa de la inteligencia artificial en los mercados. De cómo reaccionen la acción y los índices internacionales a estas cifras dependerá en buena medida el ánimo inversor de las próximas semanas, tanto en Wall Street como en Europa y en la bolsa española, donde el comportamiento de este gigante de los semiconductores puede inclinar la balanza entre prolongar el rally o tomarse un respiro.

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