- Apple permite a los desarrolladores eliminar el soporte para Mac con Intel en apps universales de la App Store que requieran macOS 13 o superior.
- Los Mac con procesador Intel seguirán funcionando, pero dejarán de recibir actualizaciones de aplicaciones y quedarán expuestos a vulnerabilidades.
- Rosetta 2 se retira por fases: avisos desde macOS 26.4, último soporte general con macOS 27 y excepción solo para juegos antiguos.
- El MacBook Air 2020 con Intel ya es considerado 'vintage' y otros tres modelos pasan a 'obsoletos', perdiendo soporte oficial de hardware.

La cuenta atrás para los Mac con procesador Intel ha comenzado de manera oficial. Apple ha notificado a los desarrolladores que las aplicaciones universales distribuidas a través de la Mac App Store ya pueden eliminar la compatibilidad con los equipos que montan chips de Intel, siempre que el requisito mínimo sea macOS 13 o superior. Esta decisión, que se enmarca en la transición iniciada en 2020 con la llegada del primer chip M1, supone un cambio significativo para los usuarios que aún conservan un Mac con Intel.
La medida, comunicada a través del portal de Apple Developer, busca simplificar el desarrollo de aplicaciones y optimizar el tamaño de las descargas. Al eliminar el código necesario para la arquitectura x86_64, los desarrolladores pueden publicar futuras actualizaciones únicamente para ARM64, la arquitectura utilizada por los chips Apple Silicon. Aunque no hay una fecha límite, se espera que muchos estudios se sumen a esta práctica en los próximos meses.
Qué significa para los usuarios de Mac con Intel
Para los usuarios de Mac con procesador Intel, la consecuencia es clara: si un desarrollador decide dejar de ofrecer soporte, la aplicación seguirá funcionando en su última versión compatible, pero no recibirá nuevas funciones ni parches de seguridad. Esto puede dejar a los equipos más antiguos expuestos a vulnerabilidades que no se corregirán. Apple, por su parte, ha asegurado que mantendrá las actualizaciones de seguridad para los Mac Intel durante tres años más, pero el ritmo de actualizaciones de las apps dependerá de cada desarrollador.

La decisión de Apple no significa que los Mac con Intel vayan a dejar de funcionar de la noche a la mañana. Los usuarios podrán seguir utilizando las versiones estables ya instaladas con normalidad. Sin embargo, las aplicaciones que retiren el soporte no tendrán actualizaciones con nuevas funciones o resolución de bugs. Esto significa que eventualmente quedarán obsoletas y dejarán a los usuarios a merced de nuevos fallos o vulnerabilidades que puedan aparecer, pues no tendrán arreglo.
Rosetta 2 se despide por fases
Otro de los pilares que se desmorona es Rosetta 2, la capa de traducción que permitía ejecutar aplicaciones diseñadas para Intel en los Mac con Apple Silicon. Apple ha confirmado que esta tecnología se retirará por fases. A partir de macOS 26.4, los usuarios verán avisos al abrir aplicaciones que dependen de Rosetta, y tras macOS 27, la mayoría de las apps exclusivas para Intel dejarán de ejecutarse en los Mac con chips M1 o posteriores. Solo algunos juegos antiguos sin mantenimiento que dependen de frameworks basados en Intel conservarán un soporte limitado.
Esta decisión afecta tanto a los desarrolladores como a los usuarios. Para los primeros, significa que deben acelerar la migración de sus aplicaciones a versiones nativas para Apple Silicon. Para los segundos, es un recordatorio de que el tiempo de los Mac Intel se agota. Si tienes un Mac con Apple Silicon y aún usas alguna app que depende de Rosetta, es recomendable que busques una alternativa nativa o te prepares para que deje de funcionar en un futuro cercano.
Modelos que pasan a la historia
La transición también se refleja en el estado de los propios equipos. Apple ha clasificado recientemente el MacBook Air 2020 con procesador Intel como producto ‘vintage’, lo que significa que lleva más de cinco años sin venderse y que el servicio técnico oficial puede no estar disponible. Además, otros tres modelos —el MacBook Pro de 13 pulgadas de 2017, el MacBook Air Retina de 2018 y el MacBook Pro de 13 pulgadas de 2018— han pasado a la categoría de ‘obsoletos’, perdiendo por completo el soporte de hardware oficial. Esto implica que cualquier reparación deberá realizarse en talleres no autorizados, si es que se encuentran piezas.
Estos modelos, que en su día fueron punteros, ahora se quedan atrás en cuanto a software. El MacBook Pro de 2017, por ejemplo, solo puede instalar hasta macOS Ventura, mientras que el MacBook Air de 2018 llega hasta macOS Sonoma. El MacBook Pro de 2018, por su parte, se queda en macOS Sequoia. Aunque estos equipos siguen siendo funcionales para tareas básicas, su rendimiento y compatibilidad con las últimas versiones de las aplicaciones se verán cada vez más limitados.
En España, existe una consideración adicional para productos comprados a partir de enero de 2022: una ley obliga a Apple y otras compañías a ofrecer piezas originales durante al menos diez años. Sin embargo, el MacBook Air 2020 fue descontinuado dos años antes de que esta legislación entrara en vigor, por lo que no se beneficia de esta protección. Aun así, terceros pueden seguir reparando estos portátiles con piezas no originales, aunque sin la garantía de Apple.
Por último, Apple está cerrando el círculo de la transición a sus propios chips. Los Mac con Intel no dejarán de funcionar de inmediato, pero los usuarios deben ser conscientes de que las actualizaciones de software y el soporte técnico se irán reduciendo progresivamente. La decisión de permitir a los desarrolladores eliminar el soporte para Intel, junto con la retirada de Rosetta y la clasificación de varios modelos como vintage u obsoletos, deja claro que el futuro está en Apple Silicon. Si tienes un Mac con Intel, quizás sea el momento de plantearte la renovación, o al menos, de ir preparando el terreno para cuando llegue el momento.
