- Euro-Office nace como suite ofimática de código abierto para ofrecer una alternativa europea a Microsoft 365 y Google Workspace.
- El proyecto está impulsado por un consorcio de tecnológicas europeas como IONOS, Nextcloud, Proton, XWiki u OpenProject.
- La suite se basa en un fork de ONLYOFFICE, lo que ha desatado acusaciones de violación de licencia AGPLv3 y una fuerte polémica legal.
- Su apuesta clave es la soberanía digital: datos alojados en infraestructuras europeas, código abierto y plena compatibilidad con los formatos de Microsoft.

En los últimos meses, Euro-Office se ha colado de lleno en el debate sobre la soberanía digital europea. Esta nueva suite ofimática de código abierto quiere plantar cara a Microsoft 365 y Google Workspace ofreciendo una opción de productividad basada en servidores y leyes europeas, con la promesa de mantener los datos dentro del continente y reducir la dependencia de los gigantes tecnológicos de Estados Unidos.
La iniciativa no llega sola ni en silencio: está impulsada por un consorcio de empresas tecnológicas europeas y se ha visto rodeada desde el primer día por elogios, escepticismo y una disputa legal de alto voltaje. Para administraciones públicas, empresas y especialmente para responsables de TI en España y el resto de Europa, Euro-Office se está convirtiendo en un caso de estudio sobre cómo Europa intenta recuperar el control de su infraestructura digital básica.
Un consorcio europeo para una suite ofimática propia
Euro-Office nace de la mano de un grupo de compañías europeas que comparten una misma preocupación: la dependencia de servicios estadounidenses para tareas tan básicas como editar documentos o compartir hojas de cálculo. Al frente del proyecto están la alemana IONOS, uno de los grandes proveedores de hosting y cloud del continente, y Nextcloud, conocida por su plataforma de colaboración y almacenamiento en la nube.
Junto a ellas figuran nombres como EuroStack, XWiki, OpenProject, Proton, Soverin, Abilian, BTactic y la iniciativa You?. Esta coalición, con fuerte peso alemán pero con participación de otros países europeos, se presenta como una alianza para impulsar infraestructuras críticas “hechas en Europa”, alineadas con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y bajo jurisdicción europea.
Durante la presentación pública del proyecto, el CEO de Nextcloud, Frank Karlitschek, subrayó la necesidad de que la productividad digital de empresas y ciudadanos europeos no dependa de servidores sometidos a la legislación de Estados Unidos. El mensaje encaja con la narrativa política que se ha ido consolidando en Bruselas: los datos sensibles deben quedar protegidos frente a normativas extraterritoriales como el Cloud Act estadounidense.
El lanzamiento oficial de Euro-Office se produjo entre finales de marzo y principios de abril de 2026, primero en un anuncio del consorcio y después en eventos en Berlín y otras capitales europeas. El proyecto se ha puesto a disposición en versión preliminar a través de GitHub, mientras la primera versión estable 1.0 se ha fijado como objetivo para el verano de 2026.
Qué es Euro-Office y cómo funciona
En términos prácticos, Euro-Office es una suite ofimática colaborativa de código abierto orientada al trabajo en línea. Permite crear y editar documentos de texto, hojas de cálculo, presentaciones y archivos PDF con un enfoque muy similar al de Microsoft Office o Google Workspace, pero con una arquitectura pensada para desplegarse en servidores controlados por el propio cliente o por proveedores cloud europeos.
Uno de los pilares del proyecto es la compatibilidad con los formatos de Microsoft Office. Euro-Office ofrece soporte para DOCX, XLSX y PPTX, además de formatos abiertos como ODT, ODS y ODP, y PDF. El objetivo declarado es que un equipo acostumbrado a Word, Excel o PowerPoint pueda migrar sus documentos actuales sin cambios visibles ni pérdida de formato, reduciendo al mínimo las fricciones técnicas.
La suite está concebida como un componente web que se integra en plataformas ya existentes, en lugar de presentarse como un paquete de aplicaciones de escritorio independiente. Esto facilita su uso dentro de entornos como Nextcloud, wikis corporativos, gestores documentales o herramientas de gestión de proyectos como OpenProject, permitiendo que la edición colaborativa de documentos se incruste directamente en los flujos de trabajo habituales.
En lo funcional, Euro-Office incluye colaboración en tiempo real: varios usuarios pueden editar el mismo documento simultáneamente, añadir comentarios, revisar el historial de versiones y gestionar cambios. La arquitectura está pensada para funcionar sobre navegadores web modernos y, según la documentación preliminar, el proyecto también contempla aplicaciones de escritorio y clientes para distintos sistemas operativos.
Otro punto central es el modelo de despliegue: Euro-Office se orienta a instalaciones en servidores propios o en nubes soberanas europeas. La idea es que una administración autonómica en España, un ministerio en Bruselas o una empresa del sector sanitario puedan alojar su propia instancia, manteniendo el control físico y legal de los datos sin depender de centros de datos en Estados Unidos o de proveedores sujetos a su legislación.
Comparativa frente a Microsoft 365 y Google Workspace
Desde el inicio, el consorcio ha presentado Euro-Office como una alternativa directa a Microsoft 365 y Google Workspace, aunque con un enfoque diferente al de las grandes plataformas comerciales. Más que replicar cada función de las suites estadounidenses, el proyecto aspira a cubrir las necesidades básicas de ofimática y colaboración con tres ejes principales: compatibilidad, soberanía y apertura.
En compatibilidad, la suite permite trabajar con los formatos más usados en entornos empresariales: DOCX, XLSX, PPTX y PDF, además de formatos abiertos. En la práctica, esto significa que puede recibir documentos enviados desde Microsoft Office, editarlos y reenviarlos sin que el receptor perciba un cambio radical, algo clave para departamentos acostumbrados a procesos muy establecidos.
En materia de soberanía, Euro-Office se diferencia de Microsoft y Google en la ubicación y jurisdicción de los datos. Mientras que Microsoft 365 y Google Workspace operan bajo normativas estadounidenses aunque dispongan de centros de datos en Europa, Euro-Office está diseñado para funcionar íntegramente en infraestructuras europeas y bajo el paraguas del RGPD, minimizando la exposición a legislaciones externas.
La apertura del código es otro rasgo distintivo. Euro-Office se distribuye bajo licencias de software libre, con el código disponible públicamente en repositorios de GitHub. Esto permite que terceros auditen la seguridad, detecten vulnerabilidades, desarrollen extensiones o integren la suite en sus propias soluciones sin depender de interfaces o acuerdos cerrados.
En cuanto al modelo de producto, el enfoque “embebido” contrasta con las suites clásicas de escritorio. Euro-Office se ve más como un servicio integrable que como un paquete monolítico, lo que encaja con organizaciones que ya han apostado por nubes privadas, plataformas colaborativas propias o despliegues en centros de datos nacionales.
Un fork de ONLYOFFICE con polémica incluida
La parte más delicada del proyecto llega cuando se analiza su origen técnico. Euro-Office nace explícitamente como un fork, es decir, una bifurcación del código de ONLYOFFICE, un editor colaborativo de documentos que llevaba años siendo una de las grandes referencias del software libre en este ámbito.
ONLYOFFICE tiene su sede oficial en Letonia, pero sus críticos subrayan que buena parte de su equipo de desarrollo tiene raíces en Rusia. Tras la invasión de Ucrania en 2022, varios gobiernos y organismos europeos comenzaron a mirar con recelo esa procedencia, al considerar que la dependencia tecnológica de proveedores con vínculos con Moscú podía implicar riesgos geopolíticos para infraestructuras críticas.
Los impulsores de Euro-Office justifican su decisión de separarse del proyecto original con varios argumentos. Por un lado, alegan problemas de gobernanza en ONLYOFFICE: contribuciones externas rechazadas de forma reiterada, peticiones de mejora sin respuesta durante meses, documentación de compilación desactualizada y partes del código que, según denuncian, no permitían una auditoría completa. Todo ello habría dificultado la colaboración y alimentado la percepción de falta de transparencia.
A partir de este diagnóstico, el consorcio liderado por IONOS y Nextcloud decidió tomar el código disponible de ONLYOFFICE y arrancar un desarrollo independiente bajo la marca Euro-Office. La intención declarada es construir un proyecto con gobernanza abierta, centrado en las necesidades del sector público europeo y de las infraestructuras críticas, y plenamente alineado con las normativas comunitarias.
No obstante, este movimiento no ha quedado sin respuesta. La compañía responsable de ONLYOFFICE ha acusado a Euro-Office de infringir la licencia AGPLv3, concretamente en lo relativo a la atribución de marca y al uso de su propiedad intelectual. Desde su punto de vista, el nuevo proyecto estaría aprovechando su trabajo sin cumplir adecuadamente con las condiciones impuestas para la redistribución y modificación del software.
La disputa legal por la licencia AGPLv3
El corazón del conflicto se sitúa en la interpretación de la licencia AGPLv3 (Licencia Pública General Affero de GNU), bajo la que se distribuye ONLYOFFICE. Esta licencia exige que cualquier modificación y redistribución del software mantenga el mismo tipo de licencia y ponga el código fuente a disposición de los usuarios, algo que en principio Euro-Office afirma cumplir.
Sin embargo, desde ONLYOFFICE señalan que Euro-Office estaría ignorando condiciones adicionales, especialmente las ligadas a la marca y la atribución. A su juicio, el nuevo proyecto hace uso de su base de código sin respetar plenamente las obligaciones de reconocimiento y sin seguir las directrices establecidas para forks derivados, lo que consideran un quebranto de sus derechos de autor.
Por su parte, los responsables de Euro-Office replican que esas condiciones extra sobre el uso de la marca y el branding entrarían en conflicto con el espíritu de las licencias abiertas, y sostienen que su fork se ajusta al marco de la AGPLv3 en lo referente a publicación del código y redistribución. El choque entre ambas visiones ha desembocado en amenazas de demandas y en el fin de la colaboración de más de ocho años entre ONLYOFFICE y Nextcloud.
En términos prácticos, esto ha generado un clima de incertidumbre para posibles adoptantes de Euro-Office, que observan con cautela cómo podría evolucionar un eventual litigio. Para administraciones públicas y empresas que planean basar parte de su infraestructura en una suite de código abierto, el riesgo de que un proveedor se vea atrapado en disputas legales es un factor a valorar con cuidado.
El caso sirve también como recordatorio para la comunidad de software libre: las licencias abiertas no eliminan los conflictos legales, sino que los encauzan. Cualquier empresa o institución que piense en forkar, integrar o redistribuir soluciones open source debe entender bien las obligaciones asociadas a licencias como AGPL, GPL, MIT o Apache, para evitar que un proyecto prometedor quede bloqueado por problemas de cumplimiento.
Objetivos: soberanía digital y control de los datos
Más allá de la disputa con ONLYOFFICE, el mensaje de fondo de Euro-Office encaja con una tendencia estructural en Europa: la búsqueda de soberanía digital. En los últimos años, la Comisión Europea y varios gobiernos nacionales han insistido en la necesidad de reducir la dependencia de plataformas y proveedores extracomunitarios para servicios clave, desde la nube hasta el correo electrónico corporativo.
Proyectos como GAIA-X, la nube soberana europea, y el impulso a la adopción de software de código abierto en las administraciones públicas forman el contexto en el que se inscribe Euro-Office. La suite aspira a convertirse en una pieza más de un ecosistema donde las instituciones puedan desplegar sus propias herramientas de productividad sin recurrir a soluciones cerradas gestionadas desde fuera del continente.
El contexto geopolítico reciente, incluido el aumento de las tensiones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos, ha reforzado la idea de que la gestión de los datos no es solo un asunto técnico, sino también estratégico. Las normativas de acceso a la información en terceros países, y el riesgo de que datos sensibles queden al alcance de autoridades extranjeras, han llevado a muchas organizaciones a replantearse dónde y con quién alojan su software de oficina.
En este sentido, Euro-Office se presenta como una herramienta diseñada desde el primer día para cumplir con el RGPD y mantener los datos bajo jurisdicción europea. Esto la hace especialmente atractiva para organismos del sector público, empresas de sectores regulados como la banca o la salud, y compañías que manejan información confidencial de clientes en España y el resto de Europa.
La propia aparición en paralelo de iniciativas como Office.eu —otra suite ofimática europea basada en Nextcloud, que incorpora correo, calendario, almacenamiento y videollamadas— confirma que el mercado de alternativas europeas a Microsoft y Google está madurando. Aunque son proyectos distintos, todos responden a una misma preocupación: que la infraestructura digital que usan empresas y ciudadanos del continente no quede totalmente supeditada a decisiones tomadas fuera de Europa.
Estado actual del proyecto y hoja de ruta
En el plano técnico, Euro-Office se encuentra disponible en versión preliminar en repositorios públicos de GitHub, donde se pueden consultar los distintos componentes: aplicaciones web, aplicaciones de escritorio y núcleo de la suite. El consorcio ha comunicado que la versión 1.0 está prevista para el verano de 2026, lo que marcaría el pistoletazo de salida para despliegues en producción más extensos.
La versión actual permite ya editar documentos, hojas de cálculo y presentaciones de forma colaborativa, así como trabajar con archivos PDF. El proyecto enfatiza la integración con plataformas de terceros, en especial con instancias de Nextcloud y otros servicios alineados con el concepto de nube soberana europea.
A corto plazo, el foco del consorcio pasa por consolidar la base técnica del fork de ONLYOFFICE, reforzar la gobernanza del proyecto e incorporar contribuciones de la comunidad. Parte de la hoja de ruta incluye mejorar el rendimiento en entornos con muchos usuarios concurrentes, ampliar el soporte a distintos idiomas oficiales de la UE y pulir la experiencia de uso en navegadores y escritorios.
La acogida inicial ha sido una mezcla de interés y prudencia. Los promotores destacan el número de organizaciones que han mostrado curiosidad por evaluar Euro-Office como una alternativa a Microsoft 365, especialmente en administraciones regionales y municipales, así como en empresas medianas que ya usan soluciones de Nextcloud o similares.
Al mismo tiempo, el sector observa con atención cómo se resuelve el conflicto con ONLYOFFICE y qué grado de respaldo institucional recibe el proyecto por parte de la Comisión Europea y de los gobiernos nacionales. La percepción de seguridad jurídica y el apoyo político serán factores clave para que Euro-Office logre dar el salto de piloto prometedor a herramienta estándar en el día a día de miles de empleados públicos y trabajadores en el sector privado.
En este escenario, Euro-Office se perfila como un experimento relevante en la construcción de una alternativa soberana a Microsoft Office. Su éxito dependerá tanto de su madurez técnica como de su capacidad para navegar un entorno legal complejo y responder a las necesidades concretas de quienes, desde España y el resto de Europa, buscan recuperar el control sobre sus datos y su productividad digital.
