China acelera la retirada de Windows 10 de sus administraciones públicas

Última actualización: agosto 21, 2026
Autor: Isaac
  • El Ministerio de Seguridad del Estado ordena desinstalar Windows 10 Government Edition antes de lo previsto.
  • La medida busca impulsar sistemas operativos locales como Kylin y UOS ante tensiones geopolíticas.
  • Las acciones de empresas chinas de software suben hasta un 20% tras el anuncio.
  • Microsoft minimiza el impacto y asegura que no hay incidentes de seguridad conocidos.

Retirada de Windows 10 en China

El gobierno chino ha dado un nuevo paso en su estrategia de autonomía tecnológica al ordenar la retirada anticipada de la versión personalizada de Windows 10 que utilizaban sus organismos estatales. La decisión, adelantada por Bloomberg, afecta a la edición conocida como Windows 10 Government Edition, desarrollada específicamente para el mercado público chino. Aunque el calendario inicial preveía su uso hasta febrero de 2027, las autoridades han decidido acelerar el proceso por motivos de seguridad de datos, sin que se hayan detallado vulnerabilidades concretas.

Esta medida no es un hecho aislado, sino la continuación de un plan que comenzó hace casi una década. China lleva años impulsando la adopción de sistemas operativos propios en el sector público y en las empresas estatales, con el objetivo de reducir al máximo la dependencia de tecnología extranjera, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas con Estados Unidos. La orden afecta directamente a Microsoft, aunque la compañía ha minimizado su impacto económico al señalar que el mercado chino apenas representa un 1,5% de sus ingresos globales.

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¿Qué hay detrás de la orden de retirada?

La versión afectada fue creada por C&M Information Technologies (CMIT), una empresa conjunta fundada en 2016 entre Microsoft y China Electronics Technology Group (CETC), con el objetivo de adaptar Windows 10 a los requisitos de seguridad y criptografía exigidos por Pekín. Esta edición eliminaba componentes como OneDrive, integraba estándares criptográficos locales y mantenía un canal de actualizaciones gestionado dentro del país. A pesar de esas concesiones, el gobierno chino ha decidido que ya no es suficiente y ha ordenado su desinstalación en varias entidades vinculadas al Estado, según las fuentes consultadas por Bloomberg.

Microsoft, por su parte, ha respondido que no tiene conocimiento de ningún incidente de seguridad que afecte a este producto, que continúa recibiendo actualizaciones periódicas. La compañía también ha señalado que cumplirá con la orden, aunque no ha ofrecido más detalles. Esta situación refleja la creciente desconfianza entre ambas partes, que ya se había manifestado en los últimos años con el cierre de al menos 15 oficinas y empresas conjuntas de Microsoft en China desde 2020.

Retirada de Windows 10 en China

Las alternativas locales toman el relevo

China no ha especificado qué sistema operativo sustituirá a Windows 10 en sus administraciones, pero el ecosistema local lleva años preparándose. Entre las opciones más maduras destacan Kylin V10 y UnionTech UOS, ambas basadas en Linux y diseñadas para cumplir con los estándares de seguridad del país. También se menciona a HarmonyOS de Huawei, que cuenta con un kernel propio y ya se utiliza en portátiles centrados en la IA como los Qingyun, equipados con procesadores domésticos Kirin. La combinación de estas plataformas podría ser la solución elegida, dependiendo del tipo de dispositivo y del nivel de sensibilidad de los datos.

La noticia ha tenido un efecto inmediato en los mercados financieros. Las acciones de Hunan Kylinsec y Archermind Technology, dos de los principales desarrolladores de software alternativo, subieron hasta el límite diario permitido del 20% en la bolsa de Shanghái. China National Software & Service, por su parte, se apreció un 10%. Los inversores interpretan que la aceleración de la retirada de Windows impulsará la demanda de soluciones locales, que ya cuentan con el respaldo político y económico del gobierno.

Un proceso de desacoplamiento que lleva años

La decisión actual se enmarca en una estrategia más amplia que comenzó en 2014, cuando Pekín prohibió la compra de Windows 8 para uso gubernamental. En 2019, se ordenó la sustitución de todos los ordenadores de marcas extranjeras en las administraciones centrales en un plazo de tres años, y en 2022 la medida se extendió a las empresas estatales. El Ejército Popular de Liberación ya eliminó Windows de sus equipos militares en 2019. Según Reuters, seis guías de contratación tecnológica revisadas entre 2023 y 2026 muestran que cinco no recomendaban a Microsoft, y la única que lo permitía imponía requisitos adicionales.

Microsoft ha ido reduciendo su presencia en China de forma progresiva. En 2023, la compañía evaluó seriamente una retirada aún mayor debido al riesgo geopolítico, pero finalmente descartó esa opción por dos motivos: la demanda de servicios en la nube de Azure por parte de empresas chinas en expansión internacional como ByteDance, y el valor estratégico de su laboratorio de investigación en Asia, que ha formado a numerosos talentos en inteligencia artificial. Sin embargo, el papel de Microsoft en el país está cambiando: ya no es el proveedor principal de sistemas operativos para el sector público, sino un socio tecnológico para el ámbito empresarial y la nube.

Impacto en el mercado y reacciones

Esta situación también tiene paralelismos en Europa, donde varios países están impulsando la migración a software de código abierto para reducir su dependencia de gigantes estadounidenses. Francia, por ejemplo, ha ordenado que todos sus ministerios migren a Linux, y Alemania está avanzando en la misma dirección. La diferencia es que China lleva mucho más tiempo en este proceso y lo ha aplicado de forma más contundente, con un fuerte respaldo político y una industria local cada vez más consolidada.

El impacto directo de esta medida en las cuentas de Microsoft será limitado, ya que el segmento gubernamental de Windows en China representa una parte mínima de sus ingresos. No obstante, el precedente es relevante: demuestra que la estrategia de autosuficiencia tecnológica china avanza sin pausa y que el software extranjero pierde terreno en sectores estratégicos. A largo plazo, el verdadero desafío para Microsoft no es tanto la pérdida de ingresos por Windows, sino la posibilidad de que las restricciones se extiendan a sus negocios más rentables, como la nube y los servicios de inteligencia artificial.

La retirada de Windows 10 en las administraciones chinas es un paso más en el proceso de desacoplamiento tecnológico entre China y Occidente. Las alternativas locales, apoyadas por el gobierno y con un mercado en crecimiento, están preparadas para ocupar ese hueco. Mientras tanto, Microsoft mantiene su presencia en el país a través de otros frentes, aunque consciente de que su posición se ha vuelto más frágil en un entorno geopolítico cada vez más complejo.