- La serie Odyssey G8 introduce la primera pantalla gaming con resolución 6K del sector.
- Implementación masiva de tecnología OLED y QD-OLED Penta Tandem para negros puros y colores vibrantes.
- Nuevos modelos como el OLED G7 y el ViewFinity S8 amplían la gama hacia el gaming competitivo y el trabajo profesional.
- Soporte avanzado de conectividad con DisplayPort 2.1 y Thunderbolt 5 para transferencias de datos ultra rápidas.

Si te gusta jugar en serio o pasas horas pegado al ordenador trabajando, sabrás que la pantalla lo es todo. Samsung ha decidido dar un golpe sobre la mesa renovando su catálogo, donde los monitores Odyssey y ViewFinity se llevan todo el protagonismo para ofrecer una calidad de imagen que te deja boquiabierto y un rendimiento que no se queda corto ante los juegos más exigentes.
No se trata solo de hacer pantallas más grandes, sino de meterles tecnología de punta. Desde el salto a resoluciones que hace poco eran ciencia ficción hasta el uso de paneles OLED de última generación, la marca coreana busca que tanto el usuario que quiere ganar cada partida como el creativo que necesita precisión absoluta encuentren su equipo ideal.
Odyssey G8: El nuevo rey de la resolución
La familia G8 es donde Samsung ha decidido tirar la casa por la ventana. El modelo G80HS de 32 pulgadas es una auténtica bestia, ya que se convierte en el primer monitor gaming 6K que llega al mercado. Olvídate del 4K convencional; aquí hablamos de una nitidez brutal que hace que la inmersión sea total, dándote un espacio de trabajo y juego mucho más amplio.
Lo más curioso es su versatilidad gracias al sistema Dual Mode. Puedes disfrutar de esa resolución 6K a 165 Hz para cuando quieras ver cada detalle, o cambiar el chip y subir hasta los 330 Hz en resolución 3K si lo que necesitas es una respuesta instantánea. Es, básicamente, tener dos monitores en uno dependiendo de si juegas a un RPG lento o a un shooter frenético.
Para quienes prefieren un tamaño más contenido, el Odyssey G8 de 27 pulgadas (G80HF) no se queda atrás. Ofrece una resolución 5K a 180 Hz y, de nuevo, el Dual Mode entra en juego permitiendo alcanzar los 360 Hz en QHD. Es la opción perfecta si buscas ese equilibrio entre una imagen nítida y la velocidad de un monitor competitivo.
La revolución del OLED en el gaming
Samsung no solo apuesta por los píxeles, sino por la calidad de los mismos. El Odyssey OLED G8, disponible en 27 y 32 pulgadas, utiliza la tecnología QD-OLED Penta Tandem, que no solo mejora el brillo y la durabilidad, sino que ofrece una eficiencia energética superior. Además, incluye la certificación VESA DisplayHDR True Black 500, logrando esos negros profundos que hacen que los colores resalten de una forma espectacular.
Uno de los puntos fuertes es su pantalla Glare Free, que se encarga de eliminar esos reflejos molestos que tanto distraen cuando tienes una ventana cerca, pero sin que la imagen pierda calidad. Para los que no quieren complicaciones con los cables, el puerto USB-C con carga de 98 W permite mantener el escritorio limpio y el portátil cargado mientras juegas.
Si el G8 te parece demasiado, el Odyssey OLED G7 de 32 pulgadas llega para hacer la tecnología premium más accesible. Con resolución 4K y 165 Hz, mantiene la esencia de calidad. Su tiempo de respuesta de 0,03 ms es una auténtica locura, eliminando cualquier rastro de ghosting y asegurando que cada movimiento sea fluido y preciso.
Productividad extrema con ViewFinity S8
No todo es jugar; a veces hay que ponerse serio con el trabajo. El ViewFinity S8 de 40 pulgadas es una herramienta pensada para los profesionales que manejan flujos de trabajo pesados. Su pantalla curva WUHD y una tasa de refresco de 144 Hz hacen que saltar entre aplicaciones sea un paseo, evitando que la vista se canse rápidamente.
La conectividad aquí es la estrella, integrando Thunderbolt 5. Esto permite mover datos a velocidades de hasta 80 Gbps y cargar dispositivos con hasta 140 W. Gracias a la función Easy Connection, conectar diferentes equipos es mucho más sencillo, optimizando la productividad en entornos creativos o de oficina avanzada.
Características técnicas y extras
Para entender por qué estos monitores destacan, hay que mirar bajo el capó. La gama Odyssey integra DisplayPort 2.1, asegurando que el ancho de banda sea suficiente para los gráficos del futuro sin compresiones extrañas. Además, cuentan con AMD FreeSync Premium y NVIDIA G-Sync Compatible, lo que significa que te olvidas del tearing y de los tirones de imagen.
En modelos como el Odyssey G9 de 49 pulgadas, la experiencia es sencillamente envolvente. Su curvatura 1000R imita el campo de visión humano, y con una relación de aspecto de 32:9, es como tener dos monitores pegados sin el molesto marco central. Con un brillo máximo de 1.000 nits (VESA HDR 1000), las escenas brillantes deslumbran y las sombras son detalladas.
- Tasa de refresco: Desde 144 Hz en modelos profesionales hasta 360 Hz en competitivos.
- Tiempos de respuesta: Valores críticos desde 1 ms hasta los impresionantes 0,03 ms en OLED.
- Resoluciones: Opciones que van desde QHD, pasando por 4K y 5K, hasta el innovador 6K.
- Ergonomía: Soportes ajustables en altura e inclinación para evitar dolores de cuello.
Contar con una tecnología como el Black Equalizer permite ver mejor a los enemigos ocultos en la oscuridad sin quemar las zonas brillantes de la pantalla. Todo esto, sumado a la gestión de energía eficiente y la compatibilidad con HDR10+ Gaming, convierte a estos equipos en una inversión inteligente para cualquiera que busque lo mejor de lo mejor en visualización.
El catálogo de Samsung se ha convertido en un ecosistema donde la alta resolución y la velocidad de respuesta conviven en armonía, ofreciendo desde pantallas planas IPS muy precisas hasta paneles curvos VA OLED masivos. Con precios que varían según el modelo y la tecnología, la marca ha logrado cubrir todos los perfiles de usuario, asegurando que la calidad visual sea siempre el eje central de la experiencia.


