- Meta refuerza la seguridad en WhatsApp, Facebook y Messenger con inteligencia artificial para frenar estafas y fraudes antes de que lleguen al usuario.
- Alertas en tiempo real ante solicitudes de amistad sospechosas en Facebook, intentos de vincular WhatsApp a dispositivos no autorizados y chats fraudulentos en Messenger.
- Control más estricto de los anuncios y verificación de anunciantes, con el objetivo de que el 90% de los ingresos publicitarios proceda de cuentas verificadas.
- Meta asegura haber eliminado en 2025 más de 159 millones de anuncios fraudulentos y 10,9 millones de cuentas vinculadas a redes de estafa en Facebook e Instagram.

Las estafas en WhatsApp y Facebook se han disparado en los últimos años hasta convertirse en uno de los principales riesgos para cualquier internauta, tanto en España como en el resto de Europa. Desde mensajes que intentan robar cuentas hasta anuncios falsos que prometen inversiones milagrosas, el abanico de engaños no deja de crecer.
Ante este escenario, Meta ha decidido pisar el acelerador en materia de seguridad y ha presentado un amplio paquete de medidas para WhatsApp, Facebook y Messenger. El objetivo es claro: detectar comportamientos sospechosos con ayuda de la inteligencia artificial, avisar al usuario en tiempo real y poner más trabas a los estafadores que operan a través de estas plataformas.
Nuevas herramientas de Meta para frenar las estafas en sus plataformas

Meta ha puesto en marcha una estrategia dual centrada en contenido y dinero. Por un lado, quiere identificar y retirar cuanto antes publicaciones, anuncios y cuentas utilizados para timar a los usuarios. Por otro, pretende limpiar su inventario publicitario de anunciantes dudosos que se aprovechan de la confianza que generan WhatsApp y Facebook.
El núcleo técnico del plan está en la inteligencia artificial avanzada, capaz de analizar de forma combinada texto, imágenes, enlaces y contexto. Estos sistemas buscan patrones propios de fraudes frecuentes: suplantación de famosos, páginas que imitan a webs legítimas, promesas de inversión poco creíbles o mensajes con peticiones urgentes de dinero.
Según la compañía, la IA no solo rastrea publicaciones y anuncios, sino también los enlaces que redirigen a sitios fraudulentos diseñados para parecerse a bancos, tiendas online conocidas o servicios públicos. Con ello se pretende cortar el engaño antes de que el usuario llegue siquiera a introducir datos personales o bancarios.
La otra gran pata del plan es la verificación de anunciantes. Meta ya exige a quienes se publicitan en sus plataformas que demuestren su identidad y que no tengan un historial de incumplimiento de políticas. Ahora quiere ir más allá y que el 90% de los ingresos publicitarios provenga de anunciantes verificados, dejando solo un pequeño margen a empresas de bajo riesgo.
WhatsApp: avisos cuando intentan vincular tu cuenta a otro dispositivo

Uno de los frentes más delicados está en WhatsApp, donde el secuestro de cuentas mediante códigos QR y códigos de verificación se ha vuelto un clásico entre los ciberdelincuentes. El truco suele ser siempre parecido: el atacante se hace pasar por soporte técnico, por un conocido o por una empresa y convence a la víctima para que comparta el código de vinculación o escanee un QR aparentemente inocente.
Para cerrar esa puerta, WhatsApp mostrará alertas específicas cuando detecte intentos sospechosos de vincular la cuenta a un nuevo dispositivo. La aplicación indicará desde dónde procede la solicitud y advertirá de que podría tratarse de una estafa, dando al usuario la opción de bloquear el acceso antes de que sea tarde.
Este sistema cobra especial importancia porque WhatsApp permite tener la misma cuenta abierta en varios dispositivos, como el móvil y un ordenador. Lo que para muchos usuarios es una función cómoda, los delincuentes lo aprovechan para clonar conversaciones, contactos y archivos si consiguen que la víctima complete el proceso de vinculación.
Además de estas alertas, Meta está afinando sus algoritmos para detectar mensajes con patrones típicos de phishing o de falsos soportes técnicos. Enlaces ya reportados como peligrosos se marcan de forma destacada en rojo, dificultando que un usuario distraído pulse sin pensarlo dos veces.
Facebook: solicitudes de amistad sospechosas bajo vigilancia
En Facebook, la compañía ha puesto el foco en las solicitudes de amistad como punto de entrada habitual de muchos timos. Aprovechando que se trata de un gesto cotidiano, los estafadores crean perfiles falsos para ganarse la confianza de la víctima y, a partir de ahí, lanzar estafas sentimentales, de inversión o de robo de datos.
Para atajar esta vía, Meta está probando nuevas advertencias cuando el sistema detecta que una solicitud de amistad puede ser sospechosa. Entre las señales de alerta se encuentran la ausencia total de amigos en común, una localización en otro país sin conexión aparente o patrones de actividad propios de cuentas automatizadas.
Cuando se detectan estos indicadores, Facebook muestra un mensaje avisando al usuario y le ofrece varias opciones: revisar con calma la solicitud, ignorarla, bloquear al perfil o denunciarlo por posible fraude. La idea no es decidir por la persona, sino darle contexto adicional para que no acepte a la ligera.
En paralelo, la inteligencia artificial de Meta trabaja también sobre el terreno publicitario. La plataforma ha puesto la lupa sobre los anuncios que recurren al llamado “cebo de famosos” o celeb bait, es decir, campañas que usan imágenes, a menudo manipuladas, de celebridades, políticos o figuras públicas para dar credibilidad a inversiones, chollos y productos dudosos.
La compañía asegura que sus sistemas son capaces de identificar estas creatividades y retirarlas antes de que lleguen a grandes audiencias, lo que reduce la exposición de los usuarios a mensajes muy persuasivos pero completamente falsos.
Messenger: detección de chats fraudulentos con ayuda de la IA
Messenger, el servicio de mensajería vinculado a Facebook, también está recibiendo funciones específicas contra las estafas por chat. El enfoque en este caso se centra en cómo se desarrolla la conversación, especialmente cuando se trata de contactos nuevos con los que no se ha interactuado antes.
Meta ha introducido una opción denominada, en esencia, detección de estafas, que analiza las conversaciones en busca de patrones habituales: falsas ofertas de trabajo, propuestas de inversión con rendimientos garantizados, peticiones urgentes de dinero o enlaces a webs sospechosas.
Si el sistema detecta este tipo de señales, aparece un aviso dentro del propio chat indicando que el contenido podría ser fraudulento. En ese momento, se pregunta al usuario si desea permitir que la inteligencia artificial revise los últimos mensajes para valorar con más precisión el riesgo.
Cuando la persona lo autoriza, algunos fragmentos de la conversación pueden enviarse temporalmente a la nube para un análisis más profundo. Si la IA concluye que se trata de una posible estafa, ofrece información adicional sobre el tipo de engaño detectado y sugiere acciones como bloquear al remitente o denunciar la cuenta.
Meta defiende que este enfoque pretende ser lo más preventivo posible: avisar antes de que el usuario comparta datos personales, realice un pago o pulse en un enlace malicioso, en lugar de limitarse a reaccionar una vez consumado el fraude.
El peso de la publicidad fraudulenta y la verificación de anunciantes
Más allá de los mensajes y las solicitudes de amistad, una parte muy relevante del problema está en los anuncios que se utilizan como vehículo para las estafas. Meta reconoce que durante los últimos años ha tenido que lidiar con campañas publicitarias que promocionaban productos prohibidos, inversiones dudosas o servicios que en realidad eran simples trampas.
La compañía admite que la publicidad vinculada a fraudes llegó a suponer una fracción significativa de sus ingresos, algo que ha generado presión tanto regulatoria como reputacional, especialmente en mercados europeos donde la supervisión sobre las grandes plataformas es cada vez más estricta.
En respuesta, Meta ha intensificado su programa de verificación de identidad de anunciantes. Aquellas cuentas que quieren publicar anuncios deben acreditar quién está detrás, qué tipo de contenido difunden y si arrastran un historial de incumplimientos. Hoy, los anunciantes verificados ya generan alrededor del 70% de los ingresos publicitarios, y el objetivo oficial es elevar esa cifra hasta el 90%.
Este endurecimiento de controles busca reducir la presencia de anuncios que redirigen a páginas fraudulentas disfrazadas de portales bancarios, comercios online o proyectos de inversión. Al mismo tiempo, se refuerza la protección de marcas suplantadas, algo que preocupa especialmente a empresas europeas que han visto su imagen asociada a timos en los que nunca participaron.
La ofensiva no se limita al ámbito interno de la plataforma. Meta ha iniciado también acciones legales contra redes de anunciantes fraudulentos en países como Brasil y China, acusados de utilizar deepfakes y montajes con rostros de personajes conocidos para dar apariencia de legitimidad a esquemas de inversión inexistentes.
Cifras de una lucha a gran escala contra las estafas
Las medidas anunciadas no llegan en el vacío, sino respaldadas por cifras que ilustran la magnitud del problema. Solo durante 2025, Meta asegura haber eliminado más de 159 millones de anuncios fraudulentos por violar sus políticas internas, muchos de ellos relacionados con estafas financieras y suplantaciones.
Según la empresa, alrededor del 92% de esos anuncios se retiraron antes de que los usuarios enviaran una denuncia, lo que indicaría que los sistemas de detección automática ya estaban actuando de forma previa a la queja. A pesar de ello, la compañía reconoce que el margen de mejora sigue siendo grande y que los timadores se adaptan rápido a cualquier cambio.
En paralelo, Meta afirma haber eliminado 10,9 millones de cuentas en Facebook e Instagram asociadas a centros de fraude organizado. Muchas de estas cuentas operaban en red, gestionadas desde auténticas fábricas de estafas que funcionan como estructuras empresariales, con personal dedicado a contactar víctimas y optimizar los engaños.
Estas operaciones se enmarcan en alianzas internacionales con fuerzas de seguridad y otras empresas tecnológicas, sobre todo en regiones donde se han detectado hubs importantes de ciberdelincuencia. El mensaje que pretende lanzar la compañía es que la lucha contra las estafas no se limita a borrar mensajes, sino que pretende llegar también al terreno legal.
Aun así, las propias cifras sirven de recordatorio de que el problema es estructural. Cuando en un solo año se derriban millones de cuentas vinculadas a fraude, resulta evidente que no se trata de incidentes aislados, sino de un modelo de negocio consolidado que encuentra en WhatsApp y Facebook un terreno fértil para operar.
En conjunto, todas estas novedades —las alertas en WhatsApp cuando alguien intenta vincular la cuenta, los avisos sobre solicitudes de amistad sospechosas en Facebook, la detección de chats potencialmente fraudulentos en Messenger y el refuerzo del control sobre los anuncios— apuntan a un mismo objetivo: hacer que estafar a los usuarios resulte cada vez más difícil y menos rentable. Las herramientas de Meta no eliminan por sí solas el riesgo, pero sí elevan las barreras a los delincuentes y dan a los usuarios más información en el momento crítico, ese en el que un clic o una aceptación precipitada pueden marcar la diferencia entre navegar con tranquilidad o convertirse en la próxima víctima.