- Implementación del Perfil de Baja Latencia (LLP) para agilizar la respuesta del sistema.
- Aumento temporal de la frecuencia de la CPU al abrir aplicaciones y menús principales.
- Corrección de 206 vulnerabilidades de seguridad para blindar el sistema operativo.
- Novedades funcionales como el audio compartido por Bluetooth y búsquedas más rápidas.
Resulta innegable que Windows 11 ha tenido sus más y sus menos desde que llegó a nuestras vidas, especialmente en lo que a fluidez se refiere. Muchos usuarios en España y el resto de Europa se han quejado de que el sistema se siente algo pesado incluso en equipos que no son precisamente antiguos. Por suerte, los de Redmond parecen haber tomado nota y han soltado una actualización masiva centrada en el rendimiento para intentar callar esas críticas de una vez por todas.
La joya de la corona de este mes es el parche KB5094126, que introduce un cambio de paradigma en cómo el software gestiona la potencia del hardware. No estamos ante un simple lavado de cara estético, sino ante una mejora interna que prioriza la velocidad de respuesta sobre el ahorro energético extremo en momentos puntuales. La idea es que, cuando necesites que el PC reaccione, lo haga sin pensárselo dos veces.
El secreto del Perfil de Baja Latencia y el empujón al procesador

El concepto que Microsoft ha puesto sobre la mesa se llama Perfil de Baja Latencia (LLP) y, básicamente, consiste en un truquito técnico bastante efectivo. Cada vez que decides abrir el menú de inicio o lanzar una aplicación, el sistema le mete un chispazo de frecuencia a la CPU durante apenas un par de segundos. Es lo que los expertos llaman «race to sleep»: correr al máximo para terminar la tarea cuanto antes y volver al estado de reposo enseguida.
Lo mejor de este sistema es que los picos de potencia son tan cortos que no afectan de forma negativa a la batería de los portátiles ni provocan que el ordenador se caliente más de la cuenta. Es un equilibrio muy fino que permite que las animaciones de la interfaz se sientan instantáneas, eliminando ese micro-lag tan molesto que aparecía al buscar archivos o desplegar el centro de notificaciones.
Aunque el despliegue es automático para las versiones 24H2 y 25H2, no todo el mundo lo está recibiendo al mismo tiempo. Microsoft está usando su sistema de activación gradual, por lo que es posible que tu equipo ya tenga el código pero la función permanezca dormida en segundo plano hasta que la compañía decida darle al interruptor de forma remota.
Más allá de los hercios: mejoras en audio, búsqueda y periféricos

Pero no todo va de procesadores y latencias en esta entrega de junio. Hay un par de novedades que vienen de perlas para el día a día, como la posibilidad de compartir audio con dos dispositivos Bluetooth de forma simultánea. Imagina que estás en el tren con un amigo y queréis ver una peli en el portátil; pues ahora podéis conectar dos pares de auriculares sin líos de adaptadores externos.
La búsqueda de Windows también se ha vuelto un poco más lista. Ahora ya no hace falta escribir la palabra entera para encontrar lo que buscas, ya que el sistema empieza a mostrar resultados relevantes desde que tecleas el segundo carácter. Además, si eres de los que usa varias aplicaciones que requieren cámara a la vez, te gustará saber que el bloqueo de la webcam ha pasado a mejor vida y ahora varios programas pueden usarla al mismo tiempo.
Un escudo de seguridad con más de 200 parches

Dejando a un lado la velocidad, esta actualización es de las que no conviene saltarse por pura precaución. Se han corregido nada menos que 206 vulnerabilidades de seguridad, algunas de ellas bastante feas que permitían ejecutar código de forma remota en el corazón del sistema. Entre ellas destaca un fallo crítico que tenía una puntuación de riesgo casi máxima, dejando claro que la seguridad sigue siendo el pilar fundamental.
Por otro lado, Microsoft ha aprovechado para renovar los certificados de seguridad de «Arranque seguro» en una gran cantidad de dispositivos. Esto asegura que el PC siga protegido contra ataques sofisticados que intentan colarse antes incluso de que cargue el sistema operativo, algo vital ahora que las amenazas digitales son cada vez más complejas y usan herramientas de inteligencia artificial.
Cómo forzar la activación y posibles inconvenientes

Para los más impacientes que no quieran esperar a que Microsoft active el modo de baja latencia por su cuenta, existe una herramienta llamada ViVeTool. Con un par de comandos en la consola, se puede desbloquear esta mejora de rendimiento manualmente, aunque siempre es recomendable tener un poco de ojo y hacer una copia de seguridad por si las moscas, ya que estamos tocando configuraciones internas que aún se están puliendo.
No obstante, hay que mencionar que no todo ha sido un camino de rosas. Se han reportado algunos casos en los que la actualización provoca errores de instalación o bloqueos en el almacén de componentes del sistema. Si ves que tu equipo se queda pillado al intentar actualizar, lo mejor es esperar a que Microsoft lance el parche del parche, algo en lo que ya están trabajando a destajo para evitar que más usuarios se vean afectados.

Esta nueva estrategia de Microsoft parece marcar el camino hacia un futuro donde Windows 11 deje de ser visto como un sistema pesado para convertirse en una plataforma ágil que se adapta a cualquier tipo de hardware, desde los sobremesas más potentes hasta los equipos más modestos. Con el foco puesto en la estabilidad y el rendimiento nativo, los cambios introducidos este mes suponen un soplo de aire fresco necesario para mejorar la experiencia de usuario diaria, garantizando al mismo tiempo que nuestros datos estén a salvo de miradas indiscretas gracias a la enorme cantidad de parches de seguridad aplicados.



