Project Genie de Google: así funciona la IA que genera mundos jugables en tiempo real

Última actualización: enero 31, 2026
Autor: Isaac
  • Project Genie es un prototipo de Google DeepMind que crea mundos jugables 3D a partir de texto o imágenes en tiempo real.
  • El acceso está restringido a suscriptores de Google AI Ultra en EE. UU., con sesiones limitadas a 60 segundos y resolución cercana a 720p/24 fps.
  • La herramienta ya ha replicado escenarios y personajes inspirados en Zelda, Mario, Sonic o GTA, lo que ha abierto un debate sobre derechos de autor.
  • El anuncio ha provocado fuertes caídas en acciones de empresas de videojuegos y reaviva la discusión sobre empleo, propiedad intelectual y el papel de la IA en el desarrollo.

Project Genie de Google para mundos jugables

La llegada de Project Genie, el nuevo experimento de Google DeepMind para crear mundos jugables mediante inteligencia artificial, ha encendido todas las alarmas en la industria del videojuego. La herramienta promete que cualquier persona pueda moverse por entornos interactivos generados a partir de una simple frase o una imagen, algo que hasta ahora requería motores complejos, equipos amplios y años de desarrollo.

El modelo, basado en la tecnología Genie 3, ya está permitiendo recrear escenarios que recuerdan demasiado a juegos conocidos y, al mismo tiempo, ha provocado un fuerte temblor en bolsa. Caídas de dos dígitos en acciones de compañías clave del sector muestran que el mercado se toma muy en serio la posibilidad de que Google cambie las reglas del juego en el desarrollo de videojuegos y experiencias interactivas.

Qué es Project Genie y cómo genera mundos jugables

Project Genie es un prototipo de investigación desarrollado por Google DeepMind que funciona como un “modelo de mundo”: en lugar de limitarse a mostrar un vídeo, predice y genera cada fotograma a medida que el jugador se mueve, simulando la física y las interacciones del entorno. El usuario introduce un prompt de texto (por ejemplo, “ciudad futurista con coches voladores vista en tercera persona”) o sube una imagen, y la IA construye un escenario 3D en el que se puede caminar, correr o incluso volar.

La compañía describe el proceso como una especie de “bocetado de mundos”. A partir de la descripción o la foto, el modelo define el estilo visual, el tipo de terreno, la iluminación y los elementos interactivos que rodean al avatar. Después, el jugador entra en ese entorno y lo explora mientras Genie continúa generando el camino por delante en tiempo real, en función de hacia dónde se dirija y de las acciones que realice.

Además de la creación desde cero, el sistema permite remezclar mundos ya existentes. Es decir, un usuario puede partir de la creación de otra persona, modificar el estilo gráfico, cambiar la iluminación, alterar la gravedad o añadir nuevos elementos y compartir de nuevo el resultado. Esta capacidad de “remix” hace que el ecosistema funcione casi como una red social de escenarios interactivos generados por IA.

Según explica Google, Genie no sólo “pinta” un decorado, sino que simula cierta coherencia física: los personajes pueden saltar, caer, nadar o conducir vehículos sencillos, y el entorno reacciona de forma plausible dentro de las limitaciones actuales del prototipo.

El modelo se apoya en Gemini 3 y otros sistemas internos como Nano Banana Pro para interpretar los prompts y traducirlos en geometría, texturas y comportamientos jugables. La idea de fondo es que la IA aprenda la estructura de los mundos a partir de enormes cantidades de vídeo y contenido público en la web, y sea capaz de “imaginar” entornos nuevos a partir de esa experiencia.

Acceso restringido: solo suscriptores de Google AI Ultra en EE. UU.

Project Genie de Google para mundos jugables en tiempo real

Por ahora, Project Genie está lejos de ser un producto masivo. Google lo presenta como un prototipo experimental incluido dentro de su plan de pago Google AI Ultra, disponible únicamente para usuarios mayores de 18 años en Estados Unidos. Este servicio tiene un coste elevado: en algunos casos se menciona una cuota en torno a 250 dólares mensuales, mientras que otras modalidades por paquetes sitúan el acceso en unos 125 dólares al mes contratando tres meses por adelantado.

El experimento está claramente orientado a perfiles avanzados —desarrolladores, creadores de contenido, estudios que quieran hacer pruebas rápidas— y no al usuario medio. En España y el resto de Europa, al menos por ahora, el acceso directo no está disponible, por lo que el impacto se percibe sobre todo a través de los vídeos y demostraciones que circulan en redes sociales y medios especializados.

Relacionado:  Orientación de campañas de display: tipos de usuarios.

Google deja claro que, de momento, las sesiones generadas con Project Genie están limitadas a 60 segundos. Cada creación funciona como una pequeña cápsula jugable: una especie de “clip interactivo” que se puede controlar con teclado (WASD para moverse, Espacio para saltar) o con mandos equivalentes. Tras ese minuto de exploración, el mundo se cierra.

En el plano técnico, las pruebas realizadas por periodistas y creadores muestran que las experiencias se renderizan a una resolución cercana a 720p y unos 24 fotogramas por segundo. A esto se suma un input lag apreciable, de modo que las acciones del jugador llegan con cierto retraso a la pantalla, y los personajes se mueven de forma algo torpe y errática.

Google reconoce en su documentación que los mundos generados “pueden no parecer completamente realistas ni ajustarse siempre fielmente a las indicaciones o imágenes, ni a las leyes de la física del mundo real”. Es decir, no se trata todavía de un sustituto de un motor profesional como Unreal Engine o Unity, sino de una demostración de hasta dónde puede llegar la IA generativa aplicada a entornos jugables.

Recreaciones de Zelda, Mario, Sonic y GTA: el choque con la propiedad intelectual

Una de las cuestiones que más controversia está generando alrededor de Project Genie tiene que ver con la propiedad intelectual. En redes sociales se han difundido vídeos donde la herramienta produce mundos muy similares a clásicos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild, Super Mario (por ejemplo Super Mario 3D World), Sonic o incluso escenarios con aire a Grand Theft Auto. En algunos casos, los personajes no sólo se parecen visualmente, sino que reproducen mecánicas muy concretas.

El periodista Jay Peters, de The Verge, tuvo acceso al prototipo y lo puso a prueba con este objetivo: ver hasta qué punto Genie podía imitar juegos icónicos. Mediante prompts bien afinados, consiguió generar niveles jugables inspirados en Super Mario 64, Metroid Prime y The Legend of Zelda: Breath of the Wild. En el caso de Zelda, el avatar llegó a desplegar un planeador al saltar desde una altura, un comportamiento muy cercano a la paravela del juego original.

Estas pruebas apuntan a que el modelo ha sido entrenado con grandes volúmenes de vídeo de jugabilidad disponibles en la web pública, como partidas grabadas y retransmisiones. De hecho, Google explica que Project Genie está “entrenado principalmente con datos disponibles públicamente en la web”, aunque matiza que ese contenido sigue estando sometido a las leyes de copyright vigentes.

Ante la pregunta de por qué era posible generar mundos claramente inspirados en Zelda pero no en otras franquicias, la compañía ha dado una respuesta prudente. “Project Genie es un prototipo experimental de investigación diseñado para seguir los prompts que proporciona el usuario”, señaló Diego Rivas, director de producto de Google DeepMind, añadiendo que se está monitorizando de cerca el comportamiento del sistema y las reacciones de los usuarios.

Tras las consultas de periodistas y el creciente ruido en redes, Project Genie dejó de permitir la recreación de mundos basados en Super Mario 64, mostrando un aviso que aludía a “intereses de proveedores de contenido de terceros”. Algo similar ocurre con franquicias como Kingdom Hearts o personajes de Disney, que el sistema bloquea cuando se mencionan de forma explícita, aunque algunos usuarios afirman que pueden aproximarse a ellos describiendo rasgos físicos sin usar los nombres oficiales.

Limitaciones técnicas: lag, fallos visuales y mundos de solo 60 segundos

Más allá del debate sobre derechos de autor, las primeras pruebas dejan claro que Genie está todavía muy verde como experiencia de juego tradicional. El límite de tiempo de 60 segundos por sesión hace que cada mundo sea más una demo que un nivel completo, lo que complica ver sistemas jugables profundos o historias mínimamente elaboradas.

Relacionado:  Configuración de Windows Hello: escribe tu contraseña

La propia forma en la que funciona el modelo —prediciendo el siguiente fotograma en lugar de renderizar un entorno 3D totalmente simulado— hace que aparezcan con frecuencia “alucinaciones” visuales. Algunos usuarios describen caminos que se convierten repentinamente en césped, objetos que cambian de forma sin explicación o elementos que desaparecen de un fotograma a otro.

En cuanto al control, el personaje responde con cierta lentitud y movimientos poco precisos, lo que provoca una sensación de torpeza que dista de la fluidez de un juego comercial. Para quien esté acostumbrado a títulos de acción o aventuras en consola o PC, la experiencia puede resultar frustrante.

Pese a todo, incluso con estas carencias, las demostraciones resultan llamativas: en pocos segundos, el sistema pasa de una descripción textual a un entorno que se puede recorrer, subir escaleras, sortear obstáculos o lanzarse desde una plataforma elevada. Para tareas como prototipado rápido o pruebas de concepto, ese salto de velocidad es difícil de ignorar.

Entre las opciones disponibles, los usuarios pueden definir el tipo de movimiento del personaje (andar, correr, volar, conducir), la perspectiva (primera o tercera persona) y el estilo visual, que puede ir desde un acabado más realista a uno tipo pixel art o dibujos animados. Esta flexibilidad hace que, incluso con el límite de un minuto, se puedan explorar ideas muy distintas en poco tiempo.

Impacto en la industria: desplome bursátil y temor a la disrupción

La presentación de Project Genie no se ha quedado en una curiosidad técnica. El anuncio provocó un fuerte retroceso en la cotización de varias empresas de videojuegos, especialmente aquellas vinculadas a motores gráficos y plataformas de creación. Según datos recogidos por Reuters y otras fuentes financieras, compañías como Take-Two Interactive (responsable de la saga GTA) y Roblox llegaron a caer en torno a un 9 %, mientras que Unity Software se desplomó cerca de un 19 % tras conocerse los detalles del modelo.

La lectura del mercado es clara: si una gran tecnológica como Google consigue que la creación de mundos jugables se pueda hacer mediante prompts en lugar de depender de herramientas tradicionales, el valor de determinadas capas del proceso de desarrollo podría reducirse. En un sector donde motores como Unity o Unreal Engine han sido la columna vertebral de la producción durante más de una década, cualquier movimiento que apunte a saltarse parte de ese flujo de trabajo genera incertidumbre.

Hoy en día, la mayoría de videojuegos se construyen sobre motores que se encargan de gestionar la gravedad, la iluminación, la física de los objetos, el sonido y la lógica de las colisiones. Estos sistemas requieren equipos especializados y ciclos de desarrollo que, en títulos de gran presupuesto, pueden alargarse entre cinco y siete años, con costes que alcanzan cientos de millones de euros.

En este contexto, una herramienta que promete reducir tiempos y costes abre un abanico de posibilidades, pero también obliga a los inversores a replantearse qué empresas seguirán siendo imprescindibles y cuáles podrían ver mermado su papel. El castigo bursátil a Unity, Roblox o Take-Two refleja ese miedo a que parte de su propuesta de valor quede descolocada si tecnologías como Genie se popularizan.

Conviene matizar, no obstante, que Project Genie es por ahora un prototipo limitado y de baja resolución, no un sustituto inmediato para la producción de juegos comerciales en Europa o en ningún otro mercado. A día de hoy, está más cerca de ser una herramienta de experimentación y prototipado que de reemplazar un pipeline profesional completo, pero el simple hecho de que el debate exista basta para agitar al mercado.

IA, empleo creativo y tensiones en el desarrollo de videojuegos

El despliegue de Project Genie se produce en un momento delicado para la industria del videojuego, marcada por años de despidos y reestructuraciones tras el boom de la pandemia. Al mismo tiempo, el uso de inteligencia artificial en el sector se ha disparado: estudios citados por Google apuntan a que en torno al 90 % de los desarrolladores ya utiliza algún tipo de agente de IA, ya sea para ayudar con código, generar assets, traducir textos o automatizar tareas de testeo.

Relacionado:  Cómo configurar la red de personal

Herramientas como Genie van un paso más allá al entrar de lleno en la creación de contenido jugable, una zona especialmente sensible. Para artistas, diseñadores de niveles, animadores o programadores de gameplay, la idea de que una IA pueda montar un mundo interactivo en segundos genera comprensibles dudas sobre el futuro de sus puestos de trabajo.

En los últimos años, el sector ha vivido episodios de tensión laboral relacionados con el uso de IA. Actores de voz y profesionales de captura de movimiento organizaron huelgas y protestas al considerar que sus interpretaciones estaban siendo utilizadas para entrenar modelos sin permiso ni compensación adecuada, y temen que sus voces o gestos puedan ser clonados sin control.

La propia comunidad de jugadores tampoco ve estas novedades con ojos totalmente entusiastas. Parte del público teme una avalancha de juegos de baja calidad (shovelware) generados con herramientas automáticas, saturando tiendas digitales y dificultando que los proyectos cuidados y originales encuentren su espacio. Otros, en cambio, ven un potencial interesante para que estudios pequeños y creadores independientes puedan prototipar ideas sin grandes presupuestos.

En Europa y España, donde la conversación sobre la regulación de la IA y los derechos de autor está especialmente activa, es probable que herramientas como Project Genie entren de lleno en el debate sobre cómo equilibrar innovación tecnológica y protección del empleo creativo. El Reglamento de IA de la UE y las discusiones sobre entrenamiento de modelos con contenido protegido apuntan a que este tipo de servicios estarán bajo lupa en los próximos años.

Un experimento que apunta al futuro del desarrollo de juegos

Más allá de su estado embrionario, Project Genie se percibe como un avance significativo en la forma de concebir los videojuegos. La idea de que un creador pueda “escribir” un nivel con unas pocas frases, ajustar el estilo visual sobre la marcha y compartirlo con otros usuarios abre posibilidades que hace poco sonaban a ciencia ficción.

Para estudios europeos y españoles, si en el futuro el acceso se abre a más territorios, una herramienta así podría utilizarse para probar ideas de diseño, plantear mecánicas nuevas o validar conceptos de forma muy rápida, sin necesidad de levantar desde cero un escenario en un motor tradicional. Incluso aunque luego el juego final se construya en Unreal o Unity, el prototipado podría acelerarse notablemente.

Sin embargo, la realidad actual es que Genie adolece de limitaciones en rendimiento, control y fidelidad que impiden considerarlo, por ahora, como base para un juego comercial. Los 60 segundos de duración, el lag y las inconsistencias visuales lo sitúan más cerca de un laboratorio abierto que de un producto maduro listo para integrarse en un pipeline de producción de gran estudio.

En paralelo, el uso de material que recuerda a franquicias como Zelda, Mario, Sonic o GTA coloca a Google ante un escenario complejo en términos de relaciones con propietarios de grandes licencias, especialmente en Japón, Estados Unidos y Europa. El precedente de otros modelos de vídeo que permitían generar clips con personajes de Disney o Nintendo, y los acuerdos posteriores para licenciar oficialmente parte de ese catálogo, sugiere que la negociación entre tecnológicas y titulares de derechos será intensa.

Aunque todavía falte mucho para ver cómo encaja Project Genie en la producción diaria de videojuegos, el movimiento de Google deja claro que la IA generativa se adentra ya en el terreno de los mundos interactivos y jugables, con implicaciones técnicas, económicas y legales que la industria en España, Europa y el resto del mundo tendrá que ir digiriendo. Lo que hoy es un prototipo limitado y algo tosco podría ser la semilla de una nueva manera de diseñar y experimentar con videojuegos en los próximos años.

Artículo relacionado:
Cómo configurar los controles de sonic heroes para pc