Nvidia y Groq sellan un acuerdo de licencia no exclusiva para impulsar la inferencia de IA

Última actualización: diciembre 28, 2025
Autor: Isaac
  • Nvidia firma un acuerdo de licencia no exclusiva con Groq para acceder a su tecnología de inferencia y chips de baja latencia.
  • Parte del equipo directivo de Groq, incluido su fundador Jonathan Ross, se incorporará a Nvidia mientras la startup sigue operando de forma independiente.
  • Fuentes del sector sitúan la operación en torno a los 20.000 millones de dólares, aunque las compañías no han confirmado la cifra.
  • El pacto refuerza la posición de Nvidia en hardware de IA y ejemplifica la tendencia de licenciar tecnología y talento para esquivar mayores controles regulatorios.

Acuerdo de licencia entre Nvidia y Groq

El último movimiento de Nvidia en el terreno de la inteligencia artificial pasa por un pacto con una de las startups más comentadas del sector: Groq. La multinacional estadounidense ha cerrado un acuerdo de licencia no exclusiva que le da acceso a la tecnología de inferencia y a los procesadores de baja latencia desarrollados por la compañía fundada por exingenieros de Google.

Aunque el acuerdo tiene un marcado componente tecnológico, también supone un cambio relevante en el organigrama de Groq. Parte de su cúpula, incluido su fundador, pasará a las filas de Nvidia para acelerar la integración de esta tecnología en las plataformas de IA del fabricante de chips, mientras la startup seguirá funcionando como empresa separada.

Un acuerdo de licencia no exclusiva para reforzar la IA de Nvidia

Nvidia ha suscrito un contrato de licencia con Groq que le permite incorporar a sus productos un nuevo tipo de procesadores especializados en inferencia de inteligencia artificial y baja latencia. No se trata de una compra de la empresa, sino de un acceso contractual a su tecnología clave, algo cada vez más habitual en la gran industria tecnológica.

Según ha comunicado Groq, el pacto es de carácter no exclusivo, por lo que la startup puede seguir colaborando con otros socios o desarrollando su propia oferta en paralelo. Para Nvidia, la operación encaja en su estrategia de ampliar su catálogo de soluciones de IA y refuerza su dominio en IA, un mercado en el que ya domina el segmento de aceleradores para entrenamiento de modelos y donde la inferencia en tiempo real gana peso a gran velocidad.

De cara al mercado, el movimiento se interpreta como una apuesta adicional de Nvidia por el hardware de inferencia, un terreno en el que se enfrenta tanto a rivales tradicionales como AMD como a nuevas hornadas de startups de chips especializados. Para el ecosistema europeo, donde se están impulsando centros de datos y proyectos de IA generativa, la combinación de GPUs de Nvidia con procesadores de Groq puede acabar siendo relevante para proveedores cloud y operadores de telecomunicaciones.

Este tipo de estructuras contractuales se ha popularizado en los últimos años como alternativa a las adquisiciones clásicas. Fuentes citadas por medios económicos internacionales apuntan a que permiten evitar un escrutinio regulatorio más severo, especialmente en mercados como la Unión Europea o Estados Unidos, donde las autoridades de competencia miran con lupa las operaciones que refuerzan a los grandes actores del sector.

Tecnología de chips de Groq integrada en Nvidia

Incorporación de talento: Jonathan Ross y parte del equipo de Groq se van a Nvidia

Más allá de la licencia tecnológica, el acuerdo incluye un componente de traslado de talento clave hacia Nvidia. Groq ha confirmado que su fundador, Jonathan Ross, y el presidente de la empresa, Sunny Madra, dejarán sus responsabilidades actuales para unirse a Nvidia, junto con otros perfiles relevantes del equipo.

Relacionado:  Cómo configurar en modo ahorro de energía los equipos que no se pueden apagar.

La presencia de Ross no es un detalle menor: fue uno de los ingenieros de Google implicados en el desarrollo de las TPU (Tensor Processing Units), los chips específicos que el gigante de las búsquedas utiliza para sus propios modelos de IA. Su experiencia en arquitecturas especializadas para inferencia refuerza la capacidad de Nvidia para evolucionar su actual hoja de ruta de productos.

Groq, por su parte, ha anunciado que Simon Edwards asumirá el puesto de consejero delegado. Este relevo en la dirección está pensado para garantizar la continuidad del proyecto de la startup, que seguirá enfocada en el desarrollo de procesadores a medida para IA y en la explotación de su negocio propio, especialmente en servicios de inferencia de alto rendimiento.

Aunque una parte de los directivos pasa a depender de Nvidia, la compañía emergente insiste en que mantendrá su independencia corporativa. Es decir, seguirá tomando decisiones estratégicas propias, conservará su marca y continuará dando servicio a sus clientes, también en mercados como Europa, donde varias empresas tecnológicas y entidades financieras exploran el uso de su hardware para proyectos de datos e IA.

Este esquema, en el que la gran tecnológica ficha a la cúpula técnica de una startup pero sin absorberla completamente, se ha convertido en una fórmula intermedia entre la inversión minoritaria y la adquisición total. De esta forma, Nvidia obtiene una ventaja competitiva inmediata en diseño de chips de baja latencia sin enfrentarse a un proceso complejo de integración societaria.

Dimensión económica y valoración: cifras multimillonarias sobre la mesa

Las compañías no han hecho pública la valoración oficial del acuerdo, pero el mercado ya maneja referencias. Alex Davis, director ejecutivo de la firma de inversión Disruptive —uno de los principales accionistas de Groq—, ha indicado en declaraciones a distintos medios que la operación se situaría alrededor de los 20.000 millones de dólares en efectivo.

Disruptive ha inyectado más de 500 millones de dólares en Groq desde su creación, por lo que la transacción supondría una puesta en valor significativa de la apuesta inicial de sus inversores. La cifra, sin embargo, no ha sido confirmada ni por Nvidia ni por Groq, que se han limitado a remarcar el alcance tecnológico del pacto.

Según Davis, el acuerdo implicaría que Nvidia se haga con los activos tecnológicos de Groq cubiertos por la licencia, mientras que el negocio de computación en la nube de la startup quedaría fuera del perímetro. Esta distinción permite a Groq seguir explotando directamente su infraestructura cloud, una parte clave de su propuesta de valor para clientes que buscan inferencia de IA como servicio.

En paralelo, diferentes informes sitúan la valoración actual de Groq cerca de los 7.000 millones de dólares. Entre sus accionistas figuran nombres de peso como Samsung, BlackRock y 1780 Capital, además de otros fondos especializados en tecnología deeptech. Esta red de inversores ha sido clave para financiar el desarrollo de sus procesadores y su crecimiento en los últimos años.

Relacionado:  Cómo configurar mi box 4k ultra hd

El contexto de mercado también ayuda a entender la magnitud de la operación: Groq cerró recientemente una ronda de financiación de 750 millones de dólares, en la que participaron grandes compañías del sector tecnológico y de comunicaciones. Esa inyección de capital consolidó su posición como uno de los actores emergentes más relevantes en chips de IA, especialmente en el ámbito de la inferencia de baja latencia.

Qué hace Groq y por qué su tecnología interesa a Nvidia

Groq se dedica al diseño de chips específicos para ejecutar modelos de inteligencia artificial, con un enfoque particular en la inferencia, es decir, en la fase en la que un modelo ya entrenado procesa datos de entrada para generar respuestas o predicciones.

La compañía ha desarrollado procesadores capaces de ofrecer tiempos de respuesta muy reducidos, lo que resulta crucial en aplicaciones de IA que exigen interacción casi instantánea. Hablamos de chatbots, asistentes virtuales, sistemas de recomendación, soluciones de análisis de datos en tiempo real o herramientas de visión por ordenador para sectores como la automoción y la industria.

La clave de la propuesta de Groq está en su arquitectura centrada en la baja latencia y la previsibilidad del rendimiento. A diferencia de otros chips que dependen en gran medida del paralelismo masivo y pueden mostrar variaciones en los tiempos de respuesta, los procesadores de Groq buscan ofrecer un comportamiento más determinista, especialmente útil en entornos críticos o regulados, como pueden ser la sanidad, la banca o determinadas aplicaciones de administración pública en Europa.

Para Nvidia, la integración de esta tecnología encaja con su objetivo de cubrir todo el ciclo de vida de la IA: desde el entrenamiento de grandes modelos en sus GPUs de alto rendimiento hasta la ejecución de esos modelos en producción, donde entran en juego tanto sus propias soluciones como los procesadores de socios especializados como Groq.

Chips de inferencia de IA de Groq y Nvidia

Impacto en el mercado y tendencia a esquivar el escrutinio regulatorio

El acuerdo se produce en un momento en el que las autoridades de competencia de la Unión Europea y de otros grandes mercados observan con atención cualquier operación que pueda reforzar de forma excesiva el poder de las grandes tecnológicas. En este contexto, las fórmulas basadas en licencias no exclusivas y fichajes de talento se han convertido en una vía para acceder a innovación sin desencadenar procesos regulatorios muy prolongados.

Medios como The New York Times han recogido testimonios de fuentes del sector que describen este tipo de movimientos como una forma de integrar activos estratégicos sin comprar directamente las compañías. En lugar de cerrar adquisiciones multimillonarias que pueden quedar bloqueadas o condicionadas por organismos reguladores, las grandes empresas optan por acuerdos contractuales de largo plazo, acompañados a menudo por la incorporación de los equipos clave.

En el caso concreto de Nvidia y Groq, la estructura elegida le permite a la primera sumar nueva capacidad en inferencia de IA manteniendo cierta flexibilidad, mientras que la segunda preserva su marca, su base de clientes y parte de su negocio, especialmente el relativo a servicios en la nube.

Relacionado:  Configuración de switch Advantek Networks de 8 puertos

Este modelo tiene implicaciones directas para el ecosistema europeo de startups de IA y semiconductores. Muchas jóvenes empresas del continente buscan colaboraciones con gigantes como Nvidia sin perder completamente el control de su proyecto. El ejemplo de Groq —aunque sea una firma estadounidense— puede servir de referencia para negociaciones similares que se estén gestando en hubs tecnológicos como Berlín, París, Barcelona o Ámsterdam.

Diversos analistas señalan que operaciones de este tipo refuerzan todavía más el liderazgo de Nvidia en el mercado de hardware para IA, lo que presiona a otros competidores a acelerar sus propias alianzas o desarrollos internos. En el ámbito bursátil, el anuncio del acuerdo ha ido acompañado de movimientos alcistas en la cotización de Nvidia en los mercados estadounidenses, reflejando la confianza de los inversores en que la compañía seguirá dominando el segmento.

Relevancia para empresas y proyectos de IA en España y Europa

Para compañías y centros de investigación en España y en el resto de Europa, el pacto Nvidia-Groq puede traducirse en nuevas opciones de infraestructura para proyectos de IA, sobre todo en áreas donde la latencia es crítica. A medida que Nvidia incorpore los diseños de Groq a su catálogo, proveedores cloud y grandes corporaciones podrán elegir arquitecturas combinadas para ajustar coste, rendimiento y consumo energético.

En el terreno práctico, esto puede afectar a bancos, aseguradoras, operadoras de telecomunicaciones, fabricantes industriales y administraciones públicas que ya trabajan con GPUs de Nvidia en sus centros de datos europeos. Si la compañía integra de forma estándar los procesadores de Groq en su ecosistema, será más sencillo desplegar soluciones híbridas aprovechando tanto la potencia de las GPUs como la baja latencia de los chips especializados de la startup.

Con la entrada en vigor de normativas como la Ley de IA de la Unión Europea, que introduce requisitos específicos de transparencia, seguridad y gobernanza, el rendimiento predecible y la eficiencia de los sistemas de inferencia se convierten en elementos todavía más relevantes. En ese sentido, la tecnología de Groq puede ayudar a diseñar arquitecturas que faciliten el cumplimiento regulatorio y la trazabilidad de los procesos.

Los expertos consultados por diferentes medios subrayan que, si Nvidia consigue integrar sin fricciones los procesadores de Groq en su plataforma de software y en sus herramientas de desarrollo, el ecosistema de IA en Europa podría beneficiarse con mayor rapidez de estos avances, sin necesidad de migrar completamente a soluciones nuevas o incompatibles.

La operación entre Nvidia y Groq encaja en una dinámica en la que las grandes tecnológicas siguen ampliando su control sobre las capas críticas de la infraestructura de IA, mientras las startups especializadas encuentran fórmulas para escalar su impacto global sin renunciar de golpe a su independencia. El equilibrio entre acceso a recursos, velocidad de innovación y regulación marcará, probablemente, los próximos movimientos en este tablero.

El precio de la memoria RAM se dispara por la inteligencia artificial
Artículo relacionado:
La memoria RAM se convierte en el nuevo cuello de botella por la fiebre de la IA