- El cofundador de LinkedIn dejará su puesto en el consejo de administración tras casi una década de colaboración con Microsoft.
- Su nuevo proyecto, Manas, utiliza inteligencia artificial avanzada para acelerar el descubrimiento de fármacos contra el cáncer.
- La startup ya ha conseguido una financiación de 50 millones de dólares y cuenta con el respaldo de figuras médicas de renombre.
- Hoffman busca recuperar el denominado modo fundador para agilizar los procesos en el sector de la biotecnología.

Parece que el cofundador de LinkedIn ha decidido que ya ha cumplido su ciclo en la directiva de la compañía de Redmond. Tras casi diez años vinculado a la cúpula, Reid Hoffman ha anunciado que dejará su asiento en el consejo de administración de Microsoft para finales de este año. Esta decisión no es un movimiento a ciegas, sino un paso meditado para volcar todo su talento en un proyecto personal que le tiene bastante ilusionado y que promete dar mucho que hablar en el sector tecnológico y médico.
El directivo ha comunicado su salida con total naturalidad, explicando que su intención es centrar sus esfuerzos en el impulso de Manas, su nueva empresa centrada en inteligencia artificial aplicada al sector farmacéutico. Durante una charla distendida con Satya Nadella, Hoffman reconoció que los avances logrados en el último mes con su startup le hicieron ver que era el momento justo para volver a sus orígenes y ponerse el mono de trabajo como fundador a tiempo completo.
El adiós a un gigante para volver a las raíces

Hoffman se integró en la junta directiva de Microsoft allá por el 2017, justo después de que el gigante tecnológico soltara la chequera para comprar LinkedIn. Durante todo este tiempo, el ejecutivo no solo ha visto cómo la red profesional LinkedIn crecía hasta los 1.300 millones de usuarios, sino que ha sido una pieza clave en la estrategia de IA de la compañía, participando en movimientos tan gordos como la inversión en OpenAI en 2019. Ahora, tras una década picando piedra en los despachos, siente que su sitio está de nuevo en la trinchera de las startups.
Desde Microsoft no han escatimado en buenas palabras hacia él. El propio Satya Nadella ha destacado que ha sido un auténtico privilegio tenerle en la junta y trabajar codo con codo en todas las colaboraciones. Aunque Hoffman se despida del consejo, es evidente que deja una huella profunda en la hoja de ruta de la empresa, especialmente en lo que respecta a la integración de herramientas inteligentes en el entorno corporativo y el apoyo a proyectos emergentes como Inflection AI.
Manas: IA al servicio de la salud y el cáncer

Pero, ¿qué es exactamente lo que le ha quitado el sueño a Hoffman? Su nueva criatura se llama Manas y no es una startup cualquiera de software. Se trata de una plataforma que combina IA con química y biología para transformar cómo se descubren y desarrollan los medicamentos. Lo que buscan es reducir drásticamente los plazos y costes de creación de tratamientos, algo que tradicionalmente tarda más de una década y cuesta una auténtica millonada. Si consiguen agilizar este proceso, el impacto en la salud pública podría ser histórico.
El proyecto no ha empezado con las manos vacías. La empresa ya ha logrado recaudar más de 50 millones de dólares en rondas de financiación recientes y cuenta con un liderazgo médico de primer nivel, encabezado por el doctor Siddhartha Mukherjee. Aunque Hoffman no ejercerá como director ejecutivo, su papel será fundamental para guiar la estrategia tecnológica de una firma que tiene la vista puesta en revolucionar los tratamientos contra el cáncer mediante modelos predictivos de última generación.
El auge del modo fundador en Silicon Valley

Esta decisión de Reid Hoffman se suma a una tendencia que estamos viendo mucho últimamente en el mundillo tecnológico: el regreso al modo fundador. No es moco de pavo ver cómo perfiles de éxito que ya lo han ganado todo deciden dejar sus cómodos sillones corporativos para volver a construir desde cero. Casos como el de Sam Altman en OpenAI o los líderes de Stripe y Dropbox demuestran que, a veces, para innovar de verdad hace falta salirse del organigrama de las grandes multinacionales.
Para los emprendedores en Europa y España, este movimiento deja una lección bastante clara: el futuro de la IA no está solo en los chatbots, sino en las aplicaciones verticales con impacto real. Centrarse en nichos específicos, como puede ser la biotecnología o la medicina personalizada, es donde realmente se va a jugar la partida en los próximos años. Hoffman ha sabido ver que el mercado global de IA en el descubrimiento de fármacos va a crecer como la espuma, pudiendo superar los 10.000 millones de dólares antes de que termine la década.
El adiós de Hoffman a Microsoft marca el cierre de un capítulo dorado para la tecnológica, pero abre una puerta fascinante para la ciencia moderna. Al centrar su enfoque radical en la biotecnología, el inversor apuesta por un modelo donde los algoritmos no solo nos ayudan a escribir correos, sino que salvan vidas al encontrar curas que antes eran impensables. Habrá que estar muy atentos a lo que sale de los laboratorios de Manas en los próximos meses, porque cuando alguien con ese historial se lía la manta a la cabeza de esta manera, los resultados suelen estar a la altura de las expectativas.
