- La Comisión Europea exige a Google que permita a asistentes de IA de la competencia acceder a funciones clave de Android antes de julio de 2027.
- Google deberá compartir datos anonimizados de su buscador con motores de búsqueda y chatbots rivales a partir de enero de 2027.
- Bruselas se ampara en la Ley de Mercados Digitales (DMA) para fomentar la competencia y ofrecer más opciones a los usuarios europeos.
- Google critica la decisión alegando riesgos para la seguridad y privacidad, mientras la Comisión asegura que hay salvaguardas robustas.

La Comisión Europea ha dado un golpe de timón en la regulación tecnológica al imponer a Google dos medidas vinculantes que cambiarán el funcionamiento de Android y de su buscador en la Unión Europea. La decisión, anunciada este jueves, obliga al gigante de Mountain View a abrir su sistema operativo a los asistentes de inteligencia artificial de la competencia y a compartir los datos de búsqueda con rivales, todo ello bajo el paraguas de la Ley de Mercados Digitales (DMA).
La vicepresidenta ejecutiva de Competencia, Teresa Ribera, ha defendido que la medida busca garantizar un proceso digital justo y que los ciudadanos tengan opciones reales. «Nuestra decisión ayudará a los competidores más pequeños a competir y ofrecer esas opciones, al tiempo que protegemos la privacidad del usuario», ha señalado en un comunicado. La Comisión da a Google un plazo de doce meses para adaptar Android y hasta enero de 2027 para empezar a compartir los datos de búsqueda.
Android se abre a la inteligencia artificial de terceros

La primera de las decisiones afecta directamente al ecosistema Android, que equipa aproximadamente al 60% de los teléfonos móviles de la UE. Hasta ahora, asistentes como ChatGPT, Claude o el europeo Le Chat de Mistral tenían un acceso restringido a las funcionalidades clave del sistema operativo, lo que los colocaba en desventaja frente a Gemini, el asistente propio de Google. Bruselas considera que esta situación limita la capacidad de innovación de los rivales y los hace menos atractivos para los usuarios.
Con la nueva normativa, los propietarios de dispositivos Android podrán activar el asistente de IA que prefieran mediante comandos de voz, de forma similar al conocido ‘Hey Google’. Además, esos asistentes podrán ejecutar tareas dentro de otras aplicaciones, como reservar un taxi, sugerir respuestas en apps de mensajería o consultar información sobre lugares visitados. La Comisión ha subrayado que los cambios incluirán «salvaguardas robustas» para proteger la privacidad, la integridad de los dispositivos y la seguridad de los datos.
Google tendrá hasta julio de 2027 para implementar estas modificaciones, un calendario que la compañía considera ajustado pero que Bruselas defiende como necesario para reequilibrar el mercado. La decisión es jurídicamente vinculante, aunque la tecnológica puede recurrirla ante los tribunales europeos, como ya ha hecho en otras ocasiones.
Los datos de búsqueda, también en juego

La segunda medida obliga a Google a compartir los datos anonimizados de su motor de búsqueda con otros buscadores y con chatbots de inteligencia artificial que ofrezcan funciones de búsqueda. La Comisión considera que este intercambio es «crucial» para que los competidores más pequeños puedan optimizar sus servicios y ofrecer alternativas centradas en la privacidad. La información incluirá datos sobre consultas, clics, visualizaciones y el orden de los resultados, siempre bajo un riguroso proceso de anonimización que cumpla con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
Bruselas ha establecido una fórmula justa para calcular el precio de los datos compartidos y un proceso transparente para acceder a ellos. Además, la decisión permite a Google evaluar, antes de compartir cualquier información, si hacerlo con un tercero concreto supone riesgos graves para la ciberseguridad y la protección de datos. El intercambio deberá comenzar en enero de 2027, y la Comisión se reserva el derecho de modificar las condiciones si el mercado evoluciona o una evaluación independiente lo recomienda.
Empresas como DuckDuckGo, Brave Search, Bing de Microsoft, así como OpenAI o Perplexity, figuran entre las potenciales beneficiadas. La vicepresidenta ejecutiva de Seguridad y Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, ha afirmado que «gracias a estas medidas, esperamos que surjan alternativas a Google Search y a los servicios de IA de Google, como Gemini, y que los usuarios de la UE puedan disfrutar de una mayor variedad de servicios».
La respuesta de Google y el contexto regulatorio
Google no ha tardado en reaccionar. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google y Alphabet, ha criticado que las decisiones «ponen en riesgo la seguridad y la privacidad de millones de europeos». En un comunicado, la compañía ha defendido que ya ofreció soluciones para cumplir con la DMA sin comprometer la protección de los usuarios, y ha advertido de que abrir Android a aplicaciones externas con permisos sensibles amenaza la integridad de los dispositivos. Google también ha señalado que compartir datos de búsqueda podría exponer búsquedas privadas a empresas desconocidas sin una anonimización adecuada.
Desde Bruselas, fuentes comunitarias han respondido que la decisión ya contempla mecanismos para que Google pueda suspender el acceso si se produce un perjuicio grave para el usuario. Además, la Comisión recuerda que el Tribunal de Justicia de la UE confirmó recientemente una multa histórica de más de 4.000 millones de euros contra Google por abuso de posición dominante con Android, lo que refuerza la línea de actuación del Ejecutivo comunitario.
La medida llega en un momento de tensión comercial entre Washington y Bruselas, con la Administración Trump criticando abiertamente la DMA. No obstante, la Comisión insiste en que su objetivo es fomentar la competencia y la innovación en el ecosistema digital europeo, y ya ha aplicado medidas similares contra Meta por el uso de WhatsApp en beneficio de su propia IA.

Con estas dos decisiones, la Unión Europea da un paso firme para reequilibrar el mercado de la inteligencia artificial y la búsqueda en internet. Los plazos fijados (enero de 2027 para los datos de búsqueda y julio de 2027 para Android) ofrecen un margen de maniobra a Google, pero también envían una señal clara: las grandes plataformas deben abrirse a la competencia o enfrentarse a sanciones que pueden alcanzar el 10% de su facturación mundial anual. Los usuarios europeos, mientras tanto, verán cómo en los próximos años su móvil Android les ofrece la posibilidad de elegir entre múltiples asistentes de IA y motores de búsqueda, rompiendo el monopolio de facto que hasta ahora ejercía Google.
