- Surfshark ha incorporado protección post-cuántica a las conexiones que usan el protocolo WireGuard.
- La medida busca anticiparse a posibles ataques con computación cuántica que podrían romper el cifrado tradicional.
- La nueva capa de seguridad actúa en el intercambio inicial de claves y no requiere cambios por parte del usuario más allá de elegir WireGuard.
- Este movimiento sitúa a Surfshark junto a otros proveedores que ya experimentan con cifrado resistente a ordenadores cuánticos.

Surfshark ha dado un paso llamativo en el sector de las redes privadas virtuales al introducir protección post-cuántica en las conexiones que usan WireGuard. La compañía, muy utilizada en España y en otros países europeos para mejorar la privacidad online, quiere adelantarse a un escenario en el que los ordenadores cuánticos puedan poner en jaque los sistemas de cifrado actuales.
Esta novedad, anunciada en su blog oficial el 19 de enero y posteriormente recogida por diferentes medios tecnológicos internacionales, se centra en reforzar el punto más delicado de la conexión VPN: la fase en la que se negocian y se intercambian las claves. Aunque hoy por hoy no existan equipos cuánticos capaces de romper el cifrado de una VPN comercial, Surfshark asume que ese momento podría llegar y prefiere curarse en salud.
Qué significa que Surfshark añada protección post-cuántica
Cuando Surfshark habla de protección post-cuántica se refiere a adaptar su tecnología para que siga siendo segura incluso en un futuro con ordenadores cuánticos mucho más avanzados. Este tipo de máquinas, basadas en partículas cuánticas y entrelazamiento, prometen una capacidad de cálculo muy superior a la de los equipos actuales, lo que abre la puerta a que puedan atacar sistemas de cifrado hoy considerados fiables.
La preocupación de fondo es que la computación cuántica pueda debilitar la criptografía que protege buena parte de la infraestructura digital: comunicaciones cifradas, servicios bancarios, sistemas de verificación de identidad o conexiones VPN. Muchos expertos apuntan a que, combinada con técnicas avanzadas e inteligencia artificial, esta tecnología podría hacer más viable descifrar claves que ahora exigen tiempos imposibles con la informática clásica.
La llamada criptografía post-cuántica intenta precisamente diseñar algoritmos que resistan los ataques de esos futuros ordenadores. No se trata solo de aumentar el tamaño de las claves, sino de recurrir a nuevos enfoques matemáticos y métodos más complejos que hagan impracticable cualquier intento de fuerza bruta, incluso con una potencia de cálculo muy superior a la actual.
En este contexto, Surfshark se suma a una tendencia que ya han iniciado otros proveedores como ExpressVPN, NordVPN o Mullvad VPN, que también han empezado a probar o integrar variantes de cifrado resistentes a la computación cuántica. El objetivo común es que el tráfico que hoy se protege no pueda ser almacenado y descifrado dentro de unos años cuando la tecnología haya avanzado.

Cómo aplica Surfshark esta protección en WireGuard
La implementación que ha realizado Surfshark se centra en su protocolo WireGuard, una de las opciones que el usuario puede seleccionar dentro de la aplicación junto a alternativas como OpenVPN. WireGuard ya era conocido por ofrecer un equilibrio interesante entre velocidad y privacidad, siendo uno de los protocolos más rápidos disponibles en muchos servicios VPN.
Según explica la compañía, la nueva solución añade un paso adicional durante el intercambio inicial de claves, es decir, en el momento en el que se establece el túnel seguro entre el dispositivo del usuario y el servidor VPN. En esa fase es donde ven mayor riesgo de que, en un futuro, una máquina cuántica pueda intentar romper el cifrado, así que han decidido reforzar precisamente ese punto.
Una vez creada la conexión segura, Surfshark continúa usando los métodos de cifrado existentes para el tráfico continuo, por lo que el cambio se concentra en la parte de «negociación» de la sesión. Esta estrategia permite endurecer la seguridad sin alterar la forma en la que se cifra el canal de datos durante la navegación normal.
Para lograrlo, Surfshark recurre a distintos enfoques matemáticos pensados para dificultar al máximo el descifrado, incluso en un escenario donde una computadora cuántica pueda aplicar algoritmos avanzados de ataque. La idea es generar claves de forma más robusta y aleatoria, de modo que no sea viable predecirlas o reconstruirlas, aunque se disponga de herramientas mucho más potentes que las actuales.
La propia compañía reconoce que, a día de hoy, la seguridad post-cuántica sigue siendo bastante teórica y que todavía no existe un estándar único y definitivo. Sin embargo, considera importante empezar a integrar este tipo de medidas para evitar que el tráfico que viaja hoy cifrado pueda ser almacenado por terceros y, potencialmente, descifrado cuando la tecnología permita ataques más sofisticados.
Qué tiene que hacer el usuario para aprovechar esta novedad
Desde el punto de vista práctico, quienes ya usan Surfshark no tienen que cambiar su forma de navegar ni tocar ajustes complicados. La protección post-cuántica se aplica automáticamente siempre que la conexión se establezca utilizando el protocolo WireGuard dentro de la aplicación.
Para comprobarlo o activarlo, basta con abrir la app de Surfshark y acceder al apartado de Configuración. Dentro de ese menú hay un bloque dedicado a la configuración de la VPN, donde es posible elegir el protocolo. En lugar de dejar el modo en «Automático», la recomendación de la propia compañía es seleccionar manualmente WireGuard para garantizar que siempre se use esta opción.
Una vez realizado ese ajuste, la capa adicional de seguridad se ejecuta en segundo plano y no requiere ninguna intervención extra. El usuario no tendrá que aceptar ventanas emergentes ni seguir asistentes específicos: la negociación reforzada de claves se gestiona de forma transparente durante el establecimiento de la conexión.
En el día a día, quienes utilicen Surfshark para conectarse a Internet desde su ordenador o móvil no deberían notar cambios aparentes. La velocidad de descarga y subida se mantiene en los mismos rangos que antes, ya que el cifrado del canal de datos, una vez iniciado el túnel, sigue funcionando como de costumbre. El cambio está más en la arquitectura interna que en la experiencia visible.
Surfshark subraya que esta mejora se suma a otras funciones ya conocidas, como la posibilidad de usar la VPN en múltiples dispositivos a la vez, conectarse desde redes Wi-Fi públicas con un extra de privacidad o acceder a contenidos restringidos geográficamente, algo que muchos usuarios en España y Europa aprovechan a diario.

Impacto en velocidad, privacidad y uso cotidiano
Una de las dudas habituales con cualquier cambio en el cifrado es si va a afectar al rendimiento de la conexión. En este caso, Surfshark indica que los usuarios no deberían percibir una disminución significativa de la velocidad, ya que la mejora se concentra en una fase muy concreta y limitada en el tiempo: el arranque de la sesión.
El tráfico que se genera después de establecer el túnel VPN continúa protegido con los algoritmos de cifrado ya probados y utilizados hasta ahora, por lo que la carga añadida al sistema resulta bastante acotada. Esto es especialmente relevante en Europa, donde muchos usuarios contratan conexiones de alta velocidad y son sensibles a cualquier caída en descargas, streaming o juegos online.
En cuanto a la privacidad, la intención de Surfshark es reforzar la confidencialidad a largo plazo. Aunque hoy no existan ataques cuánticos capaces de romper una VPN comercial, el riesgo teórico se encuentra en que alguien capture grandes volúmenes de tráfico cifrado y los almacene a la espera de disponer de tecnología más potente para intentar descifrarlos dentro de unos años.
Con una protección post-cuántica en la negociación de claves, el objetivo es que ese tráfico siga siendo inútil incluso cuando la computación cuántica madure. Para usuarios que manejan información especialmente sensible, empresas europeas con obligaciones de cumplimiento normativo o administraciones públicas, este tipo de medidas puede ganar relevancia conforme crezca la preocupación regulatoria en torno a la seguridad de los datos.
Desde el plano del uso diario, el funcionamiento de Surfshark sigue siendo el mismo: la VPN es útil al conectarse a redes Wi-Fi públicas, al acceder a servicios que aplican bloqueos por país o al simplemente querer ocultar la dirección IP real para no dejar tantos rastros en la navegación. La novedad cuántica no cambia estos escenarios de uso, sino que refuerza lo que ocurre entre bastidores.
Un movimiento preventivo en un contexto de cambios legales y tecnológicos
El paso que da Surfshark llega en un momento en el que se mezclan avances tecnológicos y tensiones regulatorias. Por un lado, la comunidad científica y la industria tecnológica siguen empujando el desarrollo de la computación cuántica, todavía en una fase temprana pero con inversiones muy fuertes tanto en Estados Unidos como en Europa y Asia.
Por otro lado, en países como España se observa una creciente presión sobre el uso de VPN para acceder a contenidos protegidos, especialmente retransmisiones deportivas. LaLiga, por ejemplo, lleva tiempo expresando su intención de dificultar que los usuarios vean fútbol gratis a través de servicios de terceros, lo que podría traducirse en intentos de bloqueo de direcciones IP de servidores VPN o medidas adicionales para identificar a quienes se ocultan detrás de este tipo de herramientas.
En este panorama, la decisión de Surfshark de reforzar la parte técnica de la seguridad se mueve en una dirección distinta a la lucha contra la piratería, pero muestra cómo el sector de las VPN se está profesionalizando. Mientras se discute hasta dónde pueden llegar los bloqueos a nivel de red, los proveedores tratan de ofrecer un producto más robusto ante futuras amenazas de ciberseguridad.
Para los usuarios europeos, donde la normativa de protección de datos es especialmente exigente, resulta cada vez más relevante que los servicios digitales incorporen medidas de seguridad que miren más allá del corto plazo. La posibilidad de que, en unos años, un salto tecnológico deje obsoleto el cifrado actual es una preocupación creciente en ciertos entornos profesionales, y movimientos como este buscan anticiparse a ese escenario.
De momento, Surfshark no ha dado demasiados detalles adicionales más allá de lo publicado en su blog, y no ha aportado comentarios extensos a la prensa especializada. No obstante, su incorporación a la lista de proveedores que experimentan con protección post-cuántica apunta a una dirección clara: el cifrado de próxima generación irá entrando poco a poco en el uso cotidiano, aunque en la práctica muchos usuarios apenas perciban cambios.

En conjunto, la incorporación de protección post-cuántica a WireGuard por parte de Surfshark supone un movimiento preventivo que busca blindar hoy las conexiones frente a riesgos de mañana, sin alterar la rutina de quienes ya usan la VPN para navegar, trabajar o conectarse desde redes públicas. Con una implementación centrada en la negociación de claves, sin necesidad de configuraciones complejas y manteniendo el rendimiento, la compañía se posiciona en la carrera por adaptar el cifrado a la era cuántica, algo que previsiblemente veremos extenderse a más servicios en Europa y en el resto del mundo en los próximos años.