- Phil Spencer se retira tras 38 años en Microsoft y 12 al frente de Xbox, dejando paso a una nueva etapa en Microsoft Gaming.
- Sarah Bond también deja la compañía y la dirección recae en Asha Sharma, procedente de la división de inteligencia artificial CoreAI.
- Matt Booty asume el rol de Chief Content Officer para garantizar continuidad creativa en los casi 40 estudios de Xbox, Bethesda y Activision Blizzard.
- El cambio de liderazgo llega en pleno 25º aniversario de Xbox, con foco en grandes juegos, regreso a la consola y un uso prudente de la IA.
La industria del videojuego amanece con uno de los movimientos más sonados de los últimos años: Phil Spencer abandona Xbox y se retira de Microsoft tras casi cuatro décadas en la compañía. El directivo, convertido en el rostro más reconocible de la marca y muy respetado entre la comunidad europea, cierra así una etapa que ha marcado buena parte de la historia reciente del gaming.
Su marcha llega acompañada de un auténtico terremoto en la cúpula de Microsoft Gaming. Sarah Bond, presidenta de Xbox y considerada durante años la sucesora natural de Spencer, también ha presentado su dimisión. El relevo se articula alrededor de una nueva figura, Asha Sharma, procedente de la división de inteligencia artificial de Microsoft, que asume el mando en un contexto delicado para Xbox tanto en España como en el resto de Europa, con la marca todavía por detrás de PlayStation y Nintendo en ventas de hardware.
Phil Spencer deja Xbox tras casi cuatro décadas en Microsoft
Según han revelado distintos correos internos enviados a la plantilla de Microsoft, Phil Spencer se retirará de su cargo el próximo lunes 23 de febrero, fecha en la que dejará de ejercer como CEO de Microsoft Gaming. No desaparecerá de golpe: el ejecutivo seguirá vinculado a la compañía durante unos meses en calidad de asesor para facilitar una transición ordenada del negocio.
En su propio mensaje a los empleados, Spencer explica que ya en otoño comunicó a Satya Nadella su intención de “dar un paso al costado y comenzar un nuevo capítulo” en su vida. Desde entonces, ambos han trabajado en un plan de sucesión que garantizara estabilidad en la división de videojuegos, algo clave teniendo en cuenta la magnitud del ecosistema Xbox en mercados como el europeo, donde Game Pass, Xbox Series X|S y el juego en la nube se han convertido en pilares de la estrategia.
Satya Nadella, CEO de Microsoft, ha firmado un extenso correo en el que agradece el “extraordinario liderazgo” de Spencer. Recuerda que el directivo lleva 38 años en Microsoft, 12 de ellos al frente de la rama de gaming, periodo en el que “casi triplicó el tamaño del negocio”, extendió Xbox a PC, móviles y la nube y pilotó operaciones históricas como las adquisiciones de Mojang (Minecraft), ZeniMax Media (Bethesda) y Activision Blizzard King, esta última valorada en unos 69.000 millones de dólares.
El propio Spencer hace balance de una trayectoria que arrancó en 1988, cuando entró como becario y trabajó en productos como Encarta antes de saltar al proyecto Xbox en 2001. Bajo su paraguas llegaron servicios clave como Xbox Game Pass y Xbox Play Anywhere, así como el lanzamiento de Xbox Series S y Xbox Series X y nuevas propuestas de hardware asociadas a Windows 11 como ROG Xbox Ally. También le ha tocado lidiar con momentos complicados, desde el turbulento arranque de Xbox One hasta dos generaciones consecutivas en las que Xbox ha quedado por detrás de Sony y Nintendo en ventas de consola, incluyendo los principales mercados europeos.
En su carta de despedida, el veterano ejecutivo subraya que “Xbox siempre ha sido más que un negocio”, definiéndolo como una comunidad de jugadores y creadores que se preocupan tanto por lo que se construye como por la forma en que se hace. Reconoce que estos 25 años de historia de la marca han sido “el privilegio de toda una vida” y asegura que, a partir de ahora, apoyará a la nueva dirección como “el fan y jugador más orgulloso de Xbox”.
La salida inesperada de Sarah Bond y el papel clave de Matt Booty
El adiós de Spencer no llega solo. En paralelo, Sarah Bond ha anunciado que deja Microsoft, una decisión que ha pillado por sorpresa tanto a analistas como a buena parte del sector. Bond se incorporó a Xbox en 2017, fue ascendiendo dentro de la estructura y, en 2022, se convirtió en presidenta de la división, lo que muchos interpretaron como el paso previo a tomar el relevo del propio Spencer.
En sus mensajes internos, Spencer define a Bond como una figura “instrumental” en un periodo “definitivo” para la marca, resaltando su papel en la expansión de Game Pass, el impulso del juego en la nube y el lanzamiento de nuevo hardware. Sin embargo, el comunicado de Nadella apenas dedica unas líneas a su marcha, lo que ha alimentado especulaciones sobre las razones de su salida y el alcance real de esta reestructuración dentro de Microsoft Gaming.
El único integrante del anterior núcleo directivo que se mantiene es Matt Booty. Hasta ahora responsable de Xbox Game Studios, Booty pasa a ocupar el cargo de Chief Content Officer (director de contenidos) y se convierte en el gran enlace entre la nueva dirección y los casi 40 estudios que componen el entramado creativo de Microsoft: Xbox Game Studios, Bethesda, Activision, Blizzard y King, entre otros.
Sharma, en su primer discurso, subraya que Booty “entiende la artesanía y los desafíos de crear grandes juegos” y que cuenta con la confianza de desarrolladores en toda la industria. El propio Booty, en su nota a los equipos, destaca que sus primeras conversaciones con Sharma se han centrado en “decisiones basadas en jugadores y desarrolladores” y deja claro que, por el momento, no hay cambios organizativos previstos en los estudios, algo que busca enviar un mensaje de calma en un contexto en el que la industria acumula más de 45.000 despidos en los últimos cinco años.
Asha Sharma, una experta en IA al frente de Microsoft Gaming
La gran protagonista del nuevo organigrama es Asha Sharma, que se convierte en CEO de Microsoft Gaming y pasa a reportar directamente a Satya Nadella. Su nombramiento, adelantado inicialmente por la prensa estadounidense y confirmado a través de varios correos internos, supone un giro importante: por primera vez, la persona al frente de Xbox no proviene del mundo del desarrollo de videojuegos, sino del ámbito del software y la inteligencia artificial.
Sharma se unió a Microsoft en 2024 procedente de Instacart, donde ejercía como directora de operaciones, y anteriormente ocupó puestos clave en Meta. Dentro de Microsoft lideró CoreAI, la plataforma que articula los modelos de inteligencia artificial y las herramientas para desarrolladores de la compañía. Ahora, su misión pasa por aplicar esa experiencia de plataformas y consumo masivo al ecosistema Xbox, que ya alcanza a más de 500 millones de usuarios activos al mes entre consolas, PC, móviles y nube.
Consciente de que su perfil genera dudas entre jugadores y estudios, Sharma ha querido disipar temores desde el primer día. En su carta al equipo insiste en que “los juegos son y siempre serán arte, creados por humanos” y promete que Microsoft no inundará el ecosistema Xbox con “contenido vacío generado por IA” ni perseguirá una eficiencia a corto plazo que ponga en riesgo la calidad creativa. Es una aclaración que muchos consideran significativa: si hay que aclararlo, es porque el debate ya está abierto, especialmente en Europa, donde los sindicatos del sector miran con lupa el impacto de la automatización en los procesos de desarrollo.
Sharma articula su plan alrededor de tres compromisos principales. El primero, “grandes juegos”: personajes memorables, historias que emocionen y jugabilidad innovadora. Para ello, promete empoderar a los estudios, invertir en franquicias icónicas —como Halo, Gears of War, Fable o Forza, con especial seguimiento en el mercado europeo— y apoyar ideas nuevas y arriesgadas. El segundo pilar es “el regreso de Xbox”, entendido como una reconexión con los fans históricos de la consola sin renunciar al modelo multiplataforma, que incluye PC, móviles, televisores y otros dispositivos.
El tercer eje es “el futuro del juego”. Aquí, la nueva CEO habla de nuevos modelos de negocio y nuevas formas de jugar, apoyándose en la combinación de IP consolidadas y herramientas que permitan a creadores y comunidad construir y compartir sus propias historias. Su objetivo es levantar “una plataforma compartida” que ofrezca a los desarrolladores europeos y del resto del mundo mejores opciones para llegar al público sin tener que rehacer el juego para cada dispositivo, algo clave en un contexto en el que la nube y el juego cruzado ganan peso.
Un cambio de era en pleno 25º aniversario de Xbox
La reestructuración llega en un momento simbólico: Xbox celebra su 25 aniversario. Lo que debía ser un año de celebración se convierte también en un punto de inflexión. Por delante, la compañía tiene un calendario repleto de lanzamientos y revisiones que afectan directamente a los jugadores españoles y europeos, con especial atención a sagas históricas de la marca.
En los próximos meses, bajo esta nueva cúpula directiva, se esperan relanzamientos y nuevas entregas de franquicias reconocidas: un nuevo Halo previsto para verano, proyectos como Gears of War y Fable para otoño, y el desarrollo de una remasterización de Fallout 3 que, de confirmarse oficialmente, podría tener un impacto notable entre los jugadores de PC y consola del viejo continente, donde la serie Fallout cuenta con una base de fans muy consolidada.
Todo ello sucede en un contexto económico complejo. Los últimos resultados financieros de Microsoft reflejan que los ingresos de la división de videojuegos han caído alrededor de un 10 % en el último trimestre, mientras el resto del grupo crecía a doble dígito. Pese a las grandes inversiones y a la expansión de Game Pass a países europeos, Xbox sigue en la tercera posición del mercado de consolas, por detrás de PlayStation y Nintendo tanto en España como en otros territorios clave de la UE.
Al mismo tiempo, la industria atraviesa una etapa de ajustes extremos. En los últimos cinco años, se calcula que se han perdido decenas de miles de empleos en el sector, con cierres de estudios relevantes y reestructuraciones profundas. Incluso competidores directos como PlayStation han tomado decisiones drásticas, como el cierre de Bluepoint Games, especializado en remakes de alto perfil. En este contexto, cualquier cambio de liderazgo en una compañía del tamaño de Microsoft genera preocupación entre estudios, distribuidores y jugadores europeos.
De fondo, siguen sobre la mesa debates que afectan de lleno al mercado español y europeo: el lanzamiento de juegos propios en plataformas rivales como PlayStation y Nintendo Switch, los sucesivos cambios de modelo y precio de Xbox Game Pass y la apuesta por en colaboración con fabricantes como Asus (caso de ROG Xbox Ally). A todo ello se suman las expectativas en torno a títulos como Fable o Forza Horizon 6 y a posibles mejoras técnicas en el ecosistema Xbox para competir con futuras consolas, incluida la rumoreada sucesora de Nintendo Switch.
Con la retirada de Phil Spencer, la dimisión de Sarah Bond y la llegada de Asha Sharma y Matt Booty como nuevo tándem al frente de Microsoft Gaming, Xbox entra en una fase decisiva de su historia. El legado de estos años —marcado por grandes adquisiciones, la expansión de Game Pass y una fuerte presencia en Europa— se pone a prueba en un escenario en el que la inteligencia artificial, los nuevos modelos de negocio y la presión del mercado obligan a moverse con rapidez, pero sin dejar de lado lo esencial: ofrecer buenos juegos y reconstruir la confianza de una comunidad que observa cada paso con lupa.