Windows 12: novedades, requisitos y todo lo que se sabe

Última actualización: mayo 10, 2026
Autor: Isaac
  • Windows 12 apunta a ser un sistema centrado en la IA, con arquitectura modular CorePC y fuerte apuesta por procesadores ARM.
  • Se esperan requisitos más altos, con posible edición agentiva que exija NPU de 40 TOPS, 16 GB de RAM y SSD de 256 GB.
  • El modelo de servicio continuará, con grandes actualizaciones periódicas y posibles funciones avanzadas de IA bajo suscripción.
  • No hay fecha oficial ni nombre definitivo, pero los rumores encajan su lanzamiento alrededor del fin de soporte de Windows 10.

Windows 12 novedades

Si te interesa cómo va a ser el futuro de Windows, seguro que llevas tiempo escuchando rumores sobre Windows 12 y sus posibles novedades. Lo cierto es que, a día de hoy, Microsoft no ha presentado oficialmente este sistema, pero la combinación de filtraciones, documentación técnica, estrategia de producto y el fin del soporte de Windows 10 está dibujando un panorama bastante claro de por dónde irán los tiros.

Aunque conviene ir con pies de plomo, con toda la información disponible ya podemos trazar una imagen bastante completa de lo que se espera: un sistema más modular, muy centrado en la Inteligencia Artificial, optimizado para ARM y con requisitos de hardware más altos, especialmente si queremos exprimir las funciones de IA más avanzadas. También se habla de suscripción, de cambios visuales importantes y de distintas fechas posibles de lanzamiento, así que vamos a ordenar todo ese ruido para que tengas una visión global y entendible.

Situación actual: Windows 11 manda y Windows 10 se despide

Lo primero que hay que tener claro es que, oficialmente, Windows 11 sigue siendo el sistema operativo de referencia para Microsoft. La compañía continúa publicando versiones como 24H2, 25H2 o 26H1, lanzando parches, añadiendo funciones y, en general, construyendo toda su narrativa pública alrededor de esta versión.

Mientras tanto, Windows 10 entró en fase de soporte extendido. Su soporte general terminó el 14 de octubre de 2025, y solo las empresas u organizaciones que paguen por el programa ESU pueden alargar la seguridad hasta 2026. Esto deja el camino preparado para una nueva gran versión de Windows que tome el relevo en los próximos años.

En este contexto, el nombre «Windows 12» se utiliza como etiqueta cómoda para hablar del próximo gran salto del sistema operativo, aunque en realidad no es una marca confirmada. Microsoft ya ha demostrado con Windows 95, Windows XP o Windows Vista que no tiene ningún problema en romper el esquema numérico cuando le interesa.

El mensaje clave aquí es sencillo: no hay anuncio oficial de Windows 12, pero sí muchas señales de que Microsoft prepara una nueva etapa para Windows, muy vinculada a la IA y a un hardware más moderno.

Interfaz Windows 12 IA

Fecha de lanzamiento y nombre: lo que se rumorea con más fuerza

Una de las preguntas más repetidas es cuándo podremos instalar Windows 12 en nuestros ordenadores. Y aquí es donde empiezan las divergencias entre fuentes: hay voces que apuntan a 2025, otras a 2026 y algunas a 2027, siempre basándose en filtraciones y en la agenda de producto habitual de Microsoft.

Por un lado, distintos medios y filtradores llevan tiempo encajando las piezas para situar el lanzamiento alrededor de la despedida definitiva de Windows 10. Bajo esta lógica, tendría mucho sentido un lanzamiento comercial en octubre, coincidiendo con el fin del soporte para animar a los usuarios rezagados a dar el salto a un sistema más moderno.

Por otro lado, hay informaciones que hablan de un horizonte más lejano, en torno a 2027. Según estas filtraciones, la primera versión en fase de vista previa llegaría a mitad de ese año, y la versión final en octubre. Esta visión encaja con la idea de un sistema mucho más ambicioso, con la IA integrada como núcleo y requisitos bastante más altos que los de Windows 11.

A todo esto se suma el hecho de que ya han empezado a aparecer referencias internas a nuevas compilaciones, como una build 27547 probada dentro del programa Windows Insider, que apuntan a que Microsoft está trabajando en algo más allá de Windows 11 24H2. Estas compilaciones, asociadas a nombres en clave como «Hudson Valley» o «CorePC», alimentan la teoría de que se está gestando una nueva generación del sistema.

Respecto al nombre comercial final, lo único honesto es decir que nadie lo sabe con certeza. Lo más práctico, por ahora, es seguir llamándolo Windows 12 para referirnos a esa próxima gran evolución, sabiendo que podría acabar llamándose de otra forma o incluso presentarse como una gran revisión de Windows 11 y no como un producto numéricamente nuevo.

Un Windows centrado en la IA: el gran eje de cambio

Si hay un punto en el que prácticamente todas las fuentes coinciden es en que el próximo Windows girará alrededor de la Inteligencia Artificial como pilar central. No hablamos de cuatro funciones aisladas, sino de un sistema agentivo, diseñado para apoyarse en la IA en casi todo lo que hace.

Microsoft lleva años empujando en esa dirección con Copilot, los PC Copilot+ y la exigencia de NPUs potentes para algunas funciones exclusivas. La idea es que muchas acciones cotidianas pasen a ser asistidas: búsqueda más inteligente, organización automática de archivos, recomendaciones contextuales, ayuda en productividad, ventanas que se recolocan de forma más lista o incluso funciones de seguridad apoyadas en modelos de IA.

En este escenario, la experiencia no se limitaría a un asistente en la barra lateral, sino a una integración profunda de la IA en todo el sistema operativo. Desde el propio explorador de archivos hasta el menú de inicio, pasando por el buscador del sistema o el navegador Edge, todo estaría impregnado de capacidades de IA local y en la nube.

Esta apuesta también se notaría en la forma de usar el PC: muchos flujos podrían resolverse con órdenes naturales a Copilot, creación y edición de contenido con ayuda automática, gestión de ventanas según lo que estés haciendo o sugerencias proactivas para mejorar rendimiento y seguridad.

La contrapartida de este enfoque es obvia: para ofrecer una experiencia fluida y realmente útil, la IA necesita hardware a la altura. De ahí que las filtraciones hablen de requisitos mucho más elevados para la versión «completa» de Windows 12.

Arquitectura modular: CorePC, CoreOS y separación de estados

Otra gran línea de evolución que apuntan las fuentes es la idea de un Windows 12 más modular, construido por capas. Bajo nombres en clave como CorePC o CoreOS se esconde el concepto de un sistema con una base común sobre la que se van añadiendo módulos según el tipo de dispositivo y las necesidades de cada usuario.

En la práctica, esto se traduciría en un sistema dividido en particiones claramente separadas: una zona de sistema de solo lectura, otra para datos del usuario y otras secciones internas que no serían accesibles de forma directa. Este enfoque, parecido a lo que ya hacen otros sistemas, permite mayor seguridad, menos corrupción de archivos y actualizaciones más rápidas y fiables.

Para el usuario, la modularidad significaría que cada fabricante podría adaptar Windows 12 al dispositivo: versiones más ligeras para equipos modestos o educativos, ediciones más completas para portátiles de productividad o sobremesas gaming, e incluso variantes muy centradas en ARM o en funciones de IA avanzada.

Esta estructura también facilitaría el despliegue de grandes actualizaciones: en vez de tocar todo el sistema de golpe, se podrían actualizar componentes concretos de forma independiente, reduciendo tiempo de instalación, errores y reinicios eternos. Además, la separación de estados haría mucho más sencillo restaurar el PC a estado de fábrica sin perder datos personales.

En paralelo, se ha especulado con la posibilidad de una variante estilo Windows 12X, muy cerrada a la Microsoft Store y pensada para entornos más controlados, especialmente en dispositivos ARM. Este modelo recuerda a lo que fue Windows 10X, que no terminó cuajando, y genera dudas sobre si tendría suficiente atractivo fuera de nichos muy concretos.

Requisitos mínimos: del PC básico a la versión agentiva con IA

Donde más ruido se ha generado alrededor de Windows 12 es en el tema de los requisitos mínimos de hardware. Y no es para menos, porque la transición de Windows 10 a Windows 11 ya dejó fuera a muchos equipos por culpa de TPM 2.0 y otras exigencias.

Si tomamos como referencia Windows 11, hablamos de un mínimo de CPU de 64 bits a 1 GHz con 2 núcleos, 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, UEFI con arranque seguro, TPM 2.0, GPU compatible con DirectX 12, pantalla 720p y conexión a Internet con cuenta de Microsoft. Muchos PCs posteriores a 2017 cumplen estos requisitos sin problema.

Los rumores más conservadores apuntan a que Windows 12 subirá un poco el listón: se habla de 8 GB de RAM como mínimo, algo más de almacenamiento (en torno a 100 GB), CPU con más núcleos y, probablemente, se mantendrá la exigencia de TPM 2.0 y UEFI. En este escenario, la NPU sería opcional, reservada para funciones avanzadas de IA.

Sin embargo, otras informaciones, especialmente las que conectan Windows 12 con la experiencia Copilot+, dibujan un panorama mucho más exigente para la versión agentiva completa. En ese caso, los requisitos se parecerían mucho a los actuales Copilot+ PC:

  • NPU con al menos 40 TOPS de potencia para manejar las cargas de IA de forma local.
  • 16 GB de memoria RAM como base para mover el sistema y los modelos de IA con soltura.
  • SSD de 256 GB o más para garantizar velocidad de acceso y espacio suficiente.

Se habla, incluso, de un escenario de dos ediciones de Windows 12: una variante «normal» sin IA avanzada, con requisitos más cercanos a Windows 11, y una edición agentiva de alta gama, pensada para equipos modernos con NPU potente y configuración más ambiciosa.

Este enfoque dual podría reducir el drama de dejar fuera a muchos usuarios actuales, pero también introduciría una nueva capa de fragmentación dentro del ecosistema Windows. No sería algo totalmente nuevo para Microsoft, que lleva años conviviendo con múltiples ediciones, canales y ramas de actualización.

ARM, rendimiento y compatibilidad: el otro gran frente

Más allá de la IA, uno de los grandes objetivos de Microsoft con la próxima versión de su sistema es reforzar el soporte a procesadores ARM. Windows 11 ya ha dado pasos importantes en esa dirección, hasta el punto de lanzar versiones específicas como la 26H1 para chips ARM, diferenciadas de las ediciones x86-64.

Con Windows 12, esa apuesta se intensificaría con varias líneas de trabajo claras: por un lado, mejoras del emulador Prism, que es el encargado de ejecutar aplicaciones no nativas de ARM manteniendo un rendimiento aceptable y buena estabilidad.

Por otro lado, se espera un aumento de aplicaciones nativas para ARM, empujado tanto por Microsoft como por desarrolladores de terceros, para que el usuario note cada vez menos diferencias entre un PC tradicional x86 y un equipo ARM en cuanto a software disponible.

Además, el nuevo sistema buscaría optimizar a fondo la relación entre hardware y software, sacando partido de las NPUs integradas en muchos SoC ARM para funciones de IA locales, reducción de consumo y mejora de autonomía en portátiles y dispositivos híbridos.

También se ha mencionado la idea de un Windows más universal en términos de arquitectura, donde el usuario no tenga que preocuparse tanto de si está en 32, 64 bits o ARM. Todo se gestionaría por debajo, con ediciones adaptadas a cada plataforma, pero una experiencia coherente a nivel de interfaz y funcionalidades.

Eso sí, ZDNet y otros medios apuntan a que algunas aplicaciones podrían tener problemas de compatibilidad en los primeros compases, especialmente si se activa un modelo muy restrictivo en ciertas variantes (por ejemplo, si se limita la instalación a la Microsoft Store). Sería un reto similar a lo vivido con otras transiciones importantes dentro de Windows.

Interfaz, diseño y experiencia de uso

Cada vez que se menciona Windows 12, aparecen conceptos visuales con barra de tareas flotante, transparencias más agresivas, reloj en la parte superior y una interfaz más limpia y minimalista. El problema es que buena parte de esas imágenes proceden de mockups internos, pruebas antiguas o directamente conceptos creados por la comunidad.

Lo que sí parece razonable esperar es una evolución del diseño de Windows 11, no una ruptura total. Cambios en la barra de tareas (más opciones de posición, comportamiento flotante en algunos modos), iconos reorganizados, ajustes en el menú Inicio y un buscador más integrado con la IA son posibilidades bastante lógicas.

También se habla de una revisión de elementos como la pantalla de bloqueo y el centro de notificaciones, buscando una experiencia más moderna, coherente y, sobre todo, más práctica. La idea sería reducir ruido, mostrar información realmente útil y permitir un control más ágil de las funciones rápidas.

A nivel de fluidez, la modularidad interna y la optimización para hardware moderno deberían traducirse en animaciones más suaves, menor consumo de recursos y un sistema que se sienta más ligero incluso en tareas intensivas, especialmente en portátiles.

Y, por supuesto, se espera que Microsoft aproveche para seguir empujando servicios propios como Edge, Bing con IA o la app de Enlace móvil. En este campo, una integración más profunda con Android e iOS sería uno de los cambios más valorados: compartir archivos con arrastrar y soltar, usar una tablet como segunda pantalla o compartir pantalla desde cualquier móvil de forma sencilla.

Modelo de servicio, suscripción y actualizaciones

Desde Windows 10, el sistema operativo de Microsoft dejó de ser un producto clásico para convertirse en un servicio en constante evolución. Primero con dos grandes actualizaciones al año, luego con una al año en Windows 11, siempre acompañado de parches y mejoras intermedias.

Todo apunta a que Windows 12 seguirá esa misma filosofía: no será un sistema estático, sino una plataforma que recibirá nuevas funciones de forma periódica, probadas primero en el Canal Insider y desplegadas después al público general de manera gradual.

La gran incógnita es hasta qué punto se ligará este modelo de servicio a una suscripción de pago. Desde hace tiempo circulan referencias a un Windows más conectado a Windows 365, a estados de suscripción y a funciones premium asociadas a la nube y a la IA.

El escenario más comentado es el de un Windows base que seguiría funcionando con una licencia tradicional de toda la vida, y sobre él una capa de funciones avanzadas de IA y servicios extra accesibles mediante una cuota mensual. Se mencionan rangos de entre 10 y 20 euros/dólares al mes para este tipo de suscripción.

Esto permitiría a Microsoft monetizar mejor las capacidades de computación en la nube sin obligar a todo el mundo a pagar por el sistema en sí. Es decir, podrías usar Windows 12 de manera normal sin suscripción, pero si quieres todas las funciones de IA más potentes y servicios integrados, tendrías que pasar por caja.

De momento, no hay confirmación oficial de que Windows 12 vaya a requerir una suscripción general para usarse, así que cualquier afirmación tajante en ese sentido es más especulación que realidad. Lo razonable es esperar un modelo mixto con un núcleo gratuito (o de pago único) y extras bajo suscripción.

Precio, actualización y qué hacer si tienes Windows 10 u 11

Otra duda lógica es cuánto costará pasar a Windows 12 desde versiones anteriores. Aunque no hay datos oficiales, la experiencia con Windows 10 y 11 invita a pensar que, al menos durante un tiempo, la actualización podría ser gratuita para quienes tengan licencias activas de Windows 11.

Algunos rumores incluso apuntan a que usuarios de Windows 10 podrían entrar en esa promoción, aunque para 2027 este sistema ya estaría fuera del canal de soporte general y solo seguiría vivo en el programa extendido para empresas. En cualquier caso, Microsoft suele utilizar la actualización gratuita como palanca para acelerar la adopción.

Si estás en Windows 10 y sigues esperando a ver qué pasa con Windows 12, conviene no olvidar que el soporte general ya terminó. Tienes dos opciones razonables: actualizar a Windows 11 si tu equipo lo permite, o mantener Windows 10 protegido mediante ESU o medidas adicionales, sin alargar demasiado la decisión.

En caso de que Windows 12 suba fuerte los requisitos, es bastante probable que Microsoft ofrezca una herramienta oficial para comprobar la compatibilidad, similar a la app que lanzó en su día para Windows 11. Así podrás saber de un vistazo si tu PC está listo o si necesitas renovar hardware.

Si tu equipo es relativamente reciente, con NPU o funciones de IA integradas, tiene pinta de que podrás sacar mucho partido a las novedades agentivas del nuevo sistema. Si, en cambio, se trata de un PC más modesto o veterano, quizá te compense más quedarte en Windows 11 o apostar por la supuesta edición de Windows 12 sin IA avanzada, si finalmente se confirma.

Mirando todo el conjunto, el próximo gran Windows se perfila como un sistema centrado en la IA, modular, más seguro y con fuerte apuesta por ARM, pero también con requisitos más altos y posibles capas de suscripción para las funciones más punteras. Aunque sigue habiendo muchas incógnitas sobre fechas, nombre definitivo y precios, la dirección general está bastante clara: Microsoft quiere que la próxima etapa de Windows sea el corazón de los PC con IA, y eso implica tanto nuevas posibilidades para el usuario como la necesidad de planificar bien qué hacer con nuestro hardware actual de aquí a los próximos años.

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