JBL celebra ocho décadas de sonido con historia, museo itinerante y nuevos lanzamientos

Última actualización: mayo 17, 2026
Autor: Isaac
  • JBL conmemora sus 80 años con el evento Club JBL en Ámsterdam y la Playback Gallery, un museo itinerante que repasa su legado.
  • La marca muestra piezas icónicas desde los primeros sistemas de cine hasta clásicos como Paragon, L100 o 250Ti y su primer altavoz portátil.
  • El aniversario sirve también para presentar nuevas gamas de altavoces PartyBox, auriculares JBL Live 4 y Live 780NC/680NC y el micrófono EasySing Mic Mini.
  • JBL combina su herencia en audio profesional con tecnologías actuales como IA para cancelación de ruido, audio espacial y experiencias inmersivas.

Aniversario JBL

JBL ha llegado a las ocho décadas de trayectoria y lo ha querido celebrar mirando tanto a su pasado como a su futuro. La firma de audio, hoy integrada en Harman International, ha aprovechado el Club JBL celebrado en Ámsterdam para repasar su historia, exhibir piezas míticas y, de paso, presentar una nueva oleada de productos que marcan hacia dónde quiere ir la marca en los próximos años.

Lejos de limitarse a una fiesta interna, la compañía ha convertido este aniversario en una experiencia inmersiva abierta a prensa y socios europeos. En su sede central para Europa, el llamado Club JBL, se mezclan vitrinas con altavoces históricos, demostraciones de las últimas series PartyBox y JBL Live, y un discurso claro: seguir siendo relevante en el audio doméstico y profesional en plena era de la IA y del Bluetooth omnipresente.

Playback Gallery: ochenta años de JBL en un museo itinerante

Historia de JBL

El eje central de las celebraciones en Europa es la Playback Gallery, un museo itinerante que recorrerá distintas ciudades durante este año. Su primera parada destacada ha sido Ámsterdam, donde se han reunido algunos de los productos más representativos de la marca desde los años 40 hasta hoy.

El recorrido arranca incluso antes de la fundación oficial de JBL en 1946, cuando James B. Lansing empezó a fabricar altavoces para radios en Los Ángeles a finales de los años 20. Pocos años después, se vinculó al cine sonoro al colaborar con el equipo de ingenieros de Metro-Goldwyn-Mayer en 1934, participando en el desarrollo del Shearer Horn, uno de los primeros sistemas de audio de dos vías para salas cinematográficas.

En ese contexto de innovación permanente, Lansing creó en 1946 James B. Lansing Sound Incorporated, más conocido como JBL. Desde el principio, la idea era clara: desarrollar tecnología de sonido profesional y adaptarla al hogar, de manera que lo que se probaba en cines o estudios terminase llegando a los salones.

Un ejemplo temprano de esa filosofía fue el Lansing Iconic, una versión compacta de los altavoces de cine pensada para estudios de grabación. En 1937 empezó a venderse para uso doméstico como Lansing Iconic Salon, todavía antes de que la marca JBL existiera como tal, adelantando la tendencia de llevar el sonido de estudio al entorno doméstico.

El nacimiento oficial de JBL quedó simbolizado por el altavoz D130, presentado en 1946 y situado como pieza protagonista en la exposición. Este modelo de 15 pulgadas, con vocación todoterreno, se utilizaba tanto en salas de cine como en equipos de música y sistemas para el hogar, y se considera uno de los pioneros del sonido de alta fidelidad en formato relativamente compacto para la época.

De los salones de lujo al rock de la costa oeste

Durante los años 50, la marca dio un salto importante hacia el mercado doméstico de gama alta con el JBL Paragon, mostrado en la Playback Gallery. Lanzado en 1957, este sistema estereofónico se integraba en un enorme mueble de salón de madera maciza, se posicionaba como objeto de lujo y costaba en torno a 2.200 dólares de la época. Pasó por casas de personajes tan conocidos como Frank Sinatra o el presidente estadounidense Richard Nixon, y solo se fabricaron unas mil unidades hasta 1983.

Junto al Paragon, la exposición recoge otros hitos de esa transición entre el sonido profesional y el doméstico sofisticado, como el Lancer 99 de 1964, considerado un paso clave hacia los altavoces autoamplificados modernos. En paralelo, el JBL 4320 -inicialmente denominado D50SMS7- se consolidó en los años 60 como monitor de referencia en estudios de grabación, reforzando la presencia de la marca en el sector profesional.

La década de los 70 tiene como gran protagonista al JBL L100, evolución del monitor de estudio JBL 4310. Presentado al público en 1971, se hizo famoso por su diseño poco habitual para la época: una rejilla frontal de espuma en color naranja, en un momento en el que casi todos los altavoces eran negros y sobrios.

Más allá de la estética, el L100 se ganó una reputación sólida. Pese a tener un precio considerable, en torno a 550 dólares, se lo llegó a describir como “el mejor altavoz de alta fidelidad de la década” y como referente del sonido rock de la costa oeste de Los Ángeles. Solo durante los años 70 se vendieron aproximadamente 125.000 pares, una cifra que lo convirtió en un clásico inmediato.

Innovaciones de los 80 y 90 y el salto al altavoz portátil

El viaje por la Playback Gallery continúa en los años 80 y 90, cuando JBL amplió su catálogo con modelos como el 250Ti, presentado en 1982 con un altavoz de 14 pulgadas y actualizado en 1985 con una versión dotada de cúpula de titanio. Este diseño en forma de torre triangular se mantuvo durante buena parte de los 90 y regresó a finales de la década en la versión 250Ti Jubilee, consolidando la presencia de la marca en la gama alta doméstica.

En 1998, JBL introdujo uno de sus productos más llamativos para el gran público: el primer altavoz portátil JBL Harmony, que combinaba batería interna, reproductor de CD y radio AM/FM. Aquella apuesta anticipaba la mezcla de portabilidad y multifunción que hoy se da por hecha en cualquier dispositivo de audio, aunque entonces todavía se relacionaba con radios despertador y equipos compactos para la mesilla.

En la exposición se muestran también ejemplos de cómo la compañía ha ido extendiendo su tecnología a campos como los receptores de audio, amplificadores Harman Kardon o reproductores de CD Lexicon, todos ellos bajo el paraguas de Harman International. Para contextualizar esa evolución, la Playback Gallery se organiza por décadas, permitiendo ver de un vistazo la transición desde las primeras radios hasta los sistemas estéreo de alta gama.

Durante el evento, expertos y responsables de producto explican cómo muchos de estos modelos veteranos siguen siendo una referencia: algunos sistemas históricos, como el propio Paragon en buen estado, todavía sorprenden por la calidad de sonido que ofrecen si se comparan con equipos actuales de gama alta.

De las bases para iPod al Bluetooth y la era de la IA

Con la generalización de la música digital y la llegada masiva de dispositivos portátiles, JBL tuvo que adaptarse una vez más. A mediados de los 2000 empezó a apostar por las bases de altavoces para reproductores portátiles, un formato que ahora casi suena a nostalgia pero que fue clave en aquel momento.

Uno de los ejemplos más conocidos fue el JBL On Stage, presentado en 2004. Este altavoz con conector de 30 pines se diseñó pensando en el iPod de Apple y permitía colocar el reproductor directamente sobre la base para reproducir música en cualquier habitación. En su momento, fue una de las formas más populares de sacar el sonido del bolsillo y llevarlo al salón o la cocina.

El siguiente paso llegó con el OnBeat Xtreme, lanzado en 2010, que incorporaba por primera vez conexión Bluetooth en un altavoz JBL de este tipo y podía funcionar de manera portátil gracias a cuatro pilas AAA. Dos años después nacería la familia JBL Flip, que hoy suma siete generaciones y más de una década de evolución, y que se ha convertido en una de las gamas más reconocibles de la marca en el mercado de los altavoces compactos.

En paralelo, la compañía ha multiplicado su oferta de auriculares inalámbricos, altavoces para exteriores y equipos portátiles para el hogar, tratando de mantener el equilibrio entre su legado profesional y las necesidades cotidianas de un público que escucha música en el móvil, ve series en streaming y utiliza altavoces Bluetooth tanto en casa como de viaje.

En la actualidad, muchos de estos productos integran funciones que hace unos años eran propias de equipos de estudio, como la personalización de la curva de sonido o la gestión de perfiles del usuario. Este tipo de tecnologías se han ido filtrando poco a poco hasta dispositivos más asequibles, también presentes en los lanzamientos vinculados al 80 aniversario.

Club JBL en Ámsterdam: un aniversario con mirada europea

Ámsterdam se ha convertido en el escenario europeo de referencia para este cumpleaños. El Club JBL, sede de la marca en Europa, ha acogido un evento en el que se han mezclado revisiones históricas, charlas técnicas y presentaciones de producto. Aunque la gran fiesta oficial tuvo lugar en Los Ángeles semanas antes, la cita neerlandesa ha sido, en cierto modo, la réplica pensada para el público europeo.

La jornada comenzó en la sala principal del cuartel general de Harman en Países Bajos, con responsables de comunicación y producto de la región EMEA dando la bienvenida y adelantando la agenda. Durante las ponencias se repasaron brevemente las gamas actuales y se pusieron en contexto las novedades, con especial énfasis en los altavoces portátiles y los auriculares de nueva generación.

A lo largo del día, periodistas y profesionales han pasado por distintas plantas del edificio para escuchar demostraciones, probar dispositivos y visitar la Playback Gallery. En cada zona se abordaba un tema: desde los compactos JBL Go 5 y Extreme 5 orientados al público joven, hasta las grandes PartyBox pensadas para fiestas en interiores y exteriores, pasando por los nuevos auriculares JBL Live.

Más allá de la mera exposición de especificaciones, la compañía ha aprovechado el aniversario para reflexionar en voz alta sobre la evolución del mercado del audio de consumo. En las presentaciones se insistió en que el sonido, que durante décadas fue el argumento principal de venta, se ha convertido en algo casi dado por hecho, mientras que aspectos como el diseño, los colores o las funciones “inteligentes” han ganado peso a la hora de convencer al comprador.

Dentro de esa conversación, el papel de Europa no es menor. El público europeo, incluida España, aparece como un mercado clave para probar nuevas propuestas de diseño y funcionalidades, especialmente entre usuarios jóvenes que combinan música, redes sociales y vídeo corto en su día a día.

Nuevas PartyBox 330 y 130: más potencia, luces y enfoque festivo

Entre las novedades asociadas al aniversario, los altavoces para fiestas JBL PartyBox 330 y PartyBox 130 han sido de los más comentados. Estas dos referencias llegan con un rediseño completo, tanto en la forma de la carcasa como en el sistema de iluminación frontal, buscando un aspecto más llamativo que conecte mejor con un público acostumbrado a eventos, festivales y reuniones en casa.

El modelo PartyBox 330 se situa en la parte alta de la gama. Ofrece una potencia de salida de 280 vatios y utiliza dos woofers de 6,5 pulgadas para reforzar los graves. En la zona de agudos se incorporan dos tweeters de cúpula PEN, un material que la marca ya utiliza en su catálogo profesional y que ahora debuta en esta línea de consumo. El objetivo es ofrecer un sonido con más definición en las frecuencias altas sin perder pegada.

En autonomía, el PartyBox 330 alcanza alrededor de 18 horas de funcionamiento, con sistema de carga rápida y batería reemplazable, un detalle poco habitual en este tipo de altavoces que facilita la vida útil del equipo. Incorpora entradas para micrófono y guitarra, modo karaoke, y la opción de enlazar varios altavoces del mismo tipo mediante Bluetooth con la ayuda de Auracast para montar sistemas más grandes.

Por su parte, el PartyBox 130 es la versión algo más compacta, con una potencia de 200 vatios. Monta dos woofers mejorados de 5,25 pulgadas y tweeters de cúpula de seda de 25 mm, y está orientado a fiestas de tamaño medio. Cuenta con hasta 15 horas de autonomía y un modo de carga rápida que, en apenas unos minutos, añade más de una hora de reproducción adicional, manteniendo la resistencia a salpicaduras gracias a su certificación IPX4.

Ambos altavoces integran el sistema AI Sound Boost con modo Smart EQ, que ajusta automáticamente la ecualización en función del tipo de contenido -música, voz, mezcla-. Aunque técnicamente se basa en , JBL lo presenta como un paso más hacia sistemas que se adaptan de manera inteligente a cada situación, con la ayuda de algoritmos que analizan la señal en tiempo real.

JBL EasySing Mic Mini: un micrófono de bolsillo para karaoke y creadores

Otro de los dispositivos destacados del aniversario ha sido el JBL EasySing Mic Mini, un micrófono inalámbrico compacto pensado tanto para sesiones de karaoke improvisadas como para creadores de contenido que necesitan un sistema ligero y versátil. Se comunica con altavoces JBL compatibles a través de un dongle USB-C y está diseñado para integrarse con modelos recientes, incluidos los nuevos PartyBox y varios altavoces portátiles.

La función central del EasySing Mic Mini es la separación de la voz principal en tiempo real. Mediante algoritmos de IA, el micrófono es capaz de reducir o eliminar la voz del cantante original de casi cualquier canción, ajustando el nivel entre un 25%, un 50% o un 100% según las preferencias del usuario. De esta manera, la pista se convierte en una base de karaoke sobre la que se puede cantar sin necesidad de recurrir a versiones específicas.

Para reforzar la voz propia, el dispositivo integra una función de Voice Boost que aplica procesamiento en las frecuencias agudas y cierta compresión, ayudando a que el resultado destaque por encima de la música de fondo. También se incorpora un sistema de reducción de ruido entrenado con IA para mejorar la claridad en grabaciones y retransmisiones.

En cuanto a autonomía, el EasySing Mic Mini ofrece hasta seis horas de uso desde el propio micrófono, con unas seis horas adicionales aportadas por el dongle. Su tamaño de bolsillo permite llevarlo fácilmente encima o engancharlo a la ropa mediante un clip o una pequeña anilla, algo que resulta útil tanto en fiestas como en grabaciones informales para redes sociales.

Aunque se trata de un producto dirigido a un nicho concreto, la marca considera que el interés por el karaoke en casa y el auge de los creadores de contenido justifican esta apuesta. En el marco del aniversario, el micrófono se presenta como un ejemplo de cómo aplicar técnicas de procesado avanzado a usos cotidianos sin depender de la nube ni del móvil.

Nuevos auriculares JBL Live: diadema y TWS con software propio

El 80 aniversario también ha servido para dar protagonismo a la nueva generación de auriculares JBL Live, tanto en formato de diadema como in-ear totalmente inalámbrico (TWS). La familia se ha renovado con un enfoque muy marcado en la autonomía, la personalización del sonido y la integración de funciones inteligentes sin depender tanto del teléfono.

En el segmento de diadema, los nuevos JBL Live 780NC y Live 680NC comparten gran parte de sus características técnicas. Ambos montan transductores dinámicos de 40 mm con diafragma compuesto y compatibilidad con audio de alta resolución mediante códec LDAC, además de AAC y SBC. Integran cancelación de ruido adaptativa True Adaptive Noise Cancelling 2.0, con algoritmos perfeccionados y entrenados con IA para mejorar el filtrado de sonidos externos.

La diferencia principal entre ambos modelos está en el diseño: el Live 780NC es un auricular over-ear que envuelve toda la oreja, mientras que el Live 680NC es on-ear y se apoya directamente sobre ella. También varía el número de micrófonos dedicados a la cancelación de ruido, con seis en el 780 y cuatro en el 680. Los dos modelos destacan por ser plegables, más ligeros que la generación anterior y estar disponibles en una gama amplia de colores, desde tonos discretos a opciones más llamativas.

En cuanto a batería, los nuevos JBL Live de diadema alcanzan hasta 80 horas de reproducción sin ANC y unas 50 horas con la cancelación activada, con carga rápida que permite obtener varias horas de uso con pocos minutos de conexión a la red. Además, por primera vez en esta línea, pueden conectarse por cable a fuentes analógicas gracias a un DAC integrado, algo demandado por quienes viajan con reproductores con salida de 3,5 mm.

En el terreno de los auriculares TWS, la serie JBL Live 4 llega en tres formatos para adaptarse a distintas preferencias: Live Buds 4 (botón con almohadilla de silicona), Live Beam 4 (diseño tipo stick con ajuste seguro) y Live Flex 4 (stick semiabierto para un uso más relajado). Todos comparten driver dinámico de 10 mm con certificación Hi-Res, cancelación activa de ruido adaptativa 2.0, sonido espacial y seis micrófonos Perfect Call 2.0 con algoritmos entrenados con IA para mejorar la calidad en llamadas.

La novedad más visible de estos modelos es el Smart Charging Case con JBL Smart OS 3.0, un estuche de carga con pantalla táctil más grande y una interfaz renovada. Desde él se pueden consultar notificaciones, controlar la reproducción, ajustar el ecualizador o cambiar funciones sin necesidad de sacar el móvil del bolsillo. También ofrece opciones de personalización, como modificar la disposición de accesos directos o, en algunos casos, configurar el fondo de pantalla.

Además de la pantalla, el Smart Charging Case refuerza el papel de Personi-Fi 3.0, el sistema de perfilado auditivo que permite ajustar la curva de sonido según las preferencias y características de cada usuario tras una breve prueba. Todo ello se integra en una estética que, de nuevo, apuesta por colores vivos y diseños menos convencionales, buscando diferenciarse de otros auriculares premium del mercado.

Diseño, color y la estrategia de JBL para la próxima década

Una de las ideas que más se repitió durante el evento de Ámsterdam es que el diseño se ha convertido en un factor decisivo en el audio de consumo. Responsables de la compañía insistieron en que, aunque el rendimiento sonoro sigue siendo fundamental, muchos usuarios eligen hoy un altavoz o unos auriculares por su aspecto tanto como por sus especificaciones.

En ese sentido, la nueva generación de dispositivos JBL se aleja conscientemente de la clásica “caja negra” con rejilla discreta. Se apuesta por acabados más redondeados, rejillas con formas menos convencionales y una paleta de colores que va desde tonos sobrios hasta amarillos, verdes o naranjas muy llamativos. Los sistemas de iluminación LED, especialmente visibles en las PartyBox, refuerzan esa idea de producto pensado para entornos sociales y públicos.

Este giro estético responde también a un contexto de mercado en el que los fabricantes asiáticos han ganado terreno con propuestas de diseño agresivo, precios ajustados y mucha autonomía. Para JBL, el reto pasa por mantener su reputación en ingeniería de sonido y, al mismo tiempo, competir en un segmento donde el usuario joven valora tanto la experiencia visual como la auditiva.

Durante las presentaciones se dejó claro que, pese a estos cambios, la marca no pretende renunciar a su herencia. La combinación de altavoces profesionales para cines, estadios y salas de conciertos con productos de consumo masivo sigue siendo uno de los pilares del grupo, y el aniversario se ha utilizado para recordar que gran parte de esa tecnología viaja en ambos sentidos.

Hoy, según datos de la propia compañía, los sistemas de JBL Professional equipan más del 40% de las salas de cine a nivel global, además de numerosos recintos deportivos y estudios de grabación. Paralelamente, millones de usuarios escuchan música a diario a través de sus altavoces portátiles y auriculares inalámbricos, lo que sitúa a la firma en una posición relevante tanto en el ámbito profesional como en el doméstico.

Ochenta años después de que James B. Lansing empezara a construir altavoces para radios y salas de cine, JBL llega a este aniversario combinando un relato histórico muy asentado con una oferta de producto claramente orientada al presente. El repaso en Ámsterdam, con su Playback Gallery llena de piezas míticas y sus demostraciones de PartyBox, EasySing y JBL Live, dibuja a una marca que intenta moverse entre dos mundos: el de la alta fidelidad clásica y el de un consumo conectado, visual y cada vez más influido por la inteligencia artificial.

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