- Phil Spencer se jubila tras 38 años en Microsoft y deja paso a Asha Sharma como nueva CEO de Microsoft Gaming.
- Sharma llega desde el área de IA de Microsoft, con experiencia previa en Meta e Instacart, y un perfil centrado en plataformas y operaciones.
- Su plan se articula en tres ejes: grandes juegos, regreso de Xbox como consola y un futuro del gaming con IA pero sin "basura sin alma".
- El relevo incluye la dimisión de Sarah Bond y el ascenso de Matt Booty a responsable de contenidos, en plena reestructuración del negocio.

La división de videojuegos de Microsoft vive uno de sus movimientos más sonados en décadas con la marcha de Phil Spencer y la llegada de Asha Sharma como nueva CEO de Microsoft Gaming. El relevo, que se produce en pleno aniversario de la marca Xbox, supone mucho más que un simple cambio de nombres en la cúpula directiva.
En paralelo a la jubilación de Spencer y a la reestructuración interna, Sharma aterriza en Xbox procedente del área de Inteligencia Artificial de Microsoft, con una trayectoria marcada por la gestión de plataformas tecnológicas y grandes equipos. Su nombramiento, junto a la dimisión de Sarah Bond y el ascenso de Matt Booty, abre una etapa que mezcla ilusión, dudas y cierta inquietud en parte de la comunidad gamer.
Del legado de Phil Spencer al nuevo tablero de Microsoft Gaming
Bajo su mandato, la compañía amplió su alcance a PC, móviles y juego en la nube, impulsó Xbox Game Pass, la iniciativa Xbox Play Anywhere y el servicio Xbox Cloud Gaming, además de abrazar la estrategia multiplataforma llevando lanzamientos propios a PlayStation y Nintendo Switch.
Spencer también será recordado por las macroadquisiciones de ZeniMax/Bethesda y Activision Blizzard King, operaciones que casi triplicaron el tamaño del negocio y consolidaron a Microsoft como uno de los gigantes del sector por catálogo y capacidad de inversión.
En un correo interno, el ejecutivo explicó que ya en otoño comunicó a Satya Nadella su intención de dar un paso al lado para iniciar su jubilación. Seguirá como asesor de Sharma hasta verano, con el objetivo de que la transición se produzca de forma ordenada y sin sobresaltos para equipos y estudios.
La salida de Spencer llega acompañada de otro movimiento relevante: Sarah Bond, presidenta de Xbox y considerada durante años la sucesora natural, ha presentado su dimisión y comienza una nueva etapa fuera de la compañía. Su papel fue clave en la expansión de Game Pass, el empuje del juego en la nube y el lanzamiento de nuevo hardware.
Quién es Asha Sharma, la nueva cara de Xbox
Asha Sharma, de origen indioestadounidense y 36 años, no procede del desarrollo de videojuegos tradicional, sino de la gestión de producto, operaciones y tecnología. Su currículum combina grandes nombres de Silicon Valley con una primera etapa en la propia Microsoft.
Antes de regresar a Redmond, fue directora de operaciones (COO) en Instacart durante tres años, donde se encargó de escalar la plataforma de reparto y optimizar procesos en un negocio muy apoyado en los datos y la automatización.
Previamente ocupó el cargo de vicepresidenta de producto e ingeniería en Meta, liderando, entre otros proyectos, las aplicaciones de mensajería de la compañía. Esa experiencia la familiarizó con ecosistemas masivos de usuarios, modelos de suscripción, publicidad y herramientas para desarrolladores.
Su vínculo con Microsoft no es nuevo: hace más de una década trabajó en el área de marketing de la compañía, antes de dar el salto al entorno de las grandes plataformas tecnológicas. En 2024 volvió a la empresa para ponerse al frente de CoreAI, la división encargada de modelos de IA, aplicaciones y herramientas para desarrolladores.
Con este bagaje, su perfil encaja menos con el arquetipo clásico de directivo «de videojuegos» y más con el de constructora de plataformas globales, algo que genera expectativas muy diferentes según se mire desde la óptica de negocio o desde la de creación artística.
Un liderazgo con ADN de IA y eficiencia operativa
La llegada de Sharma se interpreta dentro de una apuesta más amplia de Microsoft por orientar todos sus grandes negocios alrededor de la inteligencia artificial y los servicios en la nube. Satya Nadella ha invertido buena parte de su capital político y financiero en este giro estratégico.
Sharma ha liderado equipos de IA empresarial en Microsoft, y su trampolín hacia la cúpula de Gaming ha sido precisamente CoreAI. Su nombramiento envía una señal clara: el futuro de Xbox se jugará tanto en el terreno de las consolas como en el de las plataformas y la tecnología de base.
En términos de estilo de gestión, muchas voces dentro de la compañía la describen como una ejecutiva centrada en la eficiencia operativa, la escalabilidad y la alineación de modelos de negocio a largo plazo. Nadella destaca su capacidad para hacer crecer plataformas, ajustar incentivos y operar a escala global.
Ese foco, sin embargo, también abre dudas: parte de la comunidad teme que el énfasis en IA, monetización y plataformas pueda chocar con la naturaleza creativa del videojuego, especialmente tras años de cierres y reestructuraciones de estudios dentro del propio ecosistema Xbox.
En declaraciones internas y públicas, la nueva CEO ha intentado rebajar esa inquietud subrayando que llega «como constructora de plataformas» pero sabiendo que tiene mucho que aprender del sector. Ha insistido en que su prioridad será escuchar a jugadores y creadores antes de tomar decisiones de calado.
La hoja de ruta de la nueva CEO: tres grandes compromisos
En su primer comunicado al equipo de Microsoft Gaming, Sharma sintetizó su plan en tres grandes compromisos: grandes juegos, regreso de Xbox y futuro del gaming. Sobre el papel, se trata de un mensaje pensado para tranquilizar a fans, estudios internos y socios externos.
El primer eje es claro: «Todo empieza con grandes juegos». Sharma ha reiterado que el contenido será la piedra angular de su mandato, con énfasis en reforzar los estudios internos, invertir en franquicias icónicas y, al mismo tiempo, dar oxígeno a nuevas ideas y propuestas más arriesgadas.
Para apuntalar esa promesa, ha ascendido a Matt Booty al cargo de Chief Content Officer (director de contenido) y vicepresidente ejecutivo de Microsoft Gaming. Booty ya supervisaba casi 40 estudios repartidos entre Xbox Game Studios, Bethesda, Activision Blizzard y King, y ahora se convierte en su principal aliado a la hora de decidir qué proyectos salen adelante.
El segundo compromiso es «el regreso de Xbox» como consola. La nueva CEO quiere poner de nuevo el hardware en el centro del relato, sin renunciar al PC, los móviles o el juego en la nube. La idea es recuperar parte de ese «espíritu rebelde» que hizo reconocible a la marca hace más de dos décadas, pero adaptado a un entorno donde los jugadores ya no se limitan a un solo dispositivo. En ese sentido, su visión conecta con debates sobre Xbox como consola y su integración con Windows.
El tercer pilar es «el futuro de los juegos» apoyado en la IA y nuevos modelos de negocio. Sharma habla de inventar formas diferentes de jugar y de monetizar, aprovechando los mundos, personajes y sagas que la gente ya conoce, pero sin tratarlos como franquicias estáticas dedicadas solo a exprimir al usuario.
IA sí, pero sin «basura sin alma»
Uno de los puntos más sensibles de su discurso es la Inteligencia Artificial. Sharma, que viene precisamente de ese entorno, ha querido lanzar un mensaje rotundo: «no tolero la mala IA». O, en sus palabras, la división no perseguirá atajos que llenen el ecosistema de contenido vacío.
La ejecutiva ha recordado que la IA lleva décadas presente en los videojuegos, desde las rutinas de los enemigos hasta sistemas de simulación complejos, y que seguirá teniendo un papel relevante. La diferencia, dice, está en cómo se aplica y con qué objetivos.
A medida que la monetización y la IA evolucionen, Sharma promete que no se buscará únicamente la eficiencia a corto plazo ni se inundará el catálogo con lo que ella misma ha llamado «IA sin alma». Defiende que los juegos son y seguirán siendo «arte creado por humanos» y que la tecnología debe servir para potenciar esa creatividad, no para sustituirla.
Este enfoque intenta tranquilizar tanto a quienes temen un aluvión de productos generados casi en automático, como a los desarrolladores preocupados por su papel en un sector cada vez más automatizado. La idea, según sus mensajes iniciales, es usar la IA como herramienta para mejorar procesos, pulir experiencias y ampliar posibilidades, no para recortar equipos sin más.
En paralelo, la nueva responsable se ha comprometido a «proteger lo que funciona» dentro del ecosistema Xbox, revisar a fondo lo que no y ser lo bastante valiente como para cambiar aquello que esté lastrando a los equipos o a la propia comunidad de jugadores.
Reacciones, escepticismo y el papel de los veteranos
El desembarco de Sharma en la primera línea de Xbox no ha estado exento de polémica. Su entrada en escena, su comunicación en redes y hasta detalles como su gamertag recién creado han dado munición a quienes recelan del perfil corporativo alejado del «ADN gamer».
Una de las críticas más contundentes ha llegado de Seamus Blackley, cofundador de la marca Xbox y diseñador de la primera consola. En declaraciones al medio GamesBeat, el veterano ha vinculado los últimos movimientos de Microsoft a la apuesta global de Nadella por la IA.
Blackley sostiene que las unidades de negocio que no encajen directamente en ese núcleo centrado en IA podrían acabar siendo recortadas o despriorizadas. En su interpretación más pesimista, teme que Xbox esté destinada a un papel secundario y que Sharma actúe como una especie de «médico de paliativos» que acompañe a la marca en un largo final.
También se ha mostrado escéptico con las declaraciones de la nueva CEO sobre los juegos como arte humano y la promesa de evitar la «basura de IA». A su juicio, ese tipo de mensajes se repite cada vez que llega alguien desde otra industria a liderar un área creativa, y el tiempo dirá si esta vez se traduce realmente en políticas concretas.
Aun así, otros sectores de la industria valoran que Spencer continúe unos meses como asesor y que Matt Booty, con larga experiencia en la gestión de estudios, gane peso en la estructura. Esa combinación de continuidad y renovación podría amortiguar los efectos de un cambio tan profundo.
Matt Booty, nuevo guardián del contenido de Xbox
Dentro de la nueva arquitectura directiva, Matt Booty asume el rol de vicepresidente ejecutivo y director de contenido de Microsoft Gaming, reportando directamente a Sharma. Su responsabilidad será asegurar que los casi 40 estudios bajo el paraguas de Xbox, Bethesda, Activision Blizzard y King puedan rendir al máximo.
Booty ha insistido en que su objetivo pasa por apoyar a los equipos y líderes creativos, creando las condiciones para que puedan centrarse en hacer buenos juegos en lugar de verse atrapados en burocracia y cambios de rumbo constantes.
Por ahora, ha querido dejar claro que la reestructuración en la cúpula no implica automáticamente nuevos cambios organizativos en los estudios. Tras los cierres y cancelaciones recientes, el mensaje busca calmar a plantillas y aficionados, al menos a corto plazo.
Satya Nadella, por su parte, ha subrayado que Sharma y Booty combinan liderazgo en productos de consumo con amplia experiencia en videojuegos, una mezcla que, según él, será clave para seguir innovando tanto en plataforma como en catálogo de contenidos.
La apuesta es que este tándem pueda equilibrar las presiones de negocio con las necesidades del proceso creativo, en un momento en el que la competencia con PlayStation, Nintendo y gigantes del móvil y el PC es más intensa que nunca, también en Europa y España.
Desafíos en el horizonte: exclusividades, estudios y futuro de la consola
Pese al tono optimista de los comunicados, las incógnitas sobre el rumbo de Xbox bajo el mando de Sharma son numerosas. Una de las más repetidas tiene que ver con el papel de las exclusividades y el modelo «Xbox Everywhere».
En los últimos años, la compañía ha extendido sus grandes franquicias a otras plataformas, lo que ha reforzado el negocio pero ha diluido, para parte del público, la identidad de la consola. Sharma ha asegurado que escucha las peticiones de quienes reclaman más títulos exclusivos, pero todavía no ha concretado cómo se traducirá eso en decisiones de catálogo.
Otro foco de preocupación son los estudios afectados por cierres o cancelaciones en tiempos recientes. Ni la nueva CEO ni Matt Booty han detallado qué ocurrirá con los equipos que han quedado en una especie de limbo tras la última oleada de ajustes internos.
Además, el propio concepto de «Xbox como consola» está en revisión. El modelo Everywhere, que invita a jugar en cualquier dispositivo, tiene todavía más sentido en mercados como el europeo, donde PC, móvil y servicios en la nube están muy asentados, pero también plantea la pregunta de si las máquinas domésticas seguirán siendo el centro de la experiencia o se convertirán en una opción más.
Por último, existe el reto de reconectar con una base de usuarios que, aunque fiel, percibe que Xbox no termina de ganar la guerra de las consolas en términos de ventas y catálogo exclusivo frente a sus rivales directos. El «regreso de Xbox» del que habla Sharma deberá traducirse en anuncios concretos, posiblemente durante los próximos eventos veraniegos y ferias europeas.
Con todo este contexto, la etapa que se abre con Asha Sharma al frente de Microsoft Gaming se presenta como una mezcla de continuismo y giro estratégico: continuidad en la importancia del contenido y la comunidad, pero con un foco renovado en IA, eficiencia operativa y plataformas. Entre el legado de Phil Spencer, el peso creciente de la inteligencia artificial y las expectativas de los jugadores en España, Europa y el resto del mundo, la nueva dirección tendrá que demostrar, partida a partida, si es capaz de mantener a Xbox como una referencia del sector sin perder por el camino aquello que la hizo especial.