Waymo actualiza su software tras el apagón que colapsó sus robotaxis en San Francisco

Última actualización: diciembre 27, 2025
Autor: Isaac
  • Waymo reformula su software de conducción autónoma tras el apagón masivo que inmovilizó parte de su flota en San Francisco.
  • El fallo en una subestación de PG&E dejó sin luz a hasta 130.000 usuarios y apagó miles de semáforos, saturando el sistema de asistencia remota.
  • La compañía introduce contexto específico de cortes eléctricos y nuevos protocolos de emergencia para gestionar mejor incidentes a gran escala.
  • El episodio se suma a otras revisiones de software de Waymo y reabre el debate regulatorio sobre la seguridad de los robotaxis en EE. UU. y su futura llegada a Europa.

Vehículos autónomos Waymo en ciudad

La filial de vehículos autónomos de Alphabet, Waymo, ha decidido introducir cambios de calado en el software que gobierna sus robotaxis después de que un apagón generalizado en San Francisco dejara a varios de sus coches inmovilizados en medio de cruces e intersecciones clave. El incidente, ampliamente difundido en redes sociales, ha vuelto a poner sobre la mesa hasta qué punto estos sistemas están preparados para escenarios extremos de fallo de infraestructura urbana.

Según ha reconocido la propia compañía, el corte de luz disparó un cuello de botella en las solicitudes de asistencia humana remota que reciben los vehículos cuando se encuentran con situaciones complejas, como semáforos apagados en múltiples intersecciones a la vez. Esa saturación derivó en coches detenidos durante más tiempo del esperado y obligó a Waymo a suspender temporalmente el servicio en la ciudad.

Cómo se produjo el apagón y qué pasó con los robotaxis de Waymo

El incidente se originó la noche de un sábado, cuando un incendio en una subestación de Pacific Gas & Electric (PG&E) provocó un corte eléctrico masivo en San Francisco. Las autoridades locales y la eléctrica estimaron que en el momento álgido del problema resultaron afectados en torno a 120.000-130.000 clientes, llegando a dejar sin suministro a cerca de un tercio de la ciudad y obligando a comercios y servicios a cerrar de forma temporal.

El apagón no solo dejó a oscuras barrios completos, sino que apagó miles de semáforos en toda la urbe. En ese contexto, los robotaxis de Waymo se encontraron ante un escenario poco habitual: intersecciones sin señalización luminosa, tráfico saturado y un volumen extraordinario de incidencias a gestionar de forma simultánea por el sistema.

Diversos vídeos publicados en redes sociales mostraron vehículos de Waymo parados en medio de cruces y con las luces de emergencia encendidas, mientras los conductores humanos trataban de sortearlos entre atascos cada vez mayores. En algunos corredores principales se formaron largas colas, justo cuando las autoridades municipales habían empezado a pedir a la población que evitara desplazarse por carretera.

Ante el empeoramiento de la situación, la empresa optó por suspender proactivamente su servicio de robotaxis en las zonas más afectadas, en coordinación con las autoridades de la ciudad. Parte de los coches fueron devueltos a los depósitos y otros quedaron estacionados de forma segura en la vía pública hasta que se estabilizó el tráfico y se inició la restauración del suministro.

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Robotaxis Waymo durante un apagón

El cuello de botella: confirmaciones humanas y semáforos apagados

Waymo ha explicado que su software de conducción autónoma está diseñado para tratar los semáforos apagados como cruces de cuatro direcciones, en los que cada vehículo debe detenerse, comprobar el entorno y avanzar con cautela. En condiciones normales, este comportamiento permite pasar por intersecciones sin señalización luminosa sin necesidad de intervención humana.

Durante el apagón, los coches de la compañía llegaron a gestionar con éxito más de 7.000 semáforos sin luz, una cifra que Waymo utiliza para subrayar que el sistema fue capaz de desenvolverse razonablemente bien en buena parte de la red viaria afectada. Sin embargo, el problema no estuvo tanto en los cruces que resolvió como en aquellos en los que el coche solicitó una verificación adicional.

En determinadas circunstancias, especialmente en entornos urbanos complejos o con tráfico denso, el sistema pide una confirmación desde el centro de control antes de continuar la marcha. Es un mecanismo pensado para las primeras fases de despliegue de la tecnología, cuando se prioriza la prudencia por encima de la fluidez.

El corte eléctrico generó un aumento concentrado de estas solicitudes de confirmación. De repente, cientos de vehículos comenzaron a demandar asistencia remota casi al mismo tiempo, lo que saturó la capacidad del sistema humano de apoyo de Waymo. Esa acumulación provocó retrasos en las respuestas y dejó a algunos coches inmóviles más tiempo del deseado en cruces clave, contribuyendo a la congestión general.

La propia compañía ha admitido que estos protocolos tenían sentido en la etapa inicial de la flota, pero que no se habían ajustado del todo al volumen actual de operaciones. En la práctica, el apagón actuó como una especie de “estrés test” en tiempo real para el equilibrio entre autonomía del vehículo y supervisión humana.

La actualización del software: más contexto de apagones y decisiones más ágiles

A raíz del incidente, Waymo está distribuyendo una actualización de software a toda su flota de robotaxis. El objetivo principal es que los vehículos incorporen un contexto más preciso sobre cortes de energía a gran escala, de manera que puedan tomar decisiones más ágiles sin desbordar el sistema de ayuda remota.

La empresa explica que el nuevo enfoque dotará al sistema de información específica sobre apagones eléctricos en cada zona, permitiendo que los coches distingan mejor entre un semáforo averiado de forma aislada y una situación de fallo masivo de la red. En este segundo caso, el vehículo podrá comportarse de forma más decidida, manteniendo la seguridad pero reduciendo la dependencia de confirmaciones manuales.

Además, Waymo está revisando sus protocolos internos de emergencia para incidentes de este tipo. Entre las medidas anunciadas, figura una mayor coordinación con las autoridades locales, incluyendo responsables municipales y cuerpos de emergencia, para compartir información en tiempo real cuando se produzcan apagones o fallos de infraestructura de gran alcance.

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La compañía también ha señalado que quiere reforzar la formación de los primeros intervinientes —policía, bomberos y servicios de emergencia— para que sepan cómo actuar con seguridad cuando un vehículo autónomo queda parado en un cruce o requiere ser retirado de la vía durante un episodio crítico.

Según portavoces de Waymo, todas estas medidas buscan que, en futuros eventos similares, la flota pueda seguir operando con más resiliencia, reduciendo al mínimo la aportación humana y evitando en la medida de lo posible nuevas escenas de coches inmovilizados en medio de las intersecciones.

Reacciones regulatorias y situación de Waymo en el mercado

El apagón de San Francisco no ha pasado desapercibido para los reguladores estadounidenses. La Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC), que junto al Departamento de Vehículos Motorizados del estado supervisa las licencias de prueba y operación comercial de robotaxis, ha confirmado que está revisando lo ocurrido con los vehículos detenidos de Waymo.

Este escrutinio se suma a otras investigaciones recientes sobre el comportamiento del software de la empresa. A comienzos de mes, Waymo tuvo que emitir una llamada a revisión para actualizar el programa de sus coches después de que las autoridades de Texas detectaran que varios vehículos habían rebasado de forma indebida autobuses escolares detenidos en al menos 19 ocasiones desde el inicio del curso académico.

Ese episodio motivó que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera (NHTSA) abriera una investigación formal, centrada en cómo los sistemas autónomos identifican y respetan las normas específicas que protegen a los menores en las zonas de transporte escolar. La actualización de software en ese caso buscaba ajustar el comportamiento del coche ante situaciones muy concretas pero sensibles desde el punto de vista de la seguridad vial.

En paralelo, la compañía sigue impulsando su expansión. Waymo opera actualmente una flota de más de 1.500-2.500 vehículos en ciudades como el Área de la Bahía de San Francisco, Los Ángeles, Phoenix, Austin y Atlanta. La firma presume de haber completado ya más de 100 millones de millas en conducción autónoma y millones de viajes de pago, posicionándose como el principal operador comercial de robotaxis en Estados Unidos.

Aun así, el crecimiento no está exento de críticas. Vecinos y algunos cargos públicos han mostrado preocupación por incidentes de alto perfil, como colisiones con ciclistas, atropellos de animales, infracciones puntuales de tráfico o problemas asociados a fallos de infraestructura, como este último apagón. Para sus detractores, estos casos revelan los límites actuales de la tecnología, sobre todo en lo que se conoce como “casos extremos” de la conducción.

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Impacto y lectura desde Europa: qué significa para las ciudades europeas

Aunque el episodio se ha producido al otro lado del Atlántico, las consecuencias interesan de lleno a Europa y a España, donde se está debatiendo cómo integrar servicios de conducción autónoma en ciudades densas y con cascos históricos complejos. El caso Waymo pone de relieve la importancia de que los futuros marcos regulatorios contemplen expresamente escenarios de fallo masivo de infraestructura, como cortes eléctricos, averías en redes de comunicaciones o desastres naturales.

En el ámbito europeo ya se trabaja en normas que abordan cuestiones como la responsabilidad civil en caso de accidente, la ciberseguridad de los vehículos conectados o el uso de datos generados por los coches autónomos. Sin embargo, sucesos como el vivido en San Francisco evidencian que también habrá que fijar criterios claros sobre cómo deben reaccionar estos sistemas cuando los semáforos se apagan, las comunicaciones se degradan o los servicios de emergencia toman el control del tráfico.

Ciudades españolas que experimentan con proyectos piloto de movilidad inteligente —como zonas de pruebas en Madrid, Barcelona, Málaga o Valencia— pueden sacar lecciones prácticas de lo ocurrido. Una implantación a gran escala de robotaxis en Europa probablemente requerirá planes de contingencia coordinados entre ayuntamientos, operadores de transporte, eléctricas y empresas tecnológicas, algo que el incidente de San Francisco ha puesto negro sobre blanco.

También será clave definir protocolos claros de interacción entre agentes de tráfico y vehículos autónomos, para que, en caso de un corte de luz o un fallo masivo, se pueda restablecer el orden circulatorio sin que los coches sin conductor se conviertan en obstáculos adicionales. En este sentido, los planes de formación a primeros intervinientes que Waymo plantea en Estados Unidos apuntan a una línea de trabajo que Europa probablemente acabará replicando o adaptando a su propia realidad.

En medio de este debate, el apagón de San Francisco y la respuesta de Waymo funcionan casi como un anticipo de los retos que afrontarán las ciudades europeas cuando el transporte autónomo de pasajeros aterrice de forma más decidida en sus calles, algo que, salvo sorpresa, será cuestión de pocos años.

Todo lo sucedido con los robotaxis de Waymo durante el apagón evidencia que la conducción autónoma todavía está en fase de ajuste fino ante escenarios extremos: el sistema fue capaz de atravesar miles de cruces sin semáforos, pero la saturación de peticiones de ayuda remota dejó al descubierto límites operativos que ahora la empresa trata de corregir con nuevas actualizaciones de software y protocolos de emergencia. Para legisladores, reguladores y ciudades —también en España y el resto de Europa— este tipo de incidentes ofrece una radiografía muy útil de los desafíos reales que habrá que gestionar cuando los coches sin conductor formen parte habitual del paisaje urbano.