- Firefox 146 estrena soporte nativo de escalado fraccional en Wayland, mejorando nitidez y coherencia visual en Linux con pantallas HiDPI.
- La versión introduce copias de seguridad automáticas cifradas en Windows, mejoras gráficas en macOS y ajustes de rendimiento con Skia y WebRender.
- Se refuerza la seguridad con criptografía post-cuántica en WebRTC, LNA para proteger redes locales y compatibilidad con CSS heredado y nuevas características.
- Firefox Labs, vista dividida de pestañas y herramientas de IA amplían la productividad y permiten probar funciones experimentales sin renunciar a la privacidad.
La llegada de Firefox 146 ha marcado un antes y un después para quienes usan Linux con pantallas de alta resolución y escalado fraccional. Aunque sobre el papel pueda parecer una actualización más dentro del calendario mensual de Mozilla, lo cierto es que esconde cambios muy importantes en escalado, calidad de imagen, copias de seguridad, estabilidad gráfica y seguridad avanzada, además de varias funciones experimentales que apuntan hacia dónde quiere ir el navegador.
En esta versión, el foco se reparte entre escritorio Linux, Windows, macOS y el ámbito del desarrollo web, con mejoras pensadas para usuarios de a pie y también para administradores, desarrolladores y entornos corporativos. Desde el esperado soporte de escalado fraccional nativo en Wayland hasta la copia de seguridad diaria cifrada de perfiles, pasando por experimentos de IA y criptografía post-cuántica en WebRTC, Firefox 146 es una actualización aparentemente discreta, pero tremendamente cargada de contenido.
Qué aporta Firefox 146 y por qué es un lanzamiento tan relevante
Mozilla ha liberado Firefox 146 como la actualización mensual correspondiente a diciembre, coincidiendo además con el último gran lanzamiento del año y acompañado de las ramas de soporte extendido Firefox 140.6 ESR y Firefox 115.31.0 ESR. Estas últimas están orientadas a organizaciones que necesitan ciclos de cambio más lentos y máxima estabilidad, mientras que la edición estándar recibe de lleno todas las novedades.
En esta versión se nota que Mozilla ha optado por un enfoque de pulido general de la experiencia diaria más que por grandes revoluciones visibles. Hay mejoras pequeñas repartidas por todo el navegador: desde el modo de representar la interfaz en escritorios Linux hasta la manera en la que se gestionan copias de seguridad del perfil en Windows, pasando por cambios en el motor gráfico en macOS y nuevas piezas de funcionalidad en CSS pensadas para desarrolladores.
Uno de los puntos fuertes es que Firefox 146 corrige un buen número de problemas de nitidez y escalado en pantallas HiDPI, un aspecto que llevaba años generando quejas en la comunidad Linux, especialmente entre quienes usan factores como 125% o 150% en portátiles y monitores 4K. Además, el navegador incorpora parches de seguridad importantes: se han resuelto 17 vulnerabilidades, doce de ellas relacionadas con errores de gestión de memoria.
Paralelamente, Mozilla sigue apostando por su estrategia de multiproceso y de funciones experimentales a través de Firefox Labs. En esta versión, los experimentos se vuelven más accesibles para cualquier usuario sin necesidad de participar en estudios ni enviar telemetría, y se introducen funciones pensadas para explorar nuevas formas de navegar, como la previsualización de enlaces mediante IA o la vista dividida de pestañas.
El resultado es una versión que puede parecer modesta a primera vista, pero que ata cabos sueltos muy concretos: escalado fraccional en Wayland, copias de seguridad automáticas, mejoras en GPU y pasos hacia la seguridad post-cuántica. Para usuarios con flotas grandes de equipos, ya sea en empresas o en entornos laborales mixtos, el salto a Firefox 146 tiene bastante más miga de lo que sugieren las notas rápidas.
Soporte nativo de escalado fraccional en Linux con Wayland
La novedad estrella para muchos usuarios es que Firefox 146 incorpora por fin soporte nativo para pantallas con escala fraccional en Linux bajo Wayland. Hasta ahora, cuando alguien usaba GNOME o KDE con escalado al 125% o al 150%, la interfaz del navegador podía verse demasiado grande, algo borrosa o con pequeños desajustes en iconos, menús y pop-ups. En muchos casos, Firefox se veía “distinto” al resto del escritorio, como si no terminase de encajar.
Con esta versión, el navegador lee correctamente las métricas y el factor de escala que proporcionan el compositor Wayland y las bibliotecas GTK. En lugar de trabajar internamente a una escala entera y luego reescalar, el motor gráfico se adapta a los valores fraccionarios de forma más directa, lo que reduce el típico efecto de reescalado blando o borroso que afectaba al texto y a algunos elementos de la interfaz.
La consecuencia práctica es que texto, iconos, menús, barras y contenido web se ven más nítidos y proporcionados, alineados con el resto del entorno de escritorio. Usuarios que trabajan todo el día con portátiles 4K y escalado intermedio notan enseguida el cambio: la sensación de fatiga visual se reduce, y el navegador ya no parece un “cuerpo extraño” dentro de KDE o GNOME.
Conviene señalar que este soporte está limitado explícitamente al backend Wayland. Quienes sigan usando X11 o XWayland continúan dependiendo de los apaños tradicionales. Mozilla reconoce que aún pueden existir casos límite: cursores desproporcionados, iconos que se descolocan o ventanas emergentes que se salen del sitio exacto. La idea es que esos problemas se vayan corrigiendo a medida que la comunidad vaya reportando errores en Bugzilla.
Para muchos usuarios de Linux, esta novedad cierra una brecha funcional que otros navegadores ya habían abordado, y refuerza la apuesta de Mozilla por Wayland como base futura del escritorio gráfico en GNU/Linux. Aunque el escalado fraccional no resuelve por sí solo todos los retos de las pantallas de alta densidad, sí supone el mejor parche que tenemos ahora mismo para que todo se vea a un tamaño cómodo sin sacrificar nitidez.
Problemas de texto borroso en KDE y cómo mitigarlos
En paralelo a las buenas noticias, algunos usuarios han detectado que el nuevo escalado fraccional puede generar texto perceptiblemente más borroso en determinadas combinaciones de hardware y escritorio, especialmente en KDE Plasma bajo Wayland con escalados mixtos entre pantallas.
Un caso real bastante ilustrativo es el de un usuario con Arch Linux y KDE Plasma que, tras actualizar a Firefox 146 un día cualquiera, notó que el texto del navegador se veía extraño, como si acabara de despertarse y tuviera la vista nublada. Su configuración incluía una pantalla principal al 125% y una secundaria al 100%, todo bajo Wayland y con los paquetes gráficos al día.
Tras investigar, comprobó que la preferencia widget.wayland.fractional-scale.enabled ya estaba en true por defecto, tal y como fija Firefox 146. Al enterarse de la novedad del escalado fraccional, probó a cambiar este ajuste a false desde about:config, reinició el navegador y, automáticamente, el texto volvió a verse completamente nítido. Es decir, en ese escenario concreto la desactivación del soporte nativo devolvía la calidad anterior.
El usuario compartió incluso capturas comparativas (antes y después) para mostrar claramente la diferencia: la versión con el escalado nativo activado mostraba letras algo suavizadas de más, mientras que con el ajuste deshabilitado todo aparecía mejor definido. Además, proporcionó los datos de su sistema (Ryzen 7 5800X, Radeon RX 6800, 32 GB de RAM, kernel Zen, KDE 6.5.4, Wayland) para ayudar a los desarrolladores a reproducir el bug.
La recomendación práctica para quienes noten algo parecido es sencilla: entrar en about:config y probar a poner widget.wayland.fractional-scale.enabled en false. Si el texto mejora de inmediato tras reiniciar el navegador, es probable que estés chocando con uno de estos casos límite. En paralelo, es muy recomendable abrir un informe en Bugzilla (hay reportes ya sugeridos por miembros de la comunidad como MozRyanVM) para que Mozilla pueda ajustar el algoritmo de renderizado en futuras versiones.
Experiencias reales de usuarios Linux con escalado fraccional
Frente a esos casos problemáticos puntuales, también hay testimonios muy positivos. Un usuario de Fedora Linux ha comentado que, con la llegada de Firefox 146 a los repositorios, la mejora en escalado fraccional es “bien evidente”. En su caso, todos sus dispositivos —un escritorio, siete portátiles y tres tablets— funcionan con escalado fraccional al 125% o al 150%, y el salto de calidad al actualizar ha sido muy notable.
Según explica, el texto y las imágenes ahora se ven mucho más nítidos, y el desplazamiento por páginas largas se siente más suave. Probablemente esto se deba tanto a la gestión adecuada del escalado en Wayland como a la actualización de la biblioteca gráfica Skia y a los ajustes internos de WebRender, que reducen el sobre-renderizado y el posterior reescalado, procesos que antes podían emborronar un poco el resultado final.
En distribuciones rolling como Arch o Fedora, los usuarios suelen notar antes este tipo de cambios porque actualizan en cuanto sale la nueva versión estable de Firefox. En otros sistemas más conservadores, como Debian o ciertas ediciones de Ubuntu, los usuarios pueden tardar algo más en recibir la actualización en los repositorios oficiales, pero el comportamiento del escalado debería ser el mismo una vez aplicado el salto.
Lo importante es tener claro que, aunque la intención de Mozilla es que el nuevo escalado fraccional mejore la experiencia de la mayoría, siempre habrá combinaciones específicas de hardware, controladores y configuración de escritorio donde aparezcan artefactos. Por eso el feedback de la comunidad resulta tan valioso para terminar de pulir la función.
Para quien usa Linux como sistema principal, especialmente en portátiles HiDPI, Firefox 146 supone un avance significativo en coherencia visual y comodidad. Si todo va bien en tu equipo, no tendrás que tocar nada. Y si notas texto borroso o capas mal escaladas, tienes la opción de desactivar temporalmente el ajuste mientras Mozilla termina de refinarlo.
Firefox Labs, IA y nuevas formas de interactuar con la web
Otro de los grandes bloques de esta versión gira en torno a Firefox Labs y a las funciones impulsadas por inteligencia artificial. Firefox Labs se consolida como el espacio desde el cual Mozilla ofrece características experimentales sin necesidad de obligar al usuario a participar en estudios o a enviar telemetría, algo que muchos valoran por cuestiones de privacidad.
A partir de Firefox 146, cualquier usuario puede entrar en Configuración > Funciones experimentales o directamente escribir about:preferences#experimental en la barra de direcciones para ver los experimentos activos. Entre ellos se encuentran los llamados New Tab Widgets, unos módulos para la página de nueva pestaña que estuvieron pausados un tiempo por un problema en el widget de listas, pero que ya se han corregido y vuelven a estar disponibles.
En el terreno de la IA, el navegador incorpora un sistema de previsualización de enlaces que puede leer el inicio de la página enlazada y generar un pequeño resumen de los puntos clave. La idea es que el usuario pueda decidir si le compensa abrir un enlace antes de cargarlo por completo, algo especialmente útil cuando se comparan muchas fuentes o se hace investigación intensiva.
Mozilla asegura que este tipo de funciones se han diseñado con la privacidad como prioridad, intentando procesar la información de forma local siempre que sea posible y evitando enviar datos de navegación a servicios externos sin necesidad. El objetivo es aprovechar las ventajas de la IA sin convertir el navegador en una plataforma de extracción masiva de datos, una línea roja que diferencia a Firefox de otros competidores más agresivos en este terreno.
También se ha introducido una pequeña mejora en la interacción con la barra de direcciones: ahora es posible pulsar directamente sobre un resultado sugerido sin llegar a finalizar la búsqueda completa, aprovechando las sugerencias del desplegable. Para muchas personas, esto acelera el acceso a sitios frecuentes y reduce la fricción al navegar, en un contexto donde cada segundo cuenta.
Novedades específicas para Windows: copias de seguridad y cambios gráficos
En el lado de Windows, Firefox 146 añade una función que puede salvar más de un susto: la copia de seguridad automática del perfil del usuario. Por el momento, esta característica se centra en Windows 10, donde el navegador puede crear respaldos diarios que incluyen contraseñas, marcadores, historial y otros datos esenciales del perfil.
Estas copias de seguridad se guardan de forma local en el equipo y pueden cifrarse con una contraseña, lo que ofrece una segunda capa de protección frente a pérdidas de datos, fallos en la sincronización o incidentes con la nube. Es una especie de “seguro” adicional para quienes confían mucho en Firefox Sync, pero no quieren depender únicamente de que la sincronización funcione siempre perfecta.
Para utilizar esta funcionalidad es necesario iniciar sesión con Firefox Sync, ya que el sistema también se apoya en esa infraestructura para facilitar eventuales restauraciones entre dispositivos. Aunque por ahora la creación de copias se limita a Windows 10, Mozilla ha confirmado que tiene intención de extenderla poco a poco al resto de sistemas. En Windows 11, por ejemplo, la versión actual puede restaurar una copia pero todavía no crearla directamente de manera automática.
En el apartado gráfico, la actualización implica la retirada definitiva del soporte para Direct2D en Windows. Los usuarios que dependan de esta tecnología, por cuestiones de compatibilidad con hardware muy antiguo o configuraciones específicas, tienen como alternativa permanecer en las ramas de soporte extendido (Firefox ESR 140.0 o superiores), donde los cambios llegan más despacio.
Además, se ha corregido un bug molesto que impedía seleccionar pestañas cuando la ventana estaba maximizada y el cursor se situaba en el borde superior de la pantalla. Este problema afectaba a ciertas configuraciones de varios monitores y podía generar la sensación de que las pestañas estaban “muertas” en esa zona, un detalle menor pero que fastidia bastante en el uso diario.
Mejoras de estabilidad gráfica y rendimiento en macOS
Los usuarios de macOS tampoco se quedan fuera de las novedades. En Firefox 146, se activa por defecto un proceso de GPU dedicado para gestionar WebGPU, WebGL y WebRender. La idea es aislar todo lo relacionado con el renderizado gráfico en un proceso separado, de forma que un fallo grave en este ámbito no arrastre a todo el navegador.
En la práctica, si algún contenido 3D, juego web o aplicación intensiva en gráficos causa un fallo, el proceso de GPU se puede reiniciar de manera transparente para el usuario, mientras que el resto de pestañas y procesos siguen funcionando con normalidad. Esto se traduce en menos cierres inesperados y mayor estabilidad, algo muy de agradecer en entornos de trabajo creativos o de desarrollo.
Esta pieza encaja con la estrategia de Mozilla de dividir Firefox en múltiples procesos especializados: uno para la interfaz, otros para el contenido, otro para las extensiones, ahora uno dedicado a la GPU… Con ello se mejora tanto la seguridad (un fallo se confina mejor) como el rendimiento global, ya que las cargas se reparten de forma más eficiente entre núcleos.
Al mismo tiempo, la actualización de la biblioteca Skia y el pulido de WebRender apuntan a animaciones más fluidas, desplazamientos menos entrecortados y un uso de CPU algo menor en tareas habituales como hacer scroll o hacer zoom en páginas complejas. En portátiles, esto puede traducirse también en un ligero ahorro de batería, algo que siempre se agradece.
Para quienes utilizan macOS como sistema principal con Firefox en sesiones muy largas, como diseñadores, programadores o editores de contenido, estos cambios deberían reducir los cierres forzados y los bloqueos puntuales relacionados con gráficos, consolidando un navegador más robusto en el día a día.
Cambios en interfaz, accesibilidad y herramientas de desarrollo
Firefox 146 también introduce ajustes más sutiles en la interfaz. Uno de ellos es la actualización del cuadro de configuración de Colores, con un selector más claro y muestras visibles junto a cada etiqueta. Este rediseño persigue que el usuario entienda mejor qué opción está tocando y cómo afectará al aspecto del navegador, algo especialmente útil para adaptar Firefox a necesidades de accesibilidad (por ejemplo, contraste elevado) o a simples preferencias estéticas.
En las herramientas para desarrolladores, el Inspector recibe una optimización interesante: ahora oculta por defecto las propiedades CSS personalizadas que no se estén utilizando en la vista de reglas. Esto reduce el ruido visual cuando se trabaja con hojas de estilo grandes y llenas de variables, y además alivia la carga de renderizado del propio panel, haciendo que responda con mayor agilidad, útil para comprobar si una web funciona correctamente.
En cuanto a estándares, el motor de estilos suma soporte para la función CSS contrast-color(). Esta función recibe un color y devuelve automáticamente otro que ofrezca un nivel adecuado de contraste, algo muy útil para generar combinaciones texto/fondo que cumplan mínimos de accesibilidad sin tener que hacer cálculos manuales. Por ahora, el comportamiento en Firefox se centra sobre todo en devolver variantes sencillas en blanco o negro.
También se incorpora la propiedad text-decoration-trim, pensada para ajustar el inicio y el final de líneas decorativas como subrayados, y se complementa con text-decoration-inset. Gracias a ellas, los desarrolladores pueden afinar mejor cómo se dibujan estos adornos en relación con el contenido, evitando subrayados que se quedan largos, cortos o mal alineados en tipografías complejas.
Por último, llega la regla @scope, que permite restringir estilos CSS a subárboles concretos del DOM sin tener que recurrir a selectores rebuscados o a estructuras CSS muy profundas. Esto simplifica el mantenimiento de bases de código grandes y ayuda a evitar conflictos de estilos entre componentes, algo clave en proyectos modulares y aplicaciones web complejas.
Compatibilidad con CSS heredado y seguridad post-cuántica
Firefox 146 no se olvida de la web heredada. Para mejorar la compatibilidad con sitios existentes, añade soporte a la palabra clave -webkit-fill-available como valor de width y height. Muchos proyectos antiguos —e incluso algunos modernos— siguen utilizando este término de la época de los prefijos -webkit-, por lo que su soporte ayuda a que layouts viejos se sigan viendo bien sin tocar el código.
Mozilla explica que este valor actúa, en la práctica, como alias del valor estandarizado stretch. De este modo, los desarrolladores pueden ir migrando hacia la sintaxis moderna sin romper el diseño en navegadores que todavía esperan el valor antiguo, equilibrando la transición entre el mundo legacy y las especificaciones actuales.
En el apartado de seguridad, Firefox 146 da un paso importante hacia la criptografía post-cuántica en comunicaciones WebRTC. Concretamente, WebRTC incluye ahora la capacidad de cifrar el tráfico utilizando el algoritmo ML-KEM durante el apretón de manos DTLS 1.3. Esta medida busca que las comunicaciones de hoy se mantengan seguras frente a la potencia de cálculo de los futuros ordenadores cuánticos.
Además, se ha añadido soporte para puntos comprimidos de curvas elípticas en WebCrypto, lo que mejora la interoperabilidad con bibliotecas y protocolos que utilizan este formato de claves para reducir el tamaño de los datos intercambiados. Esto es relevante para servicios que usan cifrado moderno de forma intensiva, especialmente aquellos donde el ancho de banda o la latencia son críticos.
Otra novedad notable es la implementación de la especificación de Acceso a Red Local (LNA). Este mecanismo permite restringir el acceso del navegador a direcciones IP locales (como rangos 192.168.x.x) cuando se navega por sitios públicos o potencialmente maliciosos, reduciendo el riesgo de ataques CSRF contra routers domésticos, impresoras de oficina u otros dispositivos internos.
En conjunto, estos cambios ponen de relieve que Firefox 146 no solo pulimenta la experiencia visual, sino que también refuerza la seguridad a medio y largo plazo, preparándose para escenarios donde la amenaza cuántica y los ataques a redes internas serán cada vez más relevantes.
Vista dividida de pestañas y otras mejoras de productividad
Entre las novedades más vistosas, aunque aún experimentales, destaca la introducción del modo «Vista dividida», que permite ver dos pestañas en paralelo dentro de la misma ventana. Es una función ideal para comparar documentos, revisar código frente a documentación o mantener a la vista un vídeo y un artículo sin tener que estar alternando entre pestañas.
Esta vista dividida viene desactivada por defecto en Firefox 146, ya que Mozilla sigue puliendo detalles de funcionamiento. Para probarla, hay que acceder a about:config y habilitar la preferencia browser.tabs.splitView.enabled. Una vez activa, al hacer clic derecho en una pestaña debería aparecer la opción para dividir la vista y colocarla a un lado de la ventana.
Al usar esta función, se puede redimensionar la separación arrastrando una barra central, de forma similar a como se hace con dos ventanas del sistema operativo en mosaico. No sustituye a las opciones de gestión de ventanas del escritorio, pero sí ofrece una solución integrada en el navegador que resulta muy cómoda si pasas muchas horas trabajando con varias pestañas simultáneamente.
Más allá de esta característica, Firefox 146 continúa ajustando pequeños detalles orientados a la productividad del día a día: sugerencias más útiles en la barra de direcciones, integración más fina de los widgets de nueva pestaña, y una experiencia de desplazamiento más suave gracias a las optimizaciones en WebRender y Skia. Son cambios acumulativos que, sumados, hacen que el navegador se sienta más ligero y “redondo”.
Todo ello, por supuesto, se apoya en una serie continua de parches de seguridad y correcciones de estabilidad que, aunque no se vean, son imprescindibles para que Firefox siga siendo una opción sólida en el competitivo mercado de navegadores. Desde fugas de memoria hasta pequeños crashes en casos muy concretos, buena parte del trabajo de esta versión está en los detalles invisibles.
Disponibilidad, actualización y formatos de instalación
Mozilla tiene previsto presentar oficialmente Firefox 146 a principios de diciembre, pero los binarios finales suelen estar disponibles en los servidores de la fundación antes del anuncio público. Hay compilaciones para sistemas de 64 bits, 32 bits y ARM64, además del código fuente para quienes prefieran compilar el navegador directamente en su distribución.
En el ecosistema Linux, la forma de recibir la actualización depende bastante de la distribución y del formato de paquete utilizado. En Ubuntu, por ejemplo, la versión que llega a la mayoría de los usuarios suele ser la empaquetada como Snap oficial, que se actualiza en segundo plano y se aplica al reiniciar el navegador. Quienes utilicen Flatpak desde Flathub o el paquete .deb del repositorio APT de Mozilla recibirán la nueva versión a través del gestor de paquetes habitual.
Usuarios de Linux Mint pueden actualizar a Firefox 146 mediante la herramienta Mint Update, ya que la distribución mantiene su propio paquete .deb sincronizado con los lanzamientos de Mozilla. Para quienes prefieran una opción independiente de la distribución, siempre está disponible el binario genérico para Linux desde la web oficial, que se puede descomprimir en /opt o en cualquier carpeta de usuario.
En Windows y macOS, la actualización se distribuye a través del sistema integrado de actualización automática de Firefox, que descarga la nueva versión en segundo plano y solicita un reinicio del navegador cuando todo está listo. No es necesario descargar nada manualmente salvo que quieras ir un paso por delante y bajar el instalador o el binario desde la página oficial.
Sea cual sea la plataforma, Firefox 146 se plantea como una versión de refinamiento que mejora la nitidez y el escalado en escritorios Linux con Wayland, refuerza las copias de seguridad y la gestión de datos en Windows, incrementa la estabilidad gráfica en macOS y da nuevas herramientas tanto a usuarios avanzados como a desarrolladores web. Sin fuegos artificiales exagerados, pero con ajustes muy concretos que se notan en el uso diario, se consolida como una actualización recomendable para prácticamente cualquier perfil de usuario.
Mirando el conjunto de cambios, queda claro que Mozilla está apostando por un Firefox más pulido, que cuida la experiencia en pantallas modernas, permite recuperar datos con más seguridad, refuerza la protección frente a amenazas futuras y ofrece a desarrolladores un entorno más cómodo y compatible, todo ello sin perder de vista la privacidad y la filosofía abierta que siempre han caracterizado al proyecto.
