- Microsoft trabaja para que la barra de tareas de Windows 11 se pueda mover a cualquier borde de la pantalla y cambiar su tamaño.
- La función volvería tras su eliminación en 2021, respondiendo a años de quejas y peticiones de los usuarios.
- El desarrollo se considera prioritario y podría presentarse en verano, con la vista puesta en 2026.
- El cambio se enmarca en una estrategia más amplia para mejorar la percepción de Windows 11 y recuperar la confianza de la comunidad.
Durante años, una de las quejas más repetidas sobre Windows 11 ha sido la rigidez de su interfaz: la barra de tareas quedó fija en la parte inferior de la pantalla y no había forma oficial de cambiarla de sitio. Para muchos usuarios, acostumbrados desde los noventa a colocarla donde les resultaba más cómodo, aquello fue un paso atrás.
Ahora, diferentes informes apuntan a que Microsoft se prepara para dar marcha atrás en esa decisión. La compañía estaría trabajando en devolver a Windows 11 la posibilidad de mover y redimensionar la barra de tareas, una función histórica que desapareció con el rediseño de 2021 y que lleva años siendo una de las peticiones más votadas en los canales oficiales de feedback.
Una función clásica que Windows 11 eliminó y ahora recupera
Desde la llegada de Windows 95, la barra de tareas podía anclarse en cualquiera de los cuatro bordes de la pantalla. Colocarla arriba, a la izquierda o a la derecha era casi un gesto automático para muchos usuarios avanzados, tanto en casa como en oficinas y entornos profesionales.
Ese hábito se rompió en 2021, cuando Microsoft decidió reconstruir la barra de tareas desde cero para Windows 11. El nuevo diseño apostaba por iconos centrados, animaciones renovadas y una arquitectura interna diferente, pero a cambio se sacrificaron opciones de personalización muy asentadas, entre ellas la posibilidad de moverla de borde.
La reacción fue inmediata: miles de usuarios mostraron su descontento en redes, foros y herramientas como el Feedback Hub de Windows. Según distintas informaciones, más de 24.000 personas habrían pedido formalmente el regreso de esta característica, convirtiéndola en una de las reclamaciones más visibles de la comunidad.
Con este contexto, Microsoft estaría trabajando ahora en una versión de la barra que permita de nuevo situarla en la zona superior, izquierda o derecha del monitor, además de mantener la posición inferior por defecto. No se trata únicamente de permitir arrastrarla: todo el sistema debe adaptarse a cada orientación.
Para lograrlo, el equipo de Windows está ajustando menús contextuales, paneles emergentes, notificaciones y los llamados «flyouts» del sistema para que funcionen correctamente independientemente del borde en el que se coloque la barra. El objetivo es que la experiencia sea coherente, tanto si se usa un único monitor como si se trabaja con varias pantallas a la vez.
Más que un cambio estético: productividad y espacio en pantalla
La discusión sobre la barra de tareas no se limita a cuestiones de apariencia. Para muchos usuarios, especialmente en entornos profesionales, poder moverla es una cuestión puramente práctica y de productividad.
En monitores ultrapanorámicos o configuraciones con varias pantallas, colocar la barra en vertical —a la izquierda o a la derecha— libera más espacio horizontal para líneas de tiempo, hojas de cálculo, aplicaciones de edición de vídeo o código. En portátiles pequeños, ganar unos cuantos píxeles en vertical puede marcar la diferencia al trabajar con documentos o navegadores web.
Junto al movimiento de la barra, Microsoft también prepara la opción de ajustar su tamaño. El usuario podrá decidir cuánta altura (o anchura, si está en los laterales) ocupa, algo especialmente útil en equipos con pantallas de alta resolución, paneles 3:2 o dispositivos táctiles donde cada milímetro cuenta.
La idea es permitir un nivel de personalización similar al que ofrecen otros sistemas, como el Dock de macOS, pero manteniendo la lógica propia de Windows. En la práctica, quienes trabajen con muchas ventanas abiertas podrán configurar una barra más ancha para tener iconos más grandes y claros, mientras que los que prioricen el espacio disponible en pantalla optarán por un tamaño más contenido.
Este tipo de ajustes puede parecer menor a primera vista, pero afecta de forma directa al día a día de prácticamente todos los usuarios del sistema, desde quienes usan un portátil en casa hasta quienes gestionan varias pantallas en oficinas, estudios o centros educativos.
Calendario previsto y prioridad dentro de Windows 11
Las distintas filtraciones apuntan a que el desarrollo de esta nueva barra de tareas es una pieza importante en la hoja de ruta de Windows. Fuentes cercanas a la compañía señalan que el trabajo se considera prioritario dentro del calendario interno y que se le han asignado recursos específicos para acelerar su implementación.
La previsión que manejan estos informes es que la función pueda presentarse oficialmente en verano, siempre que no haya cambios de última hora en los planes de Microsoft. En cuanto a su llegada a los usuarios finales, se habla de 2026 como horizonte temporal en el que la compañía quiere cerrar una etapa de grandes ajustes en Windows 11.
Este movimiento encaja con la estrategia reciente de Microsoft de poner el foco en la estabilidad general y el rendimiento del sistema operativo. Además de la barra de tareas, la empresa trabaja en mejoras del Explorador de archivos y en la reducción de ciertos elementos de inteligencia artificial, como la presencia ubicua de Copilot, que no han sido recibidos con entusiasmo por todos.
En Europa y España, donde Windows sigue siendo el sistema dominante en ordenadores personales, estos cambios llegarán previsiblemente a través de las mismas actualizaciones acumulativas y grandes versiones que se distribuyen a nivel global. Habrá que estar atentos a los canales de prueba (Insider) para ver en qué momento aparece la nueva barra en las compilaciones preliminares.
Conviene recordar que, como ocurre con cualquier función en desarrollo, siempre existe la posibilidad de retrasos o ajustes de alcance. Aun así, el hecho de que la propia Microsoft la haya situado como una de las grandes novedades previstas hace pensar que el proyecto va en serio.
Reacciones de la comunidad: entre el alivio y el sarcasmo
La noticia de que la barra de tareas de Windows 11 podría volver a moverse ha generado reacciones muy variadas en la comunidad. Por un lado, muchos usuarios celebran que se recupere una funcionalidad que consideran básica y que formaba parte de la identidad del sistema desde hace décadas.
Por otro lado, hay quien se toma el anuncio con bastante ironía. En foros y redes sociales se acumulan comentarios que cuestionan por qué una característica tan asentada ha tardado cinco años en regresar o por qué se eliminó en primer lugar. No faltan mensajes que describen como «avance» que se devuelva algo que ya existía en versiones anteriores.
Algunos usuarios llegan a bromear con que este tipo de cambios deberían ser «el trabajo de una tarde» para un pequeño equipo de desarrolladores, y se muestran sorprendidos de que haga falta tanto tiempo y recursos para algo que, desde fuera, parece sencillo. Otros recuerdan que reconstruir un componente central del sistema, como la barra de tareas, implica tocar muchas piezas internas y no es tan trivial como podría parecer.
Más allá del tono de algunos comentarios, lo que queda claro es que esta función se ha convertido en un símbolo del diálogo (a veces tenso) entre Microsoft y su base de usuarios. Retirar opciones de personalización muy utilizadas y devolverlas años después ha alimentado la sensación de que el desarrollo de Windows 11 ha priorizado ciertas apuestas de diseño por encima de la flexibilidad de siempre.
En paralelo, la compañía ha reiterado en varias ocasiones su intención de recuperar la confianza de quienes se sienten desencantados con la evolución del sistema, sobre todo en un contexto en el que la inteligencia artificial y las integraciones adicionales han ido ocupando cada vez más espacio en la experiencia de uso.
Un movimiento que encaja en la nueva estrategia de Windows 11
La decisión de devolver la barra de tareas movible no llega aislada. Forma parte de un giro más amplio con el que Microsoft quiere que Windows 11 sea percibido como un sistema más sólido, personalizable y centrado en el usuario, especialmente de cara a los próximos años.
En los últimos meses, la compañía ha ido modulando su estrategia alrededor de la IA integrada en el sistema, tras recibir críticas por la presencia excesiva de funciones como Copilot en distintas partes de la interfaz. La sensación de muchos usuarios es que se daban prioridad a las novedades «llamativas» frente a mejoras concretas en rendimiento, estabilidad o usabilidad.
Recuperar una función tan cotidiana como mover la barra de tareas envía un mensaje claro: Microsoft está dispuesta a rectificar decisiones impopulares cuando el uso real y el feedback apuntan en otra dirección. No es una innovación radical ni una característica futurista, pero sí una respuesta directa a una demanda masiva.
Para quienes trabajan a diario con varias ventanas, escritorios virtuales o configuraciones multi-monitor, poder adaptar la barra a sus flujos de trabajo puede suponer un cambio notable en la manera de organizar el espacio de trabajo. En entornos europeos, donde el teletrabajo y los montajes con más de una pantalla se han consolidado, este ajuste puede ser especialmente apreciado.
A ello se suma que la compañía está revisando otros frentes delicados, como los problemas persistentes del Explorador de archivos o ciertos comportamientos del sistema bajo carga. La combinación de estas mejoras apunta a un Windows 11 menos centrado en grandes anuncios puntuales y más en pulir aspectos que afectan al uso diario.
Al final, todo este movimiento alrededor de la barra de tareas deja una sensación clara: Microsoft parece decidida a que Windows 11 recupere parte de su carácter de «sistema de toda la vida», con margen para que cada usuario lo adapte a su gusto sin tener que recurrir constantemente a herramientas de terceros ni a trucos ocultos.