- La vista oral del caso contra Rockstar Games comenzó el 10 de septiembre en Glasgow y durará hasta el 16 de octubre, semanas antes del lanzamiento de GTA 6.
- El sindicato IWGB sostiene que los despidos de octubre de 2025 fueron una represalia por la actividad sindical, mientras que Rockstar los justifica por divulgación de información confidencial a través de un servidor de Discord.
- Los empleados despedidos piden su reincorporación o una compensación, y el caso ha llegado incluso al Parlamento británico.

La batalla legal entre Rockstar Games y un grupo de extrabajadores de su estudio de Edimburgo ha entrado en una fase decisiva. El tribunal laboral de Glasgow acoge desde este jueves una vista que se prolongará hasta el 16 de octubre, y que dirimirá si el despido de 34 empleados el año pasado fue una represalia ilegal por su afiliación sindical o una medida justificada por la filtración de información sensible.
Los hechos se remontan a finales de octubre de 2025, cuando la compañía comunicó de forma fulminante la salida de 31 trabajadores en el Reino Unido y otros tres en Canadá. Todos ellos estaban involucrados en el desarrollo de Grand Theft Auto VI, el título más esperado de la década, cuyo lanzamiento está previsto para el 19 de noviembre. Los afectados, representados por el sindicato Independient Workers of Great Britain (IWGB), aseguran que fueron despedidos por su participación en actividades sindicales, una acusación que la empresa rechaza rotundamente.
El origen del conflicto: un servidor de Discord bajo sospecha
Según la versión de Rockstar, los empleados habrían compartido en un servidor de Discord información confidencial sobre el juego, incluidas características aún no anunciadas, el estado del desarrollo y hasta protocolos de seguridad internos. La compañía argumenta que estos hechos constituyen una falta muy grave y que, por tanto, los despidos estaban plenamente justificados. Sin embargo, el sindicato sostiene que el servidor era privado, con acceso restringido y verificado, y que en él se debatían principalmente condiciones laborales, salarios y políticas de la empresa, cuestiones inherentes a la acción sindical.
Los trabajadores despedidos, a través de sus abogados, han presentado una serie de alegaciones que incluyen la existencia de una lista negra interna para discriminar a los activistas, así como la ausencia de cualquier proceso disciplinario previo. La vista oral, que comenzó con los discursos de apertura de ambas partes, ha puesto sobre la mesa documentos que superan las cien páginas de alegaciones.
Un supuesto ‘topo’ que pasaba información a la dirección
Uno de los aspectos más llamativos que han salido a la luz es la existencia de un trabajador que actuaba como informador para la gerencia. Según los abogados de los demandantes, desde febrero de 2024 el director de recursos humanos de Rockstar, Charlie Kinloch, habría recibido información de un empleado junior sobre la actividad sindical dentro del servidor. Este presunto ‘topo’ habría proporcionado capturas de pantalla, grabaciones e identidades de los organizadores. Asimismo, se habría informado a la dirección cuando el sindicato alcanzó el umbral del 10% de afiliación necesario para solicitar el reconocimiento formal la empresa.

Las versiones contrapuestas sobre la filtración de información
La discusión se centra en si el contenido del servidor suponía una amenaza real para la seguridad de la compañía. Rockstar mantiene que en ese canal participaban alrededor de 350 personas, entre ellas exempleados descontentos, competidores e incluso un periodista. La empresa asegura que los mensajes incluían información sobre el desarrollo de GTA 6, la fecha de lanzamiento y el estado financiero de Take-Two, su matriz. Sin embargo, los demandantes niegan que se llegara a divulgar ninguna fecha concreta o dato sensible, y califican la mayoría de las publicaciones como «asuntos triviales» como la falta de salchichas veganas en la cafetería o el café quemado.
Los abogados de los despedidos sostienen que la compañía accedió al servidor mediante credenciales que obtuvieron a través de uno de los informadores, y que el objetivo era desmantelar el sindicato poco antes de que alcanzara el reconocimiento oficial. De hecho, señalan que la plantilla del estudio había crecido considerablemente y que la afiliación sindical estaba aumentando de forma rápida.
Una demanda que afecta a todo el sector
La vista no solo tiene implicaciones para las 31 personas implicadas, sino que se ha convertido en un símbolo para el movimiento sindical en la industria del videojuego. Desde el pasado año, la disputa ha trascendido los tribunales: hubo protestas frente a las oficinas de Take-Two en Londres, París y Nueva York, y el caso llegó a ser mencionado por el ex primer ministro británico Keir Starmer, quien lo calificó de «profundamente preocupante». Los propios trabajadores han pedido que no se boicotee GTA 6, sino que se contribuya a un fondo legal o se compre merchandising solidario para sufragar los gastos del proceso.
El sindicato IWGB también busca que Rockstar reconozca formalmente al sindicato en el estudio de Edimburgo, lo que convertiría a la compañía en la primera gran desarrolladora de Reino Unido con representación sindical reconocida. Entre las prioridades de los trabajadores se encuentran la transparencia salarial, la protección contra despidos tras el lanzamiento de un juego, la eliminación de las horas extra obligatorias (‘crunch’) y una mayor flexibilidad laboral.
Durante la vista, los demandantes han relatado que algunos empleados fueron llamados a reuniones individuales, se les comunicó su despido inmediato y fueron escoltados fuera del edificio. Aquellos que no estaban en la oficina recibieron llamadas de apenas dos minutos, y uno de ellos, Will Mesilane, tuvo que regresar a Australia después de que Rockstar retirara su visado de trabajo y lo denunciara ante el Ministerio del Interior.
La decisión del tribunal, que se espera después del 16 de octubre, sentará un precedente importante. Si se estima que hubo represalias antisindicales, la indemnización podría ser cuantiosa y podría obligar a Rockstar a readmitir a los afectados. La empresa, por su parte, ha insistido en que su política de confidencialidad es especialmente estricta y que los empleados conocen perfectamente las normas.

Los próximos días serán cruciales para determinar si estas prácticas son aceptables dentro de una empresa que está a punto de lanzar uno de los videojuegos más esperados de la historia. La comunidad laboral y los aficionados están atentos a lo que ocurra en Glasgow, ya que el resultado podría cambiar la forma en que las grandes desarrolladoras tratan a sus empleados y sus sindicatos. Si el tribunal da la razón a los trabajadores, no solo supondrá un reconocimiento a sus derechos, sino también una advertencia a la industria de que las prácticas antisindicales tienen consecuencias legales reales.

