- Implementación del lenguaje visual Liquid Glass que transforma la estética del sistema hacia un estilo translúcido y dinámico.
- Integración profunda de Apple Intelligence con traducción en tiempo real y herramientas avanzadas de IA.
- Unificación de la numeración de versiones de Apple para alinearse con el calendario anual.
- Ampliación del soporte de hardware que incluye desde el iPhone 11 hasta los modelos más recientes.
Apple ha vuelto a romper el molde con el despliegue de su sistema operativo más ambicioso hasta la fecha. No estamos ante una simple actualización de mantenimiento, sino ante un cambio de paradigma que busca que la interacción con el iPhone sea mucho más orgánica, fluida y, sobre todo, inteligente, aprovechando al máximo el hardware de última generación.
Lo primero que llama la atención es que la compañía ha decidido mandar a paseo la numeración secuencial de siempre para adoptar un formato basado en el año. Esta jugada busca que haya una coherencia total entre el software de los iPhones, iPads, Macs y Apple Watches, haciendo que sea mucho más sencillo para cualquier usuario saber qué versión tiene instalada sin volverse loco con los números.
El salto visual: Así es el diseño Liquid Glass

Si sentías que la interfaz de Apple llevaba años siendo la misma, prepárate porque el rediseño denominado Liquid Glass es un auténtico espectáculo. Inspirado en lo que vimos en visionOS, el sistema ahora apuesta por una estética donde los menús, los widgets y los iconos parecen flotar sobre la pantalla con efectos de refracción y transparencia, simulando la apariencia del vidrio.
Esta nueva piel no es solo para presumir, ya que optimiza las animaciones para que todo se sienta más ágil. Además, los usuarios pueden jugar con los iconos eligiendo entre el modo clásico, el modo oscuro, colores tintados o la nueva opción de estética traslúcida que hace honor al nombre de la actualización. Incluso la app de la Cámara ha recuperado ese toque esqueumórfico que nos recordaba a los primeros iOS, mezclando nostalgia con modernidad.
Apple Intelligence: La IA que lo cambia todo

El corazón de esta versión es, sin duda, Apple Intelligence. Una de las joyas de la corona es la traducción en tiempo real, que funciona tanto en llamadas de voz como en FaceTime y mensajes, permitiéndote chatear con alguien de otro idioma sin que haya barreras. Todo esto se apoya en modelos procesados directamente en el dispositivo para garantizar la privacidad.
Para los que aman la productividad, la app de Atajos ha recibido una inyección de potencia permitiendo crear flujos de trabajo que integran a ChatGPT y el generador de imágenes Playground. Por otro lado, la función de Visual Intelligence permite que el iPhone analice lo que hay en pantalla para sugerirte acciones rápidas, como añadir un evento al calendario o buscar un producto en Google con un simple toque.
Mejoras en las aplicaciones nativas

El ecosistema de apps ha sido pulido a fondo. En el apartado de comunicaciones, la app Teléfono ahora incluye un sistema que detecta cuando estás en espera y te avisa para que no tengas que estar escuchando la música del operador eternamente. iMessage, por su parte, permite personalizar los chats con fondos de pantalla y realizar encuestas en grupos, además de contar con un filtro de spam mucho más agresivo.
En cuanto al ocio, Apple Music estrena el modo AutoMix, que utiliza inteligencia artificial para crear transiciones suaves entre canciones, emulando la técnica de un DJ profesional. La app de Fotos también ha vuelto a un diseño de pestañas más intuitivo, permitiendo además convertir cualquier imagen convencional en una escena espacial 3D con efecto de paralaje.
Otras aplicaciones que destacan son Mapas, que ahora incluye un historial privado de lugares visitados para recordar aquel restaurante donde estuviste hace un mes, y la llegada de Vista Previa al iPhone, permitiendo editar PDF y fotos con las mismas herramientas que tenemos en el Mac.
Gestión de energía y conectividad

La autonomía ha recibido un empujón gracias al nuevo modo de batería adaptativo. El sistema aprende tus rutinas y ajusta el brillo o el rendimiento automáticamente para que el teléfono aguante más. Además, ahora es posible ver el tiempo estimado de carga exacto hasta llegar al 80% y al 100%.
Para los usuarios de AirPods 4 y Pro 2, llega el Voice Isolation, que ofrece una calidad de grabación casi de estudio en llamadas. También se ha añadido una función muy práctica: usar el vástago de los auriculares como control remoto para disparar la cámara del iPhone a distancia.
Compatibilidad y despliegue del sistema
A la hora de actualizar, Apple ha sido bastante generoso, permitiendo que dispositivos desde el iPhone 11 puedan instalar el sistema. No obstante, hay que tener claro que las funciones de Apple Intelligence son más exigentes y requieren un chip A17 Pro o superior (desde el iPhone 15 Pro en adelante). Los modelos que se quedan definitivamente fuera de juego son los iPhone XS, XS Max y XR, junto con modelos más antiguos.
El calendario de actualizaciones ha sido intenso, comenzando con la beta para desarrolladores en junio y la versión estable en septiembre. A lo largo de los meses, se han lanzado múltiples revisiones (desde la 26.0 hasta la 26.6) para pulir errores, añadir compatibilidad con los AirTag 2 y ajustar el sistema a las normativas europeas de la DMA, facilitando la transferencia de datos hacia Android.
Esta transformación integral convierte al dispositivo en una herramienta mucho más proactiva y visualmente impactante, donde el hardware y el software se fusionan gracias a la IA y un diseño que prioriza el contenido sobre los marcos, asegurando que el ecosistema de Apple siga siendo el referente en fluidez y sofisticación tecnológica.
