- Una prueba con hardware idéntico muestra que Fedora es más rápida que Windows 11 en reinicio, consumo de RAM y extracción de archivos.
- Windows 11 solo supera a Fedora en juegos, pero con una ventaja mínima que roza el margen de error.
- La comparativa, realizada por PhoneBuff, evidencia que Linux puede ofrecer una experiencia más ligera en tareas cotidianas.
La eterna comparativa entre Linux y Windows 11 sigue generando debate, y ahora una nueva prueba ha vuelto a poner sobre la mesa datos muy reveladores. Un canal especializado ha enfrentado a ambos sistemas operativos en condiciones idénticas, con el mismo hardware, para medir su rendimiento real en tareas de uso diario. Los resultados, como veremos, no dejan indiferente a nadie.
La prueba, llevada a cabo por PhoneBuff y recogida por varios medios, utilizó dos portátiles Dell XPS 13 con la misma configuración: procesador Intel Core i5 320 y 8 GB de RAM. En uno se instaló Windows 11 y en el otro Fedora, una de las distribuciones Linux más populares. Al partir de un hardware idéntico, cualquier diferencia de rendimiento solo puede atribuirse al sistema operativo, lo que hace la comparativa especialmente justa.
Resultados contundentes en las pruebas de rendimiento
Uno de los datos más llamativos es el tiempo de reinicio. Mientras que Windows 11 tardó una media de 61 segundos en reiniciarse, Fedora lo hizo en solo 27 segundos. Esta diferencia se nota mucho en el día a día, sobre todo cuando necesitamos reiniciar el equipo para aplicar actualizaciones o solucionar problemas. La agilidad de Fedora en este apartado es más del doble que la de Windows 11, un dato que muchos usuarios agradecerán.
Otro aspecto donde Fedora arrasa es en el consumo de memoria RAM en reposo. Con el sistema recién arrancado y sin abrir ninguna aplicación, Windows 11 consumía una media del 85,2% de los 8 GB disponibles, mientras que Fedora se quedaba en un 32,9%. Esta diferencia es crucial en equipos con poca memoria, ya que deja mucho más margen para abrir programas y realizar multitarea sin que el sistema se ralentice.
La extracción de archivos también mostró una brecha enorme. Al descomprimir un archivo pesado con las herramientas nativas, Fedora tardó unos 12 segundos, mientras que Windows 11 necesitó 57 segundos con el Explorador de archivos. Incluso usando 7-Zip, una herramienta de terceros muy optimizada, Windows 11 tardó 17,43 segundos, todavía por encima de los 12 segundos de Fedora. La gestión de archivos comprimidos es claramente más eficiente en Linux.
La prueba también incluyó Visual Studio Code, un editor de código desarrollado por Microsoft. Aquí Fedora volvió a ganar, completando las tareas de automatización y compilación en unos 2 minutos y 20 segundos, frente a los más de 3 minutos y 40 segundos de Windows 11. Un resultado sorprendente, teniendo en cuenta que se trata de una aplicación de Microsoft, pero que demuestra que el sistema operativo influye más de lo que se podría pensar.
¿Dónde sigue ganando Windows 11?
No todo son malas noticias para Microsoft. En el apartado de videojuegos, Windows 11 consiguió situarse ligeramente por delante de Fedora, aunque la diferencia fue tan pequeña que los responsables de la prueba la consideraron dentro del margen de error. La compatibilidad y el soporte nativo de muchos títulos siguen siendo un punto fuerte de Windows, aunque Linux ha mejorado mucho gracias a Steam y Proton.
También hay que tener en cuenta que esta comparativa no incluyó cargas de trabajo relacionadas con inteligencia artificial, un terreno donde Windows 11 ha demostrado tener ventaja en análisis anteriores. Los resultados no deben interpretarse como una victoria absoluta de Linux en todos los escenarios, sino como una evidencia de que Fedora puede ofrecer una experiencia notablemente más eficiente en varias tareas cotidianas.
Además, hay que recordar que el rendimiento de Linux depende de la distribución elegida. Fedora es una distro muy optimizada, pero otras como Ubuntu o Mint pueden dar resultados diferentes. La elección del sistema operativo debe basarse en las necesidades y el hardware de cada usuario, y esta prueba aporta datos valiosos para tomar una decisión informada.
En definitiva, la comparativa deja claro que Linux, al menos en su versión Fedora, supera a Windows 11 en velocidad y eficiencia en la mayoría de tareas diarias. El consumo de RAM, la rapidez al reiniciar y la gestión de archivos son áreas donde Linux brilla con luz propia. Windows 11, por su parte, mantiene su ventaja en juegos y en ecosistemas de software específicos, pero la brecha se está reduciendo. Para muchos usuarios, especialmente aquellos con equipos modestos, Linux puede ser una alternativa más ágil y ligera.



