Diferencias entre prefetching y Superfetch en Windows

Última actualización: enero 12, 2026
Autor: Isaac
  • Prefetch optimiza el arranque y la carga inicial de aplicaciones mediante archivos .pf en la carpeta C:\Windows\Prefetch.
  • Superfetch (SysMain) analiza hábitos de uso y precarga programas en RAM, complementando a Prefetch.
  • En equipos con SSD, el beneficio de mantener Prefetch y Superfetch activos se reduce y muchos usuarios optan por desactivarlos.
  • La carpeta Prefetch es una fuente clave en análisis forense y su gestión se controla desde el registro y la consola de servicios.

Prefetching y Superfetch en Windows

Si llevas años usando Windows es muy probable que hayas visto u oído términos como Prefetch, Superfetch, SysMain o incluso “prefetching de la CPU” sin que nadie te los explique con calma. Al mismo tiempo, los SSD se han convertido en el estándar, los nombres de los servicios han cambiado y, entre tantas versiones de Windows, es fácil acabar hecho un lío sobre qué hace realmente cada cosa y cuándo conviene tocar algo.

En este artículo vamos a ordenar todas esas piezas para que entiendas de una vez por todas qué es el prefetching en general, qué papel juega Prefetch en Windows, en qué se diferencia de Superfetch (ahora SysMain), cómo encaja todo con el hardware moderno como los SSD y qué relación tiene el prefetch de la CPU. Además, verás cuándo puede tener sentido desactivarlos, cómo hacerlo paso a paso y por qué la carpeta Prefetch es oro puro para el análisis forense.

Qué es el prefetching en informática: la idea de base

El concepto de prefetching es más simple de lo que parece: consiste en traer datos o instrucciones “por adelantado” desde una memoria lenta a otra más rápida, antes de que el sistema o el programa los pidan de forma explícita. La lógica es clara: si sabes (o puedes adivinar) qué se va a necesitar después, lo cargas de antemano y recortas los tiempos de espera.

Cualquier PC moderno funciona con una jerarquía de memorias donde conviven almacenamiento masivo (HDD o SSD), memoria RAM y varias cachés dentro del procesador. Cada nivel es más rápido y más caro que el anterior, así que el prefetching se aprovecha de esa pirámide moviendo datos desde el nivel lento (disco) al intermedio (RAM) o al muy rápido (cachés de CPU) antes de tiempo para reducir la latencia cuando el usuario abre un programa o la CPU ejecuta código.

Esta técnica se puede implementar de dos formas principales: a nivel de software (sistema operativo o compilador) y a nivel de hardware (en la propia microarquitectura del procesador). Cuando hablamos de Prefetch y Superfetch en Windows estamos en el terreno del software, pero en segundo plano la CPU también hace su propia magia de prefetch.

El resultado práctico del prefetching bien hecho es que Windows arranca más rápido, las aplicaciones se abren con menos espera y los accesos a memoria parecen más ágiles. Todo esto ocurre sin que el usuario tenga que hacer absolutamente nada, más allá de encender el PC y usar sus programas de siempre.

Prefetch por software vs prefetch por hardware (CPU)

Diferencias entre Prefetch y Superfetch

Dentro del paraguas del prefetching conviene separar bien lo que hace el software (sistema operativo, compilador, servicios de Windows) de lo que hace el propio procesador a nivel interno. Ambos persiguen lo mismo —acceder más rápido a los datos—, pero lo hacen desde ángulos muy distintos.

El prefetch por software lo controlan el sistema operativo o los compiladores. Analizan patrones de uso, el propio código o el historial de ejecuciones para decidir qué conviene precargar. Un ejemplo clásico es el compilador GCC, que permite usar la función __builtin_prefetch para indicar a la CPU que traiga ciertos datos a caché antes de que se usen, mejorando la ejecución de los binarios resultantes.

El prefetch por hardware se mueve dentro de la CPU. Las microarquitecturas modernas incluyen unidades de prefetch en sus cachés que vigilan cómo accede el programa a la memoria y, si detectan patrones lineales o repetitivos, empiezan a traer bloques de datos o instrucciones desde la RAM a la caché sin que el software tenga que pedírselo expresamente. En procesadores x86 existen incluso instrucciones específicas como PREFETCH para afinar este comportamiento.

En el plano teórico distinguimos dos grandes tipos de prefetching de hardware: el de datos y el de instrucciones. En el primero, la CPU adelanta a la caché los valores (operandos) que estima que las instrucciones necesitarán más adelante; en el segundo, trae bloques de código (las propias instrucciones) a la caché de instrucciones o a niveles superiores para que estén listos cuando el flujo de ejecución llegue allí.

Estas técnicas no son precisamente nuevas. El mítico Intel 8086 ya contaba con un pequeño buffer de 6 bytes para prefetching de instrucciones, y procesadores como los Motorola 68000 usaban buffers de 4 bytes. A día de hoy, cualquier CPU de escritorio o portátil de cierto nivel incorpora mecanismos de prefetch bastante más sofisticados, que influyen directamente en cómo de rápido sentimos que responde Windows.

Qué es Prefetch en Windows y cómo funciona internamente

Cuando en Windows se habla de “Prefetch” con mayúscula no se está aludiendo al concepto genérico, sino a una tecnología concreta que Microsoft introdujo en el núcleo de Windows NT a partir de Windows XP para acelerar el arranque del sistema y la carga de aplicaciones. Esta funcionalidad se ha mantenido, con cambios, en Windows Vista, 7, 10 y 11.

Al instalar Windows y mirar en C:\Windows verás una carpeta llamada Prefetch que la mayoría de usuarios ni sabe que existe. En ese directorio el sistema guarda ficheros con extensión .pf (archivos de prefetch), cada uno asociado a un proceso del sistema o a una aplicación concreta que se ha sometido a esta optimización.

Cada vez que el sistema arranca o se ejecuta un programa, Windows registra qué ficheros se abren durante la fase de carga, en qué orden y qué recursos intervienen. Con esa información genera un archivo .pf que actúa como traza de arranque: incluye rutas de ficheros, directorios implicados, número de ejecuciones de la aplicación y la marca temporal de la última vez que se abrió.

En los siguientes arranques o lanzamientos de esa misma aplicación, Windows consulta el .pf correspondiente y reordena las lecturas de disco para que resulten más eficientes, agrupando y anticipando los accesos. De este modo, se reducen tiempos muertos y se aprovecha mejor el ancho de banda del disco, algo especialmente útil en discos duros mecánicos (HDD) donde la posición física de los datos importa mucho.

Para el usuario medio, Prefetch es completamente transparente: trabaja en segundo plano, crea y actualiza los .pf y solo se percibe que el equipo parece arrancar algo más rápido y que determinadas aplicaciones tardan menos en abrirse tras usarlas varias veces. Históricamente se ha manejado un límite de alrededor de 128 trazas para que la carpeta Prefetch no se dispare y Windows va eliminando entradas antiguas a medida que se llenan las nuevas.

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La carpeta Prefetch y su interés en análisis forense

Más allá del rendimiento, la carpeta Prefetch de Windows es un caramelito para cualquiera que haga análisis forense o quiera reconstruir qué se ha hecho en un equipo. Como casi nadie sabe qué guarda realmente esa ruta, suele acumular un historial muy honesto de los programas utilizados.

Los ficheros .pf contienen mucha más información de la que parece: la fecha y hora de la última ejecución de cada ejecutable, el número total de veces que se ha lanzado, la lista de ficheros a los que se accedió durante la carga inicial, las rutas de esos recursos, etc. Gracias a herramientas como WinPrefetchView, Prefetch Parser, Windows File Analyzer o prefetch-tool se pueden leer y analizar estos datos de forma bastante cómoda.

Para un perito o administrador que investiga un incidente es oro puro: puede descubrir aplicaciones que estuvieron instaladas aunque ya no exista el ejecutable, ver con qué frecuencia se usaron, qué DLL o componentes cargaban al arrancar, y cruzar esa información con otros registros (eventos, logs, registro de Windows) para montar una línea temporal muy precisa.

Precisamente por esa capacidad de delatar actividad pasada, muchas utilidades de “limpieza” y “privacidad” incluyen entre sus funciones el borrado del contenido de C:\Windows\Prefetch, por ejemplo borrar caché en Windows 11. Al limpiar esos .pf se eliminan evidencias de ejecución de programas, lo que desde el punto de vista de la privacidad puede ser deseable, pero desde la óptica forense supone perder una fuente de datos valiosa.

La configuración de Prefetch en Windows se guarda en el registro, concretamente en la clave HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Control\Session Manager\Memory Management\PrefetchParameters. En ella aparece un valor llamado EnablePrefetcher (o EnablePrefetch en algunas versiones) que dice cómo se comporta la función.

Los valores típicos de EnablePrefetcher son muy claros: 0 desactiva Prefetch por completo, 1 activa solo la precarga de aplicaciones, 2 se centra solo en el arranque del sistema y 3 habilita tanto el prefetch del boot como el de aplicaciones, siendo este último el modo recomendado y por defecto en la mayoría de instalaciones.

Qué es Superfetch (SysMain) y cómo se relaciona con Prefetch

Con la llegada de Windows Vista, Microsoft decidió ir un paso más allá y añadió un servicio adicional llamado Superfetch. Su idea era complementar a Prefetch aprovechando la memoria RAM para mantener programas “precalentados” y listos para arrancar casi al instante.

Mientras Prefetch se ocupa sobre todo de optimizar lecturas al arrancar el sistema o una aplicación, Superfetch analiza el uso a medio y largo plazo. Monitoriza qué programas se abren con más frecuencia y en qué momentos, y utiliza esa información para rellenar la RAM con los datos de esas aplicaciones aunque ahora mismo no las estés usando.

Por ejemplo, si todos los días abres el navegador y tu editor de texto nada más iniciar sesión, Superfetch detecta ese patrón y empieza a precargar en segundo plano los ejecutables y bibliotecas de esas aplicaciones en la memoria. De este modo, cuando haces clic en el icono, gran parte del contenido ya está en RAM y el arranque parece casi instantáneo.

En las primeras versiones de Windows 10 el servicio se llamaba Superfetch, pero a partir de la actualización 1809 Microsoft lo renombró a SysMain. Aunque el nombre cambiara, la función sigue siendo la misma: optimizar el rendimiento global del sistema mediante una gestión agresiva de la memoria basada en patrones de uso.

En resumen, Prefetch y Superfetch trabajan de la mano: uno organiza qué se lee y en qué orden desde el almacenamiento (Prefetch) y el otro decide qué se mantiene precargado en RAM (Superfetch/SysMain). Juntos forman parte del engranaje de administración de memoria y entrada/salida de Windows.

Diferencias clave entre Prefetch y Superfetch en Windows

Aunque a menudo se mencionan en el mismo saco, Prefetch y Superfetch no son lo mismo ni tienen exactamente el mismo objetivo. Entender sus diferencias ayuda a decidir si conviene modificar su configuración de opciones de rendimiento en tu equipo.

La primera diferencia está en el momento en el que actúan. Prefetch se centra en la fase de carga inicial: arranque de Windows y primera ejecución de las aplicaciones, optimizando las lecturas de disco en esos instantes. Superfetch, en cambio, juega a largo plazo, gestionando qué se mantiene o se precarga en RAM según tu patrón de uso diario.

La segunda diferencia tiene que ver con el recurso principal que optimizan. Prefetch trata de reducir la latencia de lectura desde el almacenamiento (HDD o SSD), sobre todo en escenarios con discos mecánicos, reordenando accesos para que el disco trabaje de forma más secuencial. Superfetch está centrado en la memoria RAM y decide qué bloques deben seguir cargados “por si los necesitas” en breve.

La tercera diferencia se nota según el tipo de hardware. En ordenadores con poco RAM y un HDD lento, ambas tecnologías pueden aportar mejoras perceptibles, aunque Superfetch puede volverse un poco pesado si se pasa rellenando la memoria con programas que quizás ya no vayas a usar ese día. En equipos con mucha RAM y SSD, el beneficio se vuelve más sutil y ahí empieza el debate de si merece la pena mantenerlo todo activo.

Hay también un lado menos glamuroso en la forma en que gestionan el historial. Prefetch y Superfetch tienden a acumular información de diferentes versiones del mismo programa e incluso de aplicaciones que ya no están instaladas. El sistema no siempre limpia esas referencias a la misma velocidad con la que cambian tus programas, lo que genera trazas y escrituras que en la práctica no aportan demasiado.

A pesar de esas pegas, ambos siguen siendo piezas importantes del modelo de rendimiento de Windows, sobre todo si tu equipo todavía monta un disco duro mecánico o no va sobrado de recursos. Ajustar su comportamiento puede marcar diferencias notables en máquinas más veteranas.

Impacto de Prefetch y Superfetch en HDD frente a SSD

Cuando XP, Vista o los primeros Windows 7 dominaban el mercado, casi todos los PC montaban discos duros mecánicos. En ese escenario, Prefetch y Superfetch tenían todo el sentido: un HDD tiene tiempos de acceso muy altos y las lecturas aleatorias son bastante más lentas que las secuenciales, de modo que anticipar y agrupar lecturas suponía una mejora muy visible.

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Con los SSD la película cambió radicalmente. Estas unidades tienen tiempos de acceso muy bajos y prácticamente no existe penalización por acceder a datos que están “lejos” entre sí en la unidad. Eso hace que muchas de las optimizaciones pensadas para HDD pierdan parte de su sentido o se vuelvan menos relevantes en el día a día, incluso cuando se busca optimizar el uso del disco.

En el caso de Prefetch, en un SSD el beneficio puede ser mínimo o incluso irrelevante. El sistema sigue generando .pf y haciendo escrituras periódicas para mantenerlos actualizados, pero el tiempo que realmente se ahorra al cargar aplicaciones se reduce mucho porque el SSD ya es muy rápido de por sí.

Superfetch/SysMain en SSD también pierde peso, ya que el tiempo que se ahorra precargando aplicaciones en RAM en muchos casos se confunde con la propia rapidez del disco. Además, en equipos con poca memoria, este servicio puede provocar más presión sobre la RAM de la necesaria si se pone demasiado agresivo.

Por todo esto, muchos usuarios avanzados y administradores tienden a desactivar ambos en equipos donde el sistema se encuentra en un SSD moderno. Se busca así reducir escrituras constantes sobre la unidad y evitar servicios en segundo plano que ya no aportan mejoras tan evidentes, sobre todo en máquinas muy rápidas.

Críticas y comportamientos cuestionables de Prefetch y Superfetch

Aunque en teoría estas tecnologías suenan fantásticas, en la práctica han recibido bastantes críticas, especialmente en Windows 10, que lleva ya muchos años entre nosotros sin cambios profundos en este apartado.

Una de las quejas clásicas es la poca discriminación a la hora de prefetchar. Windows genera datos de Prefetch incluso para ejecutables de instalación como setup.exe descargados desde Internet, que se usan una sola vez para instalar un programa y luego se borran o se mueven. En esos casos, los .pf creados nunca se van a reutilizar y simplemente consumen espacio y escrituras.

Otro problema comentado es la acumulación de información obsoleta. Prefetch y Superfetch pueden ir añadiendo entradas para sucesivas versiones de una aplicación e incluso seguir guardando trazas de programas que ya han sido desinstalados. Esto llena la carpeta Prefetch y las estructuras internas de caché con datos que difícilmente volverán a ser útiles.

A esto se suma la indexación de archivos de Windows, que también genera gran actividad de disco al mantener un índice para las búsquedas. Muchos usuarios han acabado desactivando la indexación y confiando en herramientas de terceros mucho más ligeras para buscar archivos, reduciendo así el número de escrituras y mejorando la réactividad del sistema.

Todo esto contrasta con el esfuerzo que Microsoft dedica en otras áreas como la integración de publicidad, widgets poco usados, bloatware preinstalado o la convivencia de múltiples paneles de configuración superpuestos. Mientras tanto, Prefetch y Superfetch llevan años pidiendo una lógica más afinada que filtre mejor qué merece la pena almacenar y qué no.

En resumen, los fundamentos son buenos pero la implementación es muy mejorable, especialmente si tenemos en cuenta que llevamos desde 2015 con Windows 10 sin ver cambios profundos en la forma en que estas funciones discriminan el tipo de archivos o programas que tienen sentido optimizar.

Prefetch como fuente de evidencias y papel de desinstaladores avanzados

Desde el punto de vista del análisis forense, Prefetch es un chivato excelente. Como hemos comentado, cada archivo .pf da pistas claras sobre qué se ha ejecutado en el sistema, cuántas veces y cuándo fue la última vez, incluso aunque el programa ya no esté presente.

Mediante herramientas específicas se puede extraer mucha información de esos .pf: hash del ejecutable, número de lanzamientos, marcas temporales, lista de ficheros a los que se accedió durante la carga, rutas de dispositivo, etc. Esto permite reconstruir con bastante precisión la actividad del usuario, combinando estos datos con el resto de artefactos de Windows.

Debido a esta capacidad para dejar rastro, algunas utilidades de desinstalación avanzada, como Bulk Crap Uninstaller, no solo eliminan ficheros y claves de registro de los programas que quieres quitar, sino que también localizan y borran las entradas de Prefetch relacionadas. Con esto se limpian restos y se reducen las evidencias asociadas a ese software.

Desde la óptica del usuario preocupado por la privacidad puede ser interesante saber que, aunque borres un programa de la forma tradicional, pueden quedar huellas en Prefetch. Es una de las razones por las que muchas herramientas de “limpieza profunda” incluyen específicamente esta carpeta entre sus objetivos, y también por las que se recomiendan acciones para eliminar los archivos temporales en procesos de mantenimiento del sistema.

Eso sí, conviene no obsesionarse con borrar Prefetch constantemente, porque al final es una herramienta pensada para mejorar el rendimiento. Si limpias la carpeta todos los días, Windows tendrá que volver a generar las trazas y el efecto real puede ser que tardes más en abrir tus programas habituales.

Cómo activar o desactivar Prefetch en Windows paso a paso

Si quieres ajustar Prefetch a tu gusto, la forma de hacerlo es a través del registro de Windows. Es importante ir con cuidado, porque un cambio mal hecho en el registro puede dar más guerra de la que soluciona, así que lo ideal es crear un punto de restauración o exportar la clave antes de tocarla.

Los pasos generales para modificar la configuración de Prefetch son los siguientes: primero debes abrir el editor del registro con la combinación Win + R, escribir regedit y pulsar Intro para que se cargue el editor. A continuación, tendrás que navegar por el árbol de la izquierda hasta localizar la clave HKEY_LOCAL_MACHINE\SYSTEM\CurrentControlSet\Control\Session Manager\Memory Management\PrefetchParameters.

Dentro de esa clave deberías encontrar un valor llamado EnablePrefetcher (o en algunas builds antiguas, EnablePrefetch). Si haces doble clic sobre él, verás que se trata de un valor de tipo DWORD, que se puede modificar para indicarle al sistema qué quieres que haga exactamente con Prefetch.

Los valores que puedes introducir en EnablePrefetcher son cuatro: 0 para desactivar la función por completo, 1 para activar solo el prefetch de aplicaciones al arrancar, 2 para precargar únicamente los componentes del arranque del sistema y 3 para habilitar tanto el arranque como las aplicaciones, que suele ser el valor por defecto y el recomendado en equipos con HDD.

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En ordenadores modernos con SSD como unidad de sistema muchos usuarios avanzados prefieren establecer este valor en 0 para reducir las escrituras constantes y evitar procesos en segundo plano que apenas aportan beneficio. Aun así, Windows está diseñado para gestionar Prefetch sin provocar un desgaste preocupante en SSD actuales, por lo que tampoco es obligatorio desactivarlo si no te da problemas; si buscas guías prácticas puedes consultar recursos para acelerar tu PC.

Cómo activar o desactivar Superfetch / SysMain en Windows

Superfetch, renombrado como SysMain en Windows 10 reciente y Windows 11, se controla habitualmente desde la consola de servicios de Windows. También es posible modificar parámetros asociados desde el registro, pero lo normal para un usuario es gestionarlo como cualquier otro servicio.

Para revisar o cambiar el estado de SysMain tienes que abrir la ventana de servicios. Pulsa Win + R, escribe services.msc y presiona Intro. Se mostrará la lista completa de servicios del sistema, ordenados por nombre, donde deberás localizar la entrada llamada SysMain; en versiones antiguas de Windows 10 puede seguir apareciendo como Superfetch. Si haces cambios, es recomendable realizar una prueba de rendimiento en Windows 10 para comprobar el impacto.

Al hacer doble clic sobre SysMain se abrirá la ventana de propiedades del servicio. En la pestaña “General” verás un desplegable llamado “Tipo de inicio”. Ahí puedes elegir entre Automático, Automático (inicio diferido), Manual o Deshabilitado, según si quieres que el servicio se inicie siempre, solo cuando lo llame otro componente, o nunca.

Si notas mucha actividad de disco o consumo alto de RAM atribuible a SysMain, una prueba clásica es establecer el tipo de inicio en Deshabilitado, detener el servicio si está en ejecución y comprobar durante unos días si el equipo responde mejor sin él. Si más adelante echas de menos la precarga de aplicaciones, puedes volver a activarlo con el mismo procedimiento.

En algunas versiones, la misma clave PrefetchParameters incluía un valor EnableSuperfetch con opciones similares a las de EnablePrefetcher, pero Microsoft ha ido moviendo parte de esa lógica al propio servicio SysMain. En los sistemas más actuales suele bastar con tocar el servicio desde services.msc.

Prefetch, Superfetch y buenas prácticas en equipos con SSD

Con los SSD estandarizados y Windows 10/11 bastante afinados para trabajar con ellos, la lista de ajustes recomendados ha ido cambiando con los años. Hoy en día es más razonable dejar muchas cosas en manos del propio sistema que hace una década, pero sigue habiendo margen para pulir ciertos detalles.

En cualquier guía de optimización de SSD suelen aparecer varios puntos básicos: asegurarse de que el firmware de la unidad está actualizado, activar AHCI en la BIOS o UEFI antes de instalar Windows, comprobar que TRIM está habilitado con fsutil behavior set DisableDeleteNotify 0 y revisar que el “Optimizador de unidades” de Windows esté gestionando correctamente la unidad en lugar de desfragmentarla como si fuera un HDD, y ejecutar chkdsk si sospechas problemas con la unidad.

También es habitual revisar la indexación de Windows, que puede generar muchas escrituras si tienes muchísimos archivos. Hay usuarios que prefieren desactivarla por completo y delegar la búsqueda en herramientas de terceros que usan índices más ligeros y reaccionan mejor.

En este contexto, la recomendación sobre Prefetch y Superfetch/SysMain suele ser más flexible. Muchas guías orientadas a exprimir al máximo la vida útil de los SSD sugieren desactivar ambos para recortar escrituras y evitar procesos de precarga que aportan muy poco cuando el disco ya es rapidísimo.

De forma práctica, en un equipo moderno con SSD y suficiente RAM puedes plantearte poner EnablePrefetcher en 0 en el registro y deshabilitar SysMain desde services.msc. No es una obligación, pero sí una opción razonable si notas actividad de disco constante o quieres minimizar al máximo los procesos en segundo plano relacionados con la gestión de memoria y arranque.

Prefetch de la CPU y opciones relacionadas en BIOS/UEFI

Al margen de Prefetch y Superfetch de Windows, hay otro frente: el prefetch de hardware integrado en la propia CPU, que en algunas placas base aparece como opción configurable en la BIOS o la UEFI dentro de los menús avanzados.

Es relativamente habitual encontrar parámetros como Hardware Prefetcher o Adjacent Cache Line Prefetch, entre otros nombres similares. Estos ajustes controlan cómo de agresiva es la CPU adelantando datos a sus distintas cachés. En la mayoría de equipos domésticos y de oficina, lo sensato es dejar estos valores en su estado por defecto, que suele ser Activado.

No hay que confundir estas opciones con IDE Prefetch Mode, que en BIOS más antiguas estaba relacionado con el comportamiento de controladores IDE y la forma de acceder a unidades de ese tipo. Ese ajuste no tiene que ver con la lógica de prefetch de la caché de la CPU, sino con dispositivos de almacenamiento obsoletos.

En entornos muy particulares, como laboratorios de benchmarks o escenarios de depuración de bajo nivel, puede tener sentido experimentar desactivando o activando estos prefetchers para ver su impacto exacto en el rendimiento. Sin embargo, para el usuario normal, lo habitual es que desactivarlos suponga un pequeño bajón de rendimiento sin ninguna ventaja tangible.

La idea clave es no mezclar conceptos: por un lado, tienes Prefetch y Superfetch/SysMain, que son responsabilidad del sistema operativo Windows y se adaptan al tipo de disco y a tus hábitos de uso. Por otro, están los mecanismos de prefetch de la CPU, que forman parte de la microarquitectura del procesador y rara vez conviene tocar.

Entender estas diferencias ayuda a tomar decisiones más sensatas sobre qué desactivar, qué dejar como está y dónde no merece la pena meterse. Con un mínimo de criterio, puedes ajustar Prefetch y Superfetch a tu hardware y forma de trabajar, aprovechando sus ventajas cuando realmente suman y recortando ruido cuando están de más.

Prefetch y Superfetch han sido durante años parte esencial de la forma en que Windows intenta compensar las limitaciones del hardware, y aunque hoy los SSD y las CPU modernas han cambiado mucho las reglas del juego, siguen siendo piezas relevantes que conviene conocer para la optimización de Windows y, de paso, entender mejor qué está pasando cuando Windows parece ir más o menos fino.

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