Fraudes digitales en Black Friday y Cyber Monday: cómo evitar caer en la trampa

Última actualización: noviembre 30, 2025
Autor: Isaac
  • Aumentan los fraudes digitales en Black Friday y Cyber Monday con páginas falsas, phishing y apps fraudulentas.
  • Los ciberdelincuentes imitan marcas conocidas y usan correos, anuncios y mensajes para robar datos y dinero.
  • Verificar la autenticidad de las webs, usar pagos seguros y desconfiar de chollos imposibles es clave.
  • Conviene guardar comprobantes, vigilar movimientos bancarios y denunciar ante cualquier sospecha.

Fraudes digitales en Black Friday y Cyber Monday

Con la llegada del Black Friday y el Cyber Monday, millones de personas se lanzan a buscar ofertas en Internet para adelantar compras navideñas o aprovechar descuentos puntuales. Este pico de actividad comercial también supone un auténtico festín para los delincuentes, que multiplican sus tácticas para colar fraudes digitales cada vez más creíbles.

Correos que parecen oficiales, webs falsas calcadas a las originales, anuncios sospechosamente baratos o mensajes por WhatsApp que prometen premios y cupones son ya parte del paisaje de estas fechas. La buena noticia es que, con unas cuantas precauciones sencillas antes, durante y después de la compra, se puede reducir mucho la probabilidad de acabar siendo víctima de un engaño online.

Por qué Black Friday y Cyber Monday son el paraíso del fraude digital

Estos grandes eventos de consumo concentran en pocos días un volumen altísimo de transacciones electrónicas, algo que los ciberdelincuentes conocen bien y aprovechan al máximo. La urgencia por aprovechar supuestas “ofertas únicas” hace que mucha gente baje la guardia y clique sin pensarlo dos veces en enlaces que en otro momento le despertarían sospechas.

Las campañas de fraude no solo afectan a consumidores; pequeñas y medianas empresas también son objetivo frecuente. En los picos de ventas, cuando los sistemas de cobro y los equipos de atención al cliente están saturados, resulta más fácil colar malware, peticiones falsas de transferencia o accesos no autorizados a plataformas de pago.

En este contexto, las autoridades y organismos especializados en ciberseguridad llevan años alertando de que, en noviembre y diciembre, se observa un claro repunte en la creación de páginas fraudulentas, la circulación de correos de phishing y la aparición de anuncios engañosos en buscadores y redes sociales.

El objetivo último de estas campañas es siempre el mismo: obtener datos personales y financieros, realizar compras no autorizadas, vaciar cuentas bancarias o incluso vender la información robada en mercados ilícitos.

Estafas online en fechas de grandes descuentos

Las estafas más frecuentes: así te intentan engañar

Los fraudes que se disparan en Black Friday y Cyber Monday tienen muchos disfraces, pero suelen repetir una serie de patrones. Conocerlos ayuda a identificarlos rápido y evitar el clic imprudente.

Uno de los métodos más habituales es el phishing: correos electrónicos, mensajes de texto o notificaciones que fingen proceder de tiendas, mensajerías o bancos conocidos. Suelen prometer descuentos increíbles, cupones especiales o informar de incidencias con un pedido para empujarte a iniciar sesión en un sitio falso.

También han proliferado las páginas web fraudulentas que copian el diseño, logotipos, colores y hasta el catálogo de comercios legítimos. A menudo solo cambia un pequeño detalle en la dirección: en vez de la URL oficial, se usan dominios como “marca-ofertas.com” o “marcahotsale.com”, que pueden pasar desapercibidos si se mira deprisa.

En redes sociales y buscadores es cada vez más común toparse con anuncios patrocinados que llevan a estos clones. En Gmail, por ejemplo, algunos fraudes se disfrazan de correos promocionados; en Google, los sitios falsos pueden colarse en los resultados patrocinados, por encima de la web original, con reclamos de “descuentos del 80%” o “envíos gratis solo hoy”.

El canal de mensajería instantánea tampoco se libra: circulan mensajes por WhatsApp o SMS que se hacen pasar por grandes plataformas de comercio electrónico, ofreciendo sorteos, cheques regalo o seguimiento de supuestos envíos. Muchos incluyen enlaces a formularios fraudulentos o invitan a descargar aplicaciones que, en realidad, son maliciosas.

Aplicaciones falsas, malware y ataques a pymes

Además de los fraudes más visibles, como correos o páginas clonadas, una parte importante del riesgo se concentra en las aplicaciones apócrifas y el software malicioso que se mueve en estas fechas. Son apps que aparentan ser oficiales —de tiendas, servicios de mensajería o bancos— pero que tienen como fin robar datos, contraseñas o incluso tomar el control del dispositivo.

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Descargar una aplicación desde un enlace recibido por mensaje, en lugar de hacerlo desde la tienda oficial, puede abrir la puerta a malware que registre pulsaciones de teclado, intercepte códigos de verificación o redirija pagos a cuentas de los delincuentes. En un entorno de prisas y compras compulsivas, estas descargas precipitadas son más frecuentes de lo que parece.

Las pymes y comercios online de menor tamaño también se ven especialmente expuestos. Durante los picos de venta, los atacantes intentan colar ficheros maliciosos en los sistemas de cobro o envían correos a empleados haciéndose pasar por proveedores o superiores, solicitando transferencias urgentes o cambios de cuenta bancaria.

En muchos casos, los fraudes contra empresas aprovechan que no siempre existen protocolos internos claros para validar este tipo de peticiones económicas. Un simple mensaje bien redactado puede bastar para que alguien, con buena voluntad y mucha carga de trabajo, autorice un pago que termina en manos de los estafadores.

Todo este escenario obliga tanto a usuarios como a negocios a reforzar sus hábitos de seguridad digital durante las semanas de grandes descuentos, especialmente cuando se mezclan compras, devoluciones, cambios de última hora y un gran volumen de correos y notificaciones.

Antes de comprar: cómo preparar una compra online segura

La mejor defensa frente a los fraudes de Black Friday y Cyber Monday empieza antes de añadir nada al carrito. Un poco de preparación previa ahorra muchos problemas después.

Lo primero es verificar que la tienda online sea legítima. Conviene fijarse en que la dirección comience por “https://”, que aparezca el icono del candado y que el certificado de seguridad sea válido. Aunque el candado no garantiza por sí solo que una web sea fiable, su ausencia es una señal clara para desconfiar.

También es importante comprobar que la página muestre datos de contacto claros —dirección, teléfono, correo de atención al cliente— y que la marca tenga cierta huella en Internet. Un repaso rápido a las opiniones de otros usuarios, tanto en la propia web como en buscadores y redes sociales, puede destapar comentarios negativos, reseñas duplicadas o valoraciones sospechosamente perfectas.

En algunos casos, las tiendas muestran sellos de confianza online otorgados por entidades independientes. No está de más pinchar sobre ellos para verificar si enlazan de verdad con el organismo que los emite, en lugar de ser simples imágenes pegadas en la página.

Además, conviene llegar al periodo de ofertas con los dispositivos actualizados: sistema operativo, navegador y aplicaciones. Muchas amenazas aprovechan vulnerabilidades antiguas, de modo que tener al día las actualizaciones y contar con un antivirus fiable añade una capa extra de protección.

Por último, ayuda mucho marcarse de antemano un presupuesto máximo. La estrategia de los ciberdelincuentes se apoya en esa sensación de urgencia y en los “chollos irrepetibles” que empujan a comprar sin pensar. Saber hasta dónde se puede gastar facilita mantener la cabeza fría, incluso cuando el anuncio promete la oferta del siglo.

Durante la compra: sentido común frente a chollos imposibles

Una vez localizada la oferta que interesa, toca extremar las precauciones en el momento del pago, que es donde los delincuentes intentan rematar el engaño.

El primer filtro es aplicar la regla de oro: si el descuento parece demasiado bueno para ser real, es muy probable que esconda gato por liebre. Comparar el precio con el de otras tiendas reconocidas y comprobar si la promoción también aparece en la web oficial ayuda a detectar falsas gangas.

Antes de introducir ningún dato bancario, merece la pena revisar con calma la URL completa que aparece en el navegador. Un solo carácter cambiado, un guion añadido o un dominio extraño pueden delatar una imitación. En lugar de seguir enlaces recibidos por correo o mensaje, es preferible escribir la dirección manualmente o usar marcadores guardados previamente.

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Otra pieza clave es el método de pago. Lo más prudente es optar por tarjetas de crédito o plataformas de pago reconocidas (PayPal, Bizum, Google Pay, Apple Pay, u otras similares), que suelen ofrecer políticas de protección al comprador, devoluciones y sistemas de disputa en caso de cargo indebido. Las transferencias directas o los pagos a cuentas desconocidas reducen notablemente las posibilidades de recuperar el dinero si algo sale mal.

En la medida de lo posible, se recomienda utilizar tarjetas virtuales o monedero con saldo limitado para las compras online. Así, aunque los datos se vean comprometidos, el impacto potencial queda acotado. Evitar pagar con tarjeta de débito también añade margen, ya que las de crédito suelen contar con mejores mecanismos de protección al consumidor.

Durante todo el proceso, resulta esencial sospechar de las webs que piden más información de la necesaria: datos personales excesivos, documentos de identidad sin motivo aparente o claves que no deberían compartirse nunca, como contraseñas completas o códigos de verificación.

Después de comprar: vigilancia y comprobaciones básicas

El riesgo no termina cuando se pulsa el botón de “pagar”. Tras realizar una compra conviene mantener cierta vigilancia activa para detectar a tiempo cualquier movimiento extraño.

Cuando llegue el pedido, es importante revisar que el producto coincida con lo anunciado, tanto en características como en estado. Aunque no siempre se trate de fraude, encontrarse con artículos muy distintos a los ofrecidos puede ser una pista de webs poco fiables o de prácticas engañosas.

También es recomendable conservar todos los correos de confirmación, facturas, capturas de pantalla y justificantes de pago. Estos documentos son la base para poder reclamar a la tienda, a la plataforma de pago o a la entidad bancaria si aparece algún problema posterior.

En paralelo, resulta clave revisar con frecuencia los movimientos de las cuentas y tarjetas, especialmente en las semanas posteriores a las grandes campañas de descuentos. Un cargo desconocido o una suscripción inesperada pueden indicar que los datos se han filtrado y que hay que actuar con rapidez.

Si algo no encaja —un cargo duplicado, un importe diferente al acordado, una compra en un comercio desconocido— lo sensato es bloquear el medio de pago y contactar sin demora con el banco o la entidad emisora de la tarjeta para analizar qué ha ocurrido.

Como medida adicional, tiene sentido cambiar periódicamente las contraseñas de las principales cuentas relacionadas con compras y pagos, utilizando combinaciones robustas y, si es posible, un gestor de contraseñas. Activar la autenticación en dos pasos (doble factor) añade una traba muy efectiva frente a accesos no autorizados, incluso si alguien consigue hacerse con la clave.

Fraudes que se cuelan por correo, buscadores y redes sociales

Buena parte de las campañas maliciosas que se intensifican en Black Friday y Cyber Monday llegan a través de correo electrónico, los buscadores y las redes sociales, los canales que más se usan a diario y donde es más fácil que un mensaje pase desapercibido entre tanto contenido.

En servicios de correo como Gmail, algunos engaños se camuflan como correos patrocinados. Al aparecer mezclados con publicidad legítima, muchos usuarios pueden asumir que han pasado un cierto filtro de seguridad. Los delincuentes aprovechan este contexto para imitar marcas conocidas y dirigir, mediante enlaces, a páginas de phishing.

En los resultados de búsqueda de Google, se han detectado sitios fraudulentos que figuran como anuncios patrocinados, por encima de la web oficial. Aunque se han introducido mejoras para separar con mayor claridad los resultados pagados del resto, sigue siendo fundamental fijarse en quién es realmente el anunciante y en la dirección concreta que aparece bajo el título.

En redes sociales, las campañas incluyen desde publicaciones con precios absurdamente bajos hasta sorteos inventados que piden rellenar formularios con datos personales. Páginas nuevas, con pocos seguidores y comentarios sospechosamente positivos, son un indicador claro de que algo no cuadra.

Frente a todo este panorama, la pauta general es no dar por sentado que, por ver un contenido dentro de un entorno conocido —sea el correo, un buscador o una red social—, ese anuncio o mensaje es necesariamente legítimo. Una comprobación extra visitando directamente la web oficial suele ahorrar muchos disgustos.

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Consejos prácticos para evitar ser víctima de fraudes digitales

Más allá de los ejemplos concretos, hay una serie de buenas prácticas que pueden marcar la diferencia entre una compra online segura y una experiencia muy cara.

La primera es desconfiar de cualquier promoción demasiado atractiva. Descuentos del 70 u 80% en productos muy demandados, sin apenas condiciones, deberían levantar sospechas. Conviene comprobar si la misma oferta aparece en la web oficial de la marca o si solo circula a través de un enlace recibido por correo o mensaje.

Asimismo, es prioritario verificar la autenticidad de los sitios web antes de introducir datos personales o financieros. Esto implica revisar la URL, el candado, la presencia de información de contacto y, si es posible, buscar opiniones externas que confirmen que se trata de un comercio real y con cierta trayectoria.

En cuanto a la información personal, la norma es compartir siempre la mínima imprescindible. No tiene sentido facilitar documentos de identidad, claves completas o datos que no guardan relación con el producto o servicio que se va a adquirir. Si una tienda pide más de lo habitual, mejor frenar y plantearse si merece la pena asumir el riesgo.

También es recomendable mantener los dispositivos protegidos con antivirus actualizado y un sistema operativo al día. Muchas infecciones se apoyan en vulnerabilidades ya conocidas y corregidas, de modo que postergar las actualizaciones solo deja la puerta entreabierta.

Finalmente, nunca está de más repasar las opiniones y reseñas de otros compradores. Comentarios repetidos palabra por palabra, valoraciones genéricas o perfiles sin historial pueden ser una pista de que las reseñas han sido manipuladas para transmitir una falsa sensación de confianza.

Qué hacer si sospechas que has caído en un fraude

Si, pese a todas las precauciones, existe la sospecha de haber facilitado datos a una web falsa o de haber comprado en una tienda fraudulenta, es importante reaccionar con rapidez para limitar los daños.

El primer paso suele ser contactar con la entidad bancaria o la emisora de la tarjeta para explicar lo ocurrido. En muchos casos podrán bloquear el medio de pago, anular la tarjeta y analizar si es posible revertir cargos no autorizados o frenar operaciones pendientes.

A continuación, conviene reunir todas las pruebas posibles: correos recibidos, capturas de pantalla de la web, movimientos bancarios, mensajes de confirmación o cualquier otro dato que ayude a documentar el caso. Esta información será útil tanto para la entidad financiera como para posibles denuncias posteriores.

En situaciones de fraude claro, es recomendable presentar una denuncia ante las autoridades competentes en materia de ciberseguridad o fuerzas y cuerpos de seguridad. Aportar todos los detalles posibles facilita el trabajo de investigación y ayuda a identificar campañas más amplias que estén afectando a otros usuarios.

Si tras reclamar al banco o a la entidad de pago la respuesta no resulta satisfactoria, existen vías adicionales, como presentar quejas formales ante organismos supervisores o defensores del cliente, en función del país y el servicio implicado.

Por último, resulta esencial analizar el dispositivo desde el que se realizó la compra con un buen antivirus, para descartar que se haya instalado malware. Si se detecta alguna amenaza, habrá que limpiar el equipo, cambiar contraseñas y revisar cuidadosamente las cuentas vinculadas.

Las jornadas de grandes descuentos como Black Friday y Cyber Monday pueden ser una buena ocasión para ahorrar en compras online, pero también concentran una parte importante de los fraudes digitales del año. Mantener la calma ante las prisas, verificar siempre a quién se le está comprando, utilizar métodos de pago seguros, guardar justificantes y reaccionar rápido ante cualquier indicio extraño son las claves para disfrutar de las ofertas sin sustos ni sobresaltos posteriores.