Nvidia refuerza su dominio en IA al comprar activos clave de Groq

Última actualización: diciembre 28, 2025
Autor: Isaac
  • Nvidia pacta la compra de los activos tecnológicos de Groq por unos 20.000 millones de dólares en efectivo.
  • La operación se articula como un gran acuerdo de licencia no exclusiva y adquisición de activos, dejando fuera GroqCloud.
  • Fundadores y directivos de Groq, incluido Jonathan Ross, se incorporan a Nvidia mientras la startup sigue operando de forma independiente.
  • La maniobra consolida el liderazgo de Nvidia en chips de IA para inferencia y podría aumentar el escrutinio regulador en Estados Unidos y Europa.

Ilustración sobre Nvidia y Groq en el sector de la inteligencia artificial

La industria de la inteligencia artificial vive una nueva sacudida tras conocerse que Nvidia ha alcanzado un acuerdo para hacerse con los activos clave de Groq, una de las startups de hardware de IA más seguidas del momento. La operación, valorada en torno a los 20.000 millones de dólares en efectivo, se convierte en el mayor movimiento corporativo de la historia de Nvidia y refuerza todavía más su posición en el mercado de chips para centros de datos y modelos generativos.

El acuerdo no se estructura como una compra tradicional de la compañía, sino como una adquisición de activos combinada con un amplio contrato de licencia no exclusiva de la tecnología de Groq. La propia startup ha insistido en que seguirá operando como empresa independiente y que su negocio en la nube GroqCloud, queda fuera del perímetro de la transacción, aunque buena parte de su propiedad intelectual y talento pasará a trabajar bajo el paraguas de Nvidia.

Fundada en 2016 en Estados Unidos por exingenieros de Google, Groq se ha especializado en diseñar chips de inferencia de IA de muy baja latencia. Entre sus creaciones destacan las llamadas LPU (Language Processing Units), aceleradores orientados a ejecutar grandes modelos de lenguaje y otras aplicaciones generativas ofreciendo respuestas a gran velocidad y con un coste energético contenido, una combinación especialmente atractiva para nubes públicas, empresas tecnológicas y grandes corporaciones.

La joven compañía se había consolidado como uno de los nombres más prometedores del hardware de IA alternativo a las GPU de Nvidia. En septiembre logró cerrar una ronda de financiación de 750 millones de dólares que elevó su valoración hasta los 6.900 millones, con el apoyo de inversores de peso como BlackRock, Samsung, Cisco, Neuberger Berman, Altimeter, D1 o 1789 Capital. Apenas unos meses después, la cifra que se atribuye al acuerdo con Nvidia multiplica casi por tres esa valoración, lo que supone una plusvalía notable para los primeros accionistas.

Cómo se articula el acuerdo entre Nvidia y Groq

Según la información adelantada por medios como CNBC y otros portales económicos, Nvidia desembolsará alrededor de 20.000 millones de dólares en metálico para hacerse con los activos tecnológicos de Groq. La operación incluye diseños de chips, propiedad intelectual y equipos de ingeniería, pero deja fuera de manera expresa el negocio de computación en la nube GroqCloud, que seguirá su propio camino como servicio independiente para clientes empresariales.

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Desde Groq han descrito la operación como un acuerdo de licencia de tecnología de inferencia no exclusivo, lo que en la práctica permite a Nvidia integrar esa arquitectura dentro de su catálogo sin adquirir formalmente la compañía al completo. Este tipo de estructura, que ya había utilizado Nvidia con otras startups, facilita absorber talento y activos críticos reduciendo la presión regulatoria que implicaría una compra directa.

El fundador y hasta ahora consejero delegado de Groq, Jonathan Ross, junto con el presidente Sunny Madra y otros altos cargos, se incorporarán a Nvidia para ayudar a escalar y adaptar la tecnología de la startup. Al mismo tiempo, Groq ha nombrado como nuevo CEO a Simon Edwards, hasta ahora director financiero, que será el responsable de pilotar la actividad que permanece fuera del acuerdo.

Por parte de los inversores, uno de los protagonistas es Alex Davis, consejero delegado de la firma Disruptive, que lideró la última ronda de financiación de Groq y ha detallado públicamente el rango de valoración de la operación. Disruptive ha inyectado cientos de millones en la empresa y figuraba entre los accionistas clave, junto con grandes gestoras y socios industriales.

Qué gana Nvidia con los activos de Groq

Hasta ahora, Nvidia dominaba con holgura el segmento de chips para entrenamiento de modelos de IA gracias a sus GPU para centros de datos. Con Groq pone el foco todavía más en la fase de inferencia, es decir, en la ejecución de esos modelos ya entrenados cuando responden a usuarios o aplicaciones reales. Es precisamente esta parte la que se espera que experimente un crecimiento explosivo a medida que la IA generativa se generaliza en empresas, servicios cloud y productos de consumo en todo el mundo, incluida Europa.

La tecnología de Groq compite en un nicho en el que también operan compañías como Cerebras u otros diseñadores de aceleradores alternativos, que nacieron, en parte, para reducir la dependencia generalizada del ecosistema respecto a Nvidia. Al integrar la propiedad intelectual de uno de los rivales más avanzados en inferencia, Nvidia neutraliza una vía significativa de competencia y amplía su arsenal de arquitecturas especializadas.

En un mensaje interno a sus empleados, el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, ha explicado que la compañía planea incorporar los procesadores de baja latencia de Groq en su “fábrica de IA”, el entramado de hardware y software con el que busca ofrecer soluciones completas de cómputo acelerado. La idea es poder combinar GPU tradicionales con los nuevos aceleradores de Groq para abarcar de forma más eficiente todo el ciclo de vida de los modelos, desde el entrenamiento hasta la inferencia en tiempo real.

Desde el punto de vista financiero, pese a tratarse de la operación más cara en la historia de Nvidia —muy por encima de los aproximadamente 7.000 millones que pagó por Mellanox en 2019—, el esfuerzo resulta asumible. La compañía contaba con más de 60.000 millones de dólares en efectivo y activos líquidos a corto plazo, lo que le permite afrontar un desembolso de esta magnitud sin tensar en exceso su balance.

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Una “pseudoadquisición” con la lupa de los reguladores

El planteamiento del acuerdo, presentado como un contrato de licencia no exclusiva combinado con compra de activos en lugar de una adquisición tradicional, ha despertado debate en el sector. Algunos analistas interpretan la maniobra como una forma de reducir el riesgo de que las autoridades de competencia bloqueen la operación, siguiendo un patrón que Nvidia ya habría puesto en práctica con otras startups de infraestructura.

En el contexto actual, el movimiento previsiblemente atraerá la atención de reguladores en Estados Unidos y otras jurisdicciones, especialmente después de que la compra de Arm por parte de Nvidia fuera frenada en 2022 por motivos antimonopolio. El dominio de la compañía en chips de IA para centros de datos, con cuotas muy elevadas, ya venía siendo objeto de análisis por parte de autoridades de competencia y grandes clientes cloud.

En Europa, donde la Comisión Europea sigue de cerca la evolución de los mercados digitales y la carrera por la IA, no se descarta un escrutinio adicional sobre las implicaciones de este tipo de acuerdos. La consolidación de proveedores de hardware clave puede convertirse en un factor crítico para la autonomía tecnológica del continente, que intenta reducir su dependencia de infraestructuras diseñadas y fabricadas fuera de la UE.

Al mismo tiempo, la estructura no exclusiva del acuerdo de licencia deja la puerta abierta a que parte de la tecnología de Groq pueda seguir utilizándose por terceros bajo determinados términos, aunque bajo el control de Nvidia. Esa flexibilidad podría servir como argumento ante los reguladores para demostrar que el mercado mantiene cierto grado de apertura e interoperabilidad.

Impacto en el ecosistema de hardware de IA y en el mercado

Para el ecosistema de startups de hardware de IA, la operación envía un mensaje mixto. Por un lado, confirma que los proyectos de silicio especializado pueden dar lugar a salidas multimillonarias, lo que anima a emprendedores e inversores de deep tech también en Europa. Por otro, pone de manifiesto lo complicado que resulta consolidar un competidor de gran tamaño que pueda sostenerse de manera independiente frente a gigantes con la escala de Nvidia.

Entre los grandes fabricantes de chips, el acuerdo añade presión a AMD, Intel y otros competidores que intentan arañar cuota en centros de datos y soluciones de IA. Al incorporar la tecnología de Groq, Nvidia refuerza su narrativa de proveedor integral de infraestructura basada en IA, elevando la barrera de entrada para nuevos actores que quieran hacerse un hueco en el segmento de inferencia.

Para los grandes proveedores de nube y las empresas que consumen servicios de IA, la jugada tiene luces y sombras. Por un lado, es probable que vean ofertas de hardware más integradas y potentes, con la posibilidad de desplegar modelos de lenguaje y otras cargas intensivas con mayor rendimiento y menor latencia. Por otro, aumenta el riesgo de una dependencia aún mayor de Nvidia en un momento en el que la capacidad de cómputo se está convirtiendo en un recurso estratégico.

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En bolsa, el mercado ha reaccionado con cierto optimismo. Tras conocerse el acuerdo de licencia con Groq y los detalles aproximados de la operación, las acciones de Nvidia registraron subidas adicionales, apoyadas en la percepción de que la compañía consolida su liderazgo en un sector donde la demanda continúa en máximos.

Repercusiones para Europa y el desarrollo de la IA

El movimiento entre Nvidia y Groq llega en un momento en el que Europa intenta equilibrar innovación y regulación en el ámbito de la inteligencia artificial. Mientras la UE avanza con su marco normativo específico para estos sistemas, el control del hardware subyacente sigue muy concentrado en empresas estadounidenses y, en menor medida, asiáticas.

Muchas compañías europeas —desde bancos hasta grupos industriales, pasando por administraciones públicas— dependen hoy de centros de datos y servicios cloud que utilizan mayoritariamente GPU de Nvidia. La incorporación de la tecnología de Groq al catálogo del fabricante puede traducirse a corto plazo en soluciones de inferencia más eficientes disponibles también en Europa, pero al precio de reforzar la centralidad de un único proveedor en la cadena de valor.

Algunas startups y centros de investigación europeos que venían experimentando con aceleradores alternativos para diversificar su infraestructura se encuentran ahora con que una de las opciones más avanzadas pasa a estar bajo el paraguas de Nvidia. Este tipo de movimientos puede reforzar el argumento de quienes piden políticas industriales más decididas para impulsar diseñadores de chips locales y reducir la dependencia de tecnologías externas.

En paralelo, la mayor integración de arquitecturas diferentes (GPU y aceleradores específicos de inferencia) podría facilitar el despliegue de servicios de IA generativa más rápidos y asequibles para empresas europeas, siempre que los grandes proveedores de nube trasladen esas mejoras a sus regiones de datos en el continente.

La compra de activos de Groq por parte de Nvidia se ha convertido en un símbolo de la fase actual de la carrera por la inteligencia artificial: grandes grupos con abundante liquidez que integran a los actores más avanzados para acelerar sus propios planes, mientras el mercado se concentra y los reguladores tratan de seguir el ritmo. El desenlace de este acuerdo, y la forma en que se traduzca en productos y servicios concretos, marcará buena parte de la evolución del hardware de IA en los próximos años, tanto en Estados Unidos como en Europa.

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