Fallos graves en Outlook tras la última actualización de Windows 11

Última actualización: enero 22, 2026
Autor: Isaac
  • La actualización KB5074109 de Windows 11 está provocando bloqueos y cierres anómalos en Outlook Classic, sobre todo con cuentas POP y archivos en la nube.
  • El proceso de Outlook queda activo en segundo plano, impidiendo reabrir la aplicación y obligando a cerrar el proceso o reiniciar el sistema.
  • Los problemas se agravan cuando los archivos PST están en OneDrive o Dropbox, afectando a usuarios domésticos y entornos profesionales.
  • No hay solución definitiva: las alternativas pasan por desinstalar la actualización, usar parches parciales o aplicar medidas provisionales.

Problemas graves en Outlook en Windows 11

El arranque de 2026 está siendo especialmente complicado para quienes dependen a diario de Outlook en Windows 11. Lo que debía ser una ronda más de parches de seguridad de enero se ha convertido en una fuente de dolores de cabeza para usuarios particulares y empresas, con un protagonista claro: el cliente de correo de Microsoft se ha vuelto, en muchos casos, prácticamente inutilizable.

La actualización acumulativa KB5074109, publicada el 13 de enero para Windows 11, ha desencadenado una serie de fallos graves en Outlook Classic, sobre todo en configuraciones que usan cuentas POP y almacenan los datos del correo en servicios de nube como OneDrive o Dropbox. El resultado está siendo bloqueos, cierres extraños y problemas al abrir o guardar archivos, en un momento en el que el correo electrónico sigue siendo una pieza clave del trabajo diario.

Outlook Classic se bloquea, no responde y queda en segundo plano

Uno de los problemas más repetidos es que, tras instalar KB5074109, Outlook deja de responder o parece cerrarse sin motivo aparente. El usuario cierra la ventana, pero en realidad el programa sigue ejecutándose en segundo plano, lo que impide volver a abrirlo con normalidad.

Según ha reconocido la propia Microsoft, el comportamiento se da con especial frecuencia cuando los archivos PST de Outlook están guardados en almacenamiento en la nube, como OneDrive o Dropbox. En este escenario, Outlook puede congelarse al abrir o guardar archivos, dejar de responder del todo y, a partir de ahí, el icono ya no vuelve a lanzar la aplicación aunque el usuario lo intente varias veces.

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Para colmo, algunos afectados indican que Outlook parece no arrancar en absoluto tras un cuelgue, cuando en realidad el proceso sigue activo de forma invisible. Esto está generando bastante confusión: desde el punto de vista del usuario, Outlook “no abre”, pero si se mira el Administrador de tareas se comprueba que el ejecutable está en marcha.

En los casos más delicados, esta combinación de bloqueos y procesos fantasma está frenando el trabajo en pequeñas empresas y despachos profesionales, especialmente aquellos que siguen usando cuentas POP clásicas y dependen de archivos locales grandes, muchas veces sincronizados con la nube para poder acceder desde varios equipos.

Efectos en las cuentas POP y en los archivos PST en la nube

El problema no afecta por igual a todo el mundo. Las quejas se concentran en usuarios de Outlook Classic con cuentas POP, un tipo de configuración todavía muy extendida en oficinas pequeñas, pymes y profesionales que llevan años usando las mismas cuentas de correo.

Microsoft ha detallado que, en algunas configuraciones concretas, Outlook deja de responder cuando los archivos PST están ubicados en OneDrive o en otros servicios de almacenamiento en la nube. En el momento en que la aplicación intenta leer o escribir datos en estos archivos, se producen errores inesperados, cuelgues y pérdida temporal de funcionalidad.

Además, se han detectado incidencias con correos que no aparecen en la carpeta de «Elementos enviados» tras la actualización, así como mensajes ya descargados que se vuelven a bajar, generando duplicados y desorden en el buzón. Esta situación es especialmente incómoda para quienes necesitan tener un registro claro de lo que se ha enviado y recibido por motivos legales o de control interno; conviene también revisar la configuración de envío y el puerto SMTP 587 usado por la cuenta.

En entornos donde se combina una gran cantidad de correo histórico en PST, sincronización con la nube y varias cuentas POP antiguas, el efecto de la actualización está siendo demoledor: lo que antes funcionaba “de toda la vida” ahora se comporta de manera errática sin que el usuario haya cambiado nada en su configuración.

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Soluciones temporales: cerrar procesos, reiniciar o desinstalar la actualización

Mientras Microsoft termina de afinar un arreglo completo, las indicaciones que se están dando son más bien de supervivencia diaria. La primera medida de choque consiste en abrir el Administrador de tareas, localizar el proceso de Outlook y forzar su cierre manual. Solo entonces suele ser posible volver a abrir el programa con normalidad.

En otros casos, especialmente cuando el sistema entero empieza a comportarse de forma inestable después del cuelgue, la única salida práctica que encuentran muchos usuarios es reiniciar el equipo. No es una solución elegante ni cómoda, pero a falta de un parche definitivo está siendo la vía rápida para poder seguir trabajando.

Algunos administradores de sistemas han optado por desinstalar la actualización KB5074109 en los equipos más críticos, asumiendo el riesgo de prescindir temporalmente de las correcciones de seguridad que traía este paquete. Esta decisión no es sencilla: por un lado, se recupera un Outlook funcional; por otro, se deja el sistema sin parte de las defensas frente a vulnerabilidades recientes.

También hay quien ha decidido mover temporalmente los archivos PST fuera de OneDrive o Dropbox, dejándolos en una carpeta local sin sincronización hasta que Microsoft publique una corrección estable. No es lo ideal, porque se pierde la copia en la nube y la flexibilidad de acceso desde otros dispositivos, pero reduce la probabilidad de bloqueos al interactuar con los datos del buzón.

Riesgos para la integridad de los datos de correo

Una de las mayores preocupaciones en torno a estos fallos graves en Outlook tiene que ver con la integridad de la información almacenada. Forzar cierres de la aplicación o del sistema justo cuando se están escribiendo datos en los archivos PST puede, en el peor de los casos, provocar errores en la base de datos de correo.

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Los expertos recomiendan actuar con cautela cuando se recurre al Administrador de tareas: cerrar el proceso de Outlook únicamente cuando esté claramente bloqueado y evitar hacerlo de forma repetitiva sin necesidad. También se sugiere realizar copias de seguridad periódicas de los archivos PST, especialmente en equipos donde el cliente de correo gestiona años de archivos adjuntos, contactos y mensajes importantes.

En el ámbito empresarial, estos problemas están obligando a algunos departamentos de TI a replantear su estrategia: desde valorar el paso a cuentas IMAP u opciones basadas en Microsoft 365, hasta revisar políticas internas sobre dónde se almacenan los datos del correo y cómo se protegen frente a errores de software.

Para usuarios domésticos y autónomos, la situación se resume en algo más sencillo pero igual de relevante: si su herramienta principal de correo falla, su rutina de trabajo se viene abajo. Por eso, muchos están posponiendo la instalación de la actualización en otros equipos o directamente han optado por pausar las actualizaciones automáticas hasta que la situación se normalice.

Con todo este panorama, la sensación general es que una actualización pensada para reforzar la seguridad de Windows 11 ha terminado metiendo en problemas a quienes más dependen de Outlook para gestionar su día a día. Hasta que Microsoft publique un arreglo realmente estable, la recomendación más prudente pasa por extremar las copias de seguridad, vigilar de cerca el comportamiento del correo y, si es necesario, retirar o esquivar la actualización conflictiva en aquellos equipos donde un fallo de Outlook no sea una simple molestia, sino un serio obstáculo para trabajar.

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