- Meta ha registrado una patente de IA capaz de imitar el estilo y comportamiento del usuario en redes sociales tras su fallecimiento o inactividad.
- La tecnología podría comentar, publicar contenido e incluso mantener llamadas, simulando que la persona sigue presente.
- Por ahora, Meta asegura que no tiene planes inmediatos de lanzar este sistema, aunque reconoce la demanda potencial.
- El proyecto abre un debate ético y legal en Europa sobre identidad digital, duelo y gestión de cuentas de personas fallecidas.
La compañía matriz de Facebook e Instagram, Meta, ha acaparado titulares al conocerse una patente que describe una inteligencia artificial capaz de seguir publicando en redes sociales incluso cuando el titular de la cuenta ha fallecido o ha dejado de usarla. La idea, que suena a argumento de ciencia ficción, plantea que el perfil siga activo como si nada hubiera pasado.
Según la documentación registrada, esta tecnología permitiría que las cuentas de Facebook e Instagram continúen generando mensajes, comentarios y contenidos con el estilo del usuario, manteniendo su presencia digital durante el duelo o incluso de forma indefinida. El movimiento abre un melón importante sobre la gestión de la identidad online tras la muerte, un tema que ya preocupa en España y en el resto de Europa.
Una patente para crear «perfiles eternos» con IA
La Oficina de Patentes de Estados Unidos registró, a finales de diciembre de 2025, una solicitud de Meta para una nueva IA de lenguaje capaz de simular el comportamiento de los usuarios en redes sociales. Esta tecnología estaría diseñada para analizar el historial de actividad de una persona y reproducirlo de manera automática una vez que deje de usar la cuenta o fallezca.
El sistema se presentaría como una especie de modelo de lenguaje avanzado que entiende, predice y genera frases basándose en los patrones que el propio usuario dejó en vida: cómo escribía, qué tono utilizaba, con quién interactuaba y qué tipo de contenido solía compartir.
De esta forma, la inteligencia artificial podría publicar nuevos posts, responder a mensajes privados y hacer comentarios en publicaciones de terceros, como si la persona siguiera gestionando su perfil con normalidad. La idea que se plantea en la patente es que la actividad siga un «ritmo y tono» muy similares a los que tenía el usuario.
Meta ya había trabajado antes en funciones específicas para perfiles de personas fallecidas, como los perfiles conmemorativos en Facebook o la posibilidad de designar un contacto de legado que administre ciertos aspectos de la cuenta. Sin embargo, esta nueva tecnología iría un paso más allá al no limitarse a conservar recuerdos, sino a generar contenido nuevo después de la muerte.
En palabras recogidas en la propia documentación, el propósito declarado sería mantener activas las cuentas para que sigan presentes en la experiencia de otros usuarios, interactuando con amigos, familiares y seguidores en un periodo tan delicado como el duelo.

Cómo funcionaría la IA que imita a usuarios fallecidos
La patente describe una IA de lenguaje entrenada con los datos históricos del usuario: publicaciones antiguas, mensajes, reacciones, fotos compartidas, horarios de conexión y demás patrones de uso. Con todo ese material se construiría un modelo personalizado que intenta «predecir» qué haría o diría la persona en diferentes situaciones.
Gracias a este entrenamiento, el sistema sería capaz de generar textos coherentes con la personalidad digital del titular, incluyendo expresiones habituales, giros de lenguaje y temas de interés. No se trataría solo de publicar frases genéricas, sino de reproducir la forma concreta de comunicarse del usuario.
Además de escribir posts o comentarios, la tecnología apuntaría a funciones más avanzadas, como la posibilidad de mantener conversaciones. En los documentos se menciona la opción de que esta IA incluso llegue a participar en llamadas, lo que sugiere el uso de síntesis de voz y otros recursos para hacer la experiencia aún más realista.
Uno de los objetivos declarados es cubrir no solo los casos de fallecimiento, sino también los de cuentas inactivas: personas que se alejan de las redes sociales por un tiempo, pero cuya presencia Meta querría mantener en el ecosistema digital para no perder interacción.
Este enfoque pretende evitar que los perfiles dejen de generar actividad y pasen a engrosar la larga lista de cuentas fantasma que quedan congeladas, algo especialmente visible en redes maduras como Facebook, donde cada vez hay más usuarios que han fallecido sin que nadie gestione su legado digital.
Entre el duelo digital y el negocio de la atención
En la explicación del proyecto se subraya que uno de los posibles beneficios sería suavizar el impacto emocional que sufren familiares y amigos cuando el perfil de una persona desaparece o se queda en silencio de un día para otro. Permitir que la cuenta siga activa podría, según esta visión, acompañar el proceso de duelo.
No obstante, detrás de este discurso más emocional también se percibe un interés claro por mantener el flujo de contenido y la atención dentro de la plataforma. Cada cuenta activa, aunque sea manejada por una IA, contribuye a que el sistema siga generando interacciones, datos y, en última instancia, negocio publicitario.
Hasta ahora, algunas redes permitían nombrar a un heredero digital del perfil, una persona cercana encargada de gestionar las publicaciones finales, avisar a los contactos del fallecimiento y decidir qué se conserva y qué se elimina. La propuesta de Meta introduciría un nuevo actor en esta ecuación: una inteligencia artificial que hablaría en nombre del difunto.
En la práctica, esto podría significar que, mientras los allegados intentan procesar la pérdida, el perfil siga «vivo» publicando y respondiendo, lo que puede resultar reconfortante para algunos, pero perturbador para otros. La línea entre recuerdo y suplantación se vuelve especialmente fina.
Este tipo de soluciones encaja en un fenómeno más amplio de duelo digital y memorialización online, que ya está siendo estudiado por sociólogos y psicólogos en Europa. Cada vez es más habitual que amigos y familiares sigan escribiendo en el muro de una persona fallecida como forma de despedida o de mantener un vínculo simbólico.
Situación actual del proyecto y postura de Meta
A día de hoy, lo que se conoce es que Meta ha registrado la patente, pero sus directivos insisten en que la IA no se encuentra en desarrollo activo. Es decir, sobre el papel la idea está protegida legalmente, pero no habría un producto listo para ver la luz a corto plazo.
Ejecutivos de la compañía han señalado que, por ahora, no existen planes concretos de lanzamiento, aunque tampoco cierran la puerta a retomarla en el futuro. La propia presentación ante la Oficina de Patentes reconoce que se trata de una tecnología que podría desarrollarse más adelante, cuando el contexto resulte más favorable.
En los documentos se insinúa que existe una necesidad potencial de herramientas de este tipo, tanto por la cantidad de cuentas inactivas que se acumulan, como por el impacto emocional que tiene para muchos usuarios el «apagón» súbito del perfil de un ser querido.
Que algo esté patentado no significa necesariamente que vaya a hacerse realidad, pero sí muestra de forma bastante clara la dirección en la que piensa una empresa. En este caso, Meta deja constancia de su interés por explorar IAs que ocupen el lugar de los usuarios más allá de su presencia física.
El debate ahora se desplaza a la recepción social y regulatoria: hasta qué punto resultará aceptable que una compañía tecnológica pueda hablar en nombre de alguien que ya no está, incluso si ha existido un consentimiento previo.
Implicaciones legales y éticas en España y Europa
En el contexto europeo, una herramienta de este tipo se enfrentaría a múltiples obstáculos legales y éticos. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) protege de forma muy estricta el uso de la información personal, y la idea de entrenar una IA para que hable como una persona fallecida plantea preguntas delicadas sobre consentimiento y límites de uso.
En países como España ya existen normas autonómicas y estatales sobre derechos digitales en caso de fallecimiento, que permiten a herederos y representantes decidir el destino de los datos del difunto. Integrar en ese marco una IA que siga publicando en su nombre requeriría, como mínimo, una regulación muy detallada.
Surgen incógnitas relevantes: ¿quién sería el responsable legal de lo que publique la IA?, ¿cómo se revocaría el permiso?, ¿durante cuánto tiempo podría seguir activo un perfil simulado?, ¿qué ocurriría si la IA genera contenidos que el usuario real nunca habría aprobado?
También entran en juego aspectos morales, especialmente en sociedades como la española donde la gestión del duelo suele estar cargada de rituales y sensibilidad. Para algunas personas, que la cuenta de un ser querido siga respondiendo mensajes podría ser un apoyo emocional temporal; para otras, una experiencia inquietante o incluso dolorosa.
En paralelo, se abre el riesgo de que estas tecnologías deriven en formas sofisticadas de suplantación de identidad o manipulación, si se activan sin los controles adecuados. Los reguladores europeos, habitualmente prudentes con la IA, probablemente exigirán garantías muy estrictas antes de permitir algo así a gran escala.
La filtración de esta patente de Meta muestra hasta qué punto la frontera entre vida digital y muerte física se está desdibujando. Lo que hoy parece una curiosidad tecnológica podría convertirse en un nuevo frente de discusión sobre derechos, memoria y privacidad en las redes sociales.
Todo apunta a que, aunque la tecnología descrita por Meta todavía no vaya a llegar de inmediato a Instagram o Facebook, el debate sobre si queremos que una IA siga publicando en nuestro nombre tras la muerte ya está encima de la mesa, con implicaciones profundas para usuarios, familias y legisladores tanto en España como en el resto de Europa.