- La nueva estética Liquid Glass introduce transparencias y efectos de profundidad inspirados en el diseño de Apple.
- El rediseño requiere iOS 26, lo que deja fuera a modelos antiguos de iPhone como el 6 o el 5s.
- La tecnología utiliza la potencia de la GPU para generar un desenfoque dinámico que se adapta al fondo de pantalla.
- Los usuarios que prefieran el diseño clásico pueden desactivar las transparencias desde los ajustes de accesibilidad del sistema.

Para los que andamos todo el día pegados al móvil, WhatsApp es casi como el salón de casa, y parece que Meta ha decidido que ya tocaba hacer reformas y cambiar los muebles. La aplicación de mensajería más usada en España ha empezado a desplegar su **nueva interfaz denominada Liquid Glass**, un lavado de cara que deja atrás los colores planos para apostar por un aspecto mucho más moderno y elegante que recuerda al cristal.
Este cambio no es solo un capricho estético, sino que busca que la aplicación se integre mejor con el ecosistema de Apple, imitando esa sensación de profundidad y capas que ya vemos en otros menús del sistema operativo. Aunque la actualización está llegando de forma escalonada a los usuarios, ya son muchos los que han notado cómo la **barra de navegación parece flotar** sobre el fondo de sus conversaciones habituales, dándole un aire mucho más ligero al conjunto.
Un diseño que juega con la luz y las capas
El concepto de Liquid Glass se basa en abandonar la rigidez de los botones opacos. En su lugar, WhatsApp utiliza ahora elementos translúcidos que dejan entrever lo que hay debajo, ya sea el fondo de un chat o la propia imagen de escritorio del iPhone. Esta tecnología se apoya en el **procesamiento gráfico de los procesadores actuales** para aplicar un filtro de desenfoque gaussiano que reacciona en tiempo real según nos movemos por la aplicación.
Lo curioso de este sistema es que no utiliza imágenes fijas para simular el cristal, sino que el propio código de la app calcula cómo debe refractarse la luz en cada momento. Esto permite que la **jerarquía visual sea mucho más clara**, haciendo que los menús y las cajas de texto destaquen de forma natural sin necesidad de usar bordes gruesos o colores chillones que cansan la vista tras un rato de uso.

Requisitos técnicos y móviles compatibles
Como suele pasar con estas novedades de peso, no todo el mundo podrá subirse al carro del nuevo diseño. Para disfrutar de Liquid Glass en todo su esplendor, es necesario tener instalado **iOS 26 o una versión superior**, lo que marca una línea roja para los dispositivos más veteranos. Esto significa que terminales míticos como el iPhone 6, el 5s o el primer SE se quedan fuera de esta actualización visual al no poder actualizar su sistema operativo.
En el mundo Android la situación es distinta, ya que aunque WhatsApp sigue dando soporte a versiones antiguas como Android 6.0, el despliegue de esta interfaz translúcida está inicialmente **centrado en el ecosistema de Apple**. Es importante tener en cuenta que, si tu teléfono va un poco justo de potencia, la aplicación es capaz de detectar esta limitación y desactivar los efectos más exigentes para que el móvil no se ralentice ni gaste batería de más.
Cómo gestionar el espacio y la privacidad
A pesar de que el envoltorio cambie radicalmente, las tripas de la aplicación siguen siendo las mismas en cuanto a seguridad se refiere. El despliegue de Liquid Glass no altera en absoluto el **cifrado de extremo a extremo**, por lo que tus fotos y mensajes siguen estando igual de protegidos que siempre. Es una actualización puramente estética que no toca los protocolos de privacidad que ya conocemos.
Por otro lado, si eres de los que prefiere el estilo de toda la vida porque las transparencias te distraen, hay un pequeño truco. Al activar la opción de **reducir transparencia en los ajustes** de accesibilidad de tu iPhone, WhatsApp interpretará que prefieres un diseño sólido y volverá a mostrar las barras y menús opacos, permitiéndote personalizar la experiencia a tu gusto sin complicaciones.
La llegada de esta nueva apariencia visual supone un paso importante en la evolución de la herramienta de Meta, dejando claro que el software actual ya tiene el músculo suficiente para ofrecer entornos dinámicos sin comprometer el rendimiento. Entre las mejoras técnicas, el diseño que se adapta al entorno y la necesidad de mantener el hardware al día, nos encontramos ante una transición que busca que la aplicación se sienta tan fluida como el silicio de los terminales más modernos, marcando el camino de lo que veremos en nuestras pantallas durante los próximos años.