- Google habilita por primera vez el cambio del nombre de usuario en direcciones @gmail.com manteniendo el dominio.
- La antigua dirección se convierte en alias: se podrá iniciar sesión y recibir correos con ambas.
- Cada cuenta solo podrá cambiar el nombre hasta tres veces y deberá esperar 12 meses entre cambios.
- La función se despliega de forma progresiva, con pruebas iniciales en India y futura expansión global y a Europa.

Después de casi dos décadas con direcciones inamovibles, Gmail se prepara para permitir que los usuarios cambien el nombre de su dirección @gmail.com sin perder la cuenta, los correos ni el acceso al resto de servicios de Google. Se trata de un giro importante en una de las normas más rígidas del servicio de correo más utilizado del mundo.
La novedad, detectada en páginas de soporte oficiales de Google y en documentación inicialmente publicada en India, abre la puerta a actualizar esas direcciones elegidas en la adolescencia o poco profesionales, manteniendo intacto todo el historial de uso. Aunque el despliegue arrancará de forma limitada, la expectativa es que esta función acabe llegando también a Europa y, por extensión, a España.
Qué cambia exactamente en Gmail
Hasta ahora, si la dirección de correo terminaba en «@gmail.com», Google no permitía modificarla. Solo las cuentas asociadas a dominios externos (empresas, centros educativos u otras organizaciones) podían cambiar su dirección principal, normalmente a través de un administrador.
Con la nueva opción, los usuarios de cuentas personales podrán cambiar el nombre de usuario que va antes de «@gmail.com», manteniendo siempre el mismo dominio. Es decir, se puede pasar de nombreantiguo@gmail.com a nombre.nuevo@gmail.com, pero no alterar la terminación.
Google detalla en su soporte que esta modificación no afecta al contenido de la cuenta: correos, archivos, contactos ni ajustes de configuración seguirán donde estaban. A efectos prácticos, el cambio es solo de identificador, no de cuenta nueva.
Además, la compañía subraya que la medida está pensada para quienes desean adaptar su identidad digital a una etapa más profesional o simplemente corregir errores sin tener que abrir un nuevo perfil y migrar todo manualmente.
En la práctica, esto supone que un usuario que lleva años con Gmail podrá actualizar su dirección conservando su trayectoria digital, algo especialmente relevante para quienes utilizan la cuenta como referencia de contacto en procesos laborales, facturación, redes sociales o trámites con la Administración.

Cómo funciona el sistema de alias: dos direcciones para una sola cuenta
Uno de los puntos clave de la nueva función es que la dirección antigua no desaparece, sino que pasa a actuar como alias. Esto significa que no se pierde el control sobre el correo original, algo que preocupaba especialmente a quienes lo usan desde hace años.
Según la documentación de soporte localizada por comunidades como Google Pixel Hub y medios especializados, después de cambiar el nombre de usuario se podrá iniciar sesión tanto con la dirección nueva como con la antigua. Ambas apuntarán a la misma cuenta de Google, con la misma bandeja de entrada y los mismos servicios asociados.
De este modo, cualquier mensaje enviado a la dirección antigua seguirá llegando con normalidad. La transición se realiza de forma transparente para quien escribe a esa dirección, evitando rebotes o avisos de error molestos, y dando margen para ir actualizando la información de contacto en bancos, redes sociales, suscripciones o servicios online.
Este comportamiento es similar al de los alias clásicos, pero con una diferencia importante: la nueva dirección pasará a ser la principal para el inicio de sesión y la identificación en los servicios de Google, mientras que la antigua quedará en segundo plano, aunque seguirá siendo válida.
La compañía también aclara que la dirección vieja quedará ligada permanentemente a la cuenta y no podrá ser utilizada por terceros, lo que evita posibles confusiones, suplantaciones o usos fraudulentos si alguien intentase registrar ese correo en el futuro.
Límites del cambio: máximo de tres veces y 12 meses de espera
La flexibilidad no será absoluta. Para mantener la seguridad y evitar abusos, Google ha impuesto varios límites a la hora de cambiar el nombre de usuario en Gmail. El más relevante es el número de modificaciones que se pueden hacer.
Cada cuenta personal de Gmail podrá cambiar el nombre de la dirección un máximo de tres veces a lo largo de su vida útil. Eso, en la práctica, permite llegar a utilizar hasta cuatro direcciones diferentes asociadas a la misma cuenta (la original más tres cambios).
Además, tras cada modificación habrá que respetar un periodo de espera obligatorio de 12 meses antes de volver a cambiar el nombre. Este margen de un año entre cambios busca evitar que los usuarios estén rotando direcciones continuamente, lo que complicaría la gestión de la identidad y aumentaría el riesgo de confusiones.
Durante esos 12 meses, la dirección antigua seguirá activa como alias, pero no se podrá volver atrás ni registrar una nueva dirección principal. Tampoco será posible liberar la anterior para usarla en otra cuenta o darla de alta desde cero.
En algunos servicios más antiguos, como eventos de calendario muy viejos o documentos compartidos hace años, es posible que la dirección original siga mostrándose durante un tiempo, aunque internamente la cuenta ya esté asociada a la nueva dirección. Google indica que la actualización se propagará de manera progresiva.
Impacto en datos, servicios y seguridad de la cuenta
Una de las grandes dudas de los usuarios es qué ocurre con todo lo que ya está vinculado al correo. Google ha sido clara: el cambio de nombre no afecta a los datos ni al acceso a servicios como Drive, YouTube, Fotos o Maps. La cuenta sigue siendo la misma; solo se modifica la etiqueta con la que se muestra el correo.
Todos los correos enviados y recibidos, etiquetas, filtros, historiales de chat, archivos adjuntos y demás información se mantienen sin alteraciones. Tampoco se pierden suscripciones, compras en Google Play o permisos asociados a esa cuenta en servicios de terceros.
De cara a aplicaciones externas (como redes sociales, plataformas de streaming o tiendas online) en las que se haya utilizado esa dirección, la recomendación es entrar en cada servicio y actualizar el correo de contacto a la nueva dirección cuando sea posible. Mientras tanto, los mensajes seguirán entrando correctamente gracias al alias.
En el ámbito de la seguridad, la compañía insiste en que todo el sistema de verificación en dos pasos, contraseñas y métodos de recuperación se mantiene tal cual. El hecho de disponer de dos direcciones de acceso para la misma cuenta no supone, según Google, una rebaja en las medidas de protección.
Aun así, y aunque el procedimiento está diseñado para ser seguro y transparente, la empresa recomienda realizar una copia de seguridad de la información más importante antes de hacer el cambio, especialmente en cuentas con muchos años de uso o que se utilizan para trabajo.
Dónde se está activando y qué se sabe del despliegue global
Por el momento, todo apunta a que Google ha arrancado esta novedad con un despliegue limitado, con referencias claras a India en la documentación de ayuda. La aparición de guías en hindi y las filtraciones de comunidades tecnológicas sugieren que se trata de una primera fase de pruebas en ese país.
En dichas páginas de soporte se detalla el funcionamiento del cambio de dirección, los límites de uso y la recomendación de hacer una copia de seguridad, lo que indica que el desarrollo está suficientemente avanzado como para abrirlo a grupos de usuarios reales, aunque todavía no se haya comunicado un calendario oficial para el resto del mundo.
De momento, no hay fechas confirmadas para su despliegue global ni para mercados europeos como España. Lo más probable es que Google opte por una liberación progresiva, activando la función por regiones y tipos de cuenta, como ya ha hecho en otras ocasiones con cambios importantes en Gmail.
Algunos usuarios podrán comprobar si su cuenta ha sido seleccionada entrando en la gestión de la Cuenta de Google, dentro del apartado Información personal, y revisando la sección Correo electrónico. Si la función está activa, junto a la dirección @gmail.com aparecerá una opción editable para actualizar el nombre de usuario.
Para los usuarios en España y en el resto de Europa, el escenario más realista es que la función llegue gradualmente en los próximos meses, primero a un número reducido de cuentas y después al resto, conforme Google vaya validando que el sistema funciona sin incidencias a gran escala.
Una demanda histórica de los usuarios de Gmail
Desde el lanzamiento de Gmail en 2004, una de las quejas más repetidas en foros y comunidades era la imposibilidad de cambiar la dirección principal. Quien se arrepentía del nombre elegido solo tenía dos caminos: aguantarlo o empezar desde cero con una cuenta nueva.
Para muchos usuarios, especialmente en Europa, esto ha sido un problema a la hora de dar un uso profesional a una cuenta creada años atrás con un alias poco serio. Cambiar de dirección implicaba perder correos históricos, configuraciones y, en muchos casos, tener que rehacer buena parte de su vida digital.
La solución pasaba por crear otra cuenta y redirigir mensajes, con el riesgo de olvidar servicios vinculados a la dirección antigua o de perder acceso a suscripciones y registros importantes. La nueva función de cambio de nombre viene precisamente a resolver esa fricción, conservando la misma cuenta detrás de la nueva dirección.
La decisión de Google encaja también con una mayor preocupación por la identidad digital, que hoy en día acompaña a los usuarios en procesos laborales, gestiones con la administración, banca online y todo tipo de servicios cotidianos. Tener una dirección de correo coherente con esa realidad se ha vuelto casi imprescindible.
Aunque la compañía llega tarde a esta petición, la implementación mediante alias, límites de cambios y despliegue escalonado apunta a que quiere evitar problemas de seguridad y garantizar que el sistema sea estable antes de abrirlo masivamente a cientos de millones de cuentas.
Con este movimiento, Gmail se adapta por fin a una demanda muy extendida: poder actualizar la dirección sin tirar por la borda años de uso. La combinación de alias, conservación total de datos y límites razonables de cambio convierte esta novedad en un ajuste pequeño en apariencia, pero muy relevante para la forma en que los usuarios gestionan su identidad digital, también en España y el resto de Europa, a la espera de que la función se active de manera generalizada.

