- La versión 2608 de Microsoft 365 será la última con nuevas funciones en Windows 10; después solo habrá parches de seguridad.
- El soporte de seguridad para Microsoft 365 y OneDrive en Windows 10 se mantendrá hasta el 10 de octubre de 2028.
- OneDrive seguirá recibiendo funciones en Windows 10 solo si se usa la versión 22H2 o posterior del sistema.
- Microsoft busca acelerar la migración a Windows 11, mientras una parte importante del parque de PC sigue en Windows 10.
Si todavía trabajáis a diario con Windows 10, la hoja de ruta de Microsoft con Microsoft 365 y OneDrive cambia por completo en los próximos meses. La compañía ha decidido congelar las novedades de sus aplicaciones en este sistema para centrar casi todo el esfuerzo en Windows 11.
Esto no significa que Word, Excel, PowerPoint o OneDrive vayan a dejar de funcionar de un día para otro, pero sí que los equipos con Windows 10 dejarán de recibir funciones nuevas y mejoras importantes, y se quedarán únicamente con actualizaciones de seguridad durante unos años.
Última versión con novedades de Microsoft 365 en Windows 10

Microsoft ha confirmado en su documentación oficial que los dispositivos con Windows 10 y aplicaciones de Microsoft 365 recibirán nuevas funciones y compatibilidad con Copilot solo hasta la versión 2608 del canal estable.
En estos momentos, la compilación estable más reciente de Microsoft 365 es la 2607, correspondiente al ciclo de julio, mientras que la 2608 ya se está probando en el canal Release Preview antes de su lanzamiento general. Cuando esa versión llegue al canal estable, se convertirá en el punto y final para las novedades funcionales en Windows 10.
A partir de ahí, las aplicaciones de Microsoft 365 instaladas en equipos con Windows 10 quedarán fijadas en la build 2608 durante el resto del soporte. Seguirán llegando parches de seguridad y correcciones de errores críticos, pero no se incorporarán nuevas herramientas de productividad ni cambios de producto.
Este nuevo esquema separa claramente dos tipos de actualización: por un lado las de carácter funcional (nuevas opciones, cambios de interfaz, más integración con Copilot) y, por otro, las de seguridad, centradas en tapar vulnerabilidades sin ampliar capacidades.
Impacto en Office y en las funciones de Copilot
El recorte afecta a todo el paquete de Microsoft 365: Word, Excel, PowerPoint y resto de aplicaciones seguirán plenamente operativas en Windows 10, pero sin evolucionar a partir de esa versión 2608. Esto incluye también las integraciones con Copilot, el asistente de inteligencia artificial de Microsoft.
La propia empresa detalla que los equipos con Windows 10 recibirán actualizaciones de funciones y soporte para Copilot “hasta que se lance la Versión 2608”. Después, Copilot ya no ampliará sus capacidades en este sistema, aunque sí podrá seguir recibiendo parches de seguridad allí donde ya esté disponible.
En los últimos meses, buena parte de las novedades de Office han tenido que ver precisamente con la IA: PowerPoint incorporó la edición de presentaciones mediante Copilot y generación automática de diapositivas para quienes cuentan con la suscripción correspondiente, mientras que Word sumó soporte para agentes inteligentes.
También ha habido fracasos sonados, como el botón flotante de Copilot en Excel que, al colocarse sobre las celdas, dificultaba leer los datos y acabó retirándose tras las quejas de los usuarios. En la práctica, quienes sigan en Windows 10 se quedarán fuera tanto de estas pruebas más experimentales como de las futuras mejoras de IA que sí seguirán llegando a Windows 11.
OneDrive en Windows 10: seguirá funcionando, pero con condiciones
OneDrive no desaparece de Windows 10, pero su comportamiento dependerá de la versión del sistema operativo que tenga instalada cada usuario. Microsoft establece una excepción respecto al resto de Microsoft 365: la aplicación de escritorio de OneDrive seguirá ampliando funciones en Windows 10 hasta 2028, aunque solo bajo determinadas condiciones.
En concreto, los equipos con Windows 10 22H2 o superior continuarán recibiendo actualizaciones de OneDrive, incluidas funciones nuevas, hasta el 10 de octubre de 2028. Sin embargo, las instalaciones que se queden en versiones anteriores a 22H2 dejarán de obtener novedades y, con el tiempo, podrían encontrarse con problemas de compatibilidad con los servicios en la nube de Microsoft.
Esto significa que quienes aún trabajen con una compilación antigua de Windows 10 deberían revisar cuanto antes qué versión tienen instalada. Si el sistema está por debajo de 22H2, actualizar es clave para mantener el soporte de OneDrive durante todo el periodo de seguridad, incluso si no se da el salto a Windows 11.
Elementos recientes como la app de OneDrive Fotos ya han llegado a Windows 10, pero no se espera que la plataforma reciba grandes novedades adicionales en este sistema. A ojos de Microsoft, el foco de innovación pasa claramente a Windows 11, mientras Windows 10 entra en un modo de mantenimiento prolongado.
Plazos de soporte y fecha límite del 10 de octubre de 2028
Tanto Windows 10 como las aplicaciones de Microsoft 365 vinculadas a este sistema entran en un tramo final de vida útil muy definido. Por un lado, el sistema operativo ya tiene marcada la fecha de fin de soporte extendido en el calendario: el 10 de octubre de 2028.
Hasta ese día, Microsoft mantendrá para Windows 10 un soporte de seguridad “extendido”, pensado para no dejar desprotegidos a los millones de usuarios que continúan en este sistema, especialmente en entornos empresariales europeos donde los ciclos de renovación de hardware son más largos.
En paralelo, las aplicaciones de Microsoft 365 instaladas en Windows 10 seguirán recibiendo únicamente parches de seguridad desde el momento en que se consolide la versión 2608 como estable. No habrá nuevas funciones, ni cambios de producto, ni más pasos adelante en Copilot a partir de ese punto.
Microsoft no ha dado señales de extender la ventana de seguridad más allá de octubre de 2028. La compañía remite a su política de “ciclo de vida moderno”, que exige ejecutar los productos en sistemas operativos vigentes y con soporte. En la práctica, esto sitúa a Windows 11 como destino natural para mantener las novedades de Microsoft 365 y, a la vez, reduce la fragmentación del ecosistema.
Riesgos de seguir en Windows 10 más allá del soporte
Un aspecto clave que Microsoft subraya es el impacto que tendrá permanecer en Windows 10 una vez superada la fecha de fin de soporte. Tras el 10 de octubre de 2028, el sistema continuará funcionando pero dejará de recibir cualquier tipo de actualización: ni de seguridad ni de estabilidad.
En el terreno de la ciberseguridad, utilizar un sistema operativo sin soporte se considera una práctica de alto riesgo. Las vulnerabilidades que se descubran a partir de entonces quedarán sin parchear, lo que convierte a Windows 10 en un objetivo atractivo para ciberdelincuentes interesados en robar datos, cifrar información o aprovechar equipos desactualizados para otros ataques.
Además de los problemas de seguridad, a medida que pase el tiempo pueden surgir incompatibilidades con nuevas versiones de aplicaciones, servicios online y hardware reciente. Aunque Microsoft 365 dejará de incorporar mejoras en Windows 10 mucho antes, el verdadero punto crítico llegará cuando el sistema deje de recibir también correcciones básicas.
Por eso, tanto usuarios particulares como organizaciones en España y el resto de Europa que sigan dependiendo de Windows 10 tienen por delante unos años para planificar la migración, ya sea a Windows 11 o a otras alternativas. Mantenerse indefinidamente en una plataforma obsoleta implica asumir limitaciones crecientes y un riesgo evidente para la integridad de los datos.
Por qué Microsoft aprieta para que los usuarios salten a Windows 11
La decisión de congelar las novedades de Microsoft 365 en Windows 10 no se entiende solo como un cambio técnico, sino como una estrategia clara para empujar a los rezagados hacia Windows 11. A pesar de los esfuerzos de la compañía, el sistema anterior sigue presente en una parte relevante del parque de ordenadores.
Diferentes métricas situan el peso de Windows 10 entre aproximadamente un 17 % y cerca de tres de cada diez PC en uso, cifras que indican que millones de equipos, tanto domésticos como profesionales, siguen sin dar el salto. Microsoft ha reconocido que Windows 10 ya no impulsa las ventas de Windows 11 al ritmo del año pasado.
Las razones son variadas: muchos usuarios consideran que su ordenador actual funciona sin problemas y no ven una ventaja clara en el cambio, más allá de las funciones de IA, que tampoco todo el mundo valora por igual. Además, para una parte del parque, actualizar a Windows 11 implica comprar un equipo nuevo por requisitos de hardware, y los precios de las PC compatibles se han encarecido notablemente.
En este contexto, limitar las nuevas funciones de Microsoft 365 y restringir la evolución de Copilot en Windows 10 es una forma de añadir presión a la decisión: quien quiera seguir al día con Office, IA y OneDrive tendrá que pasar antes o después por Windows 11. La duda es si esta táctica será suficiente para convencer a los que prefieren exprimir su hardware actual hasta el final del soporte de 2028.
Con todo este panorama, quienes continúen utilizando Windows 10 disponen todavía de varios años de margen con parches de seguridad, pero deben asumir que su entorno se quedará quieto mientras Microsoft 365 y OneDrive avanzan en Windows 11. Organizar la transición con tiempo —valorando costes, compatibilidades y necesidades reales— será la mejor forma de evitar sorpresas cuando se acerque la fecha límite marcada por Microsoft.


